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La Historia Oculta de María Sorté | Todo lo que No Sabías

La Historia Oculta de María Sorté | Todo lo que No Sabías

¿Qué tal, amigos? Bienvenidos sean a un nuevo video de Tutoriales Gerberí. Pónganse cómodos, preparen su cafecito, su pan dulce o su botana favorita, porque hoy vamos a meternos en la vida de una mujer que muchos recuerdan por su dulzura, su elegancia y esa forma tan maternal de aparecer en la pantalla. O sea, tú tienes que aceptar que la vida es como una ruleta y estar agradecida con toda la gente que te rodea, con toda la gente, porque todo mundo pone un granito para que tú llegues hasta donde estás.

Pero también señalada por sus vínculos con el poder, fue acusada de destruir una familia y que lo hacía solamente por interés económico. La historia de María Sorté tiene bastante dolor, misterio y golpes, muchísimos más de lo que la gente se imagina. Hoy vamos a hablar de María Sorté, una de las actrices más queridas de México.

 Una mujer que pasó de una infancia llena de carencias en Chihuahua hasta convertirse en estrellas de telenovelas, cantante, madre, viuda, sobreviviente emocional. y en tiempos recientes hasta en la famosa suegra de México. Gracias al furor que ha despertado su hijo Omar, sobre todo porque Wendy Guevara, la famosa perdida, se enamoró de él.

Mi suegra me trajó estas que tu suegra. Sí, mi [risas] suegra. Gracias, miren, pobrez. Pero no se vayan con la finta, amigos, porque esta no es solamente la historia de una actriz bonita y querida por el público. No, señores. Aquí hay pobreza, abandono