El 16 de mayo de 2026, pasadas las 9 de la noche, un avión aterrizó en el aeropuerto Opaloca de Miami Day. Dentro iba un hombre de 54 años esposado, custodiado por agentes de la DEA. 4 meses antes había sido ministro de una nación. Esa noche era un número en el sistema federal de detención de Estados Unidos.
Así vive hoy Alexab, entre rejas, sin protección, con 20 años de condena posibles sobre su cabeza y con secretos que pueden destruir a docenas de personas todavía libres. Lo que estás a punto de ver responde preguntas que pocas fuentes se han atrevido a formular juntas. ¿Qué ocurre dentro de la celda de un hombre que fue abandonado por quienes lo protegieron? ¿Y qué le pasa a la mente cuando comprendes que el único que te rescató ahora también está preso? ¿Y qué tan cerca está de convertirse en el testigo más devastador que haya paisado un tribunal en la historia
reciente del chavismo? Alex Nin Saab Morán llegaba por segunda vez a esa misma ciudad para enfrentar cargos similares a los de 2021, pero el contexto era irreconocible. Nicolás Maduro, el hombre que lo había rescatado en 2023, estaba preso en Nueva York enfrentando cargos de narcotráfico. El chavismo que lo había blindado durante años ya no existía como poder y quienes lo deportaron esta vez fueron sus propios exaliados, los mismos que 3 años antes lo llamaron héroe de la revolución.
Lo que sigue no es la historia de cómo Sahab construyó su fortuna ni cómo tejió sus redes en Caracas. Esa historia ya fue contada. Lo que viene es lo que pasa después del derrumbe. El cuarto de una celda federal en Miami, la audiencia con overall marrón, la familia dispersada hacia Italia, los 374,850 en transferencias que conectan sus empresas con un candidato presidencial colombiano que hoy sigue libre.
Y la pregunta que nadie en los pasillos del distrito sur de Florida puede responder todavía, ¿cuánto está dispuesto a decir este hombre sobre los secretos que guarda? Antes de continuar, una cosa rápida. Este canal lo siguen personas desde Colombia, Venezuela, México, España y una cantidad enorme de venezolanos que hoy viven en Estados Unidos, en Miami, en Houston, en Orlando, en Nueva York, en ciudades que se convirtieron en su segundo hogar.
Escríbenos en los comentarios desde dónde nos estás viendo ahora mismo. Ciudad, país, el estado, si estás en Estados Unidos. Nos encanta saber dónde está esta comunidad. El hombre que lo perdió todo en tres semanas. El 3 de enero de 2026, una operación militar estadounidense irrumpió en Caracas y sacó a Nicolás Maduro del país.
Lo llevaron a Nueva York, donde hoy espera juicio por cargos de narcotráfico. Esa fecha fue también el principio del fin para Alex SAAB. Hasta ese momento, era ministro de industria y producción nacional de Venezuela, cargo que Maduro le había otorgado en octubre de 2024 en reemplazo de Pedro Telechea. Era un nombramiento que nadie esperaba, un hombre con cargos pendientes en tres países, Estados Unidos, Colombia, Italia, ocupando una cartera ministerial en el gobierno más vigilado del hemisferio.
Pero así funcionaba la protección chavista. Mientras Maduro existiera como poder, SAP existía como ministro. El 16 de enero de 2026, 13 días después de la captura de Maduro, Delsy Rodríguez, ahora presidenta encargada de Venezuela, anunció la fusión del Ministerio de Industrias y Producción Nacional con el de comercio nacional.
La nueva cartera quedó bajo Luis Antonio Villegas. El nombre de Alex SA no apareció en ningún comunicado oficial. Desapareció del organigrama del gobierno venezolano, sin declaración, sin despedida, sin una sola línea explicatoria. No bastó con quitarle el ministerio. El 20 de enero, Rodríguez también lo removió del Centro Internacional de Inversiones Productivas, el único cargo institucional que le quedaba.
Calix Ortega asumió esa posición como vicepresidente de economía sectorial. Sab quedó sin función. sin cargo, sin escudo. Y entonces ocurrió algo que nadie anticipaba del todo, aunque muchos en Caracas lo venían intuyendo. En la madrugada del 4 de febrero de 2026, bueno, exactamente en la madrugada del 3 al 4, alrededor de las 2:30 de la mañana, agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, el Cevín, llegaron a la urbanización Cerro Verde, al este de Caracas, donde SAP vivía desde su regreso.
Según múltiples fuentes confirmadas a Caracol Radio citando inteligencia estadounidense, en la misma operación también fue detenido el empresario venezolano Raúl Gorrín, propietario del canal Globovisión, igualmente vinculado al círculo de Maduro. Los cargos que circularon esa noche en los reportes traición a la patria, conspiración y corrupción.
