Bienvenidos a todos mis queridos amigos de YouTube. Hoy les traigo una exclusiva que ha conmocionado al mundo del merengue y a toda República Dominicana. La novia de Rabi Pérez, el legendario cantante que nos dejó trágicamente, ha roto el silencio. Mariana Sánchez ha revelado detalles estremecedores sobre los últimos momentos del artista que nadie conocía hasta ahora.
¿Qué secretos guardaba la pareja? ¿Qué presentimiento tuvo Rabi antes de subir al escenario de la discoteca? Jetset. ¿Cuáles fueron sus verdaderas últimas palabras bajo los escombros? Prepárense para una historia que les pondrá la piel de gallina. Pero antes de comenzar, no olviden darle like a este video, activar la campanita y suscribirse al canal para más contenidos exclusivos. Comenzamos.
en un emotivo comunicado que conmovió a toda la comunidad latina y especialmente a los fieles seguidores del merengue dominicano, Mariana Sánchez, la novia del legendario Oravi Pérez, finalmente decidió hablar públicamente sobre los devastadores momentos que vivió durante y después del trágico accidente que le arrebató la vida a quien fuera su compañero durante los últimos 5 años.
ño,”, confesó con una mezcla de dolor y nostalgia. Nadie lo sabía, ni siquiera nuestras familias, porque queríamos anunciarlo durante un concierto especial que estaba organizando para sus 70 cumpleaños. Mientras esperábamos ayuda entre los escombros, me dijo, “Parece que no podremos tener esa boda en la playa que soñábamos, pero quiero que sepas que en mi corazón ya eres mi esposa.
Te he amado como nunca pensé que podría amar a alguien a mi edad.” Luego, con manos temblorosas, intentó quitarse un anillo que siempre llevaba un sello de oro con sus iniciales para dármelo como símbolo de ese compromiso que la vida no nos permitiría formalizar. Este anillo que Mariana mostró durante la entrevista ahora colgando junto al medallón en su cuello, se había convertido en su posesión más preciada.
Un testamento tangible del amor que compartieron y de los sueños que quedaron truncados bajo los escombros de la discoteca Jetset. La joven también abordó un tema que había generado especulación en redes sociales y medios, la diferencia de edad entre ambos. Rabi tenía 69 años en el momento de su fallecimiento, mientras que Mariana, diseñadora de moda de profesión, apenas había cumplido 34.
“Mucha gente juzgó nuestra relación sin conocernos”, expresó con firmeza. Algunos insinuaron que yo estaba con él por interés o por fama. Otros lo criticaron a él sugiriendo que era inapropiado. La verdad es que encontré en Davi no solo a un compañero amoroso, sino a un alma extraordinariamente joven y vibrante que conectó con la mía de una manera que trasciende la edad.
Compartíamos pasiones, sueños y valores. Él me enseñó sobre música, historia y resistencia. Yo le enseñaba sobre nuevas tecnologías y perspectivas contemporáneas. nos complementábamos perfectamente. Raby solía bromear diciendo que su corazón tenía 25 años y que su espíritu era incluso más joven. Quienes lo conocimos de cerca sabemos que eso era absolutamente cierto.
La edad nunca fue un obstáculo entre nosotros, sino simplemente un número que no reflejaba la verdadera esencia de nuestra conexión. Con valentía, Mariana también abordó otro aspecto doloroso, las dificultades que enfrentó para ser reconocida oficialmente como la pareja de Rabi durante los trámites posteriores a su fallecimiento.
Algunos miembros de su familia, especialmente los hijos de su primer matrimonio, intentaron excluirme completamente del velorio y de los actos conmemorativos. Reveló con evidente dolor, pero sin ánimo de generar controversia. Entiendo su dolor y respeto su duelo, pero fue desgarrador tener que luchar por un espacio para despedirme del hombre que amaba, como si nuestros 5co años juntos no significaran nada.
Afortunadamente, sus hermanos y su madre, que siempre me aceptaron como parte de la familia. La discoteca Jetset, ubicada en el corazón del distrito de entretenimiento de Santo Domingo, había sido durante décadas un referente de la vida nocturna dominicana, un espacio que había visto desfilar por su escenario a las más grandes figuras de la música caribeña y que formaba parte indiscutible de la historia cultural del país.
