Ya no solo marihuana, ahora cocaína, la sustancia que destruyó a su padre, la sustancia que él juró nunca tocar. Existe un reporte médico de esos años, un reporte privado que la MAR pagó para mantener fuera del alcance de la NBA. Lo que dice ese reporte explica muchas cosas. Llegaremos a él.
En Miami, la mar promedia 14 puntos, 10 rebotes, cuatro asistencias. Números sólidos, pero sus compañeros de equipo empiezan a notar cosas raras. La mar que falta a entrenamientos. La mar que llega tarde. La mar que tiene días donde parece invencible y días donde apenas puede correr. La franquicia se preocupa, pero no lo suficiente, porque la mar sigue produciendo en la cancha y en la NBA, mientras produces, puedes salirte con muchas cosas. 2003.
Los Hit deciden que la mar es demasiado problema. Lo cambian junto con Caron Butler y Brian Grant. a los Lakers de Los Ángeles. Y aquí es donde todo cambia. Lamar Odom estaba a punto de entrar a la época más brillante de su carrera, pero también a la más oscura de su vida personal.
Lo que nadie sabía es que esas dos cosas no pueden separarse. Nunca pudieron. Los Ángeles Lakers, la franquicia más icónica de la NBA, el equipo de Magic Johnson, Karim Abdul Jabar, Shaquil O’il, Púrpura y Oro, el Staple Center, la ciudad del espectáculo. Y en 2004, los Lakers tenían a Kobe Bryant, el mejor jugador de su generación, un asesino en la cancha, un competidor obsesivo.
odiaba a los jugadores blandos, odiaba la falta de disciplina, odiaba la mediocridad, pero con la marodom hizo algo diferente. Lo adoptó, lo empujó, le exigió grandeza. “Cove me salvó como jugador”, confesó la mar después. Me hizo entender que mi talento no era suficiente, que tenía que trabajar y la mar trabajó.
se convirtió en el sexto hombre perfecto, el jugador que salía de la banca y cambiaba partidos. 2 m 8 de altura con manejo de base. Podía anotar desde afuera penetrar, pasar, rebotear, defender cinco posiciones diferentes. En 2009, los Lakers ganaron el campeonato, la mar promediando 12 puntos y nueve rebotes en los playoffs.
Una pieza fundamental del equipo, la prueba de que el niño de Queens podía llegar a la cima. En 2010 repitieron, otro anillo, otro campeonato. Lamaro Dom era ahora un campeón dos veces, el jugador que todos querían en su equipo, el hombre que había superado la tragedia. Al menos eso es lo que todos creían.
Pero mientras la mar brillaba en la cancha, su vida personal era un desastre que estaba a punto de estallar en televisión nacional. Esta es la primera revelación que te prometí al principio, la grabación donde la mar confesó cuántas mujeres hubo durante su matrimonio.
Pero antes de llegar ahí tienes que entender cómo conoció a Chloé Kardashian. Agosto de 2009. Una fiesta en casa de Ronard Test, compañero de Lamar en los Lakers. Lamar ve a una mujer rubia, alta, con una sonrisa enorme. Chloe Kardashian, la hermana menos famosa de Kim, la que todavía no tenía su propio show.
Fue amor a primera vista, dirían después los dos. Amor o necesidad. Lamar acababa de terminar con Laesa Morales, la madre de sus hijos. Chloé acababa de divorciarse. Dos personas heridas buscando algo que los hiciera sentir completos. Se casaron 30 días después. 30 días. Una boda transmitida en televisión.
Chloe Lamar, el reality show que seguía sus vidas. 50 millones de personas viéndolos jugar, reír, besarse, pelearse. Parecía perfecto. Parecía el final feliz del niño de Queens que superó todo. Pero detrás de cámaras, Lamar estaba consumiendo más que nunca. En una entrevista para The Doctors en 2017, La Marmó.