El propio abogado de SAB en ese momento, Luigi Yuliano, intentó negar el arresto calificándolo de fake news ante el diario colombiano espectador. Periodistas afines al gobierno venezolano también lo negaron en redes, pero el operativo había ocurrido. En tres semanas, Alex SA pasó de ministro de Venezuela detenido por sus propios exjefes, el vuelo de regreso y el overall marrón.
Hay una imagen del 18 de mayo de 2026 que circuló en todos los portales de noticias del continente. Alex Sab, sentado en una sala del Tribunal Federal del distrito sur de Florida en el centro de Miami. Viste un overall marrón, lleva esposas, la misma ciudad, el mismo sistema judicial. El de 2021 era naranja.
Llegó dos días antes de esa audiencia. La noche del 16 de mayo de 2026, el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería de Venezuela, el Saime, publicó un comunicado en redes sociales. El texto se refería a la deportación del ciudadano de nacionalidad colombiana, Alex Sab Morán. La frase era deliberada. Llamarlo ciudadano colombiano tenía implicación legal directa porque la Constitución venezolana prohíbe extraditar a sus propios nacionales.
Diosado Cabello, ministro del Interior del gobierno interino, fue más lejos aún. En declaraciones públicas, días después aseguró que SA no era venezolano y que operaba en el país con una cédula falsa desde 2004. No hay ningún expediente en el Saime que justifique que esa persona sea venezolana”, dijo Cabello.
La misma cédula que el propio gobierno chavista le había otorgado se convirtió en la excusa legal para entregarlo. Esa noche Saba aterrizó en el aeropuerto Opaloca de Miami Deide, escoltado por agentes de la DEA. Opa Loca es uno de esos aeropuertos ejecutivos del norte del condado Miami De que los grandes medios rara vez nombran, pero que la comunidad venezolana en el sur de Florida conoce bien.
Por allí han pasado otros nombres, otras llegadas discretas que después se convirtieron en titulares. Esa noche las imágenes de SAP bajando del avión custodiado circularon en minutos por los grupos de WhatsApp de venezolanos en Doral, en Weston, en Hayaya, en Orlando. Dos días después, el lunes 18 de mayo, compareció ante la jueza magistrada Marty Fulgueira Elenbine en la corte federal del centro de Miami.
El edificio del Tribunal Federal del centro de Miami es uno de esos espacios donde el aire acondicionado suena más fuerte que las voces, techos altos, madera oscura en los estrados, fluorescentes que no proyectan sombras. Para alguien acostumbrado a los salones del palacio de Miraflores, ese ambiente comunica algo sin palabras.
El departamento de justicia con el fiscal general en funciones Tod Blanch encabezando la declaración pública y el fiscal del distrito sur de Florida, Jason A. Reding Quiñones como fiscal actuante presentó la acusación formal. Los cargos. Conspiración para lavar instrumentos monetarios, involucrando transferencias de cientos de millones de dólares a través del sistema bancario estadounidense y procedentes del programa Club de Venezuela y de la venta ilegal de petróleo de PDBSA.
Según el Departamento de Justicia, la conspibiración se extendió desde los contratos CLAP iniciales hasta al menos enero de 2026, cuando las sanciones estadounidenses colapsaron, las exportaciones petroleras venezolanas y la red usó esa misma infraestructura de empresas fantasma para vender el crudo de PDSA bajo identidades falsas.
SAB escuchó la lectura de los cargos y respondió afirmativamente cuando la jueza le notificó en las acusaciones. El abogado Neil Schuster, su representante en Miami, no hizo comentarios públicos. Afuera del tribunal, el contraste era otro. La comunidad venezolana en el sur de Florida, una de las mayores concentraciones de venezolanos fuera de Venezuela con decenas de miles de personas en el condado Miami De.

Seguía el caso en tiempo real. Muchos de ellos abandonaron Venezuela durante los años exactos en que SAP construía su red de contratos con el chavismo. Habían visto desde lejos como el programa Clap, que supuestamente debía alimentar a sus familias en Caracas, en Maracaibo, en Valencia, era en realidad el canal para desviar cientos de millones de dólares.
Ahora veían al hombre acusado de administrar ese esquema sentado esposado a pocas millas de donde ellos pagan sus impuestos. llevan a sus hijos al colegio y votan en elecciones locales de Florida. El fiscal Reding Quiñones lo resumió en el comunicado oficial del 18 de mayo. Cuando los fondos ilícitos se mueven a través del sistema financiero de Estados Unidos, nuestros tribunales tienen jurisdicción y nuestros fiscales actúan.
Dicha en ese contexto específico con Maduro ya en Manajhan y SA recién llegado de Caracas. Esa frase tiene un peso que el lenguaje estándar de los comunicados raramente alcanza. La jueza Fulgueira Elfenbin ordenó detención sin posibilidad de fianza. La próxima audiencia quedó fijada para el 24 de junio de 2026. La diferencia entre 2021 y 2026 no es solo el color del overall.
