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La Mujer de George Foreman CONFIESA todos los Crímenes de su Marido

El 21 de marzo de 2025, el mundo del deporte se despertó con una noticia que llenó de tristeza a millones de personas en todos los rincones del planeta. George Edward Foreman, campeón olímpico de peso pesado en los Juegos de Ciudad de México de 1968, dos veces campeón del mundo de los pesos pesados, pastor cristiano ordenado, empresario con la parrilla más vendida de la historia y padre de 12 hijos.

Había fallecido a los 76 años, rodeado de su familia en su casa de Texas. Las redes sociales se llenaron de homenajes. Los medios deportivos de todo el mundo dedicaron horas a repasar su carrera extraordinaria.  Y figuras del boxeo como Mike Tyson, Evander Hoollyfield  y Óscar de la Ol se expresaron con un cariño y un respeto genuinos.

El mundo estaba despidiendo a un héroe. Pero este video no está aquí para contarte esa historia. Ese homenaje ya lo hicieron otros. Este video está aquí para contarte la otra historia, la que no salió en los telediarios,  la que las biografías oficiales pasan de largo, la que incomoda porque destruye una imagen que muchos prefieren mantener intacta.

Vamos a hablar de los cinco matrimonios que dejaron un rastro de dolor y abandono.  los 12 dispersos entre distintas mujeres. En una época en la que Foreman era el hombre más poderoso de su entorno, del negocio que nadie menciona en sus obituarios y de las tres mujeres que en sus últimos años de vida se plantaron delante de los tribunales americanos y le acusaron de algo que si es cierto convierte toda esa imagen de hombre redimido en una de las mayores mentiras del deporte moderno.

Bienvenidos al lado oscuro de Big George. Para entender a George Forman, hay que empezar donde él mismo siempre empezó cuando contaba su historia. El quinto barrio de Houston, Texas, uno de los barrios más pobres y más peligrosos de América en los años 50 y 60.  Foreman nació el 10 de enero de 1949 en Marshall, Texas, y creció en ese entorno de pobreza, violencia callejera y ausencia de oportunidades con seis hermanos y una madre que hacía lo que podía.

Su padre biológico, Leroy Murhead, no estaba presente. El hombre que le dio el apellido JD Foreman tampoco fue una figura estable en su vida. con 15 años abandonó la escuela y por su propio reconocimiento público en múltiples entrevistas y en su autobiografía se convirtió en atracador callejero y matón de barrio.

No es una interpretación externa, son sus propias palabras. Era un thog, un matón. Me autoproclamé como tal. El quinto barrio mataba a gente todos los fines de semana y Foreman estaba en ese camino. Lo que le salvó fue un anuncio de televisión que vio con 16 años sobre el programa gubernamental Job Corps, un plan del gobierno americano para dar formación y oportunidades a jóvenes en situación de riesgo.

Apuntó. Llegó hasta Oregon y allí un entrenador llamado Charles Doc Brodus vio en ese chico enorme y agresivo algo que nadie más había visto. En menos de 3 años, ese mismo chico que atracaba personas en las calles de Houston estaba subiendo al podio olímpico en Ciudad de México, 1968,  con una medalla de oro al cuello.

una historia de redención extraordinaria, pero la calle no desaparece de un hombre solo porque le pongan una medalla y lo que vino después lo demuestra. Aquí empieza la historia real que este video quiere contarte. Porque mientras el mundo aplaudía a George Foreman en el ring, su vida personal era un territorio completamente diferente.

Foremann se casó por primera vez en 1971 con Adrien Calhun,  apenas dos años después de su debut profesional, cuando ya era uno de los boxeadores más famosos y mejor pagados del mundo. Ese matrimonio duró 3 años  y terminó en divorcio en 1974, el mismo año en que perdió ante Muhamad Ali en el Rumbell in the jungle en Saire.

Después vinieron Cynthia Lewis en 1977,  Sharon Goodson en 1981 y Andreas Kit en 1982. Todos matrimonios que terminaron en divorcio antes de que llegara su quinto y último matrimonio con Mary Jan Martell en 1985, la única unión que aguantó y que duró hasta su muerte. Cuatro matrimonios rotos en 14 años, todos en una época en la que Foreman era un hombre de una riqueza y una fama descomunales, con empleados, entrenadores, promotores y colaboradores que dependían directamente de él económicamente.

Ese detalle del poder económico  no es menor, como veremos más adelante. A todo eso hay que añadir sus 12 hijos reconocidos con distintas mujeres, entre los que hay un detalle que siempre generó conversación. Forman nombró a cinco de sus hijos varones con el nombre de George, desde George Jr. hasta George el 5, además de a una hija que también llamó Georgetta.

lo explicó siempre como un acto de amor familiar, pero para muchos fue también el reflejo de un hombre con una necesidad enorme de control y de dejar su marca en todo lo que le rodeaba. Y hay un dato que prácticamente ninguna de sus biografías oficiales menciona, pero que está documentado. Durante esa primera etapa de su vida, Foreman fue propietario de una empresa dedicada a la producción de películas para adultos de contenido para mayores.

No es un rumor ni una especulación. Aparece recogido en varias fuentes documentales sobre su vida. un pastor cristiano, propietario de una empresa de ese tipo. Esa contradicción dice mucho sobre la complejidad del hombre que se escondía detrás de la sonrisa.  El verano de 2022 fue el momento en que todo explotó.

En julio de ese año, el portal TMZ Sports publicó que dos mujeres estaban preparando demandas judiciales contra George Foreman, acusándole de haberlas abusado sexualmente cuando eran menores de edad en los años 70. La noticia cayó como una bomba en el mundo del deporte americano. Foreman, que en ese momento tenía 73 años y llevaba décadas construyendo su imagen de hombre de fe, empresario generoso y figura querida.

reaccionó de forma inmediata y con una contundencia absoluta. Su declaración pública fue tan dura como directa. Durante los últimos 6 meses, dos mujeres han intentado extorsionarme a mí y a mi familia por millones de dólares cada una. Están afirmando falsamente que abusé sexualmente de ellas hace más de 45 años,  en los años 70.

niego de forma categórica y rotunda estas acusaciones. El orgullo que siento por mi reputación significa tanto para mí como mis logros deportivos y no me voy a dejar intimidar por amenazas sin fundamento y mentiras. Era una declaración de guerra. No había matices, no había zonas grises, no había un no recuerdo o un Eso no ocurrió de esa manera.

Era una negación total y la acusación directa de que las mujeres estaban intentando sacarle dinero.  El mundo del boxeo se dividió inmediatamente entre quienes le creyeron sin dudar porque conocían su imagen pública y quienes sintieron que algo en esa historia no encajaba.  Y lo peor para Foreman estaba todavía por llegar.

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