Argentina dice que lo HUNDIÓ, Gran Bretaña lo niega: El Misterio del HMS Invincible
30 de mayo de 1982, 12:30 horas. Base aeronaval de Río Grande, Tierra del Fuego. Seis aviones despegan hacia el norte. Dos, superetendar de la aviación naval argentina. 4. A4C Skyhawk de la Fuerza Aérea. La misión tiene un nombre en clave. Operación OF268. El objetivo es el portaaviones HMS Invincible, el portaaviones más valioso de la flota británica.
El buque sin el cual lo sea Harrier no pueden operar. El buque sin el cual no hay superioridad aérea, el buque sin el cual no hay desembarco. El buque sin el cual la guerra está perdida para Gran Bretaña. Uno de los dos Superetendart lleva el último misil Exoset AM39 que Argentina tiene disponible en toda la guerra. El último.
Si este misil alcanza el HMS invincible, la guerra de las Malvinas puede cambiar en los siguientes 74 segundos. Los pilotos de los Skyhawk son voluntarios. Nadie les ordenó ir. Se ofrecieron en el briefing levantando la mano cuando el comandante del escuadrón pidió voluntarios para una misión de alto riesgo. Los elegidos fueron los primeros tenientes José Vázquez, Ernesto Ureta, Omar Castillo y el alfées Gerardo Isaac.
La formación recibió el nombre en clave sonda. Cada Skyhawk lleva tres bombas de 250 kg. El combustible es suficiente para llegar al objetivo y atacar. Para regresar necesitarán repostar en vuelo desde el case 30 Hércules tanque. Si el repostador no está en la posición acordada o si los daños en combate impiden completar la maniobra, no volverán.
Dos de los cuatro pilotos de Skyhawk no volverán. Lo que ocurrió en las siguientes 4 horas es uno de los episodios más disputados, más analizados y más incómodos para ambos gobiernos de toda la guerra de las Malvinas. 40 años después, Argentina y Gran Bretaña siguen sin ponerse de acuerdo sobre lo que pasó ese día y hay una razón muy específica por la que ese desacuerdo persiste.
Los archivos británicos que resolverían la pregunta siguen clasificados. Para entender por qué el HMS invincible era el objetivo más valioso del Atlántico Sur en mayo de 1982, necesitas entender lo que ese buque significaba para toda la campaña militar británica. La flota del almirante Sandy Woodward tenía dos portaaviones, el HMS Hermes, buque insignia y el mayor de los dos con 12 Harrier y 18 helicópteros Sia King, y el HMS Invincible, más pequeño, pero igualmente crítico, con ocho Sia Harrier adicionales. En conjunto, esos
dos portaaviones proporcionaban la única cobertura aérea disponible para la flota en el Atlántico Sur. No había bases terrestres desde las que operar. No había aviones de largo alcance que pudieran cubrir la zona permanentemente. Todo dependía de los Harrier y los Harrier dependían de los portaaviones. Woodward lo sabía y lo decía en sus comunicaciones al almirantazgo, en términos que los documentos desclasificados describen como extraordinariamente directos.
Si perdía un portaaviones, el desembarco en San Carlos tendría que ser abortado. Si perdía los dos, la guerra estaba perdida. El gobierno de Toucher también lo sabía. Documentos del MI6 desclasificados años después de la guerra revelan que el servicio secreto de inteligencia británico consideraba la pérdida de uno o ambos portaaviones como el único escenario que podría haber forzado una retirada negociada.
El MI6 había tomado medidas activas para interceptar cualquier intento argentino de adquirir más misiles Exoset, precisamente porque calculaba que un solo Exoset, bien colocado en el Hermes o en el Inbin civil, podía decidir la guerra. Argentina también lo sabía. El plan del 30 de mayo fue diseñado para explotar la última oportunidad de cambiar el resultado estratégico.
El desembarco en San Carlos había ocurrido el 21 de mayo. Las tropas británicas estaban avanzando hacia Puerto Stanley. La guerra terrestre podía terminar en semanas. La única forma de cambiar ese resultado desde el aire era destruir la capacidad aérea embarcada de la flota. El único exoset disponible debía ir al invincible.
La inteligencia argentina había trabajado intensamente para determinar la posición del portaaviones. El método fue ingenioso dentro de sus limitaciones. Los analistas de la Fuerza Aérea Argentina en las Malvinas observaron los patrones de vuelo de los Se Harrier cuando regresaban al portaaviones desde las islas. La inteligencia electrónica argentina situó el invincible aproximadamente a 204 km al este de la isla Soledad.
Además, según versiones publicadas en Argentina décadas después la Unión Soviética habría proporcionado información de posicionamiento satelital que permitió refinar esa estimación. Lo que ninguno de estos métodos capturó era la contramedida que el almirante Woodward había implementado semanas antes. Woodward había dado una orden específica a todos los pilotos de la flota.
Ningún avión regresaría al portaaviones en línea recta desde su dirección de procedencia. Todos realizarían rodeos deliberados antes de la aproximación final. El objetivo era exactamente prevenir que la inteligencia argentina pudiera triangular la posición de los buques a partir de los patrones de vuelo.
