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GUILLERMO OCHOA : CUMPLE 40 AÑOS Y CÓMO VIVE ES MUY TRISTE

20 años en la portería de México, cinco mundiales disputados, seis copas oro. El hombre que le salvó el partido a México contra Brasil y se convirtió en el portero más famoso del planeta. Y ese mismo hombre sin equipo en la quiebra, llamando por teléfono a Rayados para pedir un lugar como tercer portero, terminó firmando con el Limazol de Chipre, un estadio de 10,000 personas, un equipo de barrio.

Lo que nadie te cuenta es como el portero más grande en la historia de la selección mexicana terminó así. Su nombre es Francisco Guillermo Ochoa Magaña, Memo Ochoa para México entero. Y lo que pasó después de Qatar 2022 explica algo que nadie quiere admitir sobre la selección mexicana. En los próximos 70 minutos vas a conocer cuatro cosas que nunca te contaron sobre Memo Ochoa.

Primera, la noche exacta en que todo se rompió. ¿Y por qué no fue una derrota lo que lo destruyó? fue algo mucho peor. Segunda, lo que ocurrió dentro del vestidor del Tri después de Qatar 2022, lo que ningún jugador de la selección mexicana se atrevió a contar en público. Tercera, como un hombre que ganó $4,500,000 al año terminó en la quiebra sin que nadie lo viera venir.

Y la cuarta, la razón real de fondo, la que explica por qué el fútbol mexicano le cerró la puerta a su propio portero más grande. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te pierdes la más importante. Porque así es como el portero con más historia de México acabó jugando para un equipo de barrio en Chipre.

17 de junio de 2014, Estadio Castelán, Fortaleza Brasil. Ochoa detuvo cuatro remates claros de gol contra Brasil en 90 minutos. México empató 0 a0 y al día siguiente el nombre de Ochoa estaba en la portada de todos los periódicos deportivos del planeta. No de México, del planeta. Tenía 28 años, ganaba $,500,000 al año con el América.

Esa noche fue la cima y de esa cima a Chipre hay una caída que duele verla completa. ¿Cómo pasó? En unos minutos lo sabrás, no lo creerás. Hay algo que nadie dice cuando cuentan la historia de Memo Ochoa, algo que está en el centro de todo. Ochoa no cayó por viejo. No cayó porque le fallaron los reflejos. No cayó porque el nivel le quedó grande.

Cayó porque tomó una decisión después de Qatar 2022 que cambió todo. Una decisión que en ese momento parecía correcta. que todos los que lo rodeaban aplaudieron y que 3 años después lo dejó sin nada. Hay una imagen de julio de 2025 que ningún medio quiso analizar en serio. La final de la Copa Oro, Houston, Texas. México acaba de ganar.

Los jugadores se abrazan, celebran y Memo Ochoa está parado en la cancha llorando sin haber jugado un solo minuto en todo el torneo. El hombre con más títulos en la historia de la selección mexicana, parado como un fantasma en la celebración que él ayudó a construir durante 20 años. Grábate esa imagen, la vamos a necesitar.

Pero antes de llegar ahí, hay que ir a Qatar. Diciembre de 2022, la noche más oscura del fútbol mexicano en 40 años y la noche en que algo dentro de Memo o Choa se quebró para siempre. Esta es la primera cosa que te prometí al inicio y antes de contártela, necesito que entiendas el contexto completo. Qatar 2022 no fue solo una copa del mundo para México.

Fue la copa del Mundo que se suponía iba a cambiar todo. El Tata Martino llevaba 4 años al frente de la selección. 4 años construyendo un equipo que debía ser diferente a todos los anteriores. No el equipo del quinto partido que empata y sale en octavos, un equipo que ganara en serio. México llegó a Catar con esa promesa y el primer partido fue esperanzador.

22 de noviembre de 2022, México versus Polonia, estadio 974. Doja, minuto 58, penal para Polonia. Robert Lewandowski, el goleador más en forma del mundo, se paró frente al balón. Todo México se puso de pie. Memo Ochoa adivinó el lado, se lanzó hacia su derecha y detuvo el disparo con la palma de la mano.

Los aficionados mexicanos en el estadio enloquecieron. México terminó empatando 0 a cer. Mal resultado para avanzar, pero Ochoa fue la figura del partido y entonces llegó el segundo partido, el más difícil del grupo. 26 de noviembre de 2022, México versus Argentina. El Lusile Iconic Stadium, el estadio más imponente del mundial. 90,000 personas adentro.

Argentina venía de perder contra Arabia Saudita en su debut. Humillada. furiosa, con todo por demostrar. Y México venía con un plan, aguantar el empate y definirlo en el tercer partido. El plan funcionó durante 52 minutos, pero entonces llegó Lionel Messi, un zurdazo desde fuera del área al minuto 52 que Ochoa tocó con la punta de los dedos, pero que no pudo detener.

1 a0 Argentina. Y 3 minutos después, una pared entre Messi y Enzo Fernández que terminó en el 2 a0. México nunca se recuperó, perdió 2 a0 y la noche del tercer partido llegó como sentencia. 30 de noviembre de 2022, estadio 974, Doga, Qatar. México necesitaba ganar y necesitaba que Argentina le metiera tres goles a Polonia.

Una combinación casi imposible, pero en el fútbol lo imposible a veces pasa y México salió a la cancha creyendo que podía pasar. Los primeros minutos fueron lentos, demasiado lentos para un equipo que necesitaba tres goles y que tenía 90 minutos para conseguirlos. Henry Martín abrió el marcador al minuto 47, luego Funesmori al 52.

México iba ganando 2 a0. El estadio de los aficionados mexicanos explotó. Faltaban 38 minutos. Necesitaban un gol más para avanzar en diferencia de goles. Y entonces la selección mexicana hizo lo que ha hecho en cada Copa del Mundo desde hace décadas. Se cerró. se metió atrás, esperó, no buscó el tercer gol, no atacó con todo, se conformó con lo que tenía y esperó que la aritmética le favoreciera.

Los minutos pasaron, el tercer gol nunca llegó. México ganó 2 a 1, pero Polonia le ganó 0 a0 a Argentina al mismo tiempo y los números dijeron lo que México no quería escuchar. Eliminados en fase de grupos, séptimo lugar en el grupo. Fuera del mundial, el quinto partido que nunca llegó, que llevaba ocho copas del mundo sin llegar.

Memo Ochoa salió del campo esa noche con la camiseta verde empapada de sudor. Había hecho bien su trabajo, no había cometido errores, no le habían metido un gol culpable, pero México estaba eliminado y lo que le esperaba dentro del vestidor era peor que la derrota. Cuando te digo lo que pasó en ese vestidor es en serio.

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