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SONORA COLAPSA: EJÉRCITO DESCUBRE BÚNKER DEL CJNG EN MINA DE COBRE ACTIVA: MINEROS ERAN HALCONES

El minero que detonó la carga de Cinamita a las 6 de la mañana del miércoles no sabía que estaba abriendo una pared que la empresa minera no había autorizado. Llevaba 8 años trabajando en la mina de cobre. 8años, bajando a 400 m bajo la superficie de la sierra sonorense, perforando roca con barrenos neumáticos, colocando cargas de explosivo en los agujeros, detonando y paleando el escombro hacia las vagonetas que subían el mineral a la superficie.

8 años de polvo de cobre en los pulmones, de oscuridad a las 6 de la mañana y de un sueldo de 16,000es mensuales que en Sonora es un sueldo digno para un hombre que no terminó la secundaria. Pero esa mañana, cuando la dinamita detonó y el polvo se asentó, y el minero enfocó su lámpara de casco hacia la pared que acababa de volar, no vio roca de cobre al otro lado.

Vio una puerta de acero, una puerta de acero empotrada en la roca a 400 m de profundidad dentro de una mina de cobre activa en la sierra de Sonora. Una puerta con marco de acero soldado a la roca, con bisagras industriales, con una cerradura de combinación. y con un sello de caucho alrededor del marco que indicaba que lo que había detrás de la puerta estaba presurizado o impermeabilizado.

El minero dejó la pala en el suelo, se quitó el casco, se rascó la cabeza y subió a la superficie a decirle al ingeniero de turno que detrás de la pared del nivel cuatro había una puerta que no aparecía en ningún plano de la mina. ingeniero, bajó, vio la puerta, subió, llamó al director de operaciones de la empresa minera.

El director bajó, vio la puerta, subió y en lugar de llamar a la policía llamó a un número de teléfono que le habían dado para emergencias cuando aceptó el puesto de director de operaciones hace 3 años. El número que marcó era el del coordinador regional del CJ en la Sierra de Sonora, que la mina de cobre donde el minero detonó la carga de dinamita esa mañana no era solo una mina de cobre, era una mina de cobre que el CJNG había infiltrado desde hacía 4 años usando la infraestructura minera como cobertura para una operación que incluía un búnker

subterráneo, un almacén de drogas, un laboratorio de procesamiento de fentanailo, y una red de vigilancia donde los propios mineros, sin saber todos lo que hacían, funcionaban como halcones del cártel. El director de operaciones llamó al GNG porque el director de operaciones trabajaba para el GNG

.

Había sido colocado en ese puesto por el cártel hace 3 años con documentos falsos y un currículum fabricado que lo acreditaba como ingeniero de minas egresado de la Universidad de Sonora. era un operador del CJNG con experiencia en logística que fue designado para controlar la mina desde adentro, garantizar que la operación del búnker no fuera descubierta y administrar la red de halcones que el cártel mantenía entre los trabajadores de la mina.

La llamada del director no llegó a su destino. El número que marcó estaba intervenido por la inteligencia militar desde hacía 6 semanas. El ejército llevaba mes y medio escuchando las comunicaciones del coordinador regional del CJNG. Y cuando el director de la mina llamó para reportar que un barrenador abrió una pared que no debía y que hay que moverlo de abajo antes de que alguien hable, los analistas de inteligencia entendieron dos cosas, que dentro de la mina había algo que el CJNG quería esconder y que la mina de cobre que llevaba 4 años

operando bajo supervisión del cártel estaba a punto de ser expuesta. El ejército actuó en 48 horas. 140 soldados rodearon la mina, bloquearon los tres accesos, detuvieron al director de operaciones cuando salía de su oficina a las 7 de la mañana y bajaron a 400 m de profundidad por el pozo principal de la mina con equipo de combate subterráneo, lámparas tácticas y la certeza de que lo que iban a encontrar detrás de la puerta de acero justificaba el operativo más profundo, literalmente, que el ejército mexicano ha ejecutado contra el

narcotráfico. Lo que encontraron detrás de la puerta era un mundo, un búnker excavado en la roca a partir de una beta agotada de la mina que la empresa dejó de explotar hace una década. El CJ tomó esa beta agotada, la amplió, la reforzó con concreto y acero, la impermeabilizó, la conectó con el sistema eléctrico y de ventilación de la mina y la convirtió en una instalación subterránea de 10000 m².

a 400 m bajo las superficies de la Sierra de Sonora, 1,00 m² a 400 m de profundidad dentro de una mina de cobre que funciona con normalidad, que tiene permisos, que paga impuestos, que emplea a 340 trabajadores y que desde la superficie parece exactamente lo que dice ser, una operación minera legal que extrae cobre de la Sierra de Sonora para venderlo a fundiciones nacionales e internacionales.

La mina como cobertura, la empresa minera como fachada y 340 trabajadores como escudos humanos involuntarios pacabajan todos los días a 400 m de profundidad, sin saber que al otro lado de las paredes de roca, que perforaban con sus barrenos, había un búnker del CJ con un laboratorio de fentanilo que producía la droga más letal del hemisferio occidental.

No todos los 340 eran involuntarios. 23 de los 340 trabajadores de la mina fueron identificados como halcones del cejo 23 mineros que además de picar roca y palear escombro cumplían funciones de vigilancia para el cártel reportaban los movimientos de vehículos oficiales en los caminos de acceso a la mina es monitoreaban las visitas de inspectores de la Secretaría de Economía y de la ProfOFEPA y alertaban al director de operaciones Si algún trabajador se hacía preguntas sobre zonas de la mina donde no debía entrar. Los halcones cobraban

un sobresueldo de 8,000 pesos mensuales adicionales a su salario de minero. 8000 pesos por abrir los ojos y reportar lo que veían. La mayoría no sabía exactamente qué había detrás de la puerta de acero del nivel cuatro. Sabían que era algo del patrón y que su trabajo era asegurarse de que nadie se acercara a esa zona sin autorización.

Algunos lo intuían, otros preferían no intuir y los 8,000 pesos adicionales al mes compraban el silencio con la misma eficiencia con la que la mina compraba el cobre. Quiero hablar de la mina antes de bajar al búnker porque entender la operación minera es entender cómo el CJNG infiltra las industrias legales de México.

La mina de cobre se llama, según los registros, Mina Santa Rosalía. Espera desde hace 22 años en un yacimiento de cobre porfidítico que es típico de la geología de la sierra de Sonora. Sonora es el estado minero por excelencia de México. Produce el 80% del cobre del país, además de oro, plata, molivdeno y grafito.

La minería es la segunda industria más importante de Sonora después de la agricultura. Hay cientos de minas operando en la sierra sonorense, desde operaciones gigantescas de empresas transnacionales hasta minas medianas como Santa Rosalía, que emplean a unos cientos de trabajadores y que producen miles de toneladas de mineral año.

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