Un estado que la mayoría del país conoce por sus jarochos, por el puerto, por el café de altura y por esa humedad que te pega en la cara desde que bajas del avión. Un estado que durante siglos fue la puerta de entrada de México al mundo y que hoy, pues hoy es otra cosa, es una de las plazas más ensangrentadas del país, un territorio donde el cártel Jalisco Nueva Generación lleva años construyendo algo que muy poca gente entiende en su dimensión real.
Pero este video no es sobre el CJEGGG en general. Fíjate bien, porque esto que te voy a contar es específico, es concreto y hay partes que te van a dejar con la boca abierta. En las primeras horas de un martes, elementos del grupo aeromóvil de fuerzas especialesis, los gafes, para los que no los conocen, rodearon una estructura colonial en la costa veracruzana, Faro.
Un faro de más de 100 años de antigüedad, de esos que uno ve en las postales y piensa que son patrimonio histórico, que son de museo, que son inocentes. 88 sicarios, eso fue lo que encontraron adentro. 88 hombres armados. viviendo dentro y alrededor de esas estructuras con un arsenal que los propios militares tardaron horas en catalogar.
lujo de información cotejado con lo que los sistemas electrónicos capturaban fue construyendo el cuadro que eventualmente justificó el despliegue de los gafes. 9 meses es mucho tiempo y es también el tipo de paciencia que las operaciones más sacias requieren. El problema con la impaciencia institucional que existe y que ha arruinado operaciones antes es que un movimiento prematuro puede alertar al objetivo, darle tiempo de levantar el campamento y desaparecer, dejando a la inteligencia de vuelta en cero.
Que esperaran 9 meses sugiere que alguien tosó la decisión de no moverse hasta tener un nivel de certeza suficientemente alto. El faro está ubicado en una zona que desde tierra firme parece simplemente remota. Desde el mar, sin embargo, tiene una posición privilegiada. da visibilidad sobre un tramo considerable de la línea costera, incluyendo rutas que se usan tanto para tráfico legítimo como, según los investigadores, para operaciones de trasciego.
Un punto de observación permanente con esa ubicación tiene un valor operativo que para el CJNG justificaba la inversión de recursos que implicaba mantener a 88 hombres ahí dentro. Y aquí es donde la historia se empieza a poner rara. 88 sicarios no son un equipo de guardia, son una unidad, una estructura con jerarquía, con cadena de mando, con roles definidos.
No estamos hablando de cuatro tipos con rifles, esperando que pase algo. Estamos hablando de una célula operativa de tamaño considerable, alojada en un inmueble con historia de siglos, completamente integrada al paisaje local. Guarda eso en la cabeza porque cuando lleguemos a lo que encontraron adentro, ese número va a tener otro peso.
Los gafes son, para quien no los conoce, la unidad de élite del ejército mexicano. Se formaron en los años 90 con entrenamiento en técnicas de operaciones especiales, muchos de ellos con instrucción en el exterior. Son los que se mandan cuando el objetivo es considerado de alto riesgo y cuando se espera resistencia armada.
seria cuando la operación requiere rapidez y precisición, que hayan desplegado gafes para este operativo y no fuerzas regulares, te dice algo sobre cómo evaluaron internamente la amenaza. El despliegue fue en las primeras horas de la madrugada. Los vecinos de la zona costera más cercana, que son pocos pero existen, declararon haber escuchado movimiento de vehículos entre las 2 y las 3 de la mañana.
helicóptero sobrevolando la costa y después usted fue un operativo silencioso. Mira, antes de contarte lo que pasó durante el cateo, déjame darte el contexto de lo que significa para el CJ perder una posición como esta, porque esto no es solo un golpe logístico, tiene implicaciones que van mucho más lejos de Veracruz.
El cártel Halsco Nueva Generación ha construido su reputación sobre una premisa muy Creta. que sus instalaciones son inexpugnables, que sus puntos de vigilancia son invisibles, su estructura operativa no puede ser penetrada por la inteligencia del Estado. Esa gen de fortaleza tiene un valor enorme dentro del mundo del crimen organizado.