En 2021, SAAP llegó esposado, pero con una maquinaria diplomática trabajando en su favor desde Caracas. Esta vez llegó esposado y solo, y afuera del edificio, parte de la diáspora venezolana que construyó su vida en Florida esperaba el resultado sin ninguna simpatía particular por el hombre de adentro dentro del Centro de Detención Federal.
El Centro de Detención Federal de Miami no es una penitenciaría. Técnicamente se administra bajo el Buró de prisiones de Estados Unidos y opera como centro de detención preventiva, lo que significa que las personas allí recluidas no han sido condenadas. Aún así, las condiciones que describe la institución en papel distan mucho de lo que han documentado quienes han pasado por sus celdas.
Ya conocemos algo del lugar. Entre 2021 y 2023, durante su primera estadía bajo custodia federal, SAB estuvo detenido precisamente allí. El 27 de septiembre de 2023, la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la OCH, publicó una declaración urgiendo al gobierno de Biden a liberar a SA. El argumento central de los expertos de la ONU que su salud se deterioraba por condiciones de detención subestándar, incluyendo alimentación de mala calidad y tratamiento médico inadecuado.
La declaración también señalaba que el centro no separa a los reclusos por tipo o gravedad de delito, lo que coloca en el mismo espacio a personas con perfiles criminales muy distintos. Esta vez SAB llega sin la campaña Freale Alex SA, que el chavismo financió durante su primera detención, sin Maduro para exigir su liberación ante la comunidad internacional.
sin el aparato diplomático venezolano trabajando en su favor, llega, como fue su primera audiencia, sin derecho a fianza, según la jueza el Fenbin, al menos hasta el 24 de junio, lo que describen fuentes cercanas a casos similares en ese mismo centro, celdas individuales o compartidas de dimensiones reducidas, sin ventilación natural directa, acceso limitado a luz solar, tiempo en el patio que varía según nivel de custodia y una rutina que borra cualquier distinción entre los días de la semana.
La temperatura del interior del del edificio permanece controlada por aire acondicionado institucional, lo que en Miami significa frío intenso y constante. Los reclusos de alta vigilancia reciben visita con restricciones severas. Para alguien que en octubre de 2024 era ministro con acceso a los recursos de un estado petrolero, la diferencia es vertical, pero hay algo más que el entorno físico.
Está lo que ocurre adentro de la cabeza de un hombre cuando comprende que las personas que lo protegieron durante 15 años lo entregaron, que su esposa e hijos ya no están en el mismo país y que el único hombre que lo rescató en 2023 ahora espera juicio en Manhattan. La familia que ya no está Camilla Fabri nació en Roma en 1994.
Tiene hoy 31 años. llegó a Venezuela como parte del entorno cercano Alex SA y terminó siendo durante varios años viceministra para la comunicación internacional del gobierno de Maduro, cargo que ejerció entre junio de 2025 y febrero de 2026 y también presidenta del programa Gran Misión Vuelta a la Patria, el plan gubernamental para repatriar venezolanos en el exterior.
La ironía de ese último cargo no escapa a nadie. La esposa del hombre acusado de robar el dinero del programa de alimentos venezolano, era la funcionaria encargada de traer venezolanos de regreso a ese país. En febrero de 2026, Delsy Rodríguez la removió el mismo mes en que SAP perdía su último vínculo institucional con el gobierno venezolano.
El 22 de mayo de 2026, 6 días después de que SA aterrizara esposado en Miami, Camilla Fabri salió de Venezuela. Con ella viajaron las dos hijas menores de la pareja, el hijo mayor de Sahab y al menos 10 personas más. La emisora colombiana Blue Radio lo confirmó primero citando a Ricardo Pina, director de servicios informativos del medio.
El destino fue tal. Versiones paralelas circularon durante días. Una parte de los reportes, recogida por medios venezolanos y colombianos indicaba que el plan original era instalarse en Miami cerca del proceso judicial de SA. cerca también de la comunidad venezolana en el sur de Florida, que lleva años siguiendo este caso con una tensión que ningún medio generalista de Estados Unidos ha terminado de calibrar en su totalidad.
Esa comunidad distribuida entre Doral, Weston, Kendal y el corredor de calle 8 en Miami conoce los nombres de estas operaciones de una manera que los periódicos de Nueva York o Washington no pueden replicar porque muchos de sus miembros vieron las cajas Club llegar a las casas de sus familiares en Venezuela con alimentos vencidos o alterados, mientras SA facturaba cientos de millones de dólares desde Hong Kong.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia confirmó la llegada del grupo a Roma, pero se abstuvo de dar detalles. La razón del silencio tiene lógica. Italia tampoco es un territorio sencillo para Camilla Fabri. Desde 2022, la Fiscalía de Roma bajo el fiscal Francesco Casini había emitido órdenes de detención contra cinco personas as vinculadas al SAAB en Europa.
