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JULIÁN QUIÑONES: MVP ANTE ECUADOR CONFESÓ LLORANDO LO QUE LE HICIERON ANTES DE LLEGAR AL TRI

JULIÁN QUIÑONES: MVP ANTE ECUADOR CONFESÓ LLORANDO LO QUE LE HICIERON ANTES DE LLEGAR AL TRI

El mejor delantero de México del mundial. MVP contra Sudáfrica, MVP ante Ecuador. Ese mismo hombre destrozado nació en el pueblo más peligroso de Colombia. Siendo parte de un grupo de amigos donde su propio padre les quitó la vida, solo sobrevivió él, vendido por su propia madre. Hoy vas a saber por qué la madre lo entregó a los 8 años, qué había hecho su propio padre con sus tres amigos de la infancia y lo más oscuro.

¿Por qué? Y lo peor de toda la historia, ¿por qué su propia familia lo obligó a hacerse mexicano? La respuesta va a hacer que se te revuelva el estómago. Su nombre es Julián Andrés Quiñones Quiñones. El pueblo del sur de Colombia lo conocía como el niño de los tenis [música] rotos. Y la asquerosa verdad sobre por qué México le salvó la vida al mejor delantero del TRI y por qué su propia madre lo entregó a los 8 años la han ocultado hasta hoy.

Pero antes de llegar al pacto oscuro que la madre Gloria firmó dentro de la casa hogar Fútbol Paz de Cali [música] cuando Julián tenía 8 años, hay algo que tienes que entender, porque Julián Quiñones no odió a Colombia porque él quisiera. Colombia lo mató por dentro y lo obligó. Julián Andrés Quiñones nació dentro del pueblo más peligroso de toda Colombia, un pueblo llamado Maguiayan, [música] en el sur del Pacífico colombiano.

El pueblo forma parte de una región conocida como el triángulo de Telenbií y esa región tiene tres cosas dentro: la guerrilla del ELN, las disidencias de las FARC y el narcotráfico controlado por bandas del crimen organizado colombiano. Dentro de ese pueblo, nueve de cada 10 casas no tenían agua corriente.

La mitad de los niños jamás terminaron la escuela primaria. Los homicidios eran la segunda [música] causa de muerte. Y el representante de Julián, un hombre llamado Fabio Marín, resumió la infancia de Magui Payan, con una frase que jamás se le ha olvidado a Julián. La frase decía siete palabras exactas. En Magipayan solo tienes tres opciones.

Las tres opciones serán estas: convertirte [música] en futbolista, unirte a la guerrilla, convertirte en narcotraficante. [música] Julián eligió la primera opción. Los otros tres niños de la misma cancha de tierra eligieron mal. Guarda esa cancha, guarda esos tres niños. Porque 20 años después, tres de los cuatro niños que jugaban descalzos con Julián dentro de la misma cancha de Magui Payán, hoy están enterrados dentro de tres tumbas visibles desde la línea de fondo de ese mismo campo.

¿Te has preguntado alguna vez qué siente un hombre de 29 años cuando regresa a la cancha [música] de su infancia y cuenta las tumbas de los amigos que jugaban descalzos con él? La cancha de tierra de eljido central de Magui Payán fue el único lugar de infancia de Julián durante los primeros 8 años de su vida. Un campo de tierra roja del tamaño de la mitad de un estadio de fútbol amateur, rodeado de casas de madera y láminas de zinc y con una portería del lado norte y una portería del lado sur, ambas hechas con dos palos de árbol y una red de pescador

rota amarrada arriba. Los cinco niños jugaban desde las 5 de [música] la tarde hasta que el sol se ponía. Julián y los otros tres amigos. El primero se llamaba Fabián, 9 años en 1999. Delantero. El segundo se llamaba Daer 10 años. Portero. El tercero se llamaba Jorman, 8 años. Defensa central. Los cuatro niños jugaban descalzos y todos los días después del partido se sentaban dentro de una banca de cemento del lado oeste del campo para compartir un mango o una banana o lo que la madre de alguno tuviera dentro de la cocina esa tarde.