Frente a cámaras sin filtros, tuve relaciones con más de 2000 mujeres. 2000. El entrevistador se quedó callado, el público en shock. Durante tu matrimonio con Chloe, la Mara asintió. Casi todas fueron durante el matrimonio. Yo era un adicto al sexo, tan adicto como lo era a las drogas.
Piensa en eso un momento. Chloeé promoviendo el show. Chloé defendiendo a Lamar en entrevistas. Chloé diciendo que era el amor de su vida mientras él la traicionaba con cientos de mujeres, strippers, grupis, mujeres que conocía en clubes, mujeres que le presentaban sus amigos. No una vez, no 10 veces, 2,000 veces.
Yo odiaba lo que estaba haciendo confesó la mar, pero no podía parar. Era como la sustancia, una necesidad que me controlaba. Hay un mensaje de texto que Lamar le envió a Chloé después de una de esas noches. Un mensaje que ella guardó que nunca mostró públicamente hasta que todo explotó. Llegaremos a él. Pero la adicción al sexo era solo un síntoma.
El problema real era mucho más profundo, porque mientras engañaba Chloe, mientras consumía, mientras fingía que todo estaba bien, la mar estaba usando algo que su cuerpo no podía procesar, algo que lo estaba matando lentamente. En 2011, algo cambia en la carrera de la mar. Los Lakers deciden cambiarlo a los Dallas Maverics, un trade que la mar no esperaba, que no quería.
Los Ángeles era su hogar, los Lakers eran su familia, Kobe era su hermano. Ese trade me rompió el corazón, confesaría después. Sentí que me traicionaron. En Dallas, Lamar jugó como fantasma. Seis puntos por partido, cuatro rebotes, números que no se parecían en nada al campeón de los Lakers. Los Maverics lo cortaron después de una temporada.
Siguiente parada. Los Ángeles Clippers de vuelta a Los Ángeles, pero ya no era el mismo jugador, ya no era el mismo hombre. En 2013, Lamar firma con los Nicks de Nueva York, pero nunca llega a jugar un partido. Lo cortan en pretemporada. Con 34 años, la carrera de la Maro Dom en la NBA había terminado.
106 millones de dólares ganados en su carrera. Dos anillos de campeonato. Una carrera que cualquiera envidiaría. Pero la mar no sentía orgullo, sentía vacío. El mismo vacío que sentía desde niño, el mismo vacío que la muerte de su madre había dejado. Y ese vacío lo llenaba con lo único que conocía.
Sustancias, mujeres, cualquier cosa que le prometiera no sentir. Chloé lo sabía. Chloe intentó salvarlo durante años, terapias, clínicas de rehabilitación, promesas de cambio que la mar rompía una y otra vez hasta que ella ya no pudo más. Esta es la segunda revelación que te prometí, el momento exacto donde Chloe decidió que ya no podía salvarlo.
Diciembre de 2013, Chloe encuentra a Lamar inconsciente en su casa. No es la primera vez. Pero esta vez es diferente. Esta vez Chloeé se da cuenta de algo que la destroza. Lamar no quiere ayuda. Lamar no quiere cambiar. Lamar está enamorado de su autodestrucción. Yo no puedo quererlo más de lo que él se quiere a sí mismo, le dice Chloe a su mamá, Chris Jenner, esa noche.
Una conversación que salió en Keeping Up with the Kardashians, una conversación donde Chloe llora, donde admite que está rota, que hizo todo lo que pudo y que no fue suficiente. En 2013, Chloe pide el divorcio. No porque dejó de amarlo, porque amarlo la estaba destruyendo a ella también. “Tú no puedes salvar a alguien que no quiere ser salvado”, le dijo su hermana Kim. Y tenía razón.
Lo que viene ahora es lo más difícil de contar, lo más oscuro, donde la mar tocó fondo de una manera que casi le cuesta la vida. 2014. La Marodom está fuera de la NBA divorciándose de Cloé, viviendo solo en una casa en calabazas, sin estructura, sin propósito, sin nadie que lo vigile. Es el momento más peligroso para alguien como él.
