Maric Cruz no necesitaba exagerar demasiado. Con una mirada, con una pausa, con una sonrisa apenas torcida, podía decir más que muchas actrices con un discurso entero. Y eso, en una época donde el cine mexicano estaba lleno de rostros bellos, la hizo destacar de inmediato. Por mi primera película, Orquídeas para mi esposa.
También participó en comedias ligeras junto a figuras queridísimas como Clavillazo, Viruta y Capulina, demostrando que podía moverse entre tonos más suaves y populares. Pero aunque la comedia le abrió la puerta, su verdadero destino estaba en otro Laredo, en los personajes oscuros, intensos, venenosos y picantes, de esos que el público ama, pero a la vez odia.
Y es que, amigos, hay actrices que buscan el personaje, pero Maricuz, el personaje era el que la buscaba ella. El gran golpe llegó en el año 1959 cuando protagonizó la primera versión televisiva de Teresa. Y ahí, señoras y señores, nació la leyenda de la belleza siniestra. Maric Cruz interpretó a una joven ambiciosa, manipuladora, inconforme con su origen humilde y avergonzada de sus propios padres por ser pobres.
Una mujer capaz de usar su belleza como arma, de pisar sentimientos ajenos, de trepar socialmente sin mirar hacia abajo. Ella protagonizó 15 añera la versión cinematográfica de lo que luego se convirtió en la telenovela con Adela Noriega. Es un personaje tan hermoso porque era la muchachita muchachita inocente, ingenua. Y no, amigos, no estoy hablando de Talía, estoy hablando de Maric Cruz Oliver interpretando a Teresa.
Dicen que el personaje le quedó como anillo al dedo. Según decían, Mari Cruz era de las actrices que sabía perfectamente con qué hombre acostarse y con quién no. Y no, señora, no se espante porque hay actrices que ni siquiera eso saben. Sino pregúntenle a Paulina Rubio. Y cuando lo hacía no era porque la atraían físicamente, lo hacía por seguir creciendo en el medio.

Su actuación fue tan poderosa que la encumbró de inmediato, pero también la condenó a una etiqueta que la acompañaría el resto de la vida, la villana por excelencia del melodrama mexicano. La filmobiografía de Maricuz Olivier en cine y en telenovelas, en el 90% una muchacha buena. Jamás se quiso quedar de quinceañera, jamás se quiso quedar de El público se la creyó tanto, pero tanto, que en la calle llegaron a insultarla y hasta amenazarla, como si Teresa fuera real y Maric Cruz tuviera que pagar por los pecados de su personaje. Así de fuerte
fue el impacto. Es que, amigos, hay veces que los personajes le salen tan naturales a los actores que te dejan pensando. Por ejemplo, a Roberto Cobos le salía muy bien el personaje de Manuela y también decían que Mauricio Garcés no batallaba para el personaje de Modisto de señoras. ¿Será que interpretan el personaje o el personaje los interpreta a ellos? Después vendrían trabajos inolvidables como Hasta el viento tiene miedo del año 1968.
Una joya del cine del terror nacional donde su presencia volvió a dejar esa sensación de misterio y perturbación. Bernarda, ¿oyó usted eso? Sí. En el más tarde en la televisión también causó escándalo con Viviana Enamorada en el año 1978, una telenovela que sacudió a la época por escenas pasaditas de tono junto a Héctor Bonilla.
Algo que para aquellos años era visto como atrevidísimo. Amigos, era cuando los papás les tenían que tapar los ojos a las chamacas, aunque las chamacas supieran más que ellos. Su última telenovela fue En busca del paraíso en el año 1982 y su última película fue La Niña de los Hoyitos en el año 1984. Pero para entonces, Maric Olivier ya había dejado una marca difícil de borrar.
No fue solo una actriz bella, fue una actriz con presencia incómoda, magnética y peligrosa. Una mujer que convirtió la maldad en arte y que demostró que a veces las villanas se quedan más grabadas que las heroínas. Decía mi maestra, uno se acuerda de los mejores alumnos y de los peores, pero nunca de los mediocres. Y Maric Cruz como mala fue la más buena.
Pero la credibilidad que logró con la interpretación de sus villanas también le generó agresiones personales y reclamos. Pero amigos, en este segmento viene lo más sabroso del mitote, la vida sentimental de Maric Olivier, que siempre estuvo envuelta en un misterio pesado de esos que no se decían de frente, pero que todo el mundo comentaba bajito en los pasillos, los camerinos y en las mesas de café.
