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HARFUCH REVELA los TERRENOS LUJOSOS de la AMANTE del MENCHO que se SUBASTARÁN

12 terrenos de lujo, mansiones con elipuerto, ranchos de 500 ha, todo comprado con sangre. Atención, atención. Lo que estás viendo en pantalla ahora mismo son imágenes aéreas que muy pocos han podido ver. 12 propiedades de lujo extremo repartidas entre Jalisco y Colima. Más de 500 haáreas con mansiones privadas, lagos artificiales, helipuertos, piscinas Infinity, establos con caballos de raza pura, bodegas climatizadas y sistemas de seguridad que rivalizan con instalaciones militares.
Todo registrado a nombre del amante de Nemesio o Ceguera Cervantes, el Mencho. Todo adquirido con dinero del cártel Jalisco Nueva Generación, todo pagado con extorsión, secuestro y narcotráfico. Y todo eso desde la tarde del miércoles 27 de mayo de 2026 quedó en manos del Estado mexicano para ser subastado públicamente.
Los recursos irán directamente a las víctimas del crimen organizado. Omar García Harf no disparó un tiro para lograr esto. Lo hizo con carpetas de investigación, órdenes de aseguramiento y un equipo de inteligencia financiera que llevaba meses rastreando cada transacción sospechosa. Pero hay algo que los noticieros no te van a contar.


Porque mientras las cámaras transmitían en vivo desde la conferencia de prensa en Jalisco, mientras Harfuch mostraba los videos aéreos de esas propiedades millonarias, en una oficina de la Unidad de Inteligencia Financiera, se revisaba una libreta de pasta negra que había sido asegurada semanas atrás en una de esas propiedades.
Una libreta manuscrita con nombres, fechas y montos. No era un cuaderno cualquiera, era el registro personal de operaciones inmobiliarias que el amante del Mencho había llevado durante 3 años. Y en esa libreta aparecía un nombre que todavía no ha sido mencionado públicamente, un notario público con despacho en Guadalajara que autorizó al menos siete de las 12 operaciones.
Su nombre Rodrigo Peña Guzmán. Ese nombre aparece cuatro veces en las Escrituras, seis veces en la libreta negra. Y hasta este momento sigue en libertad. Esa pregunta tiene nombre en los archivos de Harf. Quédate hasta el final porque en este video vas a entrar cuarto por cuarto, terreno por terreno a las propiedades más lujosas que el CGJ logró acumular en su época dorada.
Vas a conocer el detalle exacto de cada rancho, cada mansión, cada sistema de seguridad privado que resguardaba esos paraísos construidos con sangre. Vas a escuchar palabra por palabra lo que Harf dijo en conferencia de prensa la tarde del 27 de mayo. Vas a entender cómo funcionaba el esquema de lavado de dinero que permitió comprar tierras millonarias sin levantar una sola alerta financiera durante años.
Y al final vas a quedarte con una pregunta que nadie ha respondido todavía. ¿Quién más, además del notario, facilitó que estas propiedades se registraran sin problema en el registro público de la propiedad? Porque si 12 terrenos de alto valor se compraron con facturas falsas, con empresas fantasma y con dinero en efectivo sin que ninguna autoridad local lo detectara, alguien tuvo que cerrar los ojos y ese alguien tiene nombre.
Todavía no lo conocemos, pero está en las carpetas que Harf no mostró en la conferencia. La historia completa empieza ahora. La tarde del miércoles 27 de mayo de 2026 a las 16:45 horas exactamente, Omar García Harfuch subió al estrado de la sala de conferencias de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana en Jalisco.
Detrás de él, una pantalla de proyección mostraba la imagen aérea de un rancho de 523 haáreas con una mansión de estilo toscano en el centro, rodeada de árboles podados con precisión y un lago artificial con forma de herradura. La imagen había sido capturada por un dron de la Guardia Nacional apenas tres semanas antes. Harf no llegó solo.
A su lado estaban el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, dos fiscales especializados en extinción de dominio y un representante del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales. No era una conferencia de prensa improvisada, era el cierre de una investigación de 11 meses que arrancó en junio de 2025, cuando el CJNG todavía operaba con fuerza en 22 estados y Nemesio Ceguera Cervantes todavía no había sido abatido.
Todo comenzó con una transferencia bancaria de 3.2 millones de pesos que llegó a una cuenta empresarial registrada a nombre de una constructora fantasma en Zapopan. La transferencia activó una alerta automática en la Unidad de Inteligencia Financiera porque el emisor de los recursos era una empresa de transporte refrigerado con sede en Colima, que había sido señalada 6 meses antes por facturación apócrifa.
El equipo de analistas financieros cruzó los datos con el registro público de la propiedad y encontró que esa misma constructora había comprado en abril de 2024 un terreno de 87 haáreas

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