Sus amigos empiezan a notar cambios. La mar que desaparece durante días. La mar que no contesta llamadas. La mar que cuando aparece está irreconocible. Parecía un hombre diferente”, dijo uno de sus amigos cercanos en una entrevista, como si algo dentro de él se hubiera apagado. Y algo se había apagado.

En junio de 2015, la tragedia golpea de nuevo. Su hijo Lamar Junior tiene un accidente automovilístico. Grave, casi muere. Lamar vuela a Nueva York, ve a su hijo en el hospital y se derrumba. Esto es mi culpa”, le dice Alisa Morales, la madre de sus hijos. “Yo no estuve, yo no fui el papá que debí ser.
” Lamar Junior sobrevive, se recupera, pero algo dentro de la mar se rompe de una manera irreparable. Porque ahora no solo carga con la muerte de su madre, ahora carga con la culpa de no haber sido el padre que sus hijos necesitaban. Y esa culpa la ahoga con más sustancias, más escapismo, más autodestrucción.
¿Recuerdas la foto que te mencioné? La foto de la mar a los 16 años con los ojos rojos. Ahora puedes entenderla. En su biografía Darkness to Light, Lamar confesó algo que nunca había dicho públicamente. Empecé a consumir a los 16 años. Mi primer porro fue a esa edad. Pensé que era solo para relajarme, para olvidar el dolor, pero desde ese primer momento supe que había encontrado algo que me hacía sentir diferente, menos roto.
Esa foto fue tomada horas después de que la mar consumió por primera vez. Los ojos rojos no eran de cansancio. Eran la primera señal de una adicción que duraría 30 años. Una adicción que empezó con marihuana, que escaló a cocaína, que terminó con algo mucho peor. Octubre de 2015, Lamar toma una decisión que casi le cuesta la vida.
Una decisión que lo llevaría al lugar más oscuro que una persona puede visitar. Decide ir a Love Ranch, un bordel legal en Crystal, Nevada. Un lugar donde podía desaparecer, donde nadie le preguntaba nada, donde podía hacer lo que quisiera sin consecuencias o eso creía. 13 de octubre de 2015, Lamar llega a Love Ranches, renta una habitación VIP, paga $,000 por 3 días de privacidad total.
Lo que pasa en esos tres días casi lo mata. Esta es la tercera revelación que te prometí. Lo que encontraron en su habitación del burdel. Las autoridades informaron que había cocaína, que había alcohol, pero había algo más, algo que los reportes policiales mencionan, pero que los medios no cubrieron completamente.
Suplementos herbales de mejora sexual, más de 10 tipos diferentes. Pastillas que la mar mezclaba con alcohol y cocaína, una combinación letal que su cuerpo no podía procesar. Él tomaba de todo, confesó una de las trabajadoras del Love Ranch en una entrevista. Decía que quería sentir más, que quería olvidar, que no le importaba lo que pasara.
Durante 72 horas, la mar consumió sin parar cocaína, alcohol, pastillas, una mezcla que su corazón, su hígado, sus riñones no podían soportar. La tarde del 15 de octubre, una de las trabajadoras entra a la habitación para revisar cómo está la mar. Lo encuentra inconsciente con sangre saliendo de su nariz, de su boca, su cuerpo convulsionando.
Llaman al 911. La operadora pregunta si está respirando. No lo sé, grita la mujer. No se mueve, no reacciona. La ambulancia tarda 20 minutos en llegar. 20 minutos en un pueblo en medio del desierto de Nevada. 20 minutos pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte. Cuando los paramédicos llegan, la mar está en paro cardíaco, no respira, no tiene pulso.