El resultado fue que la posición que la inteligencia argentina [carraspeo] había calculado para el Invincibel ese 30 de mayo estaba equivocada. El portaaviones real estaba aproximadamente 40 millas náuticas al norte de donde los atacantes creyeron que estaba. Los seis aviones argentinos volarían hacia un grupo de escoltas, no hacia el portaaviones, antes de llegar al momento en que el Exoset fue lanzado y a la serie de declaraciones contradictorias que ambos gobiernos harían en las horas y días siguientes.
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El piloto no vio lo que ocurrió con el misil. Los cuatro Skyhawk de la formación sonda continuaron hacia el objetivo a 100 pies de altitud y 420 nudos. Lo que vieron cuando llegaron al área fue una formación de buques de guerra. No el grupo principal de la flota con el Invincible, sino el grupo de escoltas, el destructor HMS Exeter y la fragata HMS Avenger, posicionados aproximadamente 40 millas al sur del cuerpo principal de la flota.

Pero los pilotos de Skyhawk no lo sabían. Lo que vieron desde sus cabinas era un buque con cubierta de vuelo. Un buque con island. Ureta, en el sonda 3 describiría el objetivo con detalle en su informe posterior. Una cubierta de vuelo rectangular, un isl, dos mástiles de radar. La descripción coincidía con las fotografías del Invincible que habían estudiado en el briefing de Rí Grande.
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Lo que Ureta probablemente vio, aunque él mismo lo niega, era la fragata HMS Avenger, un buque tipo 21 de 3500 toneladas con una cubierta de helicóptero en la popa, significativamente más pequeño que el Invincible y sin cubierta de vuelo completa, pero con un island y mástiles de radar que a 100 pies de altitud y 420 nudos visto de frente, podía ser confundido por un piloto que esperaba encontrar entrar un portaaviones.
El HMS Exeter detectó los Skyhawk entrantes y lanzó misiles Seadart. Dos de los cuatro Skyhawk fueron derribados, uno por un Seadart del Exeter. El otro, en las palabras del piloto sobreviviente Ureta, fue alcanzado cuando volaba a 30 m de su lado. Vio como una parte del ala izquierda del avión se desprendía y segundos después el motor explotó.
Uret sobrevivieron. Vázquez y Castillo no. Los dos supervivientes giraron hacia el punto de repostaje en vuelo. El HMS Avenger, según la versión británica oficial, afirmó haber derribado el Exoset con su cañón de 4,5 pulgadas, aproximadamente 45 segundos después de detectar el misil entrante. Los dos pilotos supervivientes de los Skyhawk, Uta e Isaac, describieron al regresar a Río Grande que el buque que habían atacado estaba envuelto en una densa nube de humo negro que salía desde aproximadamente el centro del casco por
debajo del island. Y aquí comienza la segunda controversia dentro de la controversia. Esa noche el gobierno argentino anunció públicamente que el HMS invincible había sido gravemente dañado. El ministro de Defensa británico, John Not, respondió inmediatamente con una declaración que complicó aún más las cosas.
dijo que los argentinos habían vuelto a atacar los restos calcinados del SC Atlantic Conveyor. El problema era que el Atlantic Conveyor se había hundido días antes. No existía ningún casco del Atlantic Conveyor flotando en el área donde había ocurrido el ataque. La declaración de Not era falsa. Tres días después, el gobierno británico cambió su versión.
Los Skyhawk habían atacado la fragata HMS Avenger. Esta versión sí tenía coherencia geográfica con la posición conocida de los buques ese día, pero dejaba sin explicar por qué el gobierno había dado primero una versión manifiestamente incorrecta sobre el Atlantic Conveyor. Los analistas argentinos señalaron que esa secuencia de negaciones, primero una mentira evidente, luego una versión revisada, era evidencia de confusión en el mando británico sobre lo que había ocurrido realmente.
Los analistas británicos respondieron que la primera declaración de Not fue simplemente un error de información en el calor del momento y que la versión definitiva, los Skyhawk, atacaron el Avenger, es la correcta. Ambas posiciones son defendibles con la información disponible públicamente. Los únicos documentos que resolverían definitivamente la pregunta, los registros de combate del HMS Invincibil, los registros del HMS Avenger, los informes de daños de ambos buques ese día permanecen clasificados en los archivos del Ministerio de Defensa
Británico. Argentina realizó solicitudes formales de acceso a esos documentos en múltiples ocasiones. fueron denegadas en todas y ahí hay algo que merece atención, independientemente de cuál sea la verdad sobre el ataque en sí. Si el HMS Invincible no fue tocado, ¿por qué los archivos sobre ese día específico siguen clasificados 40 años después? Los registros de combate de la mayoría de las operaciones de la guerra de las Malvinas han sido desclasificados progresivamente.
Los del 30 de mayo relacionados con el Invincibel no. Hay dos explicaciones posibles. Una es que los documentos contienen información sobre capacidades de inteligencia o comunicaciones que Gran Bretaña no desea revelar incluso décadas después. La otra es que los documentos contienen información que contradice la versión oficial británica y cuya revelación crearía un problema político y diplomático.
Ninguna de esas dos explicaciones excluye a la otra. Lo que sí es cierto es que en los días posteriores al 30 de mayo, el HMS Invincible redujo significativamente sus operaciones de vuelo. Los registros de misiones de los Se Harrier muestran una notable disminución comparada con los días anteriores y posteriores. La explicación oficial señala condiciones meteorológicas y la fase operacional del momento.
Los analistas argentinos consideran esa reducción como evidencia de daños no reconocidos. También es cierto que la Junta Militar Argentina utilizó el supuesto hundimiento del invincíbal como material de propaganda, publicando fotografías manipuladas del portaaviones en llamas que eran obviamente falsas. Esa campaña de desinformación contaminó el debate público durante décadas y permitió a los defensores de la versión británica desestimar cualquier afirmación argentina sobre el ataque señalando simplemente las fotos falsas.
Pero las fotos falsas no son la pregunta. La pregunta es, ¿qué vieron Uta Isaac? Décadas después de la guerra, los dos pilotos supervivientes siguen describiendo con detalle absoluto y coherencia perfecta entre ambos el mismo objetivo. Una cubierta de vuelo rectangular, un islán largo, dos mástiles de radar, humo negro saliendo del casco al alejarse.
La fragata HMS Avenger tenía 3,500 toneladas y una cubierta de helicóptero, no una cubierta de vuelo completa. El HMS Invincible tenía 19500 toneladas y una cubierta de vuelo completa con ski jump en la proa. Puede un piloto a 100 pies de altitud y 420 nudos confundir una fragata de 3,500 toneladas con un portaaviones de 19,500.
Los defensores de la versión británica dicen que sí en las condiciones de combate con el estrés, con los escoltas disparando seards alrededor de ellos. Los defensores de la versión argentina dicen que no, que Ureta e Isaac eran pilotos altamente entrenados que habían estudiado específicamente las diferencias visuales entre el Invincible y los escoltas para esta misión.

El HMS Invincible fue retirado del servicio de la Royal Navy en 2005, vendido para desguace en Turquía en 2011. Sus restos no existen como buque desde hace más de una década. Los documentos que podrían responder la pregunta siguen clasificados. Las familias de José Vázquez y Omar Castillo, los dos pilotos que se quedaron sin combustible sobre el Atlántico sur después del ataque, llevan 40 años sin saber definitivamente si sus seres queridos murieron atacando el objetivo más importante de la guerra o si murieron después de atacar una
fragata escolta en el lugar equivocado. Vázquez y Castillo murieron sobre el mismo océano que había reclamado a 323 marineros del General Belgrano tres semanas antes. Sus cuerpos nunca fueron recuperados. La última transmisión de radio que Vázquez hizo desde su cockpit, cuando el combustible se acababa sobre el Atlántico Sur y el punto de repostaje no aparecía, está registrada en los archivos de la Fuerza Aérea Argentina.
El HMS Invin Civiles regresó a Portsmoth el 17 de septiembre de 1982. Recibido con celebraciones masivas, aparentemente sin daños visibles. La Royal Navy presentó su regreso como la prueba definitiva de que el buque nunca fue tocado. Pero hay algo en ese regreso que los analistas más cuidadosos han señalado.
El HMS Invincible regresó a Porsmus exactamente 90 días después del cese al fuego. En ese tiempo, si el buque hubiera sufrido daños menores que requirieran reparaciones en mar, esas reparaciones habrían podido completarse antes de que el buque llegara a puerto. Las señales externas de daño, si las hubiera habido, podrían haber sido eliminadas antes del regreso público.
Esa posibilidad no prueba nada, pero tampoco puede ser excluida con la información disponible. sobre el papel. La operación OF168 del 30 de mayo de 1982 fue un fracaso. El HMS Invincible continuó operando. Los Sea Harrier siguieron volando. El último exet argentino había sido disparado. Dos pilotos habían muerto y la guerra terrestre continuó hacia su conclusión inevitable con Puerto Stanley cayendo el 14 de junio.
En la práctica, ese último exoset, haya impactado o no, generó la respuesta de inteligencia más intensa de toda la guerra. El MIS movilizó recursos en tres continentes para bloquear cualquier venta de Exoset adicional a Argentina. Las negociaciones secretas para interceptar esas ventas continuaron hasta el cese al fuego.
El miedo a lo que ese misil podía hacer fue en sí mismo un factor estratégico. Y 40 años después, la pregunta de lo que ese misil hizo el 30 de mayo sigue siendo la pregunta sin respuesta más incómoda de toda la guerra. No porque Argentina afirme que el Invincible fue impactado, sino porque Gran Bretaña, con todos los medios a su disposición para probarlo definitivamente, todavía no ha abierto los archivos que lo demostrarían. Yeah.