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🇲🇽🚨¡MARINOS HALLAN “NARCO-PLATAFORMA” EN LAGO DE PÁTZCUARO! CJNG TENÍA CASA FLOTANTE CON ARSENAL

El pescador de Charales vio la isla que no estaba en el mapa. Llevaba 42 años tirando sus redes en el lago de Patscuaro y conocía cada isla, cada islote, cada banco de tule y cada rincón de agua donde los charales se juntaban en cardúmenes plateados que brillaban bajo la superficie como monedas enterradas en el lodo.
Don Refugio, 61 años, descendiente de pescadores purépechas que pescaron en este lago antes de que los españoles supieran que existía, notó la isla nueva una mañana de noviembre cuando la neblina del lago se levantó y dejó ver algo que el día anterior no estaba ahí. No era una isla, era una estructura flotante, una plataforma rectangular de unos 40 m de largo por 20 de ancho que se mecía casi imperceptiblemente con el oleaje del lago, cubierta de vegetación artificial y de lonas verdes que desde la orilla se confundían con los tulares que crecen en
las zonas poco profundas de Patscuaro. Vista desde lejos, parecía un islote de tule como los cientos que salpican el lago. de cerca, desde el kayuco de don Refugio, que se acercó a 300 m antes de detenerse. Era algo que no pertenecía al lago, algo con bordes rectos, algo con ángulos que la naturaleza no produce, algo que tenía humo saliendo de un tubo en la parte trasera y que tenía el sonido grave y constante de un generador eléctrico que se escuchaba sobre el agua con la claridad que solo el silencio de un lago a las 6 de la mañana permite.
Don Refugio dejó de remar. miró la estructura, miró el humo, escuchó el generador y dio la vuelta con su cayuco hacia la orilla con la calma de un hombre que ha vivido lo suficiente para saber cuándo alejarse de algo. El lago de Patscuaro está en el corazón de Michoacán, en la meseta Purépecha, a más de 2000 m de altitud.