Reclutamiento, alianzas, control de plaza subordinada, todo depende en parte de que los demás crean que el CJNG es prácticamente invulnerable. Cuando una instalación de esta magnitud cae, la narrativa se fractura. Ahora imagínate que encima cae una instalación que llevaban usando durante años sin ser detectado.
Ese tipo de golpe manda un mensaje que circula por toda la estructura del cártel. Si encontraron el faro, ¿qué más tienen localizado? Esa duda es veneno dentro de una organización criminal. Pero regresemos al operativo. ¿Qué es lo que pasó durante esas primeras horas en la costa veracruzana? Este elemerant. Los gafes llegaron en al menos seis vehículos tácticos con apoyo aéreo.
La aproximación se hizo desde dos flancos simultáneos, uno por tierra tando el único acceso vehicular a la zona del faro y otro por la parte costera para bloquear cualquier posibilidad de salida hacia el mar. S dobles indica que la operación fue diseñada específicamente para este inmueble, tomando en cuenta sus características geográficas.
No es un protocolo genérico. Alguien estudió ese faro antes de entrar. Hubo resistencia. Los informes hablan de un enfrentamiento que duró aproximadamente 40 minutos. Intercambio de disparos desde las ventanas superiores de la estructura. 40. Pero en términos de combate urbano o en este caso combate en estructura confinada. Son 40 minutos muy largos.
Los hombres que estaban adentro tenían posición elevada, conocían el terreno y presumiblemente llevaban meses o años familiarizados con ese espacio. Al final del enfrentamiento, 43 de los 88 sicarios quedaron detenidos. El resto se distribuye entre muertos durante el operativo, cuya cifra exacta aún no ha sido confirmada oficialmente y un número que los militares reconocieron que logró escapar durante el caos inicial.
Eso último es importante, significa que una parte de esa célula está dispersa en la zona costera de Veracruz, posiblemente reagrupándose. Los 40 y tres detenidos fueron trasladados en las siguientes horas a instalaciones militares para su proceso, entre ellos que según información filtrada hay al menos tres que responden a perfiles de mandos medios dentro de la estructura del CJNG en César región.
No son los líderes máximos. Claro, esos raramente se encuentran en instalaciones operativas, pero mandos medios tienen información que los investigadores valoran enormemente porque son los que conocen la logística real, las rutas cotidianas, los nombres de los proveedores, los contactos en municipios cercanos. Te digo algo, ya sé que entraste a este video por los 88 sicarios en el faro y tiene sentido porque ese número es impactante.
Pero lo que te acabo de contar sobre los mandos medios detenidos es en términos de inteligencia posiblemente es más significativo que el arsenal. Los mandos hablan y eso también dice algo, pero la información que tienen en la cabeza, eso es lo que mueve investigaciones durante meses. Regresaremos a esto. El arsenal que encontraron en el exterior e interior del faro tardó más de 3 horas en ser catalogado. 3 horas.
Eso te da idea del volumen. Los militares reportaron 34 fusiles de asalt, entre ellos variantes del AR15 y rifles calibre50, que no son exactamente armas de protección personal. 12 lanzagranadas, más de 80 cisa, cartuchos de distintos calibres, granadas de fragmentación, chalecos antibalas, equipos de comunicación encriptada y vehículos modificados con plomería interna para transportar material sin detección en revisiones rutinarias de carretera.
Ese tipo de arsenal, en esas cantidades, alcanza para equipar y sostener una operación durante semanas sin necesidad de reabastecimiento. Lo que estaban construyendo ahí no era un puesto de guardia, era una posición de combate sostenido. Y aquí necesito que te quedes, que lo del arsenal ya es impresionante de por sí.
