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Ser DEMASIADO GUAPO casi ARRUINA su carrera | Jacob Elordi

Ser DEMASIADO GUAPO casi ARRUINA su carrera | Jacob Elordi

Aunque suene  extraño, ser guapo por poco arruinó la carrera de Jacob Lordi. El mundo lo conoció en el stand de los besos, donde interpretó a Noah  Fn, el típico chico guapo. Pero lo que casi nadie sabía es que llevaba años recibiendo exactamente el mismo personaje una y otra vez.

 Jacob estaba harto de que la industria lo encasillara, así que cuando finalmente consiguió el papel en euforia,  decidió que lo daría todo para demostrar que podía actuar en papeles dramáticos. Así que llevó una escena al límite, tanto que terminó en el hospital con una conmoción cerebral y secuelas graves. Pero ese no fue el único rodaje que acabó así.

 Con cada nueva película,  Jacob se exigía más a sí mismo. Y aunque desde fuera parecía que ser el chico guapo de Hollywood era un privilegio,  detrás de cámaras esa imagen se volvía cada vez más asfixiante. Para que te des una idea, estaba tan cansado de los comentarios que lo reducían a su físico, como las bromas sobre querer su agua de bañera, que cuando un hombre volvió a hacer ese comentario, perdió  la paciencia y la situación terminó escalando hasta un altercado físico.

 En este video vamos a recorrer su vida personal y su carrera para entender el costo de que  el mundo idolatre tu apariencia y lo que eso le ha hecho a la mente de Jacob Lord. De niño, su vida parecía ideal. Padres amorosos, tres hermanas que lo consienten y es popular gracias a que juega rugby. Solo hay un problema.

 Jacob se siente en conflicto, es más sensible  que sus compañeros y en una escuela de puros hombres y testosterona se siente fuera de lugar. donde realmente encaja es con sus hermanas y en el teatro que logra apasionarlo más que el deporte. El problema es que cuando sus compañeros descubren esta pasión llegan las burlas y los cuestionamientos sobre su masculinidad, así que para proteger su reputación sigue jugando Rugby.

 Él mismo ha dicho que en esa época se sentía como Troy Bolton, dividido entre el deporte y el escenario. La primera obra en la que participa es Zeusical, un musical basado en los cuentes del drctor Zeus. Jacob consigue el protagónico del gato en el sombrero y con eso llegan cosas. Número uno, aún más burlas.

 Y número dos, la realización de que ama el teatro y que quiere dedicarse a la actuación, aunque claro, no lo comparte con nadie, pues sabe lo que sus compañeros dirían. Después participa en Charlie y la fábrica de chocolate y en Sueño de Una noche de verano, la obra de William Shakespeare. Con cada nueva obra, Jacob se siente más cómodo con  esta pasión.

 Así, cuando llega el día de la presentación de sueño de una noche, decide dejar de esconderse.  Llega al teatro con brillantina morada en los párpados y algunos mechones rosas en el cabello. Sus amigos se quedan pasmados, pero a Jacob no le importa,  ya que sabe que tiene un papel que interpretar. A partir de ese momento, Jacob se sumerge por completo en las  historias, lee todas las obras que caen en sus manos y devora películas sin parar.

 Entre ellas está el laberinto del fauno de Guillermo del Toro, un cuento de hadas oscuro y retorcido. La ve en familia y cuando termina su mamá, sabiendo cuánto le gusta la actuación, le dice medio en broma, medio en serio, que nunca trabaje con Guillermo, pues la imagen del hombre pálido la dejó profundamente perturbada. Además, Jacob pasa horas viendo audiciones y entrevistas de sus actores favoritos.

 Uno de ellos es Hit Lger, a quien descubre en el Caballero de la noche. Verlo como el Guasón termina de confirmarle lo que quiere hacer, interpretar personajes complejos e intensos. Y hay un detalle más que lo marca. Heit Ledger también es australiano, lo que le hace pensar que si alguien como él pudo llegar a Hollywood, entonces quizás Jacob también pueda.

 A los 14 años empieza a practicar su acento estadounidense tomando como referencia la voz de Vin Diesel. Al mismo tiempo se inscribe en un curso de actuación. En una de las clases interpreta el monólogo de Matt Damon en Goodwill Hunting. Su maestra reconoce su talento y lo conecta con una mujer que lo introduce al circuito del teatro australiano.

 Poco a poco, Jacob gana experiencia, entiende cómo funciona ese mundo y comienza a leer novelas y obras de ese mundo que lo termina enamorando, como por ejemplo esperando a Godot. Su mamá lo apoya siempre e incluso le sugiere probar con el modelaje para marcas locales, pensando que podría abrirle puertas. Jacob lo intenta, pero lo rechazan una y otra vez por lo mismo.

 Es demasiado alto. Desde los 15 años mide 1.96 m. Mientras tanto, Jacob sigue jugando rugby en la escuela. Es tan bueno que con apenas 16 años entra el equipo representativo  de Victoria, donde comparte cancha con jóvenes que después se convertirían en estrellas como Rob Leota, Darcy Swime y Len  Ikitao.

 Todo apunta a que su futuro en el deporte está definido, pero otra vez no se siente pleno. Actuar su sueño, pero aún no sabe si se atreverá a perseguirlo. Entonces llega el partido que cambia su vida. En una mala jugada, Jacob se rompe un hueso. La lesión es grave, pone fin a cualquier futuro en el rugby, pero también  le hace sentir libertad, pues ahora solo le queda una opción, perseguir su sueño.

 A partir de ese momento, decide apostar todo por el teatro. Al principio, su papá no está convencido. Le dice que triunfar como actor es una posibilidad entre un millón. Pero Jacob, lejos de desanimarse, le contesta, “¿Y por qué no puedo ser yo ese uno en un millón?” empieza a audicionar sin parar y a involucrarse en cualquier proyecto que le permita actuar,  incluso en cortos de estudiantes de cine de la Universidad de Queensland.

 Pero pronto se da cuenta de un patrón.  Los únicos papeles, para los que lo llaman, son siempre los mismos. El protagonista de un romance adolescente. Y no es casualidad, no podemos negar que Jacob es un chico apuesto y por eso encaja perfecto en esa fantasía romántica que muchas adolescentes idealizan. El problema es que eso no es lo que él busca.

 Jacob ama la literatura, la profundidad emocional y los personajes complejos, cosas que ese tipo de romances en su mayoría no ofrecen. Cansado de no encontrar ese tipo de papeles, decide crear uno. Así, junto a su amigo Liam Rordan, escribe el guion del cortometraje Max and Josefa. En la historia, Jacob interpreta a Max, un chico rico que estudia en una escuela privada.

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