Sin embargo, lo que muchos desconocían era que el edificio construido originalmente en la década de 1970 como sala de cine y posteriormente reconvertido en discoteca había sido objeto de múltiples modificaciones estructurales a lo largo de los años, no todas ellas realizadas con el rigor técnico necesario o con los permisos municipales correspondientes.
La última renovación, precisamente la que se inauguraba aquella fatídica noche del 8 de abril, había incluido la instalación de un elaborado sistema de iluminación y sonido suspendido del techo, un elemento que, según revelaron posteriormente las investigaciones, añadió una carga significativa a una estructura que ya presentaba deterioros importantes debido a la exposición prolongada a la humedad característica del clima caribeño y al desgaste natural de los materiales tras casi medio siglo Existencia.
Los primeros informes técnicos emitidos por el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores, Codia. Tras el colapso, fueron contundentes en señalar graves irregularidades en los procedimientos de renovación de local. La estructura original del edificio había sido diseñada para soportar cargas significativamente menores a las que se le impusieron durante la última remodelación, explicaba el documento oficial.
Además, se detectaron modificaciones previas que habían comprometido elementos estructurales clave, como la eliminación de columnas de soporte para ampliar la pista de baile y la perforación de vigas principales para el paso de conductos de aire acondicionado y cableado eléctrico. Estas intervenciones realizadas sin los estudios estructurales necesarios debilitaron progresivamente el edificio hasta un punto crítico.
El informe también hacía referencia a la ausencia de inspecciones periódicas que hubieran podido detectar tempranamente las señales de alarma como grietas en las paredes, desplazamientos en las juntas estructurales o deformaciones en elementos de soporte, señales que, según testimonios posteriores de empleados de local habían comenzado a manifestarse en los meses previos al accidente, pero que fueron ignoradas o minimizadas por la administración, priorizando la continuidad del negocio y la culminación de las renovaciones según en el
cronograma establecido por encima de consideraciones de seguridad que trágicamente costarían la vida a Arabi Pérez y a otras 10 personas esa noche. La reconstrucción minuciosa de los acontecimientos realizada por las autoridades con base en testimonios de sobrevivientes, grabaciones de seguridad y análisis forenses, permitió establecer una cronología precisa de la tragedia.
Rab Pérez había subido al escenario aproximadamente a las 11:25 de la noche, siendo recibido con una ovación por parte de las más de 300 personas que abarrotaban el local. Después de interpretar tres de sus éxitos más emblemáticos, el cantante se disponía a comenzar Volveré, uno de sus temas más queridos por el público, cuando a las 11:42 exactamente se escuchó un crujido ensordecedor proveniente del techo.
Según los testimonios, Raby interrumpió momentáneamente la música y miró hacia arriba como intentando identificar el origen del ruido, pero rápidamente retomó la canción, quizás interpretando el sonido como parte de los efectos especiales o como un problema técnico menor, sin imaginar que se trataba del preludio de una catástrofe inminente.
Apenas 7 segundos después, una sección del techo directamente sobre el escenario se dio por completo, arrastrando consigo el pesado sistema de luces y sonido que había sido instalado apenas semanas antes y provocando una reacción encadena que en cuestión de segundos resultó en el colapso de aproximadamente un 40% de la techumbre total de local.
Los factores ambientales también jugaron un papel significativo en la tragedia, aunque inicialmente fueron subestimados en los análisis preliminares. Una investigación más exhaustiva reveló que Santo Domingo había experimentado lluvias inusualmente intensas durante las dos semanas previas al colapso, lo que habría contribuido a saturar de humedad el sistema de techos del edificio.
La estructura superior no contaba con un sistema de impermeabilización adecuado tras las modificaciones realizadas. señalaba el informe complementario presentado por expertos independientes. Esto permitió la filtración progresiva de agua que al acumularse no solo aumentó significativamente el peso que debía soportar la estructura, sino que también aceleró el proceso de corrosión en los elementos metálicos de soporte, particularmente en las uniones y puntos de anclaje del nuevo sistema de iluminación.
Estimamos que en el momento del colapso la estructura estaba soportando aproximadamente un 30% más de peso del que hubiera correspondido en condiciones secas. Lo que sumado al debilitamiento previo y a la vibración generada por el sistema de sonido durante el concierto, creó las condiciones perfectas para el fallo catastrófico.
