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¡MASACRE en COLIMA! MARINOS DAN PISO a IVAN ARCHIVALDO y a 22 CHAPITOS con 2 ARTILLADOS

22 sicarios abatidos, dos vehículos artillados destruidos, un operativo que sacudió Colima hasta sus cimientos. Esta madrugada del martes, elementos de la Secretaría de Marina ejecutaron una de las operaciones más letales del año contra la estructura de Iván Archivaldo Guzmán Salazar en territorio colimense.
Mientras la ciudad apenas comenzaba a despertar, el estruendo de las armas de alto calibre rompió el silencio en tres puntos simultáneos de los municipios de Manzanillo, Tecomán y Villa de Álvarez. Según el reporte oficial de la Sexta Reggión naval, el enfrentamiento se prolongó durante casi 2 horas.
Columnas de fuego se elevaban desde vehículos blindados incendiados. Sicarios de los chapitos intentaron repeler el ataque con arsenales dignos de un ejército y al final el saldo fue contundente. 22 integrantes del brazo armado del cártel de Sinaloa cayeron en combate. Pero esto no fue un enfrentamiento casual, fue el resultado de semanas de inteligencia naval.


Fue una respuesta directa a la creciente presencia de los chapitos en un estado que el cártel Jalisco Nueva Generación considera su bastión. Y fue un mensaje que resonó desde Colima hasta Culiacán. La Marina no va a permitir que ninguna organización criminal controle territorios con impunidad. Lo que ocurrió en las primeras horas de este martes no es solo una noticia de violencia, es un punto de inflexión en la guerra que los chapitos y el CJNG libran por el control del puerto de Manzanillo, la puerta de entrada de precursores químicos desde Asia y la
salida de drogas sintéticas hacia Estados Unidos. Hoy vamos a analizar minuto a minuto cómo se desarrolló este operativo. Vamos a entender por qué Iván Archivaldo decidió expandir su presencia en Colima. Precisamente ahora vamos a revelar qué armamento decomizaron los marinos y qué significa esta victoria para la seguridad de la región.
Y vamos a hablar de lo que México necesita para que operativos como este no sean la excepción, sino la norma, porque detrás de cada sicario abatido hay comunidades que merecen vivir sin miedo. Para entender lo que ocurrió esta madrugada, necesitamos primero comprender por qué Colima se convirtió en un campo de batalla.
Colima es un estado pequeño, apenas 71,000 habitantes, 5,625 km² de territorio, pero su importancia estratégica es desproporcionada a su tamaño. El puerto de Manzanillo es el más importante del Pacífico mexicano. Por ahí entran el 40% de los contenedores que llegan a México y entre esos millones de contenedores legales se ocultan los precursores químicos que alimentan la producción de fentanilo y metanfetamina.
Quien controla manzanillo controla la llave del negocio de las drogas sintéticas. Durante años, el cártel Jalisco Nueva Generación mantuvo el dominio absoluto de Colima, Nemesio o Ceguera Cervantes. El mension consideraba este estado como parte fundamental de su imperio. Las células del seco ACNG operaban con relativa libertad en los municipios de Tecomán, Armería y la zona costera de Manzanillo.
Pero algo cambió en los últimos 8 meses. Desde la captura de Ismael el mayo Sambada en julio del año pasado, el cártel de Sinaloa se fracturó en dos facciones enfrentadas. Por un lado, los chapitos liderados por Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar. Por el otro, la mayiza encabezada por Ismael, el mayito flaco Zambada García.
Esta guerra interna devastó Sinaloa. Más de 600 homicidios en 6 meses, decenas de bloqueos, desplazamientos forzados, una crisis de seguridad sin precedentes. Y mientras Sinaloa ardía, los chapitos tomaron una decisión estratégica, expandirse hacia Colima. La razón, diversificar rutas de abastecimiento y salida de droga ante el caos en Sinaloa.
Aprovechar el vacío que dejó el debilitamiento relativo del CANng tras la intensificación de operativos federales en Jalisco y Michoacán y establecer presencia directa en Manzanillo para controlar personalmente la entrada de precursores químicos desde China. La inteligencia naval detectó los primeros movimientos en febrero de este año.
Células de sicarios procedentes de Sinaloa comenzaron aribar a Colima. no venían a enfrentarse directamente con el CJNG, al menos no inicialmente. Su estrategia era más sofisticada, establecer alianzas con células criminales locales, principalmente grupos dedicados al robo de combustible y extorsión, ofreciéndoles protección y recursos a cambio de lealtad.
El grupo que encabezaba esta expansión era una célula de élite de los chapitos, sicarios veteranos, algunos con entrenamiento militar. Otros exintegrantes de los ninis, el brazo armado que protege personalmente a Iván Archivaldo. Durante 3 meses, esta célula operó con perfil bajo. Alquilaron casas de segur

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