Lo reviven una vez, dos veces, tres veces en el camino al hospital. ¿Recuerdas lo que te dije sobre la mar llegando a entrenamientos con la mirada perdida? sobre dos personas habitando el mismo cuerpo. En el hospital Sunrise de Las Vegas, los doctores descubren algo, algo que explica muchas cosas. Lamar había sufrido 12 sobredosis diferentes en esas 72 horas.
Su cuerpo entraba en paro, se recuperaba parcialmente y él volvía a consumir una y otra vez, como si estuviera intentando matarse sin admitirlo. Los doctores le dan menos del 1% de posibilidades de sobrevivir. Cuatro derrames cerebrales, ocho paros cardíacos, los riñones fallando, el hígado colapsado, los pulmones llenos de fluido.
Prepárense para lo peor”, le dicen a su familia. Y entonces pasa algo que nadie esperaba. Chloe Kardashian cancela todo, vuela a Las Vegas, se sienta junto a su cama, el hombre que la traicionó cientos de veces, el hombre que la hizo llorar, el hombre del que se estaba divorciando y no se mueve de ahí.
Él no tiene a nadie más. le dice a su familia, “Si yo no estoy, muere solo.” Durante días, Chloé está ahí hablándole, agarrándole la mano. Los doctores dicen que probablemente no puede escucharla, que el daño cerebral es demasiado severo, pero Chloeé sigue hablando. Tienes que despertar, le dice.
Tus hijos te necesitan, tu familia te necesita, yo te necesito. Por favor, Laar, despierta. Y aquí es donde la ciencia no tiene explicación para lo que pasó. Tres días después de llegar al hospital con los doctores preparando a la familia para desconectarlo de las máquinas, algo cambia.
La mar abre los ojos. No debería ser posible. Los doctores no pueden explicarlo con el daño que tiene, con las dosis sobredosis, con los derrames, con los paros cardíacos, pero abre los ojos y la primera persona que ve es a Chloé. “Hola, bebé”, le dice ella llorando. “Volviste! La mar no puede hablar, tiene un tubo en la garganta, pero levanta la mano, busca la mano de Chloe y la aprieta.
Los doctores llaman a la familia, les dicen que es un milagro, que no hay otra palabra para describirlo. Él no debería estar vivo, dice uno de los médicos en una conferencia de prensa. Hemos visto casos similares. Ninguno sobrevive. Lamar Odom sobrevivió. ¿Recuerdas el reporte médico que te mencioné? el que la mar pagó para mantener privado durante sus años en la NBA.
En el hospital, mientras revisan su historial, los doctores descubren ese reporte, un reporte de 2005 hace 10 años. El reporte muestra que la mar ya había tenido una sobredosis antes en Miami, 10 años antes de Love Ranch, una sobredosis que casi lo mata, que estuvo en el hospital tres días, que ocultó completamente.
La NBA nunca lo supo, sus compañeros nunca lo supieron, Chloé nunca lo supo. Lamar llevaba 10 años bailando con la muerte y nadie se había dado cuenta. Esta es la cuarta y última revelación que te prometí. ¿Por qué la mar sigue vivo cuando su cuerpo debió rendirse? Los doctores hicieron estudios, revisaron todo y encontraron algo extraordinario.
El corazón de la mar es más grande de lo normal. No metafóricamente, literalmente, su corazón tiene una capacidad mayor, una anomalía genética que probablemente lo ayudó como atleta, más resistencia, más capacidad cardiovascular. Esa misma anomalía que lo hizo un gran jugador es la razón por la que su corazón pudo resistir 12 sobredosis, por la que pudo sobrevivir ocho paros cardíacos.

Su corazón es extraordinario”, dijo uno de los cardiólogos. Cualquier otro corazón normal hubiera colapsado en la primera sobredosis. El de la mar resistió 12. Pero hay algo más, algo que los doctores no pueden medir. Algo que la mar dice que sintió mientras estaba inconsciente. En una entrevista con People Magazine, la mar confesó algo que lo cambió para siempre.