Esta combinación de factores estructurales, climáticos y de uso intensificado del espacio confluyeron trágicamente en el momento exacto en que Rabi Pérez, ajeno a todo ello, desplegaba su inconfundible voz ante un público entregado. Las consecuencias inmediatas del colapso fueron caóticas y devastadoras. Las grabaciones de seguridad y los testimonios describen escenas de pánico generalizado con cientos de personas intentando alcanzar las salidas mientras continuaban produciéndose desprendimientos menores y una densa nube de polvo dificultaba la
visibilidad. La configuración de local con una única salida principal y una de emergencia parcialmente bloqueada por equipamiento, según denunciaron posteriormente algunos sobrevivientes. Complicó significativamente la evacuación y el acceso de los servicios de emergencia. Los primeros equipos de rescate llegaron al lugar aproximadamente 12 minutos después del colapso inicial, encontrando un escenario desolador.
Decenas de personas heridas intentando salir por sus propios medios. otras atrapadas bajo escombros de diversa magnitud y un silencio aterrador proveniente de la zona del escenario, donde los destrozos eran particularmente severos y donde, según el testimonio de Mariana, Raby permanecía consciente, pero gravemente herido, atrapado bajo una estructura metálica que impidió su evacuación inmediata.
Las operaciones de rescate se extendieron durante más de 6 horas, dificultadas por la inestabilidad de la estructura remanente y por la complejidad para acceder a ciertas áreas sin provocar nuevos derrumbes. Según el informe oficial del cuerpo de bomberos, Rabit Pérez fue finalmente extraído de los escombros a la 1:37 de la madrugada, aproximadamente 2 horas después del colapso inicial.
Presentaba traumatismos severos en extremidades inferiores, tórax y cabeza, pero mantenía signos vitales débiles. Consignaba el documento. Fue trasladado de inmediato al Hospital Dr. Francisco Moscosopo Puello, el centro médico más cercano con capacidad para atender emergencias de alta complejidad, donde ingresó en estado crítico.
El equipo médico, según el informe hospitalario posteriormente difundido, implementó todos los protocolos de emergencia para casos de politraumatismo severo. Rubén Ramón Pérez García, universalmente conocido como Rabi Pérez, nació el 15 de noviembre de 1955 en San Pedro de Macorí, una ciudad costera ubicada a unos 75 km al este de Santo Domingo, que ha sido cuna de numerosos talentos musicales y deportivos dominicanos.
Su infancia transcurrió en un hogar humilde, pero profundamente musical. Su padre, Ramón Pérez, era un apasionado del merengue tradicional y tocaba el acordeón en fiestas locales, mientras que su madre, Alta Gracia García, poseía una voz privilegiada que, aunque nunca desarrolló profesionalmente, utilizaba para cantar canciones de cuna y melodías populares a sus siete hijos.
Este ambiente familiar, impregnado de sonidos y ritmos, fue el caldo de cultivo perfecto para que el pequeño Arabi, desde muy temprana edad mostrara una inclinación natural hacia la música que pronto se transformaría en una vocación inquebrantable. Sus primeros acercamientos formales al canto se produjeron en el coro de la iglesia local, donde el párroco, impresionado por la calidad y el rango vocal del niño, le animó a desarrollar su talento y le proporcionó las primeras nociones básicas de técnica vocal y lectura musical, elementos fundamentales
que posteriormente facilitarían su rápida evolución en el competitivo mundo de la música profesional. La adolescencia de Rabi estuvo marcada por el esfuerzo y la determinación de perseguir su sueño musical en un contexto económico adverso. Mientras completaba sus estudios secundarios en el Liceo José Joaquín Pérez de San Pedro de Macorí, comenzó a presentarse en pequeños eventos locales, fiestas familiares y concursos de talento, donde su interpretación de clásicos del merengue y la balada romántica latina le
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ganaron rápidamente una reputación como una de las voces más prometedoras de la región. A la edad de 16 años formó su primera agrupación musical junto a compañeros de escuela, un modesto conjunto que con instrumentos prestados y un repertorio limitado, pero ejecutado con pasión, comenzó a amenizar celebraciones comunitarias y pequeños eventos comerciales.
