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José López Bautista “El Caníbal de Tecámac”: Así Vive Hoy en Prisión Condenado a Morir

José López Bautista “El Caníbal de Tecámac”: Así Vive Hoy en Prisión Condenado a Morir

José, ¿qué está pasando? Ven, José, suelta el cuchillo. Tranquilo, amigo, no pasa nada. ¿Quieres que nos salgamos? José, pero partió. Pero primero suelta el cuchillo, por favor, José. Nada más queremos que estén bien y ya nos vamos. Antes de convertirse en uno de los criminales más conocidos de México, José de Jesús López Bautista llevaba una vida que parecía completamente normal.

Era policía federal, tenía un sueldo fijo, una casa en el Estado de México, una esposa y dos hijas pequeñas que lo esperaban todos los días. Nadie imaginaba que apenas unos días después ese mismo hombre dormiría durante una semana junto a los cuerpos de su propia familia. Hoy cumple una condena de prisión vitalicia dentro del sistema penitenciario mexiquense.

No tiene fecha de salida. Desapareció del radar público hace años y casi nadie sabe qué ocurrió con él después de la sentencia. Hoy vamos a contar la historia completa de José de Jesús López Bautista, el hombre al que los medios apodaron, el caníbal de Tecamac. Vamos a explicar quién era antes de convertirse en el titular de todos los noticieros de 2018, qué fue exactamente lo que hizo dentro de esa casa en Teekamac, cómo cayó y qué sentencia recibió.

Y sobre todo, vamos a meternos en la parte que a nadie le cuentan. ¿Qué se sabe realmente de su vida en reclusión? ¿En qué tipo de penal quedó recluido y por qué, a diferencia de otros criminales de México, este hombre desapareció por completo del radar público después de su condena? Quédate hasta el final porque descubrirás que después de la sentencia esta historia no terminó.

Lo que ocurrió tras las rejas y todo lo que nunca volvió a saberse de José de Jesús López Bautista convierte este caso en uno de los más inquietantes de la crónica criminal mexicana. Si te interesan las historias reales de famosos, políticos, narcotraficantes y criminales que terminaron en prisión, suscríbete al canal y activa la campanita.

Aquí descubrirás cómo es realmente la vida tras las rejas y qué ocurrió con ellos después de la condena. Para entender como un hombre así terminó encerrado para siempre, primero hay que entender quién era antes. José de Jesús López Bautista tenía 34 años cuando ocurrieron los hechos que lo hicieron famoso. Era elemento de la policía federal adscrito a la zona de Periférico Oriente en la Ciudad de México, un puesto que implicaba aportar arma, uniforme y una investidura de autoridad frente a cualquier ciudadano común. No era un

desconocido en situación de calle ni un delincuente con antecedentes públicos. Era, ante los ojos de sus vecinos, un servidor público con una familia estable. Vivía con su esposa Ester Alicia, de 33 años y con sus dos hijas de 5 años y de un año con 4 meses, en una vivienda de la sección Bosques de los Héroes de Tecamac estado de México.

Los vecinos lo describían como una familia que aparentaba normalidad puertas adentro del tipo de casa que nadie señalaría como un lugar peligroso. Nadie en esa cuarta cerrada de bosques de los cipreses imaginaba que ahí adentro se estaba gestando uno de los feminicidios más comentados de ese año en el país.

Según se estableció durante la investigación, López Bautista tenía antecedentes de consumo de drogas y episodios de conducta violenta dentro de su propio hogar. Algo que solo salió a la luz después, cuando ya era demasiado tarde. La imagen pública de policía federal, esposo y padre chocaba de frente con lo que ocurría dentro de esas cuatro paredes.

Y esa distancia entre la fachada y la realidad es precisamente lo que hace que este caso siga apareciendo en podcasts y reportajes de crímenes años después. El 31 de diciembre de 2017, López Bautista había asistido a un retiro espiritual en el estado de Tlaxcala. Volvió a su casa la madrugada siguiente, ya entrado el primero de enero de 2018 y de acuerdo con la investigación de la Fiscalía del Estado de México, bajo el efecto de alguna sustancia, acabó con la vida de su esposa.

Posteriormente también privó de la vida a sus dos hijas. Sigue viendo, porque lo que hizo después con esos tres cuerpos durante los siete días siguientes es la parte que llevó a que la prensa lo bautizara para siempre como el caníbal de Tecamac. Y todavía hoy hay un detalle de esos días que ninguna autoridad ha confirmado del todo. Después de matarlas, López Bautista no salió de la casa ni pidió ayuda.

mantuvo los tres cuerpos dentro de la recámara principal sobre la cama durante aproximadamente una semana completa mientras él seguía viviendo en esa misma vivienda, utilizó distintos productos químicos para tratar de disimular el olor de la descomposición y los cubrió con cobijas en un intento de que nadie notara lo que había dentro de ese cuarto.

Durante esos días, medios locales y notas policíacas de la época señalaron que el cuerpo de su esposa fue sin una de sus partes, que su hija mayor presentaba lesiones de extrema gravedad y que a la más pequeña le faltaban partes del cuerpo, entre ellas una mano. Distintas coberturas periodísticas de esos años afirmaron que existían indicios de que López Bautista había practicado actos de canibalismo con los restos, aunque esto nunca fue confirmado de manera oficial y categórica por la fiscalía mexiquense, ni tampoco fue descartado del todo por las propias

autoridades. Ese vacío, esa falta de confirmación absoluta es justo lo que le dio nombre al caso, el caníbal de Tecamac. Los vecinos de la Cerrada empezaron a notar algo extraño cuando dejaron de ver a Eser y a las niñas por completo, incluso después de la celebración de Año Nuevo, que fue la última vez que alguien las vio con vida fuera de esa casa.

La madre de López Bautista, según se relató en el juicio, avisó a los familiares de Ester de que algo no cuadraba, porque él evadía las llamadas y aseguraba que su esposa se había marchado de la casa llevándose a las niñas. Una versión que no coincidía con nada de lo que después se encontró. El 7 de enero de 2018, una semana después de los hechos, los vecinos vieron humo y fuego saliendo del interior de la vivienda y llamaron a la policía.

López Bautista pretendía incendiar la casa para destruir toda evidencia de lo ocurrido, pero no lo logró a tiempo. Cuando los primeros policías municipales llegaron al domicilio marcado con el número cuatro de la manzana 68, lote 47, lo encontraron alterado con un cuchillo en las manos dentro de una casa que ya olía a muerte.

Los bomberos y peritos que entraron después del incendio encontraron sobre la cama de la recámara principal los cuerpos ya calcinados y en avanzado estado de descomposición de una mujer y dos menores. Fueron identificadas como Ester Alicia, de 33 años, y sus dos hijas, de 5 años y un año con 4 meses. Los peritos también localizaron órganos de una de las niñas dentro de cubetas con agua, cal y jabón en otra parte de la vivienda.

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