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Esto pasó con BYRON MORENO

En el fútbol, los árbitros suelen pasar desapercibidos. Su trabajo idealmente consiste en impartir justicia sin convertirse en protagonistas.  Pero hubo un hombre que rompió esa regla, un ecuatoriano de carácter fuerte, mirada desafiante y decisiones explosivas, que pasó a impartir tarjetas de los estadios más grandes del planeta a terminar esposado en un aeropuerto de Nueva York.

Su nombre fue sinónimo de polémica, controversia y caída. Y durante años el mundo entero recordó su nombre con rabia, incredulidad o vergüenza. Byron Moreno económicos.  Nacido en Quito el 23 de noviembre de 1969, Byron Aldemar Moreno Ruales creció en un país donde el fútbol era pasión, identidad y escape.  Desde muy joven encontró en el arbitraje una forma de abrirse camino.

No era futbolista, no era dirigente, no era comentarista.  Él quería ser quien tuviera el control absoluto del juego y vaya  que sí lo consiguió.  Su carrera profesional comenzó oficialmente en enero de 1996 dentro del campeonato ecuatoriano. Rápidamente llamó la atención por un estilo autoritario y severo.

Ja Moreno no arbitraba para agradar, arbitraba para imponer respeto, repartía tarjetas con una facilidad que desesperaba jugadores, técnicos e hinchas. Aquella personalidad fuerte le ganó el apodo del justiciero, una figura que parecía disfrutar el peso del silvato y la tensión del caos. Muchos los comparaban con el argentino Javier Castrili conocido como el sherifff, aunque Moreno estaba convencido de que su interpretación del reglamento lo acercaba más a árbitro de élite como Horacio Elisondo.

Mientras Ecuador apenas comenzaba a hacerse visible en el mapa futbolístico internacional, Byron Moreno empezaba a escalar dentro del arbitraje sudamericano. En la década de los 90 dirigió partidos de Copa Libertadores, Copa América y torneos juveniles organizados por la FIFA. En 1997 tuvo su primera gran experiencia internacional en un duelo entre Miner Colo por la Copa Libertadores.

Ese mismo año incluso llegó a arbitrar la final de la ida entre Sporting Cristal y Crucero, una señal de que la CONMEBOL confiaba plenamente en él. Su presencia en torneos importantes se volvió cada vez más frecuente. Estuvo en la Copa América de 1997 y 1999. en el Mundial Sub-17 de 1999 y en la Copa Confederaciones del 2001.

Byron Moreno ya no era solamente un árbitro ecuatoriano, era uno de los nombres sudamericanos que la FIFA observaba para el gran escenario y ese escenario llegaría en 2002. La Copa Mundial de Corea Japón marcaría el punto más alto y al mismo tiempo el inicio de su destrucción. Para Ecuador, que recién debutaba en un mundial, tener un árbitro en la máxima competencia era motivo de orgullo.

Byron Moreno se convertía en apenas del segundo árbitro ecuatoriano en participar en una Copa del Mundo. Era el momento de su consagración. Durante la fase de grupos dirigió partido de entre Estados Unidos y Portugal, un encuentro intenso que terminó con victoria norteamericana, pero el destino le tenía reservado algo mucho más grande, el partido de octavos de final entre Italia y Corea del Sur.

Aquella tarde del 18 de junio del 2002 cambiaría su vida para siempre. Italia llegaba como favorita. Corea del Sur la sorpresa local impulsada por el apoyo de su gente. El encuentro fue tenso, físico y polémico. Byron Moreno anuló un gol italiano y posteriormente expulsó a Francesco Toti por considerar que había fingido un penal.

Las imágenes de televisión mostraron luego que existía un contacto sobre el delantero italiano. La furia explotó inmediatamente. El arbitro Byron Moreno fa immediatamente capire le sue intenzioni nei confronti degli azzurri. Miracolo di Buffon. Attenzione però la partita si preannuncia difficilissima. Byron Moreno pasó de ser un desconocido a convertirse en el villano nacional.

La prensa italiana lo destruyó. Programas deportivos repetían una y otra vez las jugadas polémicas. Jugadores como Francesco Toti y técnicos como Giovanni Trapatoni denunciaron una supuesta conspiración para favorecer a Corea del Sur, anfitrión del torneo. Aunque una investigación oficial de la FIFA concluyó que no existían pruebas de manipulación, el daño ya estaba hecho.

Para millones de italianos, Byron Moreno había robado un mundial. Con el  tiempo, incluso el propio Moreno reconocería que algunas decisiones perjudicaron a Italia. Años después, investigaciones periodísticas italianas volverían a poner el foco sobre el mundial del 2002, sugiriendo que Corea del Sur habría sido favorecida arbitrariamente también en sus partidos contra España.

Las sospechas crecieron todavía más cuando la FIFA quedó envuelta en gigantescos escándalos de corrupción durante la siguiente década. Pero mientras en Europa discutían conspiraciones, en Ecuador la imagen de Byron Moreno también  comenzaba a deteriorarse. En septiembre del 2002 protagonizó uno de los episodios más escandalosos del fútbol ecuatoriano.

Arbitró un partido entre Liga Deportiva Universitaria de Quito y Barcelona Sporting Club que terminaría envuelto en acusaciones de manipulación. Barcelona ganaba 3-2 cuando Moreno añadió 6 minutos de descuento. Sin embargo, el partido terminó extendiéndose mucho más. Le empató y luego anotó el gol de un triunfo en un tiempo añadido que desató indignación nacional.

Las imágenes demostraban inconsistencias en el cronómetro y en el informe arbitral presentado por Moreno. La Federación Ecuatoriana de Fútbol lo suspendió durante 20 partidos. Para muchos, aquello de era la prueba definitiva de que el árbitro más famoso del país también se había convertido en uno de los más cuestionados.

¿Y cuántos adicionó? Yo vi al juez que sacó lagcar 6 minutos. ¿Y cuánto jugamos? 10 minutos más. Entonces, ¿qué quieren decir con eso? ¿Qué queremos decir? Que queremos ayudar. Pues entonces adentro mismo de la cancha queremos ayudar a otro equipo que gan ayudan a equipos determinados. No sé, pero quedan dudas, quedan dudas con estas actitudes.

Quedan dudas, Pancho. Y sobre todo después de haber hecho un gran esfuerzo durante todo el partido Barcelona. Si nos hubieran ganado normalmente no nos quejamos, pero acá Quito hemos venido, nos han ganado bien, el Quito nos ganó bien, pero no es justo que nos tiren a la borra todo el trabajo de 90 minutos que nos sacamos el aire todos los muchachos aquí adentro de la cabeza.

Se tiene que poner un alto definitivamente. Definamente. ¿Cómo vamos a hacer? No, no sé cómo vamos a hacer, pero tiene que ponerse un alto. Debemos unirnos todos los jugadores de fútbol. Yo no sé por para no sentir perjudicados por esta parte del arbitraje. Tranquilo, eh los reclamos que vienen de parte en parte insatisfacción de ganar un partido.

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