Este periodo de formación, aunque financieramente precario, fue fundamental en la construcción de la disciplina y ética de trabajo que caracterizarían toda su carrera posterior. No teníamos mucho, pero lo que teníamos era entrega total a la música. Recordaría años después en una entrevista. Ensayábamos hasta la extenuación, a veces con el estómago vacío, pero con la certeza de que cada nota que mejorábamos nos acercaba un poco más a ese sueño que parecía tan lejano.
La música no era solo nuestra pasión, era nuestra esperanza de un futuro diferente. El primer gran punto de inflexión en la carrera de Rabi llegó en 1975 cuando a sus 20 años fue descubierto por Virfrido Vargas, uno de los más importantes renovadores del merengue, quien quedó impresionado por la potencia, el color y la versatilidad de su voz durante una presentación casual en un pequeño local de Santo Domingo.
Vargas, que estaba en proceso de reestructuración de su orquesta a Los Beduinos, le ofreció inmediatamente un lugar como vocalista, brindándole así la oportunidad de integrarse a una de las agrupaciones de merengue más prestigiosas y vanguardistas del momento. Este salto cualitativo no solo supuso una mejora sustancial en sus condiciones económicas y de trabajo, sino que le permitió acceder a un nivel de exposición y aprendizaje que habría sido imposible en su contexto original.
Bajo la tutela de Vargas, Raby pulió su técnica vocal, desarrolló su presencia escénica y se empapó de los aspectos más complejos de la industria musical, desde la grabación en estudio hasta la dinámica de las giras internacionales. Bilfrido fue mi universidad musical, afirmaría posteriormente con gratitud. Todo lo que se sobre profesionalismo, sobre la relación con el público, sobre cómo mantener la voz en óptimas condiciones durante giras extenuantes, lo aprendí en esos años cruciales. La etapa con Vilfrido Vargas,
que se extendió desde 1975 hasta 1982, permitió a Arabi participar en algunos de los éxitos más emblemáticos de la agrupación, como el africano, Volveré y el jardinero. Temas que revolucionaron el merengue tradicional incorporando elementos de otros géneros como el rock, la salsa y el funk y que tuvieron una proyección internacional sin precedentes para la música dominicana.
Aunque Rabi no era el único vocalista del grupo, su timbre distintivo y su capacidad para abordar desde baladas románticas hasta merenguazos de alta intensidad pronto lo convirtieron en uno de los favoritos del público. Esta experiencia le brindó también la oportunidad de viajar extensamente por América Latina, Estados Unidos y Europa, absorbiendo influencias musicales diversas y estableciendo contactos profesionales que serían fundamentales para su futura carrera como solista.
Sin embargo, a pesar del éxito y la estabilidad que representaba su posición en la orquesta de Vargas, la natural ambición artística de Rabi y su deseo de desarrollar un proyecto musical con su sello personal lo llevaron a tomar en 1982 la arriesgada, pero finalmente acertada decisión de emprender una carrera independiente.
El inicio de su etapa como solista estuvo marcado por dificultades significativas. El mercado del merengue estaba dominado por orquestas establecidas y la inversión necesaria para formar una agrupación competitiva era considerable. No obstante, el prestigio que había ganado durante su etapa con Vilfrido Vargas le permitió atraer a músicos talentosos y conseguir un modesto contrato discográfico con un sello independiente dominicano.
Su primer álbum en solitario, titulado Simplemente Ravi Pérez y lanzado en 1983, incluía una mezcla de composiciones originales y versiones de éxitos internacionales adaptados al ritmo del merengue, una fórmula que se convertiría en una de sus señas de identidad. Aunque las ventas iniciales fueron modestas, la respuesta del público en presentaciones en vivo fue entusiasta, lo que gradualmente le permitió consolidar una base de seguidores leales y expandir su presencia en los medios.
Fueron años de construir ladrillo a ladrillo, recordaría en sus memorias inconclusas. Había días en que dudaba si había tomado la decisión correcta al dejar la seguridad de una orquesta establecida. Pero cada vez que me subía al escenario y sentía la conexión directa con el público, sabía que estaba en el camino correcto.