Pero lo que los gafes se encontraron dentro del faro en sí, en las paredesis interiores y en los niveles superiores de la estructura, esto todavía no te lo he contado. Y cuando te lo cuent vas a entender por qué este operativo es diferente a todo lo que hemos visto en Veracruz en los últimos años. Primero, déjame hablarte de las comunidades, porque mientras todo esto pasaba, mientras los militares catalogaban rifles y esposaban sicarios en la madrugada, había familias a pocos kilómetros tratando de entender qué
estaban escuchando. Pescadores que viven en esa costa desde generaciones, que conocen cada sonido del mar y que esa noche escucharon algo diferente. Detonaciones que venían de la tierra, helicópteros que iluminaban la costa con reflectores. Algunos de esos pescadores, años con una presión que es difícil de describir desde fuera.
Una organización como el CJNG se instala en una zona costera remota. No solo ocupa el inmueble donde se instala, ocupa el espacio mental de todos los que viven cerca. La gente aprende a no hacer preguntas, aprende a mirar hacia el otro lado cuando pasan ciertas camionetas. Aprende a ajustar sus horarios de pesca para evitar ciertas horas.
Esa vida bajo presión invisible es la que han llevado durante años las familias de esa zona. ¿Sabían que el faro era un punto del CJNG? Probablemente muchos sí. Pero saber y poder hacer algo con ese conocimiento son dos cosas completamente distintas. Cuando el estado tiene una presencia intermitente y el cártel tiene 88 hombres armados a 15 minutos de distancia, el hecho de que el operativo haya sido exitoso parcialmente, al menos genera esas comunidades una mezcla de alivio y miedo que es muy difícil de procesar. Alivio porque esa presencia ya
no está. Miedo porque saben que el CJNG va a reaccionar. siempre reacciona. Ahora sí, disparo. Cuando los gafes aseguraron el perímetro y comenzaron a ingresar a la estructura nivel por nivel, lo primero que encontraron en la planta baja era lo que cualquiera esperaría de una instalación de esas naturaleza.
Espacios habilitados como dormitorios improvisados, zonas de alimentación, almacenamiento de equipo, la capacidad de alojar a 88 personas en un faro colonial. requiere cierta ingeniería creativa que estos inmuebles no fueron diseñados para eso. Habían construido estructuras de madera adicionales adosadas a los muros interiores para multiplicar el espacio habitable.
Pero en los niveles superiores, en los pisos que llevan a la linterna del faro, fue donde la cosa cambió de naturaleza, las paredes. Eso es lo primero que mencionan todos los que estuvieron en el operativo cuando hablan de lo que vieron ahí arriba. Las paredes de los niveles superiores estaban cubiertas. Mapas, rutas trazadas a mano sobre papel pegado directamente en la piedra colonial.
Coordenadas, tiempos de tránsito, control de diferentes corporaciones policiales en municipios del norte y centro de Veracruz. De Veracruz. Sistema de información geográfica completamente análogo, trazado a mano, con niveles de detalle que según los militares indicaban trabajo de meses, posiblemente años. Fíjate lo que eso significa.
estaban mapeando de forma permanente y sistemática los movimientos de las fuerzas del orden en un área extensa de Veracruz. Tenían la altura del faro para observación directa en la costa y tenían esos mapas para coordinar movimientos terrestres con la información que recibían de sus redes de halcones en los municipios.
La posición era técnicamente un centro de mando e inteligencia del CJNG para esa franja costera. Eso cambia completamente la evaluación del objetivo. No era un punto de guardia con pretensiones, era para todos los efectos prácticos un nodo de coordinación operativa y llevaba años funcionando. Los expertos que han analizado los materiales encontrados en las parces estiman que algunas de esas capas de mapas e información tienen al menos 2 años de antigüedad, lo que quiere decir que el CJ llevaba operando ese centro de inteligencia desde al menos 2022, quizás
antes sin ser detectado hasta ahora. Pero espera, porque hay algo más en ese nivel superior que todavía no te he dicho. Algo que los militares encontraron en la sala justo bajo de la bodioda linterna y que según fuentes cercanas al operativo tardó varios minutos en ser comprendido por los primeros elementos que entraron.