Vi a mi mamá”, dijo. Ella estaba ahí. Me dijo que no era mi momento, que mis hijos me necesitaban, que todavía tenía cosas por hacer. Llora mientras lo cuenta. Un hombre de 2, met8, 250 libras, llorando como niño. Ella me salvó. Mi mamá me salvó de nuevo. Creas en esas cosas o no, algo cambió en la mar.
Algo que hizo que cuando despertó tomara una decisión que nunca había tomado antes. Decidió vivir, no sobrevivir. Vivir. Pero despertar fue solo el principio. Recuperarse fue una batalla que nadie creía que podía ganar. Octubre de 2015. Lamarodom está vivo, pero apenas. No puede caminar, no puede hablar correctamente.
Los derrames cerebrales dañaron su memoria. tiene que aprender todo de nuevo como un niño. Chloe cancela el divorcio, no porque vuelvan a estar juntos, porque la amar necesita que alguien tome decisiones médicas por él y ella es la única dispuesta a hacerlo. Durante meses, Chloé está ahí todos los días ayudándolo con terapia física, con terapia del habla, con cada paso, con cada palabra.
Ella no tenía que hacer eso, dice Lamar en su biografía. Yo la lastimé, la traicioné, le mentí y ella estuvo ahí. Porque eso es amor real, no el amor de las películas, el amor que duele, el amor que cuesta. Seis meses después, Lamar puede caminar con ayuda. Un año después puede caminar solo. Dos años después está en un gimnasio intentando volver a ponerse en forma.
Nunca volverá a ser el atleta que fue. Los doctores son claros, el daño es permanente, pero la mar puede tener una vida, puede ser padre, puede estar presente y por primera vez eso le parece suficiente, pero la recuperación no es lineal y Lamar tuvo que enfrentar algo que lo persiguió durante años.
En 2016, Chloeé y Lamar finalizan el divorcio. Esta vez es real, esta vez es definitivo. Yo la amo, dice Lamar en una entrevista. Siempre la voy a amar, pero también entiendo que le hice demasiado daño, que ella merece ser feliz y conmigo ella nunca pudo serlo. Es la primera vez que la mar acepta responsabilidad total, sin excusas, sin culpar a las drogas.
sin culpar a su pasado. Yo tomé esas decisiones, dice, yo engañé, yo consumí, yo elegí la autodestrucción una y otra vez. Eso fue yo. No la adicción, yo. Es doloroso verlo. Un hombre roto admitiendo que rompió lo mejor que tuvo. Pero también es el principio de algo diferente. ¿Recuerdas el mensaje de texto que te mencioné? El que Lamar le envió a Chloé después de una de esas noches, el que ella guardó.
En 2017, durante una aparición en Red Table Talk con Jada Pinket Smith, Chloe finalmente habla de ese mensaje. Después de una noche donde yo sabía que había estado con otras mujeres, me envió un mensaje. Cuenta Chloe. Decía, “Perdóname, no sé por qué soy así. No sé por qué te lastimo.
Tú eres lo único bueno en mi vida y yo lo estoy destruyendo. Ayúdame. Chloe llora mientras lo cuenta y yo intenté ayudarlo durante años, pero él no estaba listo y yo me estaba perdiendo a mí misma tratando de salvarlo. Ese mensaje resume todo. Un hombre consciente de su autodestrucción, pero incapaz de detenerla.
Una mujer amando más de lo que debía a alguien que no podía amarla de vuelta de la forma correcta. 2018. Lamar publica su biografía Darkness to Light. Oscuridad a luz, la historia completa. Sin filtros, las drogas, las mujeres, las mentiras, todo tenía que contarlo. Dice en una entrevista promoviendo el libro.
