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A sus 53 Años, Óscar de la Hoya Revela los 5 Oponentes Más Duros que ha Tenido en su Carrera

Hay deportistas que construyen una imagen tan perfecta que el mundo decide, de forma colectiva y casi inconsciente no mirar detrás de ella. Óscar de la Olaya fue uno de esos deportistas durante muchos años, medallista de oro olímpico en los Juegos de Barcelona de 1992 a los 19 años.  Campeón mundial en seis categorías de peso distintas.

El boxeador más taquillero de su generación con más de 700 millones de dólares generados en ventas de pago por visión. El hombre más reconocible del boxeo americano durante casi dos décadas. El Golden Boy,  el niño de oro, el chico de los ángeles, que cumplió la promesa que le hizo a su madre en su lecho de muerte y que convirtió esa promesa en la carrera más brillante que el boxeo americano había visto desde Sugar Ray Leonard.

Esa es la imagen que el mundo conoce  y es una imagen real, no fabricada porque los títulos existieron, los récords existieron, los millones existieron y la medalla olímpica existe y siempre existirá. Pero este video no está aquí para contarte esa historia. Está aquí para contarte la otra, la que de la olla ha ido revelando en distintas entrevistas a lo largo de los años con una honestidad que no siempre se le reconoce suficientemente.

La historia de los cinco hombres que más le hicieron sufrir dentro del ring y de lo que cada uno de esos cinco hombres le dejó cuando se apagaron las luces. Porque cuando de la olla habla de sus rivales más duros, lo que en realidad está contando es la historia de las grietas que se fueron abriendo en el niño de oro mientras el mundo aplaudía, de las heridas que nunca cicatrizaron del todo y del precio real que pagó por ser quien fue durante tanto tiempo.

Y la primera sorpresa de esa lista, el dato que nadie esperaba cuando se lo preguntaron por primera vez, es que el rival que él mismo coloca como el más duro de toda su carrera no es Mayweather,  no es Pacquiao y no es Trinidad, es un hombre al que venció y eso solo ya dice mucho sobre lo que el boxeo le enseñó a Deya, que ningún cinturón pudo enseñarle jamás.

Para entender por qué la lista de los cinco rivales más duros de De la Ol tiene el peso emocional que tiene. Hay que entender primero quién fue este hombre y desde dónde construyó todo lo que construyó, porque la grandeza de su carrera y la profundidad de sus heridas son inseparables. Óscar de la Ol nació el 4 de febrero de 1973 en East Los Ángeles, California, en el seno de una familia mexicana de tres generaciones de boxeadores.

Su abuelo boxeó en México, su padre Vicente boxeó como Amateur en los años 60 y Óscar descubrió el deporte a los 6 años de la misma manera en que lo descubren la mayoría de los niños que crecen rodeados de ese mundo. viendo a los hombres de su familia a hablar del boxeo como si fuera algo sagrado.

Pero la historia de de la olla no empezó realmente en un gimnasio. Empezó en una habitación de hospital en 1990, cuando su madre Cecilia estaba muriendo de cáncer de mama con 38 años y él tenía 17. Cecilia de la Ollya tenía un sueño que nunca había podido ver cumplido, ver a su hijo ganar una medalla olímpica. Y Óscar le prometió en esa habitación que lo haría, que ganaría esa medalla por ella.

Cecilia murió antes de que pudiera verlo cumplir la promesa. Dos años después, en agosto de 1992, Óscar de la Olla subió al podio olímpico en Barcelona con la medalla de oro de peso ligero colgada al cuello.  Señaló al cielo y dijo en voz alta el nombre de su madre. Esa imagen dio la vuelta al mundo  y convirtió a un joven de 19 años de East Los Ángeles en el deportista más querido de la comunidad latinoamericana de todo Estados Unidos en cuestión de horas.

Ese fue el origen del Golden Boy y con ese origen vino también el peso de tener que ser siempre el Golden Boy para todos los que habían hecho de él su símbolo, su orgullo, su representación en un país que no siempre trató bien a la comunidad de la que venía.  Ese peso, la obligación de ser siempre perfecto, siempre ganador, siempre el héroe es parte fundamental de la historia que vamos a contar hoy, porque de la Ol fue también campeón mundial en seis categorías de peso distintas, el super pluma, el

ligero, el superligero, el welter, el super welter y el supermediano, con un récord final de 39 victorias, seis derrotas y 30 knockouts.  y con el título de haber generado más de 700 millones de dólares en pago por visión a lo largo de su carrera. Una cifra que solo Mayweather ha superado en toda la historia del boxeo.

Fue inducido al salón internacional de la fama del boxeo en 2014. fundó Golden Boy Promotions, que se convirtió en una de las promotoras más poderosas del boxeo americano. Y sin embargo, en sus momentos de mayor honestidad pública, el hombre que lo logró todo ha dicho con una claridad que resulta imposible de ignorar, que durante muchos de sus mejores años, mientras el mundo le aplaudía y le adoraba, él estaba luchando contra sus propios demonios de una manera que nadie a su alrededor quería ver y que él mismo tardó mucho

tiempo en reconocer. El primer nombre de la lista de los rivales más difíciles que de la olla ha mencionado a lo largo de los años en distintas entrevistas. Es uno que sorprende precisamente porque ocurrió muy pronto en su carrera y porque fue contra un hombre al que venció con relativa comodidad en el papel,  pero que dentro del ring le enseñó una lección que ninguno de sus rivales anteriores había podido darle.

El 18 de diciembre de 1993 en el Inglewood Forum de California, Óscar de la Ol, que en ese momento tenía 20 años y un récord de 13 victorias sin ninguna derrota,  se enfrentó al puertorriqueño Juan La Porte Molina, conocido universalmente como John John Molina, en una pelea por el título vacante del peso super pluma de la Organización Mundial de Boxeo,  Molina.

era un excampeón mundial de plena categoría, un hombre con décadas de experiencia en el boxeo de élite y con una reputación de dureza y de pegada que le precedía en todos los gimnasios de América. En el papel de la olla tenía todas las ventajas. Era más joven, más rápido, más técnico, recién salido de los Juegos Olímpicos y con el viento a favor de toda la afición de los Ángeles que llenó el Inglewood Forum esa noche.

Lo que ocurrió dentro del ring fue algo que de la Oló después en el portal de boxeo Big Fight Weekend con estas palabras que Molina fue su rival más difícil hasta ese punto de su carrera. precisamente por su capacidad de conectar golpes limpios, de llegar a él con una precisión que ninguno de sus rivales anteriores había tenido y de hacerle sentir por primera vez que el boxeo de élite iba a exigirle algo diferente a todo lo que había necesitado hasta entonces.

De la olla ganó la pelea por decisión unánime y conquistó su primer título mundial. Pero lo que se llevó del Inglewood Forum esa noche no fue solo el cinturón, sino la conciencia de que había hombres en el boxeo que podían hacerle sufrir de verdad, que tenían las herramientas para llegar a él y dañarle, aunque su velocidad y su técnica fueran superiores.

Molina fue el primer aviso, el primero de una serie de avisos que el boxeo le iría mandando a lo largo de los años siguientes, cada uno más costoso que el anterior, hasta que los avisos se convirtieron en heridas reales que tardaron mucho más en cerrarse. El 13 de febrero de 1999, 7 meses antes de su pelea con Trinidad, Óscar de la Ol se enfrentó al Ganés Ike  Quartey en el Mandalay Bay Events Center de Las Vegas.

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