Bitácoras, cuadernos. Docenas de cuadernos con registros detallados, no diarios personajes, registros operativos, fechas, horas, descripciones de embarcaciones vistas desde el faro, matrículas vehiculares anotadas con horarios de paso, nombres de códigos para diferentes tipos de operación, listas de nombres que los investigadores están actualmente cruzando con bases de datos de personas desaparecidas en municipios costeros de Veracruz.
Eso último lo dejo ahí un momento. Listas de nombre cruzadas con bases de datos de desaparecidos. Porque si hay algo que hace que un operativo de este tipo trascienza, lo puramente logístico y entre un territorio mucho más oscuro, es eso, la posibilidad de que esas bitácoras contengan información sobre personas que las familias llevan buscando.
Ese trabajo de cruce de datos lo están haciendo los investigadores en este momento y sus resultados pueden tardar semanas o meses en hacerse públicos si es que se hacen públicos. Las familias de desaparecidos en Veracruz llevan años exigiendo información al estado sobre el paradero de sus seres queridos. Costa veracruzana tiene una historia particularmente dolorosa en ese sentido.
Es una de las rutas donde históricamente han desaparecido migrantes, pescadores, jóvenes de comunidades rurales. Si esas bitácoras contienen algo relevante, el peso de ese hallazgo va mucho más allá de lo policial. Ahora los 403 detenidos. Regresemos a ellos porque hay un detalle que que me parece fundamental y que ha recibido menos atención de la merece.
[música] Entre las declaraciones iniciales, siempre tomando en cuenta que las primeras declaraciones en situación de detención hay que leerlas con cautela. apareció una referencia a la estructura de mando dentro del faro. Según esas declaraciones, la célula no respondía directamente a la estructura regional del CJNG en Veracruz.
respondía a una cadena de mando paralela más corta que conectaba directamente con una figura de nivel superior del cártel sin pasar por los intermediarios regionalesa. Si eso es preciso, y repito, hay que verificarlo con cautela, significa que este punto no era solo operativo, tenía un nivel de importancia estratégica suficiente como para que alguien arriba en la jerarquía del CJNG quisiera control directo sobre él sin el filtro de los mandos regionales.
Eso no es menor. Eso sugiere que lo que se hacía desde ese faro era lo suficientemente sensible como para querer que la estructura regional de Veracruz supiera exactamente qué era. ¿Por qué? Una posibilidad, inteligencia sobre las propias estructuras internas del cártel. Si desde ese faro se monitoreaba no solo a las fuerzas del orden, sino también a otros grupos del propio CJNG en la región, entonces estamos hablando de una operación de contrainteligencia interna, el cártel espiándose a sí mismo básicamente, lo cual habla de un nivel
de paranoia institucional y de sofisticación que todavía estamos aprendiendo a evaluar. Otra posibilidad más directa, que ese punto de control fuera clave para una ruta de tráfico específica que el mando superior quería proteger sin compartir detalles. Demasiadas personas dentro de la organización.
Las rutas marítimas más rentables son las que menos gente conoce. Chenta y ocho hombres es mucho para un secreto, pero si todos tienen roles específicos y acceso limitado a la información completa, sistema puede funcionar. Esto, bueno, esto me lleva a pensar en algo que no se menciona en los boletines oficiales, pero que cualquiera que sigue estos temas sabe que existe.
La compartimentación dentro del CJNG ha sido uno de sus sellos organizativos desde hace años. No todos saben todo. Los que controlan una ruta no necesariamente conocen las otras rutas. Los que operan en un estado no tienen visibilidad completa. Pasa en otro. Es una estructura diseñada para sobrevivir golpes.
Si capturas a un eslabón, el daño al sistema general está limitado por lo que ese eslabón sabía. Lo que hace peculiar al faro es precisamente lo contrario. Era un punto que esas declaraciones iniciales tenía una vista más amplia de la operación que la mayoría de los nodos del sistema. Un punto de observación e integración de información, no solo de ejecución.