El propio Alex Camilla, sus tías Adriana y Patricia Fiore, ambas detenidas con arresto domiciliario en Italia, y el cuñado Lorenzo Antonelli con residencia en Dubai. Las investigaciones revelaron el movimiento de aproximadamente 50 millones de euros procedentes de Venezuela. De ese total 10 millones ya habían sido incautados en cuentas bancarias europeas, además 120 kg de oro depositados en un banco suizo.
El esquema usó 26 empresas familiares con domicilios en Roma, Londres, Moscú y los Emiratos Árabes y un apartamento en la vía Condoti de Roma, comprado en 2018 por 5 millones de euros, convertido en sede de una joyería vulgar y de su propiedad. En 2026, Camilla Fabri llegó a un acuerdo con la Fiscalía Italiana, el pateguiamento, equivalente a una negociación de culpabilidad.
Cerrando el proceso penal a cambio de una condena de un año y 7 meses. Esa sentencia deberá cumplirse una vez regularice su situación judicial en territorio italiano. El hijo mayor de SAP, que también viajó en el grupo del 22 de mayo, tiene sus propias complicaciones. Las investigaciones internacionales sobre las redes de SA han documentado consistentemente el uso de nombres de familiares, hijos, hermanos, cuñados, como titulares de empresas pantalla.
estradas en paraísos fiscales. Eso no significa culpabilidad automática, pero sí significa que el entorno familiar de SA es parte activa del expediente que los fiscales de Miami y Roma continúan construyendo. Y los fiscales de Miami, específicamente los de la división criminal del departamento de justicia que opera desde el edificio federal del centro de Miami, tienen acceso coordinado con sus contrapartes italianas bajo los tratados de asistencia.
judicial mutua que Estados Unidos mantiene con la Unión Europea. Camilla Fabri está en Roma. Sus tías estuvieron bajo arresto domiciliario en Italia, su cuñado en Dubai, el hijo mayor en tránsito y Alex en el Centro de Detención Federal de Miami sabe que cada uno de los nombres de su familia que aparece en esos expedientes es un instrumento de presión adicional sobre él, sobre sus decisiones, sobre cuánto está dispuesto a decir.

El círculo que una vez lo sostuvo se redujo a un punto y ese punto está solo en una celda federal del sur de Florida. Párense aquí un momento. Lo que acabamos de contar es solo el inicio del colapso. En lo que viene los 12 millones de dólares que SA entregó a la DE antes de su primer arresto. Y cómo eso complica ahora su posición.
Porque quien fue informante puede ser utilizado, pero también puede ser eliminado como argumento de defensa. La operación de la madrugada del 4 de febrero en la urbanización Cerroverde de Caracas con sus propios exjefes ejecutando la orden. La pregunta que los fiscales del distrito sur de Florida se hacen cada mañana.
¿Cuánto sabe este hombre sobre Nicolás Maduro, sobre Dios Cabello, sobre Raúl Gorrín? y cuánto está dispuesto a decir con 20 años de condena federal sobre su cabeza y el detalle que los medios han pasado por alto. Los más de $370,000 en transferencias desde empresas de SAP que aparecen en un expediente civil cerrado en una corte de Miami vinculados a un candidato presidencial colombiano que en este momento sigue libre.
Si llegaste hasta aquí, quédate. Esto apenas empieza lo que SAP sabe y lo que eso vale. Hay una línea del ex jefe de inteligencia y seguridad del opositor venezolano Juan Guaidó Iván Simonovis, que circuló en los días siguientes a la deportación de SAP, puede convertirse en uno de los testigos más importantes en el caso Maduro.
No lo dijo como opinión especulativa, lo dijo con base en lo que ya es registro judicial. En una audiencia a puerta cerrada celebrada en Miami en 2022, los abogados de SA revelaron algo que cambió la lectura de todo el caso, que desde 2018 Sahab cooperado activamente con la DEA, se convirtió en fuente confidencial de la agencia, entregó información sobre la corrupción en el círculo interno de Maduro y como parte de esa cooperación transfirió más de 10 millones de dólares en ganancias ilícitas a las autoridades estadounidenses.
Los propios fiscales confirmaron en ese documento que en 2019 le avisaron que enfrentaría cargos criminales si no se entregaba voluntariamente. No lo hizo. En junio de 2020, su avión atercizó en Cabo Verde para repostar, cubría la ruta hacia Irán y allí lo arrestaron. Ese historial de cooperación previa crea una geometría jurídica complicada en el proceso actual.
Por un lado, los fiscales ya saben que SAP tiene información valiosa y que en el pasado estuvo dispuesto a compartirla. Por otro, cualquier acuerdo de colaboración tendría que negociarse en el contexto de acusaciones completamente nuevas. El inditment presentado el 18 de mayo de 2026 en el distrito sur de Florida involucra esquemas que se tendieron hasta enero de 2026, mucho más allá de lo que cubre el proceso anterior del que Biden lo indultó en diciembre de 2023.