Es como cuando yo vi a mi primo Pablo besándose con un muchacho y no dije nada por miedo a que mi tía Chuchis me fuera a regañar, pero ya todo el pueblo lo sabía. Porque hay que entender el contexto. No estamos hablando de una época abierta ni de una farándula donde una actriz pudiera decir abiertamente a quien ama sin que le viniera encima el juicio público.
Era la época en que se casaban por apariencia, porque en esa época si eras homosexual pues ya eras un enfermo mental. Sí, amigos, incluso a varios los llevaron a sanatorios mentales, a manicomios, por declararse homosexuales. Antes no era como ahora. Ahora los hijos les dicen a los padres que son gays y los papás les dicen, “Bueno, pero compra tu propia ropa, no te pongas la de tu hermana.
” No, amigos, eso antes era todo un drama. Empezando porque en las empresas los corrían de los trabajos, los vetaban, las familias les dejaban de hablar. En aquellos años, México era profundamente conservador, al menos en apariencia. La televisión cuidaba apariencias casi como si fueran vitrinas sagradas y la mujer famosa tenía que medir cada gesto, cada compañía y cada silencio.
Que ella era tenía una orientación eh sexual eh homosexual de mujer homosexual lesbiana, ¿no? Y haberse atrevido a hacer una película de ese tipo. Pilar Pellister, bueno, pues ella tiene su marido y su vida normal y todo. Por eso, durante mucho tiempo, se dijo que las preferencias amorosas de Maric Cruz se inclinaban hacia las mujeres.
Según muchos, en el medio era un secreto a voces. Nadie lo confirmaba abiertamente, pero tampoco faltaban quienes aseguraban que su vida íntima estaba muy lejos de la imagen que los estudios querían vender al público. Porque Maric Cruz podía interpretar mujeres frías, ambiciosas y peligrosas en la pantalla, pero fuera de ella también parecía cargar una coraza, como si hubiera aprendido a no mostrar demasiado para no exponerse.
Y entre los rumores más fuertes estuvo su supuesta relación con Beatriz Sheringan, actriz y directora de enorme carácter, talento y presencia. Se cuenta que entre ellas hubo una relación larga, íntima y profunda, pero también cuidadosamente escondida. Beatriz, según estas versiones, habría guardado silencio por amor y por proteger la imagen de Maric Cruz.
Con los hombres, pero Maric Cruz no. En tres mujeres en la hoguera. Maritza Olivares también observó la tendencia de Maric Cruz por mantenerse en penumbras, pero como dicen por ahí, el sol no se puede tapar con un dedo. Un día la arrestaron en una fiesta lésbica, de la cual hablaremos más adelante. Y también vino la cinta de tres mujeres en Noguera, la cual dio muchísimo, pero muchísimo de que hablar.
También se llegó a rumorar que Maric Cruz sostuvo un romance con Ninón Sevilla, aquella bailarina y actriz cubana de belleza explosiva, símbolo de sensualidad y de carácter fuerte. Ahora bien, les voy a comentar, a Ninón Sevilla se le relacionó con Miroslava Stern. Lo más grave es que Ninón fue pareja de Pedro Calderón y también decían que Maric Cruz andaba con Pedro Calderón.
Y ya caray, amigos, esto está más enredado que telenovelas de Luis de Llano, que lanzó a Ninón Sevilla y con el cual llevaba una religión de amor entre los dos y Maric Cruz, siendo amiga de Ninom, se atrevió a meterse con el productor. Pero bien, amigos, les voy a dejar mi comentario. Es verdad que a veces los periodistas hablan de más, pero les voy a decir una cosa, muchas veces estos rumores no vienen de los periodistas, sino de los propios famosos, porque vean, antes les gustaba que la gente hablara de ellos y se inventaban
rumores. La misma María Félix dijo, “Un mito no se puede hacer solo de verdades.” Y con eso, amigos, quería decir mucho, porque a María Félix le gustaba inventar cosas sobre ella para que la prensa hablara y también muchos famosos hacían lo mismo. Ahora bien, las versiones más filosas no se quedaron ahí.
Personas cercanas y periodistas de la época como Enrique Vidal llegaron a pintarla como una mujer fría y calculadora, quien no se movía únicamente por amor, sino también por conveniencia. Según estas versiones, Maric Cruz habría tenido acercamientos con hombres poderosos, pero no porque les gustaran, no por pasión, sino por ambición para abrirse paso, conseguir oportunidades y mantenerse en un medio donde el talento no siempre es suficiente.