Eso lo hace más valioso y paradójicamente más peligroso para el cártel Siicae, porque lo que sus ocupantes saben no es solo lo que pasaba en ese faro, es lo que veían desde ahí. Mira, ya te di la revelación central. Ya sabes lo que encontraron en esas paredes y en esas bitácoras. Ahora viene la pregunta que muy poca gente está formulando en este momento.
¿Qué tan replicable es esto? que si el CJNGG logró mantener un centro de inteligencia operativa en un faro colonial veracruzano durante años sin ser detectado cuántos puntos similares existen en este país que todavía no han sido descubiertos. Esa pregunta no tiene respuesta hoy, pero el hecho de que podamos formularla con seriedad basados en lo que acabamos de ver debería hacernos pensar en lo que implica.
México tiene miles de estructuras históricas fuera de servicio. Ha haciendas abandonadas, misiones coloniales, instalaciones ferroviarias desincorporadas desde los años 90, acueductos, minas, infraestructura que tiene presencia física imponente, que genera cierta reverencia o indiferencia según el caso y que rara vez está bajo vigilancia sistemática.

Si el CJEG aprendió a explotar eso en Veracruz, la pregunta es, ¿cuánto han generalizados esa elección? Y aquí viene algo que me parece, creo, fue en mayo, espérate, en abril de este año, cuando un informe de una organización de seguridad independiente señalaba que al menos una docena de estructuras catalogadas como patrimonio en riesgo en diferentes estados del país presentaban señales de actividad irregular.
La mayoría de esos casos no llegaron a ninguna parte. Algunos se atribuyeron a ocupación de personas en situación de calle. A grupos de jóvenes, actividad económica informal, pero el patrón de detección o más bien de no detección que reveló el faro de Veracruz hace que sea muy difícil saber cuántos de esos casos merecerían una mirada más cercana.
La inteligencia militar en México tiene capacidades, hay que reconocerlo. El operativo del Faro fue un éxito parcial en términos de ejecución. Identificaron el objetivo, planearon el despliegue, ejecutaron con un resultado que aunque no capturó a todos, capturó a 43 y 3 personas y destruyó un punto de operación de años. Eso tiene valor real.
Pero hay que ser honestos también sobre lo que no funcionó. Que una célula de 88 personas haya podido operar durante años en esa posición. dice algo sobre los límites de los sistemas de vigilancia actuales, sobre la cobertura de inteligencia en zonas costeras remotas sobre la capacidad del Estado mexicano para monitorear infraestructura histórica abandonada.
Esos son problemas estructurales que un solo operativo exitoso no resuelve. Y hay un detalle más que me quedé pensando, que es de esos que parecen pequeños pero no lo son. La linterna del faro. La parte superior donde estaba el sistema de iluminación original fue modificada internamente durante el tiempo que el CJNG ocupó la estructura.
instalaron en ese nivel, el más alto, equipos de observación que complementaban el trabajo análogo de los mapas en las paredes de abajo. Binoculares de alto alcance con trípode fijo, un registro de observaciones marítimas que los militares describieron como sistemático y detallado. Lo que era la linterna Sidop, diseñada para emitir luz, para hacerse ver, se había convertido en lo opuesto.
Una posición para ver sin ser visto. Esa inversión de función me parece una metáfora bastante brutal de cómo el CJNG opera en general. Toma estructuras que existen para una cosa y las convierte en su contrario. Un faro que guía barcos se convierte en un puesto de vigilancia oscuro. Una estructura de patrimonio histórico se convierte en una instalación militar improvisada.
La presencia visible se convierte en el escudo perfecto para la invisibilidad. La respuesta del CJNG a este golpe va a ser parte de la historia de los próximos meses en Veracruz. Los cárteles tienen patrones de respuesta que los analistas llevan años estudiando y el Jalisco en particular tiene un instatorial de reacción que incluye tanto el refuerzo de posiciones alternativas como en algunos casos represalias contra comunidades o figuras percibidas como colaboradoras con las autoridades.
