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Boxeadores Profesionales que Pertenecieron a Bandas Criminales..

El boxeo siempre ha sido un deporte de extremos. En el ring es pura gloria, sudor, esfuerzo y triunfo, pero fuera de él hay un mundo completamente distinto donde los contratos se firman con amenazas, las peleas se deciden antes de empezar y muchos boxeadores acaban atrapados entre el éxito y el crimen. A diferencia de otros deportes, el boxeo nació y creció en los barrios más duros del planeta, entre pobreza, apuestas y mafias, que vieron una oportunidad perfecta para lavar dinero y controlar a los campeones. Y eso no cambió con el

tiempo. Desde los años 40 hasta hoy, algunos de los nombres más grandes de la historia del boxeo han tenido conexiones directas con pandillas, narcotraficantes o mafiosos. Algunos lo hicieron por necesidad, otros por ambición y otros simplemente porque no había manera de escapar del mundo que los rodeaba.

 Lo cierto es que detrás de cada cinturón, de cada victoria y de cada noche de gloria, hay historias que nunca se contaron del todo. Historias de peleadores usados por el crimen, manipulados por promotores corruptos o convertidos en herramientas de poder dentro de organizaciones ilegales. En este episodio vamos a mirar el lado que el boxeo siempre quiso esconder, el que no se muestra en los documentales de campeones ni en las ceremonias del Salón de la Fama.

 Vamos a hablar de los boxeadores que de una forma u otra tuvieron vínculos con el mundo del crimen organizado. Desde Tyson Fury y sus relaciones con un poderoso jefe del cartel irlandés hasta Sony Liston, el hombre que pasó de ser campeón mundial apeón de la mafia desde los tiempos de Jake La Mota, que vendió una pelea para poder seguir su carrera hasta el caso reciente de Julio César Chávez Junior, acusado de estar involucrado con el cártel de Sinaloa.

 Veremos como algunos lograron escapar, otros cayeron presos y algunos terminaron muertos sin que nadie aclarara nunca lo que realmente pasó. Porque en el boxeo, la gloria y la oscuridad siempre caminaron juntas. Y si algo demuestra la historia es que cuando el dinero, la fama y el poder se mezclan con el crimen, el golpe más fuerte no siempre llega dentro del ring.

 Este es el lado del boxeo que no aparece en los carteles ni en las entrevistas. El lado donde los campeones no solo pelean contra rivales, sino también contra las sombras que los rodean. Bienvenidos a una historia donde los guantes y las pistolas a veces compartieron el mismo vestidor. Este es el lado oscuro del ring.

La INCREÍBLE historia del boxeador que cayó a PRISIÓN siendo INOCENTE | RUBIN CARTER "Hurricane"

 Tyson Fury es, sin duda, uno de los nombres más grandes en la historia moderna del boxeo. El británico de casi 2 m, con un carisma extraño y una historia de superación marcada por la depresión y la adicción conquistó todos los títulos posibles del peso pesado. venció a Vladimir Klitko en 2015, recuperó su carrera tras años de oscuridad y se coronó campeón del mundo en varias organizaciones.

 Pero lo que pocos saben o prefieren olvidar es que detrás de su resurgimiento hay un nombre que no pertenece al mundo del deporte, sino al del crimen, Daniel Kinahan. Este hombre nacido en Irlanda es mucho más que un promotor. Es señalado por autoridades europeas y estadounidenses como el líder de una de las organizaciones criminales más peligrosas del continente.

 Responsable de tráfico de drogas, armas y lavado de dinero a gran escala. Kina Hanko fundó MTK Global, una empresa que representaba a decenas de boxeadores, entre ellos a Tyson Fury. A través de esta compañía logró meterse en el corazón del negocio del boxeo, comprando voluntades, organizando combates y manejando carreras.

 Cuando MTK fue cuestionada por sus vínculos con el crimen, la empresa intentó cortar lazos con Kinahan, pero todo indicaba que él seguía moviendo los hilos desde las sombras. En 2020, cuando Fury anunció un acuerdo histórico para pelear dos veces contra Anthony Joshua, sorprendió al mundo al agradecer públicamente a Daniel Kinahan por hacer lo posible. “Gran saludo a Dan.

 Fue quien hizo que esto se cerrara.” dijo sonriente frente a las cámaras. Para la prensa y las autoridades, esa declaración fue una bomba. El campeón mundial estaba dándole las gracias a un hombre buscado internacionalmente por narcotráfico y asesinato. Poco después, la BBC lanzó un documental que destapó los lazos entre el boxeo y la organización de Kinahan.

 El informe reveló que muchos boxeadores habían sido intimidados para firmar con sus empresas y que periodistas que investigaban el caso recibían amenazas. Uno de ellos incluso tuvo que abandonar su hogar bajo protección policial. En 2024, el gobierno de Estados Unidos ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por información que llevara a la captura de Kinahan.

 Mientras tanto, Tyson Fury evitó hablar del tema. Nunca negó su relación, pero tampoco la explicó. MTK Global desapareció, pero el daño ya estaba hecho. Lo que parecía una simple relación profesional terminó mostrando la cara más peligrosa del boxeo actual. La infiltración del crimen organizado en los despachos, en los contratos y en las carreras de los campeones.

 Furi sigue siendo uno de los grandes dentro del ring, pero fuera de él su nombre quedará marcado para siempre por haber estrechado la mano del hombre más buscado del boxeo. Sony Liston fue uno de esos boxeadores que parecían imposibles de vencer. Su sola presencia imponía respeto. Con un alcance brutal, una pegada devastadora y una mirada que intimidaba a cualquiera, dominó la división de los pesos pesados en los años 60.

En 1962 noqueó a Floyd Patterson en el primer asalto y se convirtió en campeón mundial. Un año después lo volvió a hacer repitiendo el resultado y dejando claro que era el hombre más temido del boxeo. Pero detrás de esa figura indestructible se escondía una historia profundamente oscura. Liston no solo creció en la pobreza más dura, sino también rodeado de crimen.

 De joven participó en robos y peleas callejeras, lo que lo llevó a prisión, donde por primera vez se calzó unos guantes. Lo que pocos sabían era que quienes lo ayudaron a salir de la cárcel y lo apadrinaron en su carrera eran hombres del crimen organizado. Desde sus primeros combates, Sony Liston fue manejado por personas vinculadas directamente a la mafia estadounidense.

Su carrera estuvo controlada por Franky Carbo y Blinky Palermo, figuras del crimen que movían los hilos del boxeo en Nueva York y Philadelphia. Carbo, miembro de la familia criminal Luchés, no era solo un promotor, era un asesino a sueldo con poder dentro de las apuestas ilegales. Liston, en realidad nunca fue dueño de su propio destino.

 Le decían cuándo pelear, con quién y cuánto cobrar. Además de boxear, hacía trabajos para la mafia, intimidar deudores, cobrar deudas y mantener el orden en los casinos donde sus jefes operaban. Su conexión con el crimen era tan profunda que incluso fue fotografiado junto a los hermanos Crey, los gangsteres más temidos de Londres.

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