No era solo mi proyecto, era mi voz auténtica, emergiendo finalmente sin filtros. El verdadero despegue de su carrera solista llegó con su segundo álbum, Enamorado de ella 1985, que incluía el tema: una composición original que se convirtió rápidamente en un éxito masivo no solo en la República Dominicana, sino en toda la región del Caribe y en comunidades latinas de Estados Unidos.
La canción que fusionaba la estructura tradicional del merengue con arreglos más contemporáneos y una letra romántica universalmente accesible, mostró la capacidad de Rabi para evolucionar el género sin perder su esencia, un equilibrio que mantendría a lo largo de toda su carrera. Este éxito le abrió las puertas a un contrato con una discográfica multinacional, lo que a su vez le permitió acceder a recursos de producción, promoción y distribución significativamente superiores.
Los siguientes años vieron una sucesión de álbum exitosos como Buscando tus besos 1987, por tu querer 1989 y siempre romántico 1991. El fallecimiento de Rabi Pérez el 8 de abril de 2025 desencadenó una ola de dolor colectivo que trascendió fronteras geográficas y generacionales, evidenciando el profundo impacto que su música y su figura habían tenido en la cultura latinoamericana durante casi cinco décadas de carrera ininterrumpida.
Las redes sociales se inundaron instantáneamente con mensajes de condolencia, videos de sus actuaciones más memorables y testimonios personales de fans que compartían como sus canciones habían marcado momentos significativos en sus vidas. Este duelo digital que alcanzó dimensiones virales, fue solo el preludio del tributo masivo que se materializaría en los días siguientes.
Las autoridades dominicanas, reconociendo su estatus como tesoro cultural de la nación, dispusieron que su velatorio se realizara en el prestigioso teatro nacional Eduardo Brito de Santo Domingo. Un honor generalmente reservado para figuras de estado y exponentes excepcionales de la cultura nacional. Durante las 48 horas que duró el velatorio, más de 50,000 personas desfilaron para rendir su último homenaje al artista, formando filas que en ocasiones se extendían por kilómetros alrededor del recinto.
En una demostración de afecto popular sin precedentes que confirmaba lo que muchos ya sabían, Rabit Pérez no era solo un cantante exitoso. era una institución cultural que había acompañado a generaciones de dominicanos y latinoamericanos en sus momentos de alegría, amor, nostalgia y celebración.
El impacto de su partida se reflejó también en la extraordinaria concurrencia de personalidades del ámbito artístico, político y social que asistieron al velatorio y posteriormente al funeral. realizaba en el cementerio nacional de Santo Domingo. Figuras como Juan Luis Guerra, quien visiblemente emocionado describió Arabi como la voz más bonita que ha dado el merengue, Olga Tañón, Romeo Santos, Mark Anthony, Ricky Martín y decenas de otros exponentes de diversos géneros musicales hicieron acto de presencia, muchos de ellos viajando específicamente para la ocasión, en un
testimonio elocuente del respeto transversal que Pérez había ganado en la industria. La ceremonia funeral incluyó elementos tradicionales católicos, reflejando la fe que Rabi había profesado discretamente a lo largo de su vida, pero incorporó también un componente musical extraordinario.