Las comunidades costeras de Veracruz saben eso. Por eso ese miedo mezclado con alivio que mencioné antes no es irracional. es perfectamente racional, basado en años de experiencia directa de cómo funciona la dinámica entre el Estado y el crimen organizado en ese territorio. ¿Qué debería pasar ahora? En teoría, la captura de 40 y tres detenidos con perfiles de mando medio debería traducirse en una cascasa de investigaciones, cruce de identidades, rastreo de comunicaciones, identificación de redes de apoyo en municipios circundantes, seguimiento de
las rutas documentadas en los mapas del faro. Ese trabajo de inteligencia, si se hace con profundidad y con recursos adecuados, puede tener consecuencias que vayan mucho más allá del operativo inicial. En la práctica, la experiencia histórica en México sugiere que esa cascada de investigaciones no siempre se produce, no siempre se produce con la velocidad y profundidad necesarias.
La información se degrada, los testigos se dispersan o se callan, recursos institucionales tienen otros frentes y las organizaciones criminales se adaptan con una velocidad que a veces supera la de las instituciones que las persiguen. Eso no es pesimismo, es descripción honesta de Merrampre, un problema estructural que este país lleva décadas sin resolver.
El problema no son los elementos de las fuerzas especiales que entran a un faro en la madrugada y cumplen su misión. El problema es lo que viene después o muchas veces no viene. Hay algo que no hemos tocado todavía y que para entender el cuadro completo de este operativo hay que mencionar política. Veracruz tiene una historia complicada en términos de la relación entre gobierno estatal y crimen organizado.
Hay periodos documentados, hay investigaciones en curso, hay figuras que entraron y salieron de procesos legales. El contexto político del Estado no puede separarse completamente del contexto de seguridad. La capacidad del Estado para combatir al crimen organizado depende en buena medida, de la calidad y la integridad de las instituciones locales.
¿Cómo llegaron esos esos 88 hombres a instalarse en ese faro sin que nadie en las instancias locales lo detectara, lo reportara o actuara al respecto? Esa pregunta tiene varias respuestas posibles. Una es simple incompetencia. La cobertura es insuficiente. Los recursos son limitados. La zona es remota. Otra que nadie se atreve a decir en voz alta, pero que flota en el ambiente cuando se habla de Veracruz, es más incómoda.
O sea, hay que decirlo. Ki la posibilidad de que algunas personas en instancias locales supieran y callaran no es una teoría conspirativa. Es un patrón documentado históricamente en este estado y en muchos otros. La diferencia entre nadie lo detectó y alguien lo detectó y decidió no actuar. puede no quedar clara nunca en un proceso judicial, pero existe y es relevante. Los cuadernos.
Regresemos a ellos un momento. Si efectivamente esas bitácoras contienen registros de nombres de personas que coinciden con reportes de desaparición, trabajo que viene es delicado. Las organizaciones de búsqueda de desaparecidos en Veracruz llevan años documentando casos, construyendo bases de datos, exigiendo acceso a información que el Estado muchas veces niega o fragmenta.
Si hay familias que pueden encontrar en esos registros alguna pista sobre sus seres queridos, el derecho a esa información no puede quedar enterrado en un proceso judicial que dure años. Y ahí está el siguiente nudo. En México, la información que se genera durante operativos militares tiene un camino institucional que no siempre es transparente. Sedena tiene sus procesos.
La Fiscalía General de la República tiene los suyos. Los dos no siempre se articulan bien. La información puede quedar en un limbo burocrático donde técnicamente está siendo procesada, pero en la práctica nadie que de que no sea parte del sistema tiene acceso a ella. Para las familias de desaparecidos que llevan años esperando, ese limbo es cruel de una manera muy concreta.
Eso es una demanda legítima que las organizaciones civiles ya están formulando. Acceso a esta información o al menos al resultado del cruce de datos que las autoridades están realizando. Porque los padres, las madres, hermanos que llevan buscando tienen derecho a saber si ese faro guarda alguna respuesta a preguntas que llevan años sin cerrarse.