Porque hay que recordar ese hecho con precisión. El 15 de diciembre de 2023, el presidente Joe Biden firmó un perdón presidencial a favor de Alex SAP como parte de un acuerdo de canje de prisioneros que liberó a 10 ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela, incluyendo al fugitivo Leonard Francis. En marzo de 2024, el juez federal Robert Scola anuló formalmente los ocho cargos que pesaban sobre Sahab en el expediente anterior.
Ese indulto tuvo condiciones explícitas. SAAB no podría recuperar los 12 millones de dólares incautados por la DEA y no podría lucrarse de ninguna publicación, libro, película, entrevista sobre su caso. Pero el indulto de Biden cubrió los actos del expediente anterior. Los fiscales del gobierno de Trump presentaron un indictment completamente nuevo con una acusación que cubre el periodo 2019 enero 2026.
Los abogados de Sahab, encabezados por Neil Schuster en Miami, han declinado hacer comentarios públicos. La pregunta que permanece sin respuesta en los pasillos judiciales de Miami es exactamente la que planteó para vanguardia el analista jurídico Gustavo Reyes. ¿Cuánto está dispuesto a revelar SAAP sobre Maduro, Silvia Flores, Diosado Cabello y los movimientos financieros del régimen chavista con 20 años de prisión federal como techo máximo de condena? Porque si los datos que maneja son tan profundos como sugieren sus alianzas históricas, Alex
SA tiene la posibilidad de convertirse en la mayor fuente de inteligencia sobre el régimen venezolano que haya pisado un tribunal estadounidense o puede decidir no hablar y asumir las consecuencias, la arquitectura del esquema que lo trajo de vuelta para entender por qué el Departamento de Justicia construyó un caso completamente nuevo en lugar de retomar el anterior.
Hace falta mirar la escala de lo que la acusación describe. Según el inditment presentado el 18 de mayo de 2026 y los comunicados del Departamento de Justicia bajo la firma del fiscal general en funciones Todd Blanch SA conspiró con otros para sobornar a funcionarios públicos venezolanos por incluyendo según los fiscales al propio Nicolás Maduro.
Con el fin de obtener contratos lucrativos del programa CLAP. Los comités locales de abastecimiento y producción diseñados para entregar alimentos subsidiados a familias venezolanas de bajos ingresos, se convirtieron en el canal para desviar cientos de millones de dólares. El mecanismo era así.
SAAB a través de su empresa Group Grand Limited, registrada en Hong Kong con operaciones a través del Global Bank of Commerce en la isla de Antigua y Barbuda. Firmaba contratos con la Corporación Venezolana de Comercio Exterior, Corpoex, y con gobiernos estatales venezolanos como el de Táchira. Los contratos prometían alimentos, los documentos prometían origen colombiano o mexicano.
En la práctica, según el deo los productos venían de otros lugares, los papeles eran falsos y los sobreprecios eran masivos. Parte de los alimentos entregados llegó expirado o a Dularera Oradu. Luego, a partir de 2019, cuando las sanciones económicas de Estados en estado empezaron a paralizar las exportaciones venezolanas de petróleo, la red se expandió.
SAAB y sus cómplices aprovecharon sus relaciones con funcionarios de POA de ESEA para acceder a miles de millones de dólares en crudo estatal que luego vendieron bajo identidades falsas de compradores. Las ganancias de esas ventas también pasaron por cuentas en Estados Unidos. El dinero usó el sistema financiero americano como autopista.
Wells Fargo en San Francisco como banco intermediario. Bank of America en Miami como destino. Cuentas en el Banco de América, el mismo banco donde millones de venezolanos en el exilio en Estados Unidos tienen sus cuentas de nómina, donde pagan sus hipotecas en Doral o en Kendal, procesando transferencias marcadas con conceptos falsos como asesoría fiscal internacional.
Esa es la razón por la que el Departamento de Justicia tiene jurisdicción. El dinero tocó suelo americano muchas veces. El Departamento de Justicia calcula que más de 350 millones de dólares fueron desviados a cuentas en el exterior. Investigaciones complementarias publicadas por el portal venezolano Armando Info han documentado los vínculos entre estas operaciones y empresas registradas en Turquía vinculadas al entorno del presidente Resep Tayib Erdogan en el contexto del acuerdo del gobierno de Maduro con Áncara para procesar el oro extraído del
arco minero del Orinoco. El DEA Miami Field Division lleva años investigando este caso con asistencia del FBI Miami y del Homeland Security Investigations de Miami. La acusación también se enmarca en la Homeland Security Task Force establecida por la Orden ejecutiva Cuatonai 159 del gobierno de Trump. Y aquí viene lo que Daniel Coronel, periodista de la publicación Cambio Colombia, reveló el 24 de mayo de 2026 con documentos de un expediente civil cerrado en una corte de Miami.
En 2014, tres transferencias provenientes de Group Grand Limited y del consorcio estructuras metálicas. Otra empresa de SA y su socio Álvaro Pulido llegaron a la cuenta fiduciaria de una firma de abogados en Florida. Las transferencias sumaban aproximadamente 374,850 cada giro enviado por exactamente 50 por debajo de un número redondo.