Una orquesta integrada por músicos que habían trabajado con él en diferentes etapas de su carrera, interpretó algunos de sus éxitos más emblemáticos, transformando el acto de despedida en una celebración de su legado artístico, tal como, según revelaron sus cercanos, el propio Orabi habría deseado. Particularmente conmovedor fue el momento en que su hija mayor, Ruby Lu, interpretó Volveré, una de las canciones más significativas del repertorio de su padre, mientras cientos de palomas blancas eran liberadas, simbolizando la libertad del
espíritu y la trascendencia de un arte que, como expresó el presidente dominicano en su discurso, seguirá viviendo mientras exista un corazón que se emocione con una nota de merengue. Las semanas siguientes al funeral vieron surgir innumerables homenajes espontáneos en toda la República Dominicana y en comunidades dominicanas alrededor del mundo, desde murales callejeros en barrios populares de Santo Domingo, Nueva York y Madrid hasta con ciertos tributo organizados por diversos artistas, pasando por iniciativas
institucionales como el anuncio de la creación del Premio Nacional de Merengue Rabi Pérez o la decisión del Ayuntamiento de San Pedro de Macorí de nombrar avenida Arabi Pérez a la calle donde nació el artista. Las emisoras de radio dominicanas y latinoamericanas dedicaron programaciones especiales a repasar su extensa discografía, redescubriendo joyas poco conocidas de su repertorio y contextualizando su evolución artística para audiencias jóvenes que quizás solo estaban familiarizadas con sus éxitos más recientes. Plataformas de streaming como
Spotify y Apple Music reportaron un incremento del 3000% en reproducciones de su música en la semana posterior a su fallecimiento con Enamorado de ella. Buscando tus besos y volveré liderando las listas de reproducción en múltiples países. Este resurgimiento masivo de interés, aunque tristemente póstumo, contribuyó a consolidar y amplificar un legado musical que previsiblemente seguirá resonando con generaciones futuras, asegurando que la voz inconfundible de Rabi Pérez continúe siendo un referente ineludible del
merengue dominicano. El impacto cultural de Rabi Pérez trasciende. Sin embargo, el ámbito puramente musical para insertarse en dimensiones más profundas de la identidad dominicana y caribeña. Como destacó un reconocido antropólogo cultural en un ensayo publicado tras su fallecimiento, Davi logró lo que pocos artistas consiguen, convertirse simultáneamente en símbolo de tradición y de modernidad.
Su interpretación del merengue respetaba profundamente las raíces folclóricas del género, pero incorporaba innovaciones que lo mantenían fresco y relevante para audiencias contemporáneas. Esta dualidad reflejaba perfectamente la realidad de una República Dominicana que navega constantemente entre la preservación de su herencia cultural y la adaptación a un mundo globalizado.
En este sentido, la música de Rabi no solo entretenía, sino que articulaba y validaba la experiencia colectiva de un pueblo en constante evolución. Esta función social y cultural de su música adquirió dimensiones particularmente significativas en comunidades de la diáspora dominicana, donde sus canciones operaban como puentes emocionales con la tierra natal.
Instrumentos de transmisión cultural para nuevas generaciones nacidas en el extranjero y espacios simbólicos de reunión comunitaria, cimentando un sentido de pertenencia e identidad que trascendía las fronteras geográficas. Desde una perspectiva estrictamente musical, el legado de Ravi Pérez está definido por varias contribuciones fundamentales al desarrollo del merengue como género global.
En primer lugar, su extraordinaria técnica vocal caracterizada por un control preciso del fraseo y la respiración, una afinación impecable y un rango que le permitía abordar desde notas graves profundas hasta agudos cristalinos. estableció nuevos estándares de excelencia para los vocalistas de merengue, tradicionalmente más valorados por su energía y capacidad para animar al público que por su refinamiento técnico.
En segundo lugar, su enfoque en la interpretación emocional de las letras, tratando cada canción como una pequeña historia que debía ser narrada con autenticidad y matices. Aportó una dimensión dramática al género que fue ampliamente imitada posteriormente. En tercer lugar, su disposición a experimentar confusiones e influencias diversas sin perder la esencia rítmica del merengue contribuyó significativamente a la evolución y diversificación del género en las últimas décadas.
Estos elementos combinados con una ética profesional ejemplar que se manifestaba en presentaciones impecablemente ejecutadas y una consistencia artística mantenida a lo largo de décadas, crearon un modelo de excelencia que continúa influyendo en generaciones emergentes de artistas dominicanos y latinoamericanos.
La relevancia de Rabi Pérez como embajador cultural de la República Dominicana y del Caribe en el escenario internacional constituye otro aspecto fundamental de su legado. Y así llegamos al final de esta impactante revelación sobre los últimos momentos de Rabi Pérez, contados por quien compartía su vida y sus sueños.
Una historia de amor truncada por la tragedia, pero que nos deja un testimonio conmovedor del hombre detrás del artista. Si esta historia te conmovió tanto como a mí, no olvides dejar tu like y compartir este video para que el hegado devi siga vivo en la memoria colectiva. Suscríbete si aún no lo has hecho para más contenidos exclusivos sobre tus artistas favoritos.
Agradezco enormemente todos sus comentarios. Me encanta leerlos y saber qué piensan sobre estas revelaciones. ¿Creen que Mariana debería continuar con el proyecto del hijo que planeaban? Déjenlo en los comentarios. Nos vemos en el próximo video.