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40 DATOS que NO SABÍAS sobre JUAN SOTO

¿Qué se siente ser uno de los hombres más caros del planeta? Olvida a los superhéroes. El verdadero poder lo tiene un dominicano de Herrera que camina al plato, mira a un tipo que lanza fuego a 101 millas  y simplemente le sonríe. Este es el hombre que obligó a los dueños más poderosos a sacar la chequera sin pestañar.

Es la historia de una disciplina inquebrantable y un ojo que ve lo que nadie más ve. Aquí están los 40 secretos que convirtieron a Juan Soto en el dueño absoluto del béisbol. Dato uno, todo comienza el 25 de octubre de 1998 en Santo Domingo Oeste, un lugar que hoy respira béisbol gracias a su éxito.  Ese día nació no solo un niño, sino una leyenda en construcción.

Las calles celebraron sin saberlo, la llegada del futuro rey del bateo. Hoy cada niño que agarra un bate sueña con ser como él. Dato dos, su padre Juan José Soto Senior no le enseñó simplemente a darle a la bola, le enseñó a elegir el picheo correcto y esa diferencia es enorme. Esa es la base de su fortuna de 765 m000ones.

Mientras otros padres empujan a sus hijos a swinguear a todo, Soto Senior le enseñó el arte de la paciencia. Le enseñó que un bateador inteligente no persigue la bola, sino que espera su bola. Esa filosofía cambió todo. Dato tres. En su juventud, Juan no usaba bates de lujo. Aprendió la precisión dándole a tapas de refresco con palos de escoba.

Imagínate la dificultad de eso. Una tapa de botella tiene un vuelo irregular, impredecible, caótico. Pero ahí estaba el pequeño Juan día tras día perfeccionando su coordinación ojo mano con el equipo más humilde posible.  Esa es la verdadera academia del béisbol caribeño. Dato cuatro, su madre, Belquis Pacheco, es su coach oculta.

Es la única persona con la autoridad para regañarlo si le tira a una bola mala. Y créeme lo hace. Belkis no tolera la indisciplina en el plato. Ella fue quien le inculcó los valores de trabajo duro y humildad. Cada vez que Juan tiene un mal turno al bate, lo primero que hace es llamar a su mamá, porque ella siempre tiene la palabra correcta.

Dato cinco, los Nationals de Washington lo firmaron en 2015 por 1.5 millones de dólares. Fue el negocio de la década para esa franquicia. Hoy ese contrato parece una broma, 1.5 millones por alguien que ahora vale 765 m000ones. Es como comprar una acción de Apple en 1980. Los Nationals  sabían que tenían oro, pero ni ellos imaginaban cuánto oro tenían en sus manos. Dato seis.

A los 16 años, los scouts ya decían que su swing era el de un veterano con 10 años de experiencia en las mayores. Eso no es normal. Eso es un fenómeno de la naturaleza. Los scouts veían su mecánica y no podían creer que un adolescente tuviera ese nivel de refinamiento técnico.

Su balance, su timing, su extensión, todo era perfecto, demasiado perfecto para su edad. Dato siete. Solo necesitó 122 juegos en las ligas menores para que el mundo se diera cuenta de que Juan Soto era un fallo en el sistema. Porque alguien con ese talento no debería estar en ligas menores. Cada juego que pasaba era una injusticia.

Los managers de ligas menores sabían que estaban viendo algo especial, algo que ocurre una vez cada generación y tenían razón. Dato ocho. Debutó en Grandes Ligas el 20 de mayo de 2018 con apenas 19 años. Ese día el béisbol cambió para siempre. Un adolescente pisando el mismo campo que las leyendas y lo hizo sin miedo, sin nervios aparentes.

Caminó al plato como si hubiera estado ahí mil veces antes. Esa confianza no se puede enseñar, se nace con ella. Dato nueve. Aunque se ponchó en su primer turno, al día siguiente conectó un jonrón al primer picheo que vio como titular. Así respondió Juan Soto a la adversidad con un mensaje claro.

Aprendí de mi error y ahora voy a castigarte. Ese jonrón no fue suerte, fue declaración de intenciones. Fue el anuncio de que había llegado un nuevo dueño del bateo. Dato 10, tiene la estadística más curiosa del béisbol. Registró un jonrón antes de su debuto oficial debido a un juego suspendido por lluvia que se  completó después.

Es una anomalía estadística que probablemente nunca se  repita. Los historiadores del béisbol todavía debaten cómo clasificar ese honrón, pero para Juan Soto es simplemente otro cuadrangular en su colección infinita. Dato 11, terminó su año de novato con un OPS de 923, un nivel de excelencia que muy pocos alcanzan en toda su carrera.

Para ponerlo en perspectiva, hay jugadores en el Salón de la Fama que nunca tuvieron un OPS de punto 923 en ninguna temporada y Juan lo hizo como novato a los 19 años. Eso te dice todo lo que necesitas saber sobre su talento natural. Dato 12. El Soto Shuffle no es un baile para las gradas, es un  mecanismo de defensa para resetear sus piernas y su mente.

Cada movimiento tiene un propósito. Ese shuffle  lo ayudará a relajar los músculos, a liberar tensión y a entrar en un estado mental de concentración absoluta. Es como un ritual de meditación en movimiento y funciona. Dato 13. Cuando hace el shuffle, Juan está analizando el lenguaje corporal del lanzador. Es pura guerra psicológica.

Está leyendo sus ojos, sus hombros, su respiración. Está buscando pistas sobre qué viene y mientras hace eso también está metiendo en la cabeza del pitcher  porque el lanzador vese shuffle y sabe que Juan está completamente enfocado. Eso intimida. Dato 14. En 2019, con solo 20 años se echó a los Nationals  al hombro para ganar la Serie Mundial.

No fue solo un buen jugador en ese equipo, fue el jugador, el que apareció en los momentos más importantes, el que nunca tembló bajo presión. A los 20 años, cuando la mayoría de los jugadores todavía están aprendiendo a manejar los nervios, Juan  Soto estaba ganando el trofeo más importante del béisbol. Dato 15.

Festejó su cumpleaños número 21, castigando a los astros en el juego 3 de esa serie mundial en Houston. Qué mejor regalo de cumpleaños que un honrón en la Serie Mundial. Ese momento está grabado para siempre en la historia del béisbol. Un joven de 21 años celebrando su cumpleaños de la única manera que él sabe, destruyendo picheos en el escenario más grande del mundo.

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