Y entre estos nombres se mencionan al productor Pedro Calderón, que fue esposo de Ninón Sevilla y también se le llegó a vincular por interés con Luis Echeverría cuando era secretario de Gobernación antes de ser presidente, mucho antes. Se acostó con muchos hombres por conveniencia, no por gusto. Y voces dijeron haber sabido más de la cuenta.
Lo cierto es que a Maric Cruz jamás se le conoció formalmente un novio, esposo o pareja masculina por amor. Y quizá por eso su figura sigue generando tanta intriga, porque Maricuz Oliver no solo fue la belleza siniestra de la pantalla, sino también una mujer que vivió rodeada de secretos, protegida por silencios y perseguida por rumores que hasta el día de hoy siguen haciendo ruido.
Estoy convencida de que tú y yo acabamos. Maric Cruz Olivier no solo cargó con la etiqueta de Villana en la pantalla, también vivió rodeada de escándalos que en aquellos años eran dinamita pura para una actriz de televisión y cine. Porque una cosa era que en los pasillos del medio se dijera en voz baja que sus preferencias se inclinaban hacia las mujeres y otra muy distinta era que ella misma terminara protagonizando películas que le echaran más gasolina a ese incendio.
Aunque Maric Cruz intentó mantener su vida privada bajo llave, sus propios papeles comenzaron a alimentar el morvo. Primero vino El deseo de otoño en el año 1970, una cinta cargada de tensión, deseo y una atmósfera bastante atrevida para la época. Pero el verdadero escándalo llegó en el año 1979 con tres mujeres en la hoguera, donde interpretó a una mujer lesbiana que seducía a otras mujeres.
Y ahí sí los sectores conservadores se pusieron como si les hubieran aventado agua hirviendo. En aquel entonces nadie nos atrevíamos, o sea, todos oíamos el rumor que corría, pero respetábamos el rumor tal como era y nunca nos metimos. a investigar. Esta película casi coincidió también con la de Roberto Cobos, la de Un lugar sin límites, que también fue igual de polémica, sobre todo porque en esa película se dio el primer beso homosexual en el cine mexicano.
Aunque el lugar sin límites se estrenó un año antes, pues como quien dice el dicho, cuando el río suena es porque agua lleva, porque el lugar sin límites fue protagonizado por Roberto Cobo, quien nunca aceptó, pero tampoco negó los rumores sobre sus preferencias amorosas, que eran, así como dice Juan Gabriel, lo que se ve no se preguntaba.

Pero también, aunque Mujeres en hoguera hizo escándalo en el cine nacional, no fue la primera película que alborotó a la audiencia. Porque muchos años antes, en 1971, Enrique Álvarez Félix había protagonizado La primavera de los Escorpiones, una película donde él interpretaba a un hombre que mantenía una relación con otro hombre y luego venía un triángulo amoroso con una madre soltera interpretada por Israga.
Según dicen que Enrique Álvarez Félix sí de verdad tenía preferencias distintas y eso lo confirmó su compañera Julisa Lucía Méndez y hasta Ofelia Medina hablaron de eso. Todos han dicho que efectivamente lo de Enrique Álvarez Félix no eran rumores, que era verdad que Enrique sí en realidad sí tenía preferencia por los hombres sentimental porque Enrique era homosexual.
No, no eran rumores, era verdad. O sea, ahora ya estamos en la época que ya los que se quedan en el closet pues estn fuera de moda en realidad. Y pues con lo de Roberto Cobos tampoco hay duda. Lo curioso aquí es que según lo que se cuenta, Maric Cruz Olivier también tenía otras preferencias. Entonces me pregunto, ¿qué eran estas películas? ¿Era en realidad una forma de salir de closet en una época donde ponían la actuación como un tipo de excusa para gritar al mundo sus preferencias y después excusarse en el
personaje? No lo sé, amigos, a mí me parece que esto era el fin por el cual aceptaban estas películas tan controversiales, porque quiera o no, el personaje se asemejaba mucho a su protagonista. La película Tres mujeres en Noguera tocaba temas que en ese México todavía se consideraban prohibidos, incómodos, casi indecentes para ciertos grupos.
El golpe fue tan fuerte que Margarita López Portillo, la hermana del presidente, entonces directora de cinematografía, retrasó su estreno y terminó clasificándola para funciones de medianoche, como si la película fuera algo que debía verse casi a escondidas en la oscuridad, lejos del público decente.
Aunque Maric Cruz había aceptado el papel, después dijo que se arrepintió de haber hecho esa cinta porque la gente ya no separaba a la actriz del personaje. Desde entonces, muchos empezaron a cuestionar su sexualidad con más fuerza, con más insistencia y con más veneno. Además, en esa cinta participó, ¿saben quién? Daniela Romo.
