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Las SOMBRAS y LUCES de Juan Pablo II

Este es Juan Pablo Segund y con él la iglesia hizo uno de sus movimientos más raros. Apenas dos meses después de su muerte inició el proceso para hacerlo santo y esto encendió las alarmas porque normalmente la iglesia debe esperar al menos 5 años antes de abrir ese proceso. Pero con Juan Pablo Segund esa espera se saltó casi de inmediato, lo que hizo a muchos preguntarse por qué tanta prisa.

Algunos sospechan que fue una forma de proteger la imagen de Juan Pablo II y de la propia iglesia, porque aunque millones lo veían como un santo en vida, su historia también tiene partes mucho más controversiales y una vez que empiezas a investigar te das cuenta de que las cosas son mucho más complicadas. Aquí hablaremos de las nueve cosas más polémicas de su vida que muchas veces quedan fuera del relato oficial, tal y como su alianza con el gobierno de Estados Unidos y la CIA para influir en la política mundial, permitir que el

Banco del Vaticano lavara dinero de la mafia italiana y, por supuesto, su relación con figuras acusadas de abuso como el padre Marcial Maciel, con una cantidad de víctimas que se mide en decenas y decenas. Por supuesto, Juan Pablo Segund también hizo cosas enormes por la iglesia y por el mundo. Por eso, en este documental no se trata de negar sus logros, sino de mirar la historia completa y preguntarnos si la Iglesia lo santificó porque realmente lo merecía o porque necesitaba proteger algo más.

A pesar de verse como una persona llena de luz, su infancia no fue así. Para esto tenemos que ir a Polonia, donde nace Carol Joseph Wtila, el niño que después el mundo conocería como Juan Pablo Segi. Su infancia está marcada por la pérdida. Su mamá, Emilia muere cuando él tiene 9 años y poco después también pierde a su hermano Edmund.

era médico y el golpe es tan fuerte que años más tarde yciendo papa, Juan Pablo Segi seguirá guardando el estetoscopio de Edmund en un cajón de su escritorio en el Vaticano. Tras eso, Carol se aferra a su padre, un hombre muy católico que se dedica por completo a cuidarlo. Conforme crece, descubre su pasión por el teatro, donde aprende a conectar con el público.

En esa etapa también se enamora de Ginka Beer, una joven judía que logra escapar de Polonia con su familia justo antes de la invasión alemana, huyendo del antisemitismo creciente. Poco después los nacional socialistas toman el control del país. Mientras Polonia está bajo control nazi, Carol trabaja en la fábrica Solby, donde se producen materiales que sirven para fabricar bombas alemanas.

Además, mientras algunos de sus compañeros se unen a la resistencia armada contra los alemanes y otros arriesgan la vida para ayudar a judíos perseguidos, Carol decide mantenerse al margen. Él cree que la salvación solo puede venir de Dios, por lo que lo mejor que puede hacer por ellos es rezar. Años después surgirán historias sobre cómo Carol supuestamente ayudó a rescatar judíos durante la guerra, pero el propio Juan Pablo II la desmentiría diciendo que no podría atribuirse algo que no había hecho.

En medio de la guerra, Carol también pierde a su padre y queda completamente solo. A partir de entonces se aferra todavía más a la fe católica. Esa fe lo lleva a entrar a un seminario clandestino, ya que la ocupación alemana había prohibido gran parte de la formación religiosa en Polonia.

Ahí también ve como varios miembros importantes de la iglesia son arrestados e incluso eliminados por los nacional socialistas. Y cuando otros salen a protestar contra esa violencia, Carol vuelve a mantenerse al margen. Prefiere rezar y confiar en que Dios terminará poniendo las cosas en su lugar. Y aquí empieza a aparecer un rasgo muy importante, Carol.

Frente a los conflictos más brutales, su primera respuesta no suele ser actuar de forma directa. Su primera respuesta es rezar. Para algunos creyentes esto tiene sentido, pues desde la fe la oración no es pasividad, sino que es confiar en que Dios puede mover las piezas. Pero para muchos otros creyentes, Dios también actúa a través de las personas, a través de quien protege, interviene y se atreve a tomar decisiones difíciles.

Por eso, algunos se preguntan si basta con rezar y confiar en que Dios intervendrá o también hay que asumir la responsabilidad de actuar. Lo cierto es que esa filosofía de no intervenir es algo que Carol va a seguir aplicando incluso en casos donde sí tendrá la autoridad para actuar, como las denuncias de abuso carnal que llegarán a su escritorio.

En 1944, Polonia sigue bajo control alemán, pero entonces entra el Ejército Rojo de la Unión Soviética con la misión de liberar al país. Y aunque muchos polacos celebran, esto no va a ser exactamente un final feliz para ellos. Cuando finalmente termina la Segunda Guerra Mundial, Carol es ordenado sacerdote y enviado a Roma para continuar sus estudios religiosos.

Ahí obtiene su doctorado en teología con una tesis sobre San Juan de la Cruz y esto nos ayuda a entender qué tipo de temas le interesan a Carol, porque San Juan no escribía tanto sobre cuestiones prácticas como de qué forma debía gobernar un sacerdote o cómo aplicar la fe a la vida social. Su enfoque era el de la mística, es decir, la búsqueda de una conexión con Dios a través de la oración y la vida interior.

Justo esta visión es la que marcará el papado de Juan Pablo Segund con mucho enfoque en la vida espiritual y no tanto en la dimensión más terrenal de la Iglesia. Unos años después, Carol vuelve a Polonia. Pero aunque el control de Adolf y los nacional socialistas ha terminado, ahora el país queda bajo la influencia de Joseph Stalin y la Unión Soviética.

Verás, después de expulsar a los alemanes de Polonia, la Unión Soviética no se fue, al contrario, dejó al país dentro de su zona de control e impulsó un modelo comunista que en teoría buscaba una sociedad más igualitaria. Pero el Estado empezó a concentrar muchísimo poder y sin suficientes contrapesos terminó limitando libertades y controlando instituciones como la prensa, la educación o la religión.

En varios gobiernos comunistas del siglo XX, la religión era vista con desconfianza porque representaba una influencia distinta al Estado. Aún así, Stalin entiende que el catolicismo es parte central de la identidad polaca, así que permite que la Iglesia siga existiendo, aunque bajo vigilancia y presión constante.

En ese contexto, Carol continúa con su ministerio, sobre todo entre jóvenes, pero no lo hace solo desde la misa, los invita a esquiar, a remar o a caminar por la naturaleza. Y en esas salidas rezan, platican de fe y también de temas más personales. Ahí Carol nota que muchos jóvenes tienen dudas sobre el amor, el noviazgo y las relaciones íntimas, así que empieza a desarrollar esas ideas en un libro llamado Amor y responsabilidad.

Aunque el libro parte claramente de la postura de la Iglesia Católica y no todos tienen que estar de acuerdo con ella, también plantea algunas ideas que pueden resonar con cualquier persona. Por ejemplo, Carol dice que amar es mucho más que sentir atracción. implica decidir buscar el bien del otro, incluso cuando la emoción del momento sube o baja.

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