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La AMENAZA Más DIRECTA De MENCHO: Su Video Que Aterrorizó Al Gobierno Y Paralizó A México

Un video que jamás debería haber llegado a manos de la presidenta Claudia Shainbaum. Imágenes que paralizaron por completo al gobierno mexicano durante una semana que cambió para siempre la guerra contra el narcotráfico en este país. Nemesio o ceguera Cervantes. El Mencho, líder del cártel Jalisco Nueva Generación, había cruzado una línea que ningún criminal había osado traspasar en la historia moderna de México.
amenazar directamente a la presidenta de la República con consecuencias que podrían convertir al país entero en un campo de batalla. Las imágenes llegaron a través de un canal cifrado que hasta ahora solo conocían los servicios de inteligencia más clasificados del gobierno. Mencho aparecía sentado detrás de una mesa, vestido completamente de negro, con el logo del CJNG bordado en su camisa como si fuera el uniforme de un ejército regular.
Pero lo que helaba la sangre no era su apariencia, sino lo que tenía sobre esa mesa, un dispositivo explosivo con cables rojos y un temporizador digital que marcaba exactamente 72 horas. Señora presidenta Shinbaum comenzaba Mencho con esa voz grave que había ordenado miles de ejecuciones. Usted y su gobierno han cometido el error de subestimar quién realmente controla territorios en este país.
Han tocado a mi gente, han interferido con mis operaciones y ahora van a conocer las consecuencias de desafiar al CJNG. Para entender la magnitud de esta amenaza sin precedentes, hay que considerar la evolución que ha tenido el CJNG bajo el liderazgo de Nemesio o Ceguera. Ya no estamos hablando de los típicos narcotraficantes que surgieron en los años 80.


El cártel que dirige Mencho se ha convertido en una organización criminal transnacional con capacidades que rivalizan con ejércitos de países desarrollados. Sus recursos financieros son prácticamente ilimitados. Según estimaciones conservadoras de agencias estadounidenses y mexicanas, el CJNG genera más de 20,000 millones de dólares anuales solo del tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.
Para poner eso en perspectiva es más dinero que el presupuesto federal completo de educación en México. Con esos recursos han comprado armamento militar de última generación, tecnología de comunicaciones encriptadas y lo más peligroso, la lealtad de funcionarios públicos en todos los niveles de gobierno.
El contexto de esta amenaza directa se remonta a los operativos que el gobierno de Shinbaum había ejecutado recientemente contra la estructura del CJNG. Las fuerzas federales habían logrado capturar a Juan Carlos Valencia, alias el 03, considerado el brazo armado más letal de la organización y mano derecha personal de Mencho.
Pero también habían desmantelado laboratorios de fentanilo que procesaban toneladas mensuales, confiscado arsenales completos y lo más importante, habían comenzado a rastrear las redes financieras que permitían al cártel lavar sus ganancias multimillonarias. Mencho interpretó estos éxitos gubernamentales como una declaración de guerra total contra su organización y su respuesta fue escalar el conflicto hacia niveles que México nunca había experimentado.
En el video, el líder del CJ no solo amenazaba con violencia, sino que revelaba un conocimiento íntimo sobre la estructura del gobierno mexicano que demostraba años de infiltración sistemática. “Conozco los nombres de sus hijos, señora presidenta”, continuaba Mencho en la grabación mientras señalaba documentos que aparentemente tenía sobre la mesa.
Conozco las escuelas a las que van. Las rutas que toman sus escoltas, los restaurantes donde cena su gabinete. Tengo gente en su círculo más cercano, en sus fuerzas de seguridad, incluso en su familia política. La amenaza era tan específica y detallada que los analistas de inteligencia que revisaron el video confirmaron que Mencho efectivamente tenía acceso a información clasificada que solo manejaban las esferas más altas del poder mexicano.
No era fanfarronería criminal, era la demostración de una red de espionaje que había estado operando durante años sin ser detectada. Pero lo más perturbador del video no eran las amenazas personales, era la propuesta que hacía Mencho al gobierno mexicano. Una propuesta que desafiaba directamente el concepto de soberanía nacional y que revelaba las verdaderas ambiciones del CNG más allá del simple narcotráfico.
“Le voy a hacer una oferta que solo haré una vez”, declaraba Mencho con la seguridad de quien controla recursos ilimitados. Ustedes administran lo que pueden administrar. Nosotros controlamos lo que ya controlamos. Dividimos México en zonas de influencia y dejamos de matarnos mutuamente.
Es la única manera de que este país tenga paz. Era una propuesta de partición territorial que convertía al CJNG en un gobierno paralelo con autoridad reconocida sobre estados completos. Mencho no solo quería impunidad para sus operaciones criminales, sino reconocimiento oficial como autoridad legítima en Jalisco, partes de Michoacán, Colima y territorios que su organización había conquistado a través de años de violencia sistemática.
Si acepta mi propuesta, continuaba el video, garantizo que no habrá más ataques contra fuerzas federales, no habrá más enfrentamientos que pongan en riesgo a civiles inocentes y México podrá funcionar como un país estable donde cada quien controla su territorio. Pero la verdadera amenaza llegaba en la segunda parte del video, cuando Mencho explicaba las consecuencias de rechazar su oferta.
No eran las típicas amenazas de violencia que usan otros grupos criminales. Era la descripción detallada de una campaña de terror que podría paralizar completamente al país. Si decide continuar esta guerra, la voz de Mencho adquiría un tono más sombrío. Quiero que sepa exactamente lo que voy a hacer. Tengo células operativas en 32 ciudades del país.
Cada célula tiene objetivos específicos. plantas eléctricas, sistemas de agua potable, aeropuertos, centrales de comunicaciones. El plan que describía Mencho no era violencia aleatoria contra rivales criminales, era terrorismo de infraestructura diseñado para colapsar los servicios básicos que mantienen funcionando a una nación moderna.
Sin electricidad, agua potable, comunicaciones y transporte aéreo, México entraría en caos total en cuestión de horas. Puedo dejar sin luz a la mitad del país”, continuaba Mencho, mientras aparentemente consultaba documentos técnicos. Puedo contaminar el agua de 10 ciudades principales. Puedo paralizar el tráfico aéreo y las comunicaciones celulares y puedo mantener ese caos durante semanas hasta que usted entienda quién tiene el poder real en México.
Para dimensionar estas amenazas, hay que recordar los precedentes de violencia que el CJNG ya había demostrado contra funcionarios públicos mexicanos. El atentado que sufrió Omar García Jarfuch en junio de 2020, cuando era secretario de seguridad ciudadana de la Ciudad de México, mostró las capacidades reales de esta organización para ejecutar operaciones militares complejas contra objetivos de alto valor.
El convoy de García Harfuch fue atacado con más de 400 disparos de fusil de asalto, granadas de fragmentación y explosivos colocados estratégicamente en la ruta. Los sicarios habían estudiado perfectamente sus protocolos de seguridad, conocían los vehículos que utilizaba y sabían exactamente por dónde iba a transitar esa mañana.
García Harfuch sobrevivió de milagro con heridas de bala en el hombro y múltiples esquirlas de Granada, pero el ataque demostró que el CJNG tenía capacidad para golpear a cualquier funcionario público sin importar su nivel de protección. Más recientemente, el asesinato del alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, apenas 6 días después de asumir el cargo, confirmó que esta capacidad letal se mantiene intacta.
Arcos había prometido durante su campaña combatir la extorsión y el cobro de piso que ejercían grupos criminales sobre comerciantes locales. Su muerte no fue un crimen pasional, sino una ejecución planificada dirigida a enviar un mensaje específico. Cualquier funcionario público que interfiera con operaciones del crimen organizado enfrentará consecuencias letales.
En este contexto de violencia comprobada, las amenazas de Mencho en el video no podían ser ignoradas como fanfarronería. El líder del CJNG había demostrado repetidamente que tenía recursos, información y disposición para ejecutar ataques sofisticados contra cualquier objetivo que considerara amenaza para su organización.
Le doy 72 horas exactas para tomar una decisión”, concluía Mencho en el video mientras señalaba el temporizador que tenía sobre la mesa. Si no recibo una respuesta favorable, activaré lo que llamo operación volcán. Y cuando el volcán erupcione, señora presidenta, no habrá manera de d

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