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La Decadencia de Salvador Pineda | Solo, Sin Trabajo y Sin Dinero | Documental

Yo no sé papá. La primera muerte que marcó mi vida. Nunca he sido paternal. Hola, ¿qué tal amigos? Bienvenidos a un nuevo video de Tutoriales Gerberí, un hombre bondadoso, inteligente. El día de hoy estaremos en un video especial porque hablaremos de la decadencia de Salvador Pineda, ese hombre de mirada intensa y una voz penetrante, pero que tristemente ha tomado decisiones que lo persiguen.
Abandonó a sus hijos, nunca quiso tener la responsabilidad de padre y es un actor que aunque frente a la cámara impone con su mirada, fuera de ella carga con culpas y heridas. Un hombre de carácter explosivo y con romances más dramáticos que las mismas telenovelas. Ay, niñita, qué locura. También hubo un accidente que lo dejó con culpa para toda la vida y, por supuesto, también ha tenido golpes de salud y golpes en su bolsillo.
Hoy está sumergido en la soledad y sin dinero. ¿Con quién vives? Solo el que se porta mal se le pudre. El animal. ¿No tienes esposa? No, sí está guapa, pero está tocadisco. Está loco de ADIS. Novia. Sí. Oye, hijos y varios regados. Canaya. Pero antes de empezar con este M que tengue, te invito a suscribirte al canal, activar la campanita, que me dejes tu poderoso like, porque eso me ayuda a seguir subiendo más y mejor contenido y así tú tampoco te pierdes de ninguno de nuestros interesantes temas.


Ahora sí, sin más preámbulo, vámonos a lo que te trujeencha. Oiga, usted me está resultando muy revoltoso. Dicen los que saben sobre carácteres y personalidades de los humanos, que muchas veces las cosas que no suceden dentro de la infancia van marcando nuestro carácter y la forma en que interactuamos con los demás.
Y en el caso de Salvador hubo momentos difíciles, pero la culpa que siempre cargó fue la muerte de su padre. Y es que resulta que en una ocasión él quería salir con su novia, llevarla, tú sabes dónde, a dar la vuelta, pero el carro que él tenía era una carcacha, por lo que decidió prestarle su automóvil a su papá y el padre aceptó prestárselo.
Esa misma noche su papá también tuvo que salir y terminó usando una patrulla vieja que no traía bien las luces. Y ahí fue donde la historia se torció de una manera cruel y definitiva, porque mientras el papá de Salvador manejaba por el periférico de la Ciudad de México, se encontró con un camión de carga detenido y como el vehículo no traía las luces en buen estado, pues no lo alcanzó a ver a tiempo y el coche se fue a estrellar directo contra la parte trasera del camión.
Y yo siempre lo iba a recoger porque pues a veces mi papá le entraban las deprepres y bebía, se echaba sus copitas y me llamaba, ¿no? Hoy estoy en tal parte, ven a recoger. Sí, como no. El impacto fue brutal y el papá de Salvador Pineda perdió la vida en aquel accidente. Y esto, amigos, dejó de ser más que una simple anécdota, porque es algo que cambia para siempre tu manera de ver la vida y deja una huella profunda en tu corazón.
Porque Salvador no solamente recibió la noticia de que su papá había fallecido, también entendió que aquella noche su padre iba manejando ese automóvil viejo porque él se había llevado el bueno. Y amigos, esa historia se le quedó clavada para siempre. [campana] Esto, amigos, es algo que se podría decir que es mala suerte, pero también puede marcarte de por vida.
No es fácil perder un padre y peor aún en esas circunstancias, porque una cosa es aceptar que había sido un accidente y otra muy distinta era convencer a tu corazón de eso. Las verdades a veces no son tan amables, son crueles. Y con el paso de los días comenzaron los remordimientos y la sensación de que aquella tragedia tal vez nunca habría ocurrido si esa noche él no hubiese pedido prestado el coche.
y la sola idea de haber prestado el coche para salir con su novia había terminado empujando a una desgracia imposible de reparar. Aunque Salvador Pineda siguió trabajando, siguió creciendo y años después se convirtió en uno de los grandes actores mexicanos de la televisión, la muerte de su papá quedó como una sombra pegada a su historia.
Uno de esos capítulos oscuros de la vida que siempre se traen en los recuerdos y en el pensamiento. Tengo miedo. Salvador Pineda nació en la ciudad de México el 16 de junio de 1952, aunque según se cuenta fue registrado en Hüétamo, Michoacán y desde muy joven mostró pasión por las artes escénicas. Pero mucho antes de convertirse en uno de los villanos más recordados de la televisión, Salvador era un muchacho muy inquieto y rebelde.
Era de esos que parecía estar peleando con las reglas desde que tenía uso de razón. Y pues abrazo, no le gustaba mucho la escuela [carraspeo] y mi padre siempre era muy muy estricto en cuanto a que estuviéramos bien en la escuela y demás. Ya conforme fue creciendo, pues también fue. Y Salvador no fue el típico joven rebelde que llegando a los 30 asienta cabeza y madura, ¿no? Salvador Pinera es genio y figura hasta la sepultura.
Y es que dicen que de músicos, poetas y locos todos tenemos un poco. El papá del Salvador era escritor y además profesor universitario, así como también era un gran orador, un hombre que tenía capacidad de palabra y según dicen era un hombre que no necesitaba gritar para imponer respeto.
Pero por otro lado, del lado de su mamá tenía el alma artística y fue gracias a eso que llegó a tener la inquietud por la actuación. Mi madre sí sí le veía la la madera y nunca dudó, pero mi padre sí. Mi padre quería eh siempre quiso que eso fuera un pasatiempo, un hobby, que no la profesión de Y fíjense, amigos, que ahí estaba ya la semillita artística rondando la casa y Salvador nunca consideró que la escuela fuera el lugar para él porque como muchos otros niños, pues también odiaba levantarse temprano y los regaños que venían con eso. Órale, muchachos, ya es
hora, levántense. Y que le llegaban a quitar las sábanas y hasta echarle agua en la cara y eso pues no le gustaba. Y pues como que tampoco le gustaba que lo regañara la maestra, no hacía la tarea y tampoco le gustaba pasar horas encerrado en un salón de clase aprendiendo el abecedario, los números, la historia, la geografía, qué sé yo, Hernán Cortés, que si la malinche, que si dos y dos son cuatro y que cuatro y dos son seis.
Pero aquí viene un dato importante, amigos, porque la escuela no solamente sirve para aprender a leer y escribir, también funge con otras funciones importantes. De aprender, puedes aprender donde sea, pero no desarrollas habilidades como el trabajo en equipo, las responsabilidades de entregar las tareas, tolerancia hacia tus compañeros, liderazgo, civismo, etcétera, etcétera, y cosas que a simple vista no se ven, pero que son muy importantes.
Pero bueno, en la escuela aprendes bases por las que todo el mundo tiene que pasar antes de encontrar su verdadera vocación. Pero él era rebelde, inquieto y de esos muchachos que no se quedaban callados cuando algo no les parecía, aunque ni siquiera entendiera lo que le estaban hablando. La cosa era no deja

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