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La Espeluznante Historia de Jorge Ortiz de Pinedo | Sus Amantes Confiezan todo

¿Qué tal, amigos? Bienvenidos sean a un nuevo video de Tutoriales Herberí. Es un perfecto caballero. Díganme una cosa, ¿ustedes sabían que detrás de uno de los rostros más conocidos de la comedia mexicana también hay una vida llena de éxitos, enfermedades, tragedias familiares, amores intensos, pleitos de alto voltaje y acusaciones que durante años han dado mucho de qué hablar? mi hermana que fueron secuestradas y fueron muertas.
Era un atentado que fueron el avión fue secuestrado por un grupo de Abunidal eh palestinos y y pasan los años y vemos que sigue igual, que ahí está. Hoy vamos a meternos en la historia de Jorge Ortiz de Pinedo, un hombre que para muchos es sinónimo de teatro, televisión, comedia y programas que marcaron época.
Pero no se vayan con la finta, amigos, porque esta historia no es solamente la del actor que hizo reír a millones, ni la del productor que llenó foros y escenarios durante décadas. No, señores, la vida de Jorge Ortiz de Pinedo también tiene capítulos bastante fuertes. Aquí hay fama, sí hay aplausos, talento y una carrera que no cualquiera construye.


Pero también hay pérdidas dolorosas, momentos de salud muy complicados, matrimonios, separaciones, conflictos con otros famosos y señalamientos que han puesto su nombre en medio de la polémica. Es la enfermedad que tengo. Es enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Me dijeron más o menos, está usted como al 40% del 100% de destrucción pulmonar, entonces tiene usted todavía mucha reserva.
Claro. Y de una vez les advierto, yo no voy a andar de queda bien, se los aseguro, porque Jorge no ha sido un personaje tibio. Es de esos artistas que han estado presentes por generaciones, pero también de esos que cuando hablan o se defienden pueden encender la conversación sin pedir permiso. Y como suele pasar con las figuras que llevan tantos años en el medio, detrás del personaje público hay una vida mucho más intensa de lo que muchos imaginan.
Ojo, hay por ahí una un dicho, ¿no? Entonces, la gente que está de que es muy habladora, pues se merece a veces esos de que los desenmascaren. Lo que sí ya nos dijo Joel a nosotros, a ustedes, a los medios que ha ido este señor. Así que pónganse cómodos, tráiganse su cafecito, su pan dulce o lo que estén tomando, porque hoy vamos a repasar la historia de un hombre que ha vivido entre reflectores, carcajadas, escenarios, controversias y golpes personales bastante duros.
Y ahora sí, sin más preámbulo, vámonos a lo que te truje, Chencha. Ah, no, este es tercero Z. Y para entender de dónde salió Jorge Ortiz de Pinedo, amigos, hay que empezar con un dato curioso. Nació el 26 de marzo de 1948 en Bogotá, Colombia. Pero no porque su familia fuera colombiana ni porque sus papás hubieran planeado hacer vida allá, no.
Sus padres andaban de gira teatral viviendo esa vida de artistas de maleta, escenario y función donde tocara. Su padre. era el actor cubano Óscar Ortiz de Pinedo y su madre, la comediante mexicana Lupita Payaz. Los dos estaban trabajando en Colombia cuando les tocó la revuelta armada conocida como el bogotazo. ¿En dónde? En Colombia.
Cuando andaban de gira por Colombia, llegaron a trabajar en Bogotá. Llegaron a trabajar a Bogotá y entonces vino el famoso bogotazo, el 1948. El famoso bogotazo, para la gente que no sabe fue una guerra intestina de entre hermanos. O sea, Jorge llegó al mundo en medio del caos, no entre algodones ni con la vida resuelta, como muchos podrían imaginar.
Nació mientras afuera había violencia, confusión y una ciudad sacudida por el desorden. La familia tardó varios días en poder salir de ahí para regresar a México. Y ya en nuestro país, Jorge creció en La Lagunilla, un barrio popular, ruidoso, bravo, donde la vida no se anda con delicadezas. Ahí no había mucho espacio para poses finas ni para creerse de la alta sociedad.
Era un ambiente de comercio, calle, personajes fuertes y supervivencia diaria. Ahora bien, tampoco vamos a pintarlo como el niño prodigio perfecto, porque en mi opinión no lo fue. En la escuela no era precisamente ejemplo de disciplina. De hecho, pasó por 16 colegios distintos. Y cuando alguien pasa por 16 escuelas pues muy tranquilo no era.
Amigos, estar bien. El chiste es estar con tus amigos. ¿Dónde están tus amigos? En la escuela. Afortunadamente mis hijos todos tienen esa ese entendimiento. O sea, mi hijo, el que está en la escuela ahorita, Santiago, le encanta ir a la escuela porque ahí están sus Algo pasaba ahí o no encajaba, o se aburría o simplemente la escuela no le interesaba tanto como el escenario.
Lo suyo venía por otro lado. Creció entre libretos, camerinos, ensayos, funciones y artistas que vivían del aplauso, pero también del ego, de la presión y de la incertidumbre. Porque el teatro se ve muy bonito desde la butaca, pero detrás hay cansancio, competencia, pleitos, inseguridad económica y familias enteras viviendo al ritmo de la próxima función.
Jorge empezó a trabajar desde niño. Su debut en cine llegó en 1958, cuando tenía alrededor de 10 años en la película Tres angelitos negros junto a Miguel Acéz Mejía. Y desde ahí comenzó una carrera larga, sí, pero también muy marcada por algo que hay que decir. Jorge no fue el clásico galán de telenovela.
ni el actor que conquistó por físico de ídolo juvenil. Su camino fue más de oficio, de insistencia y de mantenerse vigente a como diera lugar. Es el único sobreviviente, pero de la afición necaxista. Su debut fue a los 8 años en dos angelitos negros y el teatro es su casa. El cine es su amor, pero la tele es su gran pasión. Con el tiempo se metió en cine, teatro y televisión participando en más de 35 melodramas y en películas como Gabilano, Paloma. mentiras y escápate conmigo.
Pero su verdadera fuerza no estuvo en ser protagonista romántico ni en venderse como estrella inalcanzable, sino en entender el negocio del espectáculo. Jorge supo moverse, producir, dirigir, adaptarse y encontrar el hueco donde podía quedarse. Y eso también hay que reconocerlo con ojo crítico.
No todos los artistas sobreviven por talento puro. Muchos sobreviven porque saben leer el sistema, porque entienden quién manda, cuándo hablar, cuándo reinventarse y cómo mantenerse pegados a la pantalla, aunque cambien las modas. Jorge Ortiz de Pinedo fue de esos. No necesariamente el más glamuroso, no necesariamente el más querido por todos, pero sí uno de los más hábiles para permanecer.
Así empezó su historia con una familia de teatro, un nacimiento en medio de una revuelta, una infancia poco estable en la escuela y una entrada temprana a un medio donde el talento ayuda, pero el colmillo decide quién dura. Pueblo Polo, ¿tú por qué entraste por la ventana? Hombre, llegué hace rato, pero por Pero amigos, mientras Jorge Ortiz de Pinedo iba construyendo carrera, nombre y presencia dentro del espectáculo, la

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