199,950 en lugar de 200,000 99,950 en lugar de 100,000 74 950 en lugar de 75,000. En el lenguaje del cumplimiento financiero, ese patrón tiene nombre structuring, estructuración deliberada. para mantenerse por debajo de los umbrales que activan reportes automáticos de actividad sospechosa bajo la B Secrey. Act estadounidense.
Los agentes de Homeland Security Investigations que operan desde Miami conocen ese patrón de memoria. Lo ven en casos de narcotráfico, en casos de trata, en casos de corrupción internacional. Y cuando aparecen transferencias desde empresas offshore vinculadas a contratos gubernamentales venezolanos, las alarmas se encienden.
El beneficiario de esas transferencias, según documentos con la firma del propio destinatario dentro del expediente civil cerrado en Miami era el abogado barranquillero Abelardo de la Espriella, que en mayo de 2026 era candidato presidencial en Colombia. El correo que SAP envió al destinatario el 29 de abril de 2015 reenvía un mensaje de Group Grand Limited describiendo dos de esos pagos con montos dólares superiores a los giros originales ajustados a números redondos en el registro interno, mientras el Swift bancario reflejaba los
montos reales. La discrepancia entre ambos documentos es exactamente el tipo de inconsistencia que construye un caso de documentación fraudulenta. El caso del profesor Bruce Bagley, que coronel también documentó, añade otra capa. Bagley fue condenado en Estados Unidos por recibir en su cuenta bancaria fondos provenientes de empresas de SAP.
Se quedaba con el 10% y transfería el 90 restante a Jorge Luis Hernández Villazón, alias Boliche, descrito por el periodista Gerardo Reyes de Univisión como extraficante, exparamilitar y exinformante con conexiones en Colombia y Venezuela. Boricha actualmente enfrenta juicio en Tampa, Florida, por fraude y lavado de activos.
Tampa a 280 km de Miami por la I75. Los venezolanos en Florida que siguen estos procesos reconocen la geografía porque es la suya. Cada hilo de esta red termina en suelo estadounidense y todos pasan en algún punto por las manos de Alex Sa. Pausa. Necesitamos tu opinión. Alex Sab fue deportado por el mismo gobierno que lo nombró ministro, usando como argumento que no era venezolano, con una cédula que ese mismo gobierno le había otorgado.
Para los venezolanos que llevan años en el exilio, muchos de ellos aquí en Estados Unidos viendo cómo se desmoronaba el país que dejaron atrás, esta pregunta no es abstracta. ¿Consideras que su detención actual es justa o hay algo en este proceso que te genera dudas? Déjalo en los comentarios. Las respuestas que escriben aquí son las que más nos ayudan a entender qué piensa esta comunidad sobre casos como este.
Lo que el deterioro mental significa en una celda federal. Hablar del estado mental de alguien que permanece detenido sin condena, sin familia en el mismo país, con 20 años de prisión posibles encima y con la certeza de que sus propios protectores lo entregaron, requiere contexto y precisión. No hay declaraciones de psicólogos contratados por la defensa de Sahab en este proceso nuevo, lo que existen precedentes documentados de su primera estadía.
El 27 de septiembre de 2023, la OSH, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, emitió una declaración urgente sobre el Estado de Sahab en el Centro de Detención Federal de Miami. Los expertos describieron condiciones que afectaban negativamente su salud, alimentación de baja calidad, atención médica insuficiente, detención preventiva prolongada sin separación por tipo de delito.
El gobierno venezolano, que entonces tenía incentivo político en hacer visible el maltrato, amplificó esas declaraciones como argumento de presión. El propio SA, en una declaración pública durante ese periodo, dijo que las condiciones del arresto domiciliario no diferían de la prisión al encontrarse bajo la estricta vigilancia de 50 guardias armados.
Eso era antes, cuando todavía tenía un gobierno defendiéndolo. Esta vez el contexto psicológico es radicalmente distinto. El experto en seguridad venezolana Iván Simonovis ha señalado que SAB conoce los movimientos financieros del régimen con un nivel de detalle que muy pocas personas en el mundo poseen.
Eso lo convierte en un objetivo de valor máximo para los fiscales, pero también en un hombre con información que puede generar riesgos desde distintas direcciones. Personas que saben demasiado sobre operaciones de esta magnitud en procesos de esta visibilidad raramente atraviesan el proceso judicial con tranquilidad mental. en el Centro de Detención Federal, sin fianza, sin fecha de juicio oral fijada todavía, con la próxima audiencia programada para el 24 de junio de 2026 y ese plazo puede extenderse muchas veces.
La espera se convierte en el principal instrumento de presión sobre la psique del detenido. Los expertos en psicología forense que han estudiado casos de detenidos preventivos de alto perfil en el sistema federal estadounidense patrón consistente, el primer mes de reclusión tiende a generar una ilusión de control.