Los cuatro niños se prometieron una sola cosa, llegar juntos al fútbol profesional colombiano. [música] Ninguno de los otros tres cumplió la promesa. El padre biológico Julián era pescador del río Patía. Bebía alcohol destilado desde las 10 de la mañana. La madre Gloria vendía frutas dentro de la única tienda del pueblo.

Trabajaba 12 horas al día para alimentar a los cuatro hijos. Julián, tres hermanas menores. La abuela Amparo era el otro pilar de la familia. Pero cuando el niño Julián cumplió 3 años, el padre biológico desapareció. Una mañana de 1998, la madre encontró la cama matrimonial vacía, encontró el closet del padre vacío y encontró una nota escrita a mano sobre la mesa con seis palabras exactas: “No vuelvo. [música] No me busquen.

” El Padre se había ido del pueblo sin decirle una sola palabra al niño de 3 años. Y le dijo al niño de 3 años, [música] “Una mentira que iba a durar 13 años.” le dijo cuatro palabras. Tu papá se [música] ahogó. Julián creyó la mentira hasta los 16 años. ¿Te has preguntado alguna vez qué es peor para un niño saber que el padre se murió [música] o descubrir a los 16 años que el padre estaba vivo y jamás quiso volver a verlo? A los 5 [música] años, Julián jugaba descalzo en la cancha de Tierra Roja del Pueblo todas las tardes. La

abuela Amparo, sentada dentro de la banca de cemento del lado oeste del campo, era la única persona que sabía que el niño iba a llegar lejos. Le decía todos los días cuatro palabras antes de bajar a la cancha. Tú vas a salir. Guarda esas cuatro palabras. Porque 20 años después, esas mismas cuatro palabras [música] iban a regresar dentro de un vuelo la noche que Julián firmó la nacionalidad mexicana.

A los 8 años, la abuela Amparo le regaló los primeros tenis de fútbol, blancos con rayas azules [música] comprados de segunda mano dentro del mercado central de Tumaco. Le [música] duraron 14 meses. Al cabo de esos 14 meses, los dedos del niño empezaron a asomarse por la punta rota de los tenis. Julián siguió jugando en la cancha durante los siguientes tres años con los dedos afuera.

Por eso el pueblo empezó a decirle [música] el apodo con el que lo conocieron durante toda la infancia, el niño de los tenis rotos. Pero antes de llegar a los Nike Mercurial del Azteca, [música] algo en el pueblo de Magui Payán empezó a cambiar. Y ese cambio, [música] la primera vez que los cuatro niños de la cancha de Tierra Roja escucharon los disparos de fusil [música] de los grupos armados en el pueblo, es la primera pieza de la historia oscura [música] de Julián Quiñones.

Los primeros disparos en el pueblo de Magui Payán llegaron el 22 de agosto del año 2005. Julián tenía 8 años. [música] estaba dentro de la cancha de Tierra Roja con los otros tres amigos jugando el partido de las 5 de [música] la tarde y de repente escucharon los disparos de fusil dentro de la calle principal del pueblo [música] a tres cuadras del campo.

Los cuatro niños se tiraron encima del piso de Tierra Roja durante los siguientes 47 minutos sin moverse, sin hablar, con la cara pegada dentro del piso. Cuando los [música] disparos pararon, los cuatro niños se levantaron, caminaron hacia la calle principal y encontraron cinco cuerpos tirados encima del pavimento.

Cinco hombres del pueblo asesinados a plena luz del [música] día por los sicarios del ELN dentro de una represalia contra las disidencias de las FARC. [música] Uno de los cinco cuerpos era el padre del niño Fabián. Guarda esa imagen. Cuatro niños de 8 años, cinco cuerpos encima [música] del pavimento y el padre de uno de ellos entre los cinco cuerpos.

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