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EL CHAPO IMPLORA A SHEINBAUM y ella NO LE RESPONDE

Te voy a leer una frase. Léela despacio porque la escribió a mano un hombre encerrado a 3,000 m de altura en las montañas de Colorado, condenado a cadena perpetua. La frase dice así, textual: “El gobierno mexicano hizo todas las muertes y yo fui culpado por intentar proteger mi vida y a mi familia.” El que escribió eso en una hoja blanca con su puño y letra es Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.

El hombre cuya organización sembró fosas clandestinas en cinco estados de la República. El que escapó del altiplano por un túnel de 100 m con motocicleta, el que durante tres décadas convirtió pueblos enteros en cementerios. Ese hombre acaba de escribir que los muertos los puso el gobierno mexicano y no se quedó ahí. En esa misma hoja escribió la dirección exacta de Palacio Nacional, calle por calle, código postal por código postal, y le pidió a un juez federal estadounidense que llamara por teléfono a la presidenta Claudia Shainbound para

gestionar su regreso a México. Va por su carta número 16. 16 cartas pidiendo audiencia y la presidenta no le ha respondido una sola sílaba, ni en la mañanera, ni en redes sociales, ni a través de ningún vocero. Silencio total desde Palacio Nacional. La televisora del tío Richi le dio 30 segundos al tema y movió la conversación al fútbol.

Aquí no, porque ese silencio de la presidenta vale más que 1000 declaraciones y cuando entiendas por qué, vas a saber por qué este es el momento más importante de la guerra del Estado mexicano contra el crimen organizado en los últimos 40 años. El hombre cuya organización sembró fosas clandestinas en Sinaloa, en Sonora, en Durango, en Chihuahua, está acusando al gobierno mexicano de hacer las muertes y le pide a Shaineba que mueva la política exterior del país para que él pueda regresar a cumplir su condena en una cárcel mexicana. Esto

pasó hace 3 días. La televisora del tío Richi le dio 30 segundos al final del bloque y movió la conversación al fútbol. Aquí no. Aquí te voy a explicar qué dice cada carta, qué pidió cada vez y por qué la respuesta que la presidenta no dio es exactamente la respuesta que el viejo régimen no se hubiera atrevido a no dar. Vamos al frente principal.

Empecemos por la dimensión de la operación porque esto no fue una carta suelta. Son 16 cartas en menos de 2 meses dirigidas a la Corte Federal de Brooklyn. La estrategia legal del Chapo, manejada por sus actuales representantes, consiste en saturar al tribunal con misivas firmadas a mano. Las dos últimas, las número 15 y 16, fueron fechadas el 2 y el 4 de junio.

Llegaron a la Corte el 10 y son las primeras en las que explícitamente le pide a las autoridades judiciales estadounidenses que contacten a la presidenta de México. le pide a un juez federal de Estados Unidos que le marque a Claudia Shainbaum a Palacio Nacional, que le diga, “Señora presidenta, el Chapo quiere regresar a México a terminar su condena y para que no haya pretextos, el Chapo escribe el domicilio completo en la carta.

Plaza de la Constitución sin número, colonia Centro, Alcaldía Cuautemoc, código postal 0606, Ciudad de México. La dirección de la casa donde se firmó la independencia. la dirección donde gobernaron Juárez, Madero, Cárdenas y López Obrador. Esa dirección la escribió el capo de Sinaloa en una carta manuscrita desde su celda de aislamiento y le pidió al juez Brian Kogan que la marcara.

Ahí está el detalle que retrata el momento histórico que estamos viviendo. Hace 20 años una carta así no se hubiera hecho pública. Hace 20 años esa carta hubiera llegado por canales discretos a un secretario. Ese secretario hubiera pasado un recado a otro y en algún momento alguien en el aparato del Estado mexicano hubiera dicho, “Vamos a ver qué se puede hacer.

Hoy la carta es noticia pública, está en el expediente del tribunal. Todos los medios la reprodujeron y la presidenta de la República no le ha dedicado ni un minuto de su mañanera. Eso no es cualquier cosa, eso es un cambio de era completo. ¿Y qué pide específicamente el Chapo? Te voy a aterrizar los cuatro puntos que aparecen en las 16 cartas para que entiendas la estrategia legal completa. Primero, regresar a México.

El argumento que él da es que durante su extradición en 2017 se violaron sus derechos procesales. Asegura que no se le permitió negociar un acuerdo previo y que no recibió un trato justo antes de comparecer ante la Corte estadounidense. Segundo, demostrar que ha cambiado. En la carta número 16 le pide al juez Cogan cito textual, que me dé otra oportunidad de mostrar a la gente que mi culpabilidad en 2019 cambió toda mi vida.

Tercero, restablecer las visitas familiares. Sus dos hijas gemelas y su esposa Ema Coronela Ispuro, quien también cumplió condena por delitos relacionados con narcotráfico en Estados Unidos, no han podido visitarlo desde hace meses por las restricciones del régimen de aislamiento. Y cuarto, el que más sirve al ángulo político de toda la jugada, acusar al gobierno mexicano de ser el verdadero responsable de la violencia.

La cita textual es brutal y vale la pena que la escuches otra vez con atención. La supuesta violencia fue injusta respecto a mi sentencia, cuando el gobierno mexicano hizo todas las muertes y yo fui culpado por intentar proteger mi vida y a mi familia en México. El capo del cártel de Sinaloa, condenado por traficar toneladas de droga durante tres décadas, fundador de una organización que está documentada como responsable de miles de homicidios en territorio mexicano, está acusando al gobierno mexicano de haber hecho las muertes. ¿Eso delirio judicial? o es

estrategia política calculada. Los analistas se inclinan por lo segundo, porque esa frase, ojo, no es para el juez, esa frase es para el público mexicano, para los que todavía repiten en redes sociales que el Chapo no era tan malo o que le daba trabajo a la gente. Esa frase es munición para alimentar la mitología del capo. Bueno.

Y aquí está la trampa sin salida que este narrativa enfrenta hoy. Porque el dato que si está documentado en las cartas previas, lo dijeron en febrero los propios abogados de Guzmán Loera, es contundente. Cuando un periodista preguntó sobre la autenticidad de las cartas previas, el equipo legal del propio Chapo respondió, “Cito, ni sabe inglés ni es su letra.” Léelo otra vez.

El abogado del propio Chapo dijo que las cartas son falsas, que no las escribió él, que alguien más las está escribiendo y firmando como si fueran del capo. Eso quiere decir que detrás de las 16 cartas hay una operación de relaciones públicas montada por alguien con interés en mover la opinión política mexicana.

¿Quién tiene ese interés? Esa es la pregunta que vale. Y aquí en este punto, antes de seguir con la parte más fuerte del análisis, te pido algo. Si te interesa que sigamos conectando lo que la televisora del tío Richi no se atreve a explicar porque el dueño está demasiado ocupado peleándose con la presidenta por los impuestos que no quiso pagar durante 18 años, suscríbete y activa la campana.

Aquí seguimos contando lo que ellos prefieren tapar y mándalo por WhatsApp porque entre más gente entienda quién está detrás de estas cartas, más difícil se vuelve para los operadores políticos del viejo sistema usar al Chapo como ariete. Ahora viene la parte más fuerte de toda la historia.

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