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De langostas y millones robados a sopa y encarcelado: Así sobrevive Alex Saab en prisión con Maduro

Son las 9:15 de la noche del sábado 16 de mayo de 2026. El aeropuerto Opaloca en el condado de Miami Dinalerzan los vuelos comerciales. Es un aeropuerto pequeño, discreto, con poca luz y menos testigos. El tipo de lugar donde ciertos traslados se hacen sin audiencia. El avión toca pista, las puertas se abren y de adentro sale esposado y escoltado por agentes de la DEA.

Un hombre de 54 años con una historia que empieza en Barranquilla vendiendo llaveros y termina por ahora en una celda federal en el sur de Florida. Ese hombre se llama Alex Naim Sa Morán y en algún punto entre esos dos extremos de su vida manejó la fortuna más opaca del chavismo. Sobornó a los hijjastros de Nicolás Maduro.

Construyó una red de empresas fantasma que cruzaba cuatro continentes. Robó, según la acusación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, más de 350 millones dólares de un programa de cajas de comida destinadas a los venezolanos que más hambre tenían, 350 millones dó. de las cajas del club, del arroz, de la pasta, de los frijoles que nunca llegaban completos.

Antes de ser detenido ese sábado, Sahabistro de Maduro, embajador plenipotenciario, héroe oficial de la Revolución Bolivariana, indultado por Joe Biden en un canje de prisioneros, recibido con abrazo en el Palacio de Miraflores en cadena nacional y propietario de una mansión en Barranquilla de 3,740 m² con spa, sala de cine, dos piscinas y una cancha de tenis de polvo de ladrillo rojo construida sobre el techo.

tenía departamentos en el edificio Velagio de Barranquilla, el mismo donde Shakira tiene un pentenouse y propiedades en Roma en la vía Condoti, una de las calles más exclusivas de Europa. Viajaba en un bombardier global 5000. tenía carros Maserati, Rolls- Royce y Porsche. Su esposa Camilla Fabri, una modelo italiana que declaraba un sueldo de 1840 € al mes como vendedora de ropa en Milán, aparecía registrando gastos de alquiler de 5 € mensuales y un apartamento de 4 9 millones de euros en Roma que nadie podía explicar cómo pagaba.

Ahora él está en una celda del Centro de Detención Federal de Miami con un overall marrón. Hay un detalle que nadie menciona en los comunicados de prensa, pero que define toda esta historia. El mismo régimen que organizó la campaña internacional, Free Alex Ab, el que lo llamó secuestrado por el imperialismo, el que peleó su caso en los tribunales de tres continentes durante más de un año, el que le dio pasaporte diplomático para blindarlo, el que lo recibió como mártir en Miraflores. Ese mismo régimen fue el que

lo encerró en el Elicoide y luego lo entregó a Washington en un comunicado de dos párrafos sin firma, describiéndolo dos veces como ciudadano colombiano después de todo lo que hicieron para traerlo de regreso. En este video vamos a recorrer la historia completa de Sahab, desde los llaveros en Barranquilla hasta los contratos millonarios en Caracas, desde el bombardier que fue detenido en Cabo Verde hasta el overall marrón del Tribunal Federal de Miami, desde el abrazo de Maduro hasta la celda del Gelicoide, donde su esposa entraba dos

veces al día con comida porque incluso preso Sahab seguía siendo diferente a los demás. Y vamos a examinar la pregunta que ahora mantiene en tensión a toda la cúpula chavista que sobrevivió al 3 de enero. ¿Cuánto sabe este hombre y cuándo va a empezar a hablar? El niño de Barranquilla, que aprendió a contar en dos monedas. Barranquilla, Colombia.

Costa Caribe. Una ciudad que huele a río Magdalena cuando el viento sopla del sur y a mar cuando sopla del norte. una ciudad de carnaval y de familia donde los libanes llegaron a principios del siglo XX y construyeron fortunas desde el comercio. Luis Sahab era parte de esa historia. Llegó como muchos con poco.

Abrió textiles SAB, tejió redes comerciales en el barrio de los textileros y levantó una familia de cuatro hijos en una ciudad que sabía recompensar a los que madrugaban. El 21 de diciembre de 1970 y uno nació Alex Naim, el segundo de los cuatro. lo mandaron al colegio alemán de Barranquilla.

Ese solo dato ya lo diferenciaba de la mayoría. El colegio alemán es un colegio de élite con rigor académico, con bilingüismo, con una red de egresados que tienden a terminar en posiciones de influencia. No es un colegio donde van los hijos de cualquier familia. Es el tipo de colegio donde los niños aprenden que el mundo tiene dos velocidades, la de los que tienen acceso y la de los que no.

Sahab terminó el bachillerato y empezó a trabajar. A los 18 años vendía llaveros promocionales, llaveros con logos de empresas para sindicatos y trabajadores. El margen era mínimo. El volumen había que [música] construirlo a base de visitas y persistencia. Después vinieron los uniformes laborales, luego las camisetas estampadas, luego su propia pequeña fábrica, el recorrido de quien empieza desde abajo y aprende el comercio desde sus engranajes más simples.

En octubre de 1998 registró formalmente la empresa Shatex SA. Era su primer vehículo corporativo serio, una empresa de confecciones y exportación textil con la que comenzaría a operar de forma más estructurada. Pero lo que la Fiscalía General de la Nación de Colombia encontró en sus registros años después cuenta una historia más complicada.

Entre 2004 y 2011, según la acusación formal presentada ante un juez de Barranquilla el 4 de septiembre de 2020, SAB operaba Shatex SA con un sistema de doble contabilidad. La mecánica era técnicamente simple, pero jurídicamente grave. Ante la Dian, la dirección de impuestos y adonas nacionales se declaraban ingresos artificialmente bajos para reducir la carga tributaria.

Ante el sistema financiero, los bancos que le otorgaban créditos veían balances inflados que justificaban préstamos que de otra manera no habrían sido aprobados. Dos realidades numéricas distintas para la misma empresa, según qué autoridad preguntara. El dato más elocuente lo detectó la propia fiscalía. Shatex SA registró un crecimiento patrimonial del 923% en el año 2007.

Un salto que entre 2004 y 2006 había ido en sentido contrario, la empresa acumuló pérdidas y los ingresos cayeron un 33% y que de repente se convirtió en una explosión de riqueza que los investigadores calificaron de carente de justificación dentro de las dinámicas habituales del sector textil. El 8 de mayo de 2019, la Fiscalía de Barranquilla le imputó formalmente a SAAB los delitos de lavado de activos por 25,000 millones de pesos, concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito, exportaciones e importaciones ficticias y estafa gravada, todos relacionados con

Shatex SA. Para entonces, SAP ya era prófugo en Colombia desde septiembre de 2018. Había una orden de captura en firme. No asistía a ninguna diligencia judicial. Vivía en Caracas. Además de los delitos tributarios, entre 2004 y 2011, la fiscalía documentó un flujo internacional de divisas de más de 33,550,000000es de pesos en concepto de reintegro de divisas por exportaciones que ingresaron mayoritariamente desde Venezuela y simulaciones de importaciones ficticias por otros 25,300 millones de pesos.

La empresa, por cierto, había dejado de existir legalmente en 2010 y aún así, según los registros investigados, siguió siendo utilizada en 2011 para canalizar salidas de más de 2,000 millones de pesos al exterior por el sistema cambiario colombiano. Operaciones que no fueron declaradas, una empresa que ya no existía haciendo exportaciones que no existían, moviendo dinero que sí existía.

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