El detenido evalúa sus opciones, imagina acuerdos, mantiene cierta coherencia estratégica. A partir del segundo o tercer mes, si no hay movimiento visible en el proceso, esa ilusión de control empieza a desmoronarse. Los sueños con personas del exterior se hacen más frecuentes. La capacidad de razonamiento estratégico se ve afectada por el aislamiento.
para Sahab, que a finales de 2023 llegó a Caracas aclamado por el régimen como héroe de la revolución. El comunicado de la presidencia venezolana de esa época lo describía como alguien que sufrió 3 años y medio de detención ilegal bajo tratos crueles e inhumanos. La reversión es total. El mismo aparato que lo elevó como símbolo de resistencia lo entregó con un comunicado de cuatro líneas, llamándolo ciudadano colombiano.
Hay pocas experiencias más corrosivas para la psique que esa. Descubrir que la narrativa en torno a tu nombre era completamente instrumental. La pieza en el tablero de Maduro, Nicolás Maduro espera juicio en Manhattan por cargos de narcotráfico. Cilia Flores, su esposa, enfrenta proceso similar. Raúl Gorrí, el propietario de Globovisión, fue detenido en la misma operación que SAB en Caracas.
Diosado Cabello, ministro del Interior del Gobierno Interino de Venezuela, está identificado en documentos del Departamento de Justicia estadounidense como vinculado al cartel de los soles. Alex SAP conoce a todos ellos, no de vista de negocios. Según en Miami Herald, citado por el tiempo de Bogotá, los investigadores de la división criminal del Departamento de Justicia están examinando si SA puede ser el arma más valiosa contra Maduro.
La revista Proo de México en su edición del 20 de mayo de 2026 señaló que Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela, considera que el valor de SAP para los fiscales trasciende a Venezuela. su conocimiento sobre las operaciones en México, donde empresarios locales participaron en sobreprecios del programa CLP por hasta 360 millones de dólares.
Según la misma publicación, podría abrir frentes de investigación que ningún otro testigo podría abrir. El análisis de la situación procesal también tiene implicaciones para el gobierno de Delsy Rodríguez, que tomó la decisión de deportar a Sahab en un contexto de creciente colaboración con Washington. El presidente Donald Trump y funcionarios de su gobierno han respaldado públicamente a Rodríguez, quien ha facilitado el acceso de inversión estadounidense a la industria petrolera venezolana.
La deportación de SA fue en ese contexto una señal política, además de judicial. Pero esa señal política crea un problema paralelo para los exaliados del chavismo que siguen libres, para figuras como Dios dado Cabello, que supervisó durante años la estructura de inteligencia venezolana desde el mismo círculo en que Sahab operaba.
La posibilidad de que el barranquillero decida cooperar como testigo es una amenaza directa. Los nexos entre los contratos CLAP, las ventas de petróleo de PDBSA y las redes del cartel de los soles, que los fiscales de Estados Unidos han descrito como parte integral del mismo esquema, forman un mapa que SA podría trazar con precisión única.
Y entonces hay otro nombre que flota sobre toda esta geometría. Álvaro Pulido Vargas, el socio original de SAP en Colombia, el hombre que lo introdujo al mundo empresarial venezolano a principios de los 2000. y que luego compartió contratos millonarios con él en la misión vivienda y en el programa Clap. Pulido está preso en Venezuela desde abril de 2022, detenido por las propias autoridades chavistas.
Según Inside Crime, Pulido continuó y expandió los contactos con el gobierno venezolano, incluso después del primer arresto de SA en Cabo Verde. Los dos hombres saben lo que el otro sabe. En los pasillos de la Corte Federal del distrito sur de Florida, esa red de conocimiento compartido es exactamente lo que hace que el caso de SAP sea algo más que un proceso por lavado de dinero, el dinero que ya no puede recuperar.
El indulto presidencial que Joe Biden firmó el 15 de diciembre de 2023 vino con condiciones escritas. El documento formal estableció dos restricciones explícitas. Primera, SAB no podría recuperar los 12 millones de dólares que la DEA había incautado como parte de la cooperación que él mismo había iniciado en 2018.
Ese dinero quedó en manos del gobierno federal de Estados Unidos. Segunda, SAP no podría lucrarse de ninguna publicación. libro, película, serie, entrevista pagada, cualquier formato que use su historia como materia prima. En el momento del indulto, esas condiciones parecían un costo razonable para un hombre que acababa de recuperar la libertad después de 1286 días de detención. Volvió a Venezuela.
Maduro lo recibió, lo ascendió. Hoy esas mismas condiciones forman parte de la ecuación económica de alguien que enfrenta un proceso completamente nuevo, sin fortuna accesible en Estados Unidos. Sus propiedades en Colombia habían sido confiscadas parcialmente desde 2020 y con sus activos europeos bajo investigación judicial italiana.