Es uno de los lagos más antiguos del mundo. Tiene más de un millón de años y es uno de los más icónicos de México. Las islas de Patscuaro, los pescadores con sus redes de mariposa, las canoas de tronco ahuecado y el día de muertos en la isla de Janito, son imágenes que aparecen en los libros de texto, en las postales turísticas y en la memoria de millones de mexicanos que visitaron el lago alguna vez con sus familias y que recuerdan el frío de la mañana.
la neblina sobre el agua y los pescadores lanzando sus redes como alas de mariposa contra el cielo gris del altiplano. El CJNG puso una base flotante en el lago de Patscuaro, en el lago donde los pescadores purépechas pescan charales con redes de mariposa desde hace 1000 años. En el lago donde cada primero de noviembre las familias cruzan en canoa a Janitio para velar a sus muertos con velas y sempasúchil.
en el lago que es símbolo de la cultura purépecha, símbolo de Michoacán y símbolo de un México que todavía tiene lugares donde la tradición resiste al tiempo. El CJNG puso una casa flotante con arsenal, con centro de comunicaciones, con dormitorios y con 74 sicarios en un lago sagrado para los purépechas. es la profanación más simbólica que hemos cubierto, porque el lago de Patscuaro es más que agua, es identidad, es historia, es lo que los puréechas son y el CJNG lo usó como escondite de la misma manera que usó el convento de
Oaxaca, el acueducto de Michoacán y el templo de Jalisco, con la indiferencia de quien ve en el patrimonio cultural de México un recurso operativo y nada más. Quiero hablar de la plataforma flotante porque su construcción tiene una ingeniería que combina lo artesanal con lo industrial, de una manera que los marinos que la abordaron describieron como lo más raro que hemos visto en el agua.
La plataforma estaba construida sobre una base de pontones de acero, cilindros de metal soldados y sellados que flotaban como los pontones de un muelle o de una pista de aterrizaje militar. 32 pontones de 2 m de largo por 1 m de diámetro. organizados en filas paralelas, conectados entre sí con vigas de acero que formaban una estructura rígida sobre la cual se montó un piso de madera y concreto ligero.
La plataforma tenía una flotabilidad calculada para soportar el peso de las estructuras que se construyeron encima, el peso de las 74 personas que la habitaban, el peso del arsenal y el peso de los suministros, con un margen de seguridad que mantenía la superficie de la plataforma a unos 40 cm sobre el nivel del agua.
Los pontones eran tanques de gas LP reciclados, tanques industriales de propano de los que se usan en las gaseras y en las estaciones de carburación que el CJNG compró como chatarra en un desguace de Uruapán. transportó en camiones hasta la orilla del lago y lanzó al agua de noche. Los tanques fueron sellados con soldadura, pintados con pintura antioxidante marina y conectados entre sí con las vigas que un herrero del CJNG soldó sobre el agua desde una lancha con un generador portátil y un equipo de soldadura MIG.
La construcción de la plataforma tomó aproximadamente 4 meses, según los interrogatorios de los detenidos. Los primeros dos meses fueron para los pontones y la estructura base. Los siguientes dos meses fueron para las construcciones de encima, cuatro estructuras de madera con techo de lámina que servían como dormitorios, comedor, almacén de armas y centro de comunicaciones.
Las estructuras estaban diseñadas para ser bajas y anchas, techo máximo de 2 met para reducir la visibilidad desde la orilla, pintadas de verde oscuro, cubiertas con lonas de camuflaje y con vegetación artificial que desde la distancia las hacía parecer parte de un tular natural del lago. La plataforma estaba anclada al fondo del lago con cuatro anclas de concreto de 500 kg cada una, conectadas a la plataforma con cadenas de acero que permitían cierto movimiento con el oleaje, pero que impedían que la plataforma se desplazara con el viento.
El punto de anclaje fue elegido con criterio, una zona del lago donde la profundidad es de 4 met, suficiente para que las lanchas del CJ navegaran alrededor sin encallar, pero no tan profunda como para que las anclas necesitaran cadenas excesivamente largas. La zona elegida estaba en el extremo sur del lago, lejos de las rutas turísticas que van a Janicio, lejos de los pueblos ribereños principales y detrás de un islote natural de tule que bloqueaba la vista desde la orilla norte donde está la mayoría de la población. Quiero
hablar de la vida cotidiana en la plataforma porque vivir sobre el agua de un lago de altiplano durante meses genera una experiencia que los detenidos describieron como estar preso en un barco que no se mueve. El frío era lo que más mencionaban. A 2000 m de altitud, las noches de noviembre a febrero bajan a temperaturas de 2 o 3ºC.
La humedad del lago intensifica la sensación térmica y la plataforma, una estructura de metal y madera flotando sobre agua a 14 gr, transmitía el frío del lago a través del piso con una eficiencia que hacía que las cobijas gruesas y las chamarras forradas fueran insuficientes. Los combatientes dormían con tres cobijas encima, con gorro, con guantes, [música] y aún así, varios se despertaban a las 4 de la mañana con los pies entumecidos y la nariz goteando.
El movimiento de la plataforma era el otro problema. El lago de Patscuaro no tiene olas grandes porque es un lago interior sin oleaje oceánico, pero tiene un movimiento constante causado por el viento que baja de las montañas circundantes y que genera ondulaciones suaves de 10 o 15 cm que la plataforma absorbe con un balanceo lento y continuo.
Un balanceo que durante las primeras semanas generaba mareo en los que no estaban acostumbrados al agua y que incluso después de meses de vivir sobre la plataforma seguía siendo perceptible cuando te acostabas en la litera e intentabas dormir. El lago mecía la plataforma como una cuna gigante y el sonido del agua lamiendo los pontones debajo del piso era constante, rítmico.
Y según algunos de los detenidos, lo único bueno de vivir ahí, el sonido del agua te arrullaba. El agua del lago servía para lavarse, pero no para beber. El lago de Patscuaro está contaminado con aguas residuales de los pueblos ribereñ

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