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ENCONTRARON ALGO en el RANCHO ABANDONADO de ALITO: lo que HALLARON ATERRA a CAMPECHE

Déjame hablarte ahora del estado en que encontraron el rancho, porque los detalles físicos del lugar dicen algo sobre lo que ocurrió con él, que el análisis del expediente legal solo no transmite. Un rancho abandonado en el trópico campechanno es una imagen muy específica. El clima de la península de Yucatán hace que la naturaleza recupere los espacios con una velocidad que los que no la conocen no anticipan.

El calor, la humedad, la vegetación que crece sin parar durante los meses de lluvia convierten cualquier construcción abandonada en un espacio donde la selva avanza metro a metro, semana a semana. El rancho de Alito tenía esas características cuando llegaron. La vegetación había tomado los patios. Algunas estructuras menores del terreno tenían daños que el tiempo sin mantenimiento produce.

Y el estado general del lugar hablaba de alguien que salió de prisa o que tomó la decisión de no regresar sin que nadie pudiera ver el momento exacto en que tomó esa decisión. Eso en sí mismo ya dice algo. Los propietarios de ranchos que están en regla, que tienen sus papeles en orden, que no tienen nada que temer de una visita de las autoridades, no abandonan sus propiedades de esa manera.

contratan encargados, mantienen el predio venden si ya no lo van a usar. El abandono total, la maleza hasta la cintura, las rejas oxidadas hablan de una propiedad de la que alguien decidió distanciarse sin el proceso ordenado que el distanciamiento normal produce. Y hay algo sobre ese tipo de abandono apresurado que el México político conoce desde sus propias experiencias históricas y que quiero que notes.

Campeche tiene su propio vocabulario de los ranchos olvidados. El estado tiene una geografía que se presta. Municipios donde la maleza puede tapar una construcción en semanas. Caminos sin pavimentar que hacen que un predio quede fuera del alcance ordinario de quien no sabe que está ahí. Los políticos campechanos que necesitaron discreción para ciertas propiedades encontraron en esa geografía una aliada natural durante décadas.

Los políticos mexicanos que tienen propiedades que pueden volverse evidencia incómoda han gestionado esa incomodidad de distintas maneras a lo largo de los años. Algunos las transfieren a familiares a tiempo, otros las venden a precio de mercado o por debajo de él a personas de confianza que actúan como testaferros.

Y algunos, cuando la presión llega de manera más rápida de lo que los mecanismos de transferencia pueden manejar, simplemente dejan de aparecer en los predios y esperan que el tiempo y la maleza hagan su trabajo. El rancho de alito en Campeche parecía el tercer caso. Y cuando las autoridades llegaron con el expediente que las llevó hasta ahí, lo que encontraron dentro del abandono fue más de lo que el abandono mismo sugería.

Pues déjame ahora llevarte a lo que hallaron. El operativo de las autoridades en el rancho de Alito produjo varios tipos de hallazgos que los reportes sobre el operativo describieron con un nivel de detalle, que los periodistas que los publicaron dijeron que tardaron días en verificar con la seriedad que el material requería que los reportes sobre el operativo describieron de manera detallada en los días que siguieron.

El primero tuvo que ver con documentación. Dentro de algunas estructuras del rancho, en espacios que el abandono no había alcanzado de la misma manera que los patios exteriores, había material que los propietarios normalmente no dejan atrás cuando se van de una propiedad. Papeles, registros, material que en cualquier hogar o establecimiento ordinario se llevan cuando se abandona el lugar porque son parte de la historia documental de quien vivía ahí.

que ese material estuviera ahí. dice que la salida fue más apresurada de lo que cualquier salida planeada habría producido y que el material tuviera el contenido que los investigadores describieron en sus reportes es parte de lo que produce el calificativo de aterrador. El segundo hallazgo fue de otro tipo. Las autoridades que entraron al predio describieron evidencia de actividad reciente en ciertas partes del terreno, una actividad que habría ocurrido mucho después de que el rancho fue formalmente abandonado.

Actividad que, según los análisis forenses de los investigadores, no correspondía al tipo de movimiento que la vegetación o los animales de la zona habrían producido solos. Esa actividad posterior al abandono es quizás el hallazgo más perturbador de todo el operativo, porque dice que alguien después de que el rancho fue supuestamente dejado atrás volvió al predio que alguien nunca se fue, que el abandono visible, la maleza, las rejas oxidadas, la fachada del predio sin mantenimiento cubrían algo adentro que seguía teniendo actividad, algo que

necesitaba el predio, aunque el predio pareciera muerto desde afuera. Alguien había estado en ese rancho después de que Alito supuestamente se fue. Alguien o algo. Y lo que esa presencia dejó atrás fue parte de lo que las autoridades de Campeche describieron como aterrador. Déjame hablarte ahora de lo que el hallazgo de la documentación dentro del rancho dice sobre la manera en que Alito gestionaba esa propiedad, porque los documentos que se encuentran en lugares donde no deberían estar dicen algo sobre la naturaleza de las

operaciones que esos documentos registran. Los predios rurales en México tienen una función administrativa ordinaria. Son el lugar donde se gestiona la producción agrícola o ganadera del terreno, donde se guardan los contratos con los empleados del rancho, donde se registran las entradas y salidas de ganado, los inventarios, los registros de ventas.

Esa documentación es la historia viva del predio unidad productiva, pero hay otro tipo de documentación que a veces aparece en los ranchos de ciertos políticos mexicanos y que tiene características diferentes a la documentación ordinaria de una unidad productiva. Es la documentación que registra operaciones que no deberían estar en ningún papel, pero que alguien por necesidad de control o de memoria o simplemente por el hábito de documentar todo, dejó atrás.

Los investigadores que entraron al rancho de Alito encontraron material de ese segundo tipo, material que según sus reportes hablaba de flujos de recursos que tienen preguntas sobre su origen, de operaciones que tienen nombres y fechas y cantidades que los fiscales que recibieron el material han estado procesando desde que el operativo terminó.

Eso es parte de lo que aterra, porque los documentos que se encuentran en un rancho abandonado de un político del perfil de Alito no son documentos cualquiera. Son el registro de operaciones que alguien consideró necesario documentar, aunque las circunstancias de su salida lo llevaran a dejarlos ahí. Y hay algo sobre ese tipo de evidencia documental encontrada en el terreno que quiero que pienses con cuidado, porque tiene características que la hacen especialmente valiosa para las investigaciones que la siguen.

La evidencia que se encuentra en el lugar donde ocurrió la operación tiene una autenticidad que los documentos que llegan por otras vías raramente tienen. Cuando alguien filtra un documento a un periodista o a una autoridad, siempre existe la posibilidad del cuestionamiento sobre la autenticidad, que el documento fue alterado, que fue producido por quien lo filtró con motivaciones específicas, que el contexto del original difiere del contexto que el filtrador describe.

Los documentos encontrados en el predio operativo formal de las autoridades tienen otro estatus. El operativo tiene registro. Los documentos tienen su cadena de custodia desde el momento del hallazgo. El lugar donde fueron encontrados tiene la evidencia física de que estaban ahí antes de que las autoridades llegaran.

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