Los dos dois incautados por la DEA no son el total de lo que SAP transfirió. Según el expediente de Inside Crime, el Departamento de Justicia calculó que él y sus socios desviaron más de 350 millones de dólares. La diferencia entre lo que la DEA tiene y lo que existe en cuentas en Malta, España, India, Israel, el Reino Unido, Rusia y otros destinos que las investigaciones internacionales han identificado como puntos de paso.
Eso es lo que los fiscales quieren rastrear. La arquitectura financiera de SAP usó más de una docena de países con empresas registradas en paraísos fiscales bajo nombres de hijos, hermanos y aliados. Group Grand Limited en Hong Kong, consorcio estructuras metálicas en Colombia. El Fondo Global de Construcción Foglo con raíces en Ecuador, donde ese mismo país investigó exportaciones ficticias y sobreprecios antes de que el caso se archivara.
Aunque las investigaciones ecuatorianas continuaron, Global Foods Trading en Panamá, Marilyn Project Yatirim en Turquía, vinculada al negocio del oro del arco minero del Orinoco. Es un mapa que requiere años de trabajo forense para desmontarlo completamente. Los fiscales del Departamento de Justicia llevan años en eso y ahora tienen al hombre que construyó el mapa sentado en el Centro de Detención Federal de Miami con tiempo de sobra para pensar.
Y si estás viendo esto desde algún estado de Estados Unidos, Florida, Texas, Nueva York, donde sea, y conoces a alguien de la comunidad venezolana que debería ver este video, compártelo. Estas historias les pertenecen también a ellos. El algoritmo de YouTube ayuda cuando la gente comparte y nosotros necesitamos que esta historia llegue a quienes más la conocen de cerca.
La pregunta que nadie puede responder todavía. El 24 de junio de 2026 es la próxima fecha en el calendario judicial de Alex Nin Sab Morán en el distrito sur de Florida. Esa audiencia definirá, entre otras cosas, si hay posibilidad de fianza o si continúa detenido indefinidamente durante durante proceso. Pero la pregunta real no es esa.
La pregunta que resuena en los despachos de los fiscales federales de Miami en las embajadas de varios países latinoamericanos con ciudadanos implicados en los contratos Club y en los análisis de Inside Crime de Transparencia Venezuela del Miami Heral. Es esta. Alex SAP va a hablar. ya hablo una vez en secreto entre 2018 y 2019, cuando era informante de la DEA y creía que esa colaboración podría salvarlo.
Entregó más de 10 millones de dólares. Entregó información, luego se arrepintió de entregarse voluntariamente, como le habían pedido los fiscales, y siguió operando. 6 meses después lo arrestaron en el Atlántico. Esta vez el escenario es diferente. Ya no tiene a Maduro. ya no tiene al gobierno venezolano presionando diplomáticamente.
Su familia está en Roma bajo el peso de un acuerdo judicial italiano y él está ante un jurado que puede condenarlo a 20 años. La analogía procesal que los abogados penalistas conocen bien es la del testigo de la corona en sistemas anglosajones, el acusado que decide cooperar a cambio de una reducción de cargos o de condena.
En el sistema federal estadounidense, ese tipo de acuerdo, un Plea Agreement que incluye cooperación transforma al acusado en herramienta activa de la fiscalía. Si SAP toma ese camino, lo que sabe sobre las finanzas del chavismo, sobre las relaciones con el cartel de los soles, sobre los movimientos de petróleo de PDBCA y los sobornos a funcionarios específicos, podría alimentar procesos contra docenas de personas durante años.
Si no lo toma, afrontará el juicio con un expediente que incluye transferencias bancarias rastreadas a través de Wells Fargo en San Francisco, el Global Bank of Commerce en Antigua, cuentas de Group Grand Limited en Hong Kong y facturas falsas con sellos gubernamentales venezolanos. Los fiscales del departamento de justicia llevan 6 años construyendo ese expediente.
Alex SA lo sabe, lo conoce mejor que nadie porque él lo construyó. Y esa es exactamente la razón por la que en este momento en una celda del Centro de Detención Federal de Miami, con aire acondicionado a temperatura institucional, sin familia, sin protección diplomática, sin el hombre que durante una década fue su escudo, Alex Nain Sahab Morán tiene que tomar la decisión más importante de su vida.
El tiempo corre y esta vez nadie va a llegar a rescatarlo. Una cosa antes del cierre, sobre quién quieres que hagamos el próximo video. Tenemos en el radar varios nombres que todavía no hemos tostocado dentro de la red que operó durante años en Venezuela y que hoy tiene ramificaciones en ciudades de Estados Unidos como Miami y Houston. Escríbelo en los comentarios.
Los tres nombres más mencionados esta semana son los que vamos a considerar primero. Y si eres venezolano viviendo en Estados Unidos y tienes contexto sobre alguno de estos casos, cuéntanos. A veces los mejores datos vienen de quienes lo vivieron desde adentro. Yeah.