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TIBIO MUÑOZ: el ORO de México 68 INHABILITADO 10 AÑOS… DESVIÓ MILLONES en CODEME

TIBIO MUÑOZ: el ORO de México 68 INHABILITADO 10 AÑOS… DESVIÓ MILLONES en CODEME

De gloria et sombra olvidada. Una medalla de oro olímpica a los 17 años. El primer mexicano en ganar una presea dorada en natación. Un héroe nacional que cargó con la esperanza de un país entero en 1968. Ese es el Olimpo. Ahora mira el abismo. Inhabilitado por 10 años para ocupar cualquier cargo público por la Secretaría de la Función Pública, señalado por el desvío de millones de pesos durante su gestión en la Confederación Deportiva Mexicana y el Comité Olímpico Mexicano.

 Un hombre que pasó de los libros de historia a los expedientes judiciales. [música] Lo que nadie te contó es que la caída de este ídolo no fue un accidente, sino el resultado de una serie de decisiones tomadas en los pasillos del poder, donde el cloro de la alberca se cambió por el olor a tinta de cheque sin fondo. Su nombre es Felipe Muñozca Pamas, pero todo el mundo lo conoció como el tibio [música] y lo que le pasó cambió para siempre la forma en que vemos a nuestras leyendas.

 [música] En los próximos minutos vas a conocer cuatro cosas que nunca te contaron. Primera, los detalles exactos [música] de cómo un adolescente de 17 años venció al gigante soviético Vladimir [música] Kosinski contra todo pronóstico el 22 de octubre de 1968. Segunda, el momento exacto en que la política devoró al deportista, llevándolo a manejar presupuestos millonarios que terminarían bajo la lupa de la auditoría.

 [música] Tercera, la cifra real de los millones que fueron cuestionados en la CODM y que le valieron una sentencia de muerte civil por una década. Cuarta. ¿Dónde está ahora el tibio y por qué su legado está manchado por una sombra que ni todo el oro del mundo puede limpiar? Te voy a avisar cuando llegue [música] cada una.

Si te vas antes del final, te pierdes lo más importante. Como un campeón que lo tenía todo, el respeto de un pueblo y el estatus de semidios terminó [música] siendo expulsado del servicio público como un delincuente administrativo. Pero antes, necesitas saber cómo llegó hasta ahí, porque todo empezó en la Ciudad de México, mucho antes de que el mundo supiera su nombre. Grábate.

 Esto es importante. En 1951 nació un niño que no parecía destinado a la velocidad, sino [música] a la resistencia silenciosa. Felipe creció en una familia de clase media en una ciudad de México que todavía respiraba un [música] aire de provincia. Pero su conexión con el agua no fue amor a primera vista. Escucha esto.

 Le apodaron el tibio, no por su [música] temperamento, sino por una broma de su padre. Su madre era de Aguascalientes y su padre de la Ciudad de México, lo que lo [música] convertía en una mezcla de aguas calientes y frías. Así nació el apodo que marcaría su vida. El tibio empezó a nadar en el club deportivo Chapultepec y ahí es donde aparece la figura clave, su primer mentor, Nelson Vargas. Piensa en eso un momento.

 Vargas no solo le enseñó a nadar, le enseñó a cazar. En esos años, México se preparaba para los Juegos Olímpicos de 1968. No eran cualquier juego, eran la oportunidad de México para demostrar que era un país moderno, a pesar de que las calles estaban teñidas de la sangre de los estudiantes por la masacre de Tlatelolco apenas 10 días antes de la inauguración.

 Esto que te voy a contar ahora nadie lo sabe con [música] detalle. El entrenamiento del tibio era una tortura psicológica y física diseñada para romper a cualquiera. No era el más rápido en las prácticas de velocidad pura. No era el más fuerte en el gimnasio, pero tenía algo que los demás no. una capacidad pulmonar fuera de lo común y una frialdad absoluta bajo presión que lo hacía parecer casi inhumano.

Mientras el país se convulsionaba políticamente y los tanques del ejército rodeaban las plazas públicas, Felipe se sumergía en el cloro durante 6 u 8 horas diarias, haciendo miles de metros en un estilo de pecho que muchos consideraban poco elegante, pero tremendamente eficiente.

 Su primer título importante fue en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero nadie en el circuito internacional esperaba que ese chico, de hombros anchos y mirada tranquila pudiera hacer algo contra las potencias mundiales de la época, especialmente contra los nadadores de la Unión Soviética y Estados Unidos que dominaban los rankings mundiales.

Pasó de ser un joven [música] con una vida normal que disfrutaba de las caminatas por la colonia Condesa, [música] a hacer la esperanza de una nación que necesitaba desesperadamente una alegría en medio de la oscuridad política y la represión social. El 22 de octubre de 1968, Felipe tenía exactamente 17 años y 251 [música] días.

 Estaba en la final de los 200 m brasa. Aquí viene lo primero que te prometí. Imagina la alberca olímpica Francisco Márquez, [música] una joya arquitectónica inaugurada apenas unos meses antes. Hay 10,000 personas gritando su nombre, creando un estruendo que se sentía en las entrañas. Pero él ha dicho años después que en ese momento no escuchaba nada, solo el latido de su propio corazón.

 Suena el disparo. El tibio no sale bien. Su reacción al bloque de salida es lenta comparada con los velocistas puros. Al llegar a los primeros 50 [música] m está en la parte trasera del grupo. A los 100 m está en cuarto lugar y el soviético Vladimir Kosinski parece inalcanzable, deslizándose sobre el agua con una técnica perfecta que parecía predestinada al oro. Pero escucha esto.

En los últimos 50 m algo cambió en la química de esa [música] alberca. Felipe empezó a bracear con una furia y una potencia que no se había registrado en toda su carrera. remontó metro a metro, centímetro a centímetro. [música] La grada era un caos de gritos y llanto. Tocó la pared en 2 minutos 28 segundos y 7 décimas. Oro para México.

 El país explotó en una catarsis colectiva que no se ha vuelto a repetir en el deporte nacional. [música] Ese fue el momento de su gloria máxima, el momento en que se convirtió en un símbolo intocable de la identidad mexicana. [música] El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz lo usó inmediatamente como bandera, como el ejemplo perfecto del éxito del sistema, ignorando convenientemente que mientras Felipe ganaba el oro, miles de jóvenes de su misma edad estaban siendo perseguidos [música] o encarcelados.

empezó a ganar becas, reconocimientos, medallas al mérito y una posición social que su familia nunca había imaginado. Pero esa misma gloria fue la que le abrió las puertas de las oficinas gubernamentales, donde años más tarde se gestaría [música] su ruina total. Grábate este detalle. El éxito deportivo es [música] una droga potente que nubla el juicio, pero el poder político es una adicción mucho más peligrosa y difícil de abandonar.

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