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Lamar Odom :TODO SALIÓ A LA LUZ

Lamar Odom :TODO SALIÓ A LA LUZ

La Marom, lo malo del dinero. Dos anillos de la NBA. 33 millones de dólares en contratos. Una boda transmitida en televisión para 50 millones de personas y un hombre tirado en un burdel de nevada con el cuerpo  destruido, los órganos colapso, rogando por una última oportunidad. 12 sobre dosis en  72 horas.

 Los doctores le daban menos del 1% de posibilidades de sobrevivir. Su nombre era Lamar Odom y lo que le hizo a Chloé Kardashian  fue solo la punta del iceberg. Esta es la historia que  nadie te contó completa. La historia de un hombre que lo tenía todo y lo destruyó  pieza por pieza.

 Todo salió a la luz. Todo lo que hizo durante  ese matrimonio, las mentiras. Las traiciones, los secretos que Chloé guardó mientras el mundo los observaba. En los próximos  55 minutos vas a conocer cuatro cosas que cambian completamente lo que creías  saber. Primera, la grabación donde la mar confesó cuántas mujeres hubo realmente durante su matrimonio.

 El número te va a impactar. Segunda, lo que encontraron en su habitación del burdel Love Ranch. No solo sustancias,  algo más que explica por qué colapsó de esa manera. Tercera, el momento  exacto donde Chloe decidió que ya no podía salvarlo. La conversación que lo cambió todo  y la cuarta, ¿por qué sigue vivo cuando su cuerpo debió rendirse? La razón médica que los doctores no pueden explicar.

 Si te vas antes del final, te pierdes la parte más importante de esta historia.  Lamar Joseph Odom nació con la tragedia pegada a la piel. Queens,  Nueva York, 1979. Un barrio  donde sobrevivir era el primer logro del día. Su madre, Kathy Mercer,  era su mundo entero.

 La mujer que lo protegía, que lo abrazaba.  La mar tenía 12 años cuando el cáncer se la llevó. Cuando mi mamá murió,  una parte de mí murió con ella. Confesaría años después. Nunca volví a ser el mismo niño.  Su padre, Joe Odom era adicto a la heroína. Lamar lo veía inyectarse, lo veía desaparecer durante  días, lo veía robar para conseguir la siguiente dosis. Grábate ese detalle.

 El primer modelo masculino  que Lamar tuvo en su vida fue un adicto. Va a aparecer de nuevo en esta  historia. Lamar terminó viviendo con su abuela Mildred Mería algo diferente  en ese niño alto y flaco que caminaba por las calles de Queens. Algo  que hacía que la gente volteara a verlo cuando agarraba un balón de basketbol.

Talento  puro, sin refinar. Salvaje. A los 14 años, la mar medía 195.  Jugaba en las canchas de Basley Park Projects. Ahí aprendió a moverse, a ver la  cancha como pocos la veían, a pasar el balón sin mirar, a anticiparse.  Ese muchacho va a jugar en la NBA, decían los viejos que fumaban en las gradas.

Si no lo matan  antes. Lo que no sabían es que la mar llevaba algo más que talento, una  ausencia que llenaba con cualquier cosa que le prometiera no sentir. Pero primero tienes que entender cómo un niño de Queens  llegó a ser la estrella que todos querían. En Christ the King Regional High School,  la Mar se convirtió en leyenda.

 Tres campeonatos estatales  consecutivos. Jugador del año en Nueva York, universidades de todo el país ofreciéndole becas completas. Eligió a la Universidad de Nevada, Las Vegas,  una potencia del basquetbol universitario, el lugar perfecto para dar el salto a la NBA. Lo que nadie sabía es que la mar ya había empezado a consumir.

 Con su  historia, con sus heridas, cualquier escape se convertía en una necesidad. Duró un año en UNNLB. lo suspendieron por bajo rendimiento escolar. Siguiente parada, Universidad  de Rhode Island. Ahí explotó 17 puntos por  partido, nueve rebotes, cuatro asistencias, números que hacían que los scouts de la  NBA tomaran notas cada vez que jugaba.

 Pero había algo raro, algo que los entrenadores veían y  no entendían. La mar llegaba a entrenamientos con la mirada perdida. A veces brillante,  a veces apagado, como si dos personas diferentes habitaran el mismo cuerpo. Recuerda,  esto, es importante. En 1999,  con solo 19 años, Lamaro Dom se declaró elegible para el draft de la NBA.

 Cuarta selección global. Los Ángeles Clippers lo eligieron. Un contrato de 3 años por  8 millones de dólares de un apartamento en Queens, donde el agua caliente era un lujo, a Los Ángeles, California, con más dinero del que había visto  en su vida. ¿Qué harías tú si a los 19 años te dieran millones de dólares y nadie  que te dijera cómo usarlos? La mar hizo lo que hacen muchos.

 gastó fiestas,  autos, joyas, ropa de diseñador y rodearse de gente que aparece  cuando hay dinero y desaparece cuando se acaba. Pero también jugó y jugó bien. Ruy año en 2000. 16 puntos  por partido, siete rebotes, cuatro asistencias. Un jugador versátil que podía hacer de todo.

 Anotar, pasar, rebotear, defender.  Los Clippers eran un desastre de franquicia, pero la mar brillaba  en medio del caos. Era la esperanza, la estrella del futuro.  Hasta que todo se complicó. Lo que viene ahora es donde la vida de la mar empieza a  descontrolarse de verdad, donde el talento ya no es suficiente para salvarlo.

 En 2001 cambian a la mar a los Miami Hit, una  franquicia más seria, más estructura, la oportunidad de crecer como jugador profesional. Pero Miami es también Miami. Playas,  clubes, tentaciones por todos lados. Y para alguien como Lamar, con sus heridas, con su pasado,  con su necesidad de llenar el vacío.

 Miami era el lugar perfecto para perderse. Ahí conoce  a Lisa Morales, su novia de la preparatoria, la madre de sus hijos,  Destiny, nacida en 1998. Lamar Junior,  nacido en 2002, una familia que Lamar amaba, pero que no sabía  cómo cuidar. Yo quería ser diferente a mi papá, diría  después, pero terminé cometiendo los mismos errores, porque mientras  jugaba en la NBA, mientras firmaba contratos millonarios, la mar seguía  consumiendo.

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