El CJ organización procesa golpes como este con una frialdad institucional que resulta a su manera perturbadora. Reclutar reemplazos para 40 y tres detenidos es cuestión de semanas en un contexto donde el desempleo, la falta de oportunidades y el miedo operan como máquinas de reclutamiento involuntario. Identificar una posición alternativa para las funciones que cumplía el faro es un problema logístico que alguien dentro de la organización ya está resolviendo.
Lo que no pueden reemplazar fácilmente es la información que contienen esas bitácoras. años de registros operativos. Ese es el daño real y duradero que este operativo le hace al CJNG en esa franja de Veracruz. Eso no. Y eso a su vez explica por qué la custodia y el prosizamiento de ese material documental es uno de los aspectos más críticos de lo que viene.
Si esa información llega íntegra a quienes la deben analizar, si no hay pérdidas ni filtraciones ni manipulaciones en el camino, el operativo del faro puede ser el inicio de algo más grande. No, quedará como un golpe puntual con un número de detenidos y armas que se publica en los boletines de Sedena y se olvida en 6 meses. La historia de las operaciones contra el crimen organizado en México está llena de ambas posibilidades y la diferencia entre una y otra no siempre tiene que ver con la capacidad de las fuerzas del orden. A veces tiene
que ver con voluntad política, a veces con recursos, a veces con algo que todos sospechan. Pero nadie puede probar. Hay que hablar también de los gafes en sí, del costo humano de este tipo de operativo que rara vez aparece en los boletines. Los elementos que entraron al faro esa madrugada sabían que adentro había decenas de hombres armados con posición ventajosa.
Eso no es algo que se procesa de manera neutral. Los gafes tienen entrenamiento, tienen preparación psicológica, tienen protocolos, pero el miedo y la adrenalina de una operación así no los elimina ningún entrenamiento. Hubo bajas en el operativo, pues los detalles exactos siguen siendo reservados a estas horas. Lo que sí se puede decir es que ningún operativo de esta escala sale sin costo humano del lado de quienes lo ejecutan.
ejecutan y eso merece reconocimiento, aunque los boletines no lo incluyan con la misma prominencia que los números del arsenal. Comparemos esto con otros operativos recientes para entender la dimensión de lo que estamos hablando. El operativo en Aguililla, Michoacán, en 2022. Presencia militar en un municipio controlado por el CJ.
Enfrentamientos sostenidos durante semanas, decenas de detenidos, arsenal importante. El resultado fue una reducción temporal de la presión en el municipio, seguida de una reconfiguración del cártel que en el mediano plazo recuperó buena parte del control. El operativo de Culiacán en 2019, el famoso [música] Culiacanazo, un intento de captura que se convirtió en retirada táctica con consecuencias que pues todavía se analizan.
El golpe al faro Veracruzá tiene elementos de ambos, pero también tiene algo diferente, el componente documental. Los mapas y las bitácoras son un tipo de botín que no suele aparecer en estas operaciones con esta sensibilidad de información. Ahí está la diferencia potencial, no en el número de detenidos ni en el pesos del arsenal, sino en lo que esos cuadernos pueden revelar sobre una operación que llevaba años funcionando en las sombras.
Si el sistema judicial y de inteligencia mexicano los aprovecha con seriedad, este operativo puede tener consecuencias que ningún otro reciente en Veracruz ha tenido. Si no los aprovecha, quedará como una foto de archivo en el historial de Sedena. Hay una pregunta que me quedo pensando después de revisar todo lo que se sabe de este perativo.
88 hombres en un faro, 9 meses de inteligencia previa, 3 horas para catalogar el arsenal, mapas en las paredes con 2 años de antigüedad, cuadernos llenos de registros. Todo eso indica una operación que llevaba mucho tiempo muy bien organizada en un punto de valor estratégico alto. ¿Por qué ahora? ¿Por qué el operativo fue en este momento específico y no antes? ¿Qué cambió en los últimos meses que llevó a Sedenas y yo sí a decidir que era el momento de entra entrar? Las respuestas posibles son varias.
