Posted in

ALITO ACORRALADO: lo que le espera al PRI en los próximos meses

Tres audios filtrados. En el primero, Alito presuntamente admite el pago de 5 millones al estratega electoral español Antonio Solá para las campañas del 21 en Campeche. En el segundo, presuntamente reconoce la recepción de 25 millones de pesos de Cinépolis para campañas electorales. En el tercero habla en términos crudos sobre el manejo de la reforma fiscal, cito textual de la versión filtrada.

meter al bote al PAN al PRD, pero no se meta con nosotros. Esos son los audios, esa es la voz, esos son los montos y esas son las cinco carpetas que la FGR tiene desde entonces. ¿Por qué no se han activado completamente? Porque la justicia mexicana se mueve con tiempos políticos y los tiempos políticos están empezando a coincidir con los tiempos institucionales del cerco que se está cerrando.

Y aquí en este punto, antes de seguir con la parte más fuerte del análisis, te pido algo. Si te interesa que sigamos conectando lo que la televisora de la JZCO no se atreve a desarrollar, porque Alito es uno de los últimos voceros opositores con los que cuentan, suscríbete y activa la campana. Aquí no nos cansamos de armar el rompecabezas completo.

Mándalo por WhatsApp porque entre más gente recuerde los 25 millones de cinépolis y los 7,000 m de lomas del castillo, más difícil se vuelve para Alito seguir gritando leyo, sin que alguien le devuelva las preguntas. Ahora viene la parte más fuerte, la que mide el desastre electoral en cifras duras. 12. Gubernaturas. Esa es la cifra que el PRI tenía en sus manos en el año 2018, cuando Alejandro Moreno Cárdenas estaba a punto de asumir la presidencia del partido.

12 estados gobernados por el tricolor, una bancada importante en el Senado, diputaciones federales suficientes para construir mayorías, más de 9 millones de votos para José Antonio Made como candidato presidencial. Era un partido en derrota, claro, después del triunfo histórico de Andrés Manuel López Obrador, pero era un partido todavía vivo institucionalmente, con estructura, con presupuesto, con presencia territorial.

Hoy, año 2026, después de 6 años con Alito Moreno al frente, las cifras son las siguientes: dos gubernaturas, léelo otra vez, dos, Coahuila y Durango. Eso es lo que le queda al partido, que en los años 70 gobernaba 32 entidades federativas y la presidencia con mayorías absolutas. La caída en votación presidencial entre 2018 y 2024 fue del 40%.

de más de 9 millones de votos a menos de 6 m000ones y entre 21 y 24 en menos de 3 años el PRI perdió cinco gubernaturas adicionales. Aguascalientes, Durango, que recuperó después, Hidalgo, Oaxaca, Quintan Ro, Tamaulipas. Estados fueron bastiones priistas durante décadas, hoy gobernados por Morena o por el PAN.

Ahí está el villano cristalizado de toda esta historia, Alejandro Moreno Cárdenas, 51 años, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional desde 2019, reelecto en 2023 hasta 2027 con posibilidad de extensión interna hasta 2032. senador en activo con cinco carpetas abiertas en la Fiscalía General de la República con una mansión de 7,000 m² en Campeche bajo investigación por enriquecimiento ilícito con audios filtrados donde se le escucha presuntamente admitir 25 millones de pesos de Cinépolis y 5 millones de

dólares al estratega Antonio Solá y con la responsabilidad política directa de la peor caída electoral en la historia del PRI desde su fundación en 1929. El PRI tenía 12, hoy le quedan dos. Y mientras el partido se desangra, Alito grita ley maduro desde la tribuna para que el ruido tape los expedientes.

Está cabrón aceptar el cinismo del personaje, pero los datos no se negocian con el cinismo. Los datos están en el INE, en la FGR y en la Fiscalía General del Estado de Campeche, pero esto es solo la mitad de la historia. Y aquí en este preciso punto es donde las dos batallas que parecían separadas se conectan y el cuadro completo se ve por primera vez.

Atención. Por un lado tienes el cerco institucional, la operación enjambre, las carpetas de FGR, la reforma de narcoandidatos aprobada, la presión federal sostenida. Eso es pesado, claro, pero por sí mismo no derrumba a un líder partidista. Lo que derrumba al líder partidista es el otro lado de la pinza.

la cifra electoral, el 12 a 2, la irrelevancia institucional medida en escaños perdidos. Y cuando juntas las dos jugadas, lo que aparece es un escenario donde Alito Moreno se queda sin las dos cosas que un político mexicano necesita para sobrevivir. La protección de partido y la cobertura de las urnas. Sin gubernaturas no hay fueros estatales que puedan dar refugio.

Sin bancada suficiente no hay capacidad real de bloquear procesos legislativos. Sin alianzas opositoras consolidadas no hay frente colectivo que distribuya la atención mediática. Y sin votos populares que respalden las acusaciones de persecución política, no hay narrativa sostenible para los organismos internacionales.

Por eso, la estrategia de alito en este momento se reduce a una sola cosa. Gritar. Gritar fuerte, gritar ley maduro, gritar narcoalianza, gritar ley censura, gritar en CDH, gritar en la ONU, gritar en Bruselas, gritar en cualquier tribuna internacional que le abra micrófono. ¿Por qué? Porque el grito es la única arma política que le queda cuando las urnas se vaciaron y las carpetas se llenaron.

La acusación lanzada desde el silencio institucional del gobierno federal es clara. Aquí ya no se entra al ring del grito. Aquí se construyen expedientes. Aquí se acumulan reformas. Aquí se cierran rutas de escape. Y el mensaje implícito que la presidenta Shane le está mandando a Alito y al PRIAN completo es brutal. La batalla de los gritos la pueden ganar ustedes.

La batalla de los hechos ya está perdida. Y los analistas coinciden en que esa diferencia entre ruido mediático y resultados institucionales es exactamente lo que va a definir la elección intermedia del 27. Y ahora pongamos las cartas sobre la mesa. Tres niveles de consecuencia que tienes que tener en la cabeza para entender qué viene en los próximos 12 meses.

Primero, Alito Moreno como individuo. Sus opciones son tres y las tres son malas. Opción uno, seguir gritando ley maduro desde tribunas internacionales esperando que la presión externa contenga el avance interno. Difícil, porque ningún organismo internacional tiene autoridad para frenar carpetas judiciales mexicanas.

Opción dos, pactar internamente con voces del propio PRI que llevan 3 años pidiéndole la salida. Personajes como Dulce María Sauri, Francisco Labastida y Pedro Joaquín Coldwell ya manifestaron descontento. Difícil también porque significaría reconocer la derrota interna y entregar el control del partido a un grupo que ya no le simpatiza.

Read More