Sería casualidad o destino, pero el escándalo más fuerte de su vida privada habría ocurrido cuando, según se cuenta, fue detenida durante una redada policial en una fiesta lésbica. fiesta de gays, bueno, de lesbianas y hay una redada y entre las que detienen momentáneamente en lo que se mueven las palancas y todo y alguna revista de esas de aquello para la moral de la época era una bomba.
La revista sensacionalista Alarma habría logrado fotografiarla tras las rejas. Una imagen que de haberse distribuido masivamente pudo haber destruido su carrera y reputación pública. Sin embargo, se dice que una mujer poderosa y cercana a Maric Cruz compró casi toda la edición para sepultar la noticia antes que el escandalo, pues creciera.
Así de crudo, así de fuerte, así de protegido estaba aquel secreto. Y sí, fuera de cámara su vida era puro misterio. Dentro de los sets su carácter tampoco era miel sobre ojuelas. Maric Cruz tenía fama de difícil, celosa, egoísta y temperamental. Se decía que no soportaba que otra actriz le robara atención, que buscaba siempre dominar la escena y que cuidaba su glamur de forma casi obsesiva.
Ella quería verse impecable, poderosa y además intocable. Su temperamento llegó al extremo, muy comentado cuando durante una escena le dio una bofetada tan fuerte a Soy Quiñones, quien tenía 3 meses de embarazo, que casi la tiró al suelo. Y cuando le reclamaron, Maric Cruz habría respondido fríamente que estaba poseída por el personaje.
Así era ella, según quienes la trataron, talentosa, elegante, intensa, pero también capaz de cruzar límites con tal de imponer su presencia. Y no era el público la admiraba mucho, la quiso mucho, pero también había veces que son unos encuentros, ¿ves? Que entre el odio y el cariño del pueblo, porque había gente que la odiaban por su personaje.
La única porque también Veronica Castro se dice que era así. Bueno, eso lo dijo Felicia Mercado, que un día le agarró un bofetón que casi la desmaya. El final de Maricuz Olivier fue tan duro como contradictorio, porque aquella mujer que en pantalla parecía invencible, fría, elegante y capaz de dominar a cualquiera con una sola mirada, terminó enfrentándose a sus propios fantasmas en una soledad tremenda.
Durante años cargó con el peso de una vida íntima reprimida, con rumores que la perseguían, con una prensa que no perdonaba y con una sociedad que juzgaba todo aquello que no encajaba en sus reglas conservadoras. Y según se cuenta, esa represión, ese miedo a ser descubierta y esa lucha interna con su propia identidad fueron endureciendo su carácter hasta convertirla en una mujer cada vez más uraña, amarga y desconfiada.
Maric Cruz, que alguna vez deslumbró por su belleza siniestra, empezó a encerrarse en sí misma. tenía la extraña manía de meterse sola en habitaciones oscuras o en penumbras, como si la luz le molestara o como si el mundo exterior ya le pesara demasiado. Yo llegaba a su cuarto y las cortinas cerradas, no, no, no, qué ábrelas que te entre la luz.
Aquella actriz que antes llenaba la pantalla terminó buscando refugio en silencio, en la sombra y en una especie de aislamiento que hablaba más de dolor que de un misterio. Pero la ansiedad no llegó sola, también llegaron los excesos. Se dice que Maric Cruz empezó a beber con fuerza y que fumaba compulsivamente como loca hasta que el cigarro terminó pasándole una factura brutal. Desarrolló epicema pulmonar.
Su cuerpo, que durante años había sido parte de su imagen, de su presencia y, por supuesto, que de su atractivo, empezó a deteriorarse mientras ella seguía cargando con dolores que al principio no quiso tomar en serio. Para 1982, comenzó a sentir fuertes molestias en el estómago. Ella pensaba que podían ser amibas, algo pasajero, algo que se quitaba con tratamiento común, pero la realidad era mucho más cruel.
le diagnosticaron un cáncer agresivo de páncreas y colon y ahí comenzó otra batalla, una donde el miedo también jugó en su contra. durante 2 años creo que sufrió bastante. E incluso fíjate que le recomendaban o le decían sobre los espiritistas, es que no sé cómo se puede decir, que según dien, tocan el estómago y a base de masaje sacan el tumor.
Maric Cruz tenía terror de operarse, así que pospuso la cirugía y prefirió someterse a quimioterapia. Cuando finalmente aceptó entrar al quirófano, a principios del año 1984, los médicos descubrieron lo peor. El cáncer ya había hecho metástasis por todo el cuerpo. Su gran amigo Mauro Santoyo, viendo que ya no había mucho por hacer, decidió protegerla de una verdad devastadora.