Puede ser que la inteligencia llegó a un umbral de certeza que antes no tenían. Puede ser que hubo un evento externo, un movimiento del CJNG, una información nueva, una oportunidad táctica que acerzó la decisión. Puede ser algo más prosaico que las ventanas de operación se abrieron por razones logísticas o políticas que no son públicas.
Lo que sea que lo haya detonado, el operativo ocurrió y sus consecuencias van a seguir desarrollándose durante semanas y meses en Veracruz. Las familias de la zona costera van a tener que vivir con la incertidumbre de lo que viene. Las organizaciones de búsqueda de desaparecidos van a tener que presionar para obtener información de esas bitácoras.
Los investigadores van a tener que procesar una cantidad enorme de material documental. 40 y tres detenidos van a pasar por el sistema judicial mexicano con todo lo que eso implica. Un proceso que puede tardar años, que puede producir condenas, sobreseguimientos o, y esto también pasa en algunas circunstancias, algo peor que la impunidad, que es la impunidad con apariencia de proceso.
Y el CJNG va a seguir existiendo, reorganizarse y buscar la forma de mantener la presencia que durante años construyó en esa costa. Ya lo hicieron antes, después de golpes similares. Su resiliencia organizativa es uno de los elementos más frustrantes del problema, que hace que cada táctica del estado tenga que leerse dentro de una guerra larga que todavía no tiene horizonte claro.
Faro colonial con más de 100 años de historia, 88 hombres, un arsenal que tardó 3 horas en catalogarse y unas paredes cubiertas de mapas que nadie que no entrara ahí supo nunca que existían. Eso es Veracruz hoy, un estado donde lo que parece patrimonio histórico puede ser un centro de mando del crimen organizado, donde lo que parece Costa Tranquila puede tener décadas de registros en cuadernos que nadie esperaba encontrar.
La pregunta que me quedo pensando y te la dejo a ti también, si este faro funcionó durante años sin ser detectado, si toda esa operación existió en plena vista de un sistema que no la vio, eh, ¿qué nos dice eso del sistema? ¿Qué nos dice de la capacidad real del Estado mexicano para monitorear su propio territorio? Veracruz va a amanecer mañana igual que hoy.
El mar va a seguir ahí. Los pescadores van a salir a trabajar, los niños van a ir a la escuela. Y en algún punto de esa costa, en algún inmueble que todavía no hemos identificado, alguien va a estar reorganizando lo que se desordenó esa madrugada, porque así funciona. Eso no es pesimismo, es la realidad documentada de cómo operan estas organizaciones y hay que nombrarla con claridad para poder entender lo que realmente implica un operativo como este.
El faro ya no va a ser lo que era, quedará como escena de un proceso judicial. Como referencia en informes de inteligencia, sí es el lugar al que los vecinos de la costa señalan cuando quieren explicar a alguien de fuera lo que es vivir en esa zona. Pero la historia que encerraba en sus paredes, la de esos mapas dibujados a mano y esos cuadernos llenos de observaciones, esa historia apenas está empezando a salir a la luz.
Y mientras esa historia sale, hay familias que esperan. Familias que llevan meses o años buscando a alguien y que escucharon la noticia de este operativo con es esa mezcla de esperanza y miedo que solo entiende quién la ha vivido. Para ellas, el resultado de ese cruce de datos con las bitácoras no es un dato periodístico.
Es la diferencia entre saber y seguir sin saber. Si este video te sirvió para entender algo que no estabas encontrando en otro lado, el like de verdad ayuda a que esto llegue más lejos. La suscripción y la campana sirven para que no te pierdas la actualización que el faro de Veracruz no termina aquí. Las bitácoras están siendo analizadas, los detenidos están en y en cuanto haya novedades concretas las traigo directo.
Comenta abajo lo que piensas. El estado va a aprovechar lo que hay en esos cuadernos. va a quedar en el cajón como ha pasado antes. Quiero leer tu opinión porque esta historia merece que más gente la conozca y tus comentarios ayudan a que el canal siga investigando.