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Lo que Jesús hizo en Getsemaní que los evangelios NO cuentan completo

Hay una noche en la historia del cristianismo que debería ser la más estudiada de todas. No la noche de la crucifixión, no la noche de la resurrección, la noche anterior a todo eso. La noche en Getsemaní es la noche más humana de Jesús en todos los evangelios. La única noche donde los textos muestran a alguien que no quiere lo que le espera, que tiene miedo, que pide que le cambien el destino, que suda sangre según uno de los evangelios y sin embargo, es la noche sobre la que menos se habla en los sermones dominicales.

Llevamos dos vídeos en este canal y ya hay miles de personas aquí cada semana buscando estas respuestas. Muchos de vosotros me habéis escrito preguntando por Getsemaní específicamente, por lo que realmente pasó allí, por lo que los evangelios dicen y lo que no dicen, por lo que los textos prohibidos revelan sobre esa noche que los textos oficiales dejan incompleto.

Este vídeo es para todos vosotros. Vamos a ir despacio. Vamos a leer cada texto con cuidado. Vamos a hacer las preguntas que nadie hace desde el púlpito. Porque lo que sucedió en Getsemaní esa noche es mucho más profundo, mucho más humano y mucho más perturbador de lo que te contaron.

Empecemos por la geografía porque importa más de lo que parece. Getsemanin un hombre inventado, ni una metáfora. Es un lugar real. El nombre viene del arameo Gatsemanim, que significa prensa de aceite o lagar de aceitunas. Era un huerto de olivos situado al pie del monte de los Olivos, al otro lado del torrente Cedrón, justo frente a las murallas orientales de Jerusalén.

Hoy puedes visitarlo. Está en Jerusalén, custodiado por la Iglesia de todas las naciones que se construyó sobre lo que la tradición identifica como el lugar exacto. Dentro de esa iglesia hay una roca grande y oscura que los peregrinos pueden ver a través de una reja. Según la tradición, esa es la roca donde Jesús se arrodilló esa noche.

Los olivos que rodean esa iglesia son extraordinariamente antiguos. Los análisis científicos realizados en los últimos años sugieren que algunos de ellos tienen entre 900 y 1000 años de antigua edad. ¿No son los olivos que Jesús vio esa noche? Los romanos talaron todos los árboles de los alrededores de Jerusalén durante el asedio del año 70, pero son descendientes directos de aquellos, retoños del mismo suelo donde sucedió lo que vamos a explorar hoy.

¿Por qué era Getsemaní un lugar significativo para Jesús? Juan 18:2 da una pista que generalmente se pasa por alto. Y también Judas, el que le entregaba, conocía aquel lugar. Getsemaníino era un lugar elegido al azar esa noche. Era un lugar habitual, un lugar al que Jesús volvía repetidamente, un lugar que para él tenía algún significado especial como espacio de retiro, de oración, de conversación privada con sus discípulos.

Y eso hace que la elección de ese lugar para esa noche específica sea aún más significativa. Jesús eligió pasar las últimas horas antes de su arresto en el lugar que más frecuentaba para orar. en su lugar. Ahora vamos a los textos. Los cuatro evangelios describen lo que sucedió en Getsemaniesa noche, pero con diferencias entre ellos que son reveladoras y que raramente se analizan juntas.

Empecemos con Marcos porque es el más antiguo y probablemente el más cercano a los eventos. Marcos 14:30 y 2 al 42. Vinieron pues, a un lugar que se llama Getsemaní y dijo a sus discípulos, “Sentad aquí mientras yo oro.” Y tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y angustiarse. Y les dijo, “Mi alma está muy triste hasta la muerte.

Quedaos aquí, velad, detente en esa frase. Mi alma está muy triste hasta la muerte.” En el griego original usa la palabra perilipos, que significa extremadamente triste, profundamente entristecido, abrumado de tristeza. Es uno de los términos más intensos del vocabulario emocional griego. No es melancolía, no es preocupación, es una tristeza que alcanza el límite de lo que un ser humano puede soportar.

Y entonces Jesúce algo que en el contexto de toda la narrativa evangélica resulta extraordinario. Se aleja de los tres discípulos, se postra en tierra. Y ora, Marcos 14:35 al 36. Yéndose un poco más adelante, se postró en tierra y oró que, si fuese posible, pasase de él aquella hora. Y decía, “Aba, padre, todas las cosas son posibles para ti.

Aparta de mí esta copa, pero no lo que yo quiero, sino lo que tú, si fuese posible, aparta de mí esta copa.” Jesús está pidiendo que no suceda lo que va a suceder. Está pidiendo una alternativa. Está expresando una preferencia personal, lo que yo quiero, que es diferente de lo que va a ocurrir. Eso es el núcleo de lo que sucede en Getsemaní, según Marcos.

Y es algo que la teología institucional ha tenido que gestionar con enorme cuidado durante siglos porque plantea preguntas sobre la naturaleza de Jesús que no tienen respuestas simples. Si Jesús es completamente divino, ¿por qué que tiene miedo de lo que va a suceder? ¿Por qué pide que le cambien el destino? ¿Por qué su voluntad es diferente de la voluntad del Padre si son consustanciales según la fórmula de Nicea? Y si Jesús es completamente humano, ¿qué significa eso para la doctrina de la salvación que depende de

que sea también completamente divino? Esas preguntas no tienen respuestas satisfactorias dentro del marco doctrinal oficial y por eso Getsemaní se menciona, pero raramente se analiza con la profundidad que merece. Comparemos ahora con Mateo. Mateo 26 y 6:36 al 46. Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní y dijo a sus discípulos, “Sentad aquí mientras voy allá y oro.

” Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Cebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse en gran manera. Entonces les dijo, “Mi alma está muy triste hasta la muerte. Quedaos aquí, velad conmigo. Mateo añade algo que Marcos no tiene velad conmigo. No solo velad, velad conmigo. Es una petición de compañía, de presencia, de no estar solo en ese momento.

Y eso es humanamente devastador si lo piensas con calma. El momento de mayor angustia de su vida y lo que pide a sus discípulos más cercanos es que estén presentes, que no se duerman, que le hagan compañía. Mateo 26:39. Yendo un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo, “A padre mío, si es posible, pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como tú, si es posible.

” Jesús está condicionando su petición, no está ordenando, no está reclamando, está pidiendo con una condición, si es posible, que reconoce que puede no serlo. Eso es la oración más honesta del Nuevo Testamento, sin fórmulas, sin protocolo, sin las palabras correctas, solo la expresión directa de lo que siente y lo que quiere, seguida por la aceptación de que lo que él quiere puede no ser lo que va a suceder.

Lucas tiene algo que los otros evangelios no tienen y que es extraordinariamente significativo. Lucas 22:43 al 44. Y se le apareció un anel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Un ángel apareció para fortalecerle. Piensa en lo que eso significa.

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