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Encontraron su diario en Mato Grosso. Pero la última página tiene una fecha imposible.

En 2019, un garimpeiro que trabajaba ilegalmente en una zona remota del Mato Groso encontró algo dentro de una grieta en una formación rocosa. No oro, no mineral. Un cuaderno encuadernado en cuero, protegido dentro de una lata de metal sellada con cera en un estado de conservación que no debería ser posible después de décadas en la humedad de la Amazonia.

Lo vendió a un coleccionista privado de Cuiabá por una cantidad que ninguno de los dos quiso revelar. El coleccionista lo abrió y encontró en la primera página un nombre escrito con tinta negra. Colonel PH Foset. [música] Expedición Z, 1925. Percy Fosset desapareció en la Amazonia brasileña en mayo de 1925. Su última comunicación conocida fue enviada el 29 de mayo desde un punto que él llamó campamento caballo muerto en el estado de Matogroso.

 Después de esa fecha, silencio total, ni rastro, ni cuerpo, ni equipos, 94 años de silencio. El cuaderno tiene 112 páginas escritas. La última entrada está fechada el 2 de agosto de 1925, 2 meses y 4 días después de que Percy Fosset debería haber estado ya perdido o muerto en la selva. La última línea de esa última entrada dice, “Ya no puedo estar seguro de en qué dirección se mueve el tiempo aquí.

” El análisis grafológico del cuaderno confirma que la escritura es consistente con muestras documentadas de Foset. El papel fue datado en el rango correcto para la década de 1920. No hay explicación consensuada para cómo un cuaderno de 1925 apareció sellado en una roca del Mato Groso en 2019. Tampoco hay explicación para lo que Fauset escribió en las últimas 17 páginas.

Porque lo que describe ahí no es una selva y lo que encontró no es lo que salió a buscar. Antes de contarte lo que dice el cuaderno, necesito que entiendas quién era Percy Foset, no el explorador romántico que aparece en los libros de aventuras. El otro Foset, el que hace que su desaparición sea realmente inexplicable.

Percy Harrison Fosset era teniente coronel del ejército británico, cartógrafo. Había demarcado fronteras en Bolivia, Brasil y Perú para la Royal Geographical Society. Sobrevivió siete expediciones previas a la Amazonia, incluyendo dos que casi mataron a todos los demás miembros de su equipo. Conocía la selva mejor que casi cualquier europeo de su época y conocía sus propios límites.

Eso hace que su última carta sea tan perturbadora. El 29 de mayo de 1925, desde campamento Caballo Muerto, Foset escribió a su esposa Nina, “No te preocupes si no tienes noticias por un tiempo largo. Podemos tener un silencio forzado durante meses. Y si no regresamos, no intentes ningún rescate. Sería demasiado peligroso.

” Un hombre con su experiencia sabía exactamente qué significaba escribir eso. No era precaución, era una despedida preparada. Lo que nadie ha podido responder satisfactoriamente es esto. ¿Por qué un cartógrafo de su nivel, con siete expediciones previas, con conocimiento íntimo del terreno, con preparación meticulosa para el viaje más importante de su vida, desapareció sin dejar absolutamente ningún rastro físico.

Accidente de selva. posible. Pero incluso los accidentes de selva dejan algo. Huesos, equipos, restos de campamento. Ataque indígena, la hipótesis más citada. Pero ninguna comunidad de la región confirmó nada de manera consistente en décadas de investigación. Enfermedad. Fauset había sobrevivido fiebre amarilla, malaria y leiasis en expediciones anteriores.

 Viajaba con medicamentos. Desorientación. El hombre que había cartografiado miles de kilómetros de selva amazónica. Ninguna hipótesis cierra limpiamente y hay algo más que nadie conecta. Foset no fue el primero en buscar la ciudad de Z. Fue el primero en tener evidencia de que existía. En 1913, en Río de Janeiro, un ascendado le entregó a Foset un objeto, un ídolo de piedra negra de unos 30 cm, tallado con una técnica que no correspondía a ninguna cultura amazónica conocida con inscripciones que no eran de ningún sistema de escritura

catalogado. Foset lo llevó al Museo Británico para análisis. El reporte oficial concluyó que era precolombino, de origen sudamericano y de civilización indeterminada. Civilización indeterminada. En 1913, cuando el conocimiento arqueológico de América del Sur ya era extenso. Foset llevó ese ídolo en cada expedición posterior. Lo llevó en 1925.

Nunca fue encontrado, pero sí aparece en el cuaderno con un detalle que no esperaba encontrar. Las primeras 95 páginas del cuaderno son lo que esperarías de Foset. Registros de coordenadas, descripciones de flora y fauna, notas sobre comunidades indígenas, cálculos de distancia y tiempo.

 La escritura es precisa, metódica. El Foset que sus colegas de la Royal Geographical Society reconocerían. El cambio ocurre en la página 96. La entrada está fechada el 14 de julio de 1925. 46 días después de su última carta conocida. Hemos encontrado algo que no debería existir. No voy a escribir las coordenadas porque no confío en que las coordenadas signifiquen aquí lo mismo que en cualquier otro lugar.

 Esa última frase tardé días en procesar. Un cartógrafo, un hombre cuya vida entera dependía de la confiabilidad de las coordenadas, escribiendo que las coordenadas no funcionaban igual en ese lugar. La entrada del 14 de julio continúa. Los árboles terminan de manera abrupta, no como en un claro normal donde la vegetación se adelgaza gradualmente.

 Terminan como si hubiera una línea. De un lado, selva densa, del otro diferente. No sé cómo describirlo de otra manera. Jack dice que es como mirar dentro de un cuarto oscuro desde una habitación iluminada. R no quiso cruzar la línea. Yo sí. Lo que hay del otro lado no tiene la misma luz que la selva. No es que sea más oscuro, es que la luz no se comporta de la misma manera. Jack era su hijo.

Rallyy Grimmel era el tercer miembro de la expedición. La última carta de Foset no mencionaba ningún hallazgo extraordinario, lo que significa que entre el 29 de mayo y el 14 de julio algo ocurrió que cambió completamente la naturaleza de lo que estaban encontrando y Fauset eligió no comunicarlo. La entrada del 17 de julio.

He vuelto tres veces. Jack me acompaña ahora. Raley sigue negándose. Lo que hay del otro lado del límite es difícil de describir con precisión cartográfica, que es la única manera en que sé describir cosas. Los árboles son diferentes, no en especie. Las reconozco. Son las mismas especies, pero son más grandes de lo que deberían ser.

Mucho más grandes, como si hubieran tenido más tiempo para crecer. El problema es que el espacio disponible no alcanzaría para árboles de ese tamaño. La geometría no funciona. Hay más espacio adentro que afuera y hay estructuras. Ahí está. Hay más espacio adentro que afuera. La misma descripción que el buzo del titicaca usó para el lago.

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