En complicidad con los doctores, le dijeron que la operación había sido un éxito y que pronto podría volver a trabajar. Incluso la llevaron a un hospital en California para una segunda opinión, donde también le sostuvieron la misma mentira piadosa. Y aunque suene fuerte, tal vez ese engaño le regaló un poquito de calma en medio del terror.
Pero sus últimos días fueron terribles. Maric Cruz estaba aislada, demacrada, con dolores muy fuertes y un cuerpo que cada vez estaba más consumido. en la fase final de su enfermedad llegó a pesar entre 32 y 38 kg realmente a a una operación. Ella me develó mis primeras 100 representaciones de de Little Foxes y ya Maric Cruz estaba muy flaquita y me acuerdo que me me apretó así las manos.
La belleza siniestra, la villana elegante, la mujer que imponía miedo en pantalla estaba reducida a una fragilidad. dolorosa. Maric Cruz Olivier falleció el 10 de octubre del año 1984 a los 49 años en el Instituto Nacional de Nutrición a causa de un paro cardíaco derivado del cáncer. Murió literalmente en los brazos de su amigo Mauro Santoyo, una de las pocas personas que permaneció a su lado hasta el final.
Murió sola, sin hijos. La prematura muerte de Maricuz Olivier no culminó con su historia. Por el contrario, en el cine y la televisión siempre será recordada como una de las mejores. Y su funeral fue el reflejo más triste de esta vida que terminó en aislamiento, casi inadvertido, sin la presencia de sus familiares y con muy pocos amigos.
Así se fue Maricuz Olivier, una actriz enorme, temida, admirada, pero juzgada, que también fue una mujer profundamente sola, que pasó de ser una villana inolvidable de la pantalla a convertirse en protagonista de un final tan crudo como silencioso. A pesar de su final trágico, doloroso y casi silencioso, Mari Cruz Olivier deja una huella que el tiempo no pudo borrar porque hay actrices que pasan por la pantalla, cumplen con su trabajo y se van, pero hay otras que se quedan clavadas en la memoria colectiva y Maric Cruz fue de
esas. No necesitaba gritar, no necesitaba exagerar, no necesitaba hacer grandes gestos para imponer miedo, desprecio o elegancia. Le bastaba una mirada, una pausa, una sonrisa fría y el público entendía que algo peligroso estaba por pasar. A lo largo de su carrera participó en más de 50 películas, 20 telenovelas y 17 obras de teatro.
Una trayectoria enorme para una mujer que aunque muchas veces fue juzgada más por su vida privada que por su talento, terminó ganándose un lugar indiscutible dentro de la historia del espectáculo mexicano. Y eso no cualquiera lo logra, porque en una industria donde las actrices se les exigía belleza, obediencia, discreción y hasta perfección moral, Maric Cruz caminó con una personalidad difícil, sí, pero también con una presencia artística brutal.
Su nombre quedó amarrado para siempre al melodrama mexicano, sobre todo por Teresa, ese personaje que no solo la hizo famosa, sino que también la condenó a ser vista como la villana por excelencia. El público la amó y la odió al mismo tiempo. La insultaban, la temían, la confundían con sus personajes y eso, aunque suene duro, también demuestra la fuerza de su actuación.
Porque para que una villana se vuelva leyenda, primero tiene que convencer al público de que su maldad respira. Y Maricluz lo logró. Convirtió la ambición, la frialdad y el misterio en una especie de sello personal. Su rostro elegante, sus facciones duras y, sobre todo, esa mirada verde, tan intensa, tan filosa, tan temible, la volvieron inolvidable.
Era bella, pero no una belleza dulce. Era una belleza incómoda, siniestra, de esas que atraen y asustan al mismo tiempo. Hoy Maric Oliver sigue siendo recordada como una de las actrices más legendarias del melodrama mexicano. Su vida estuvo llena de secretos, polémicas, rumores, soledad y dolor, pero su legado artístico quedó por encima de eso, porque al final, aunque la mujer se fue casi sola, la actriz se quedó para siempre.
Ahora dime tú, ¿cómo recuerdas a Medicruz Oliviar? ¿Como la inolvidable Teresa? Como la villana más elegante de México o como una mujer que pagó demasiado caro el precio de vivir entre secretos. Te leo en los comentarios. Y si esta historia te atrapó, suscríbete al canal, activa la campanita y comparte este video porque aquí en Tutoriales Gerberí las historias no se cuentan a medias, se cuentan completitas.
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