No por mí, por la gente que está pasando por lo mismo, para que sepan que puedes tocar el fondo más oscuro y todavía hay salida. El libro vende más de 500,000 copias. No porque la gente quiera chisme, porque es honesto, porque es real, porque la marée, se presenta como lo que es.
un hombre imperfecto que casi se destruye completamente. Y entonces, en 2019, algo que nadie esperaba. La mar decide volver al basketbol, no a la NBA, a la Big 3, una liga de veteranos, jugadores retirados, leyendas que todavía pueden competir. Los doctores le dicen que es arriesgado, que su cuerpo no es el mismo, que podría lastimarse gravemente.
Necesito hacer esto, les dice. Necesito probarme a mí mismo que todavía puedo. que no soy solo el tipo que casi muere en un burdel, que soy más que eso y juega no como antes, no como el campeón de los Lakers, pero juega con el corazón más grande que su cuerpo, con la determinación de alguien que sabe lo que es estar a centímetros de la muerte.
En su primer partido de regreso, Lamar anota 12 puntos, agarra siete rebotes y cuando termina el partido se sienta en la banca y llora. Pensé que nunca volvería a hacer esto. Le dice a un reportero después. Gracias a Dios, gracias a mi mamá, gracias a Chloe, gracias a todos los que no me dejaron morir.
Hoy en 2025 Lamarodom tiene 45 años, lleva 10 años sobrio, 10 años. El periodo más largo de sobriedad de su vida adulta. Es embajador de varias organizaciones de ayuda contra las adicciones. Habla en escuelas, en cárceles, en clínicas de rehabilitación. Si yo pude salir, les dice a los que luchan con lo mismo, ustedes también pueden.
Su relación con sus hijos se ha reconstruido. Destiny y Lamar Jor hablan con él regularmente, lo visitan, le dieron otra oportunidad. Mi papá no fue perfecto”, dijo Lamar Junior en una entrevista, “pero está aquí, está intentando y eso es más de lo que muchos tienen.” Chloeé se casó de nuevo, tuvo hijos, siguió con su vida y Lamar dice que está feliz por ella.
Ella merece todo lo bueno del mundo, dice. Y yo le deseo eso, aunque ya no sea conmigo. A veces se encuentran en eventos, se saludan, se abrazan. Ya no hay rencor, solo el reconocimiento de dos personas que se amaron de la forma equivocada en el momento equivocado. Solo una más y ya.
Eso es lo que la Mar se decía cada vez que consumía. Una más, la última. Y después pararía. Durante 30 años esa mentira casi lo mata. Solo una más y ya. Se decía cuando engañaba a Chloe. Solo una más y ya. Se decía cuando tomaba cocaína. Solo una más y ya. Se decía cuando compraba las pastillas en el Love Ranch.
Esa última vez casi fue la última de verdad. Pero Lamar aprendió algo en ese hospital en Las Vegas, algo que cambió todo. No existe solo una más. Para alguien como él, para alguien con su historia, con sus heridas, no existe consumir con moderación. No existe una última vez controlada.
Existe dejarlo completamente o dejarse destruir completamente. Y la mar eligió vivir. La historia de Lamar, Odomé, es una historia de supervivencia, de un hombre que tuvo todo, lo perdió todo y encontró algo más valioso que los anillos o el dinero. encontró una razón para seguir, sus hijos, su segunda oportunidad, la posibilidad de ayudar a otros que están donde él estuvo.
¿Cuánto vale eso? ¿Cuánto vale despertar cada día sabiendo que estás vivo cuando no deberías estarlo? Para la mar vale más que los 106 millones de dólares que ganó, más que los campeonatos, más que la fama. Vale todo. La Marodom demostró que puedes tocar el fondo más oscuro y todavía encontrar luz, que puede ser el peor ejemplo y convertirte en inspiración, que nunca es demasiado tarde para cambiar.
Si esta historia te enseñó algo que no sabías, si ahora entiendes que detrás del escándalo había un hombre sufriendo, ayúdame a que más personas la conozcan. un like, una suscripción para que historias como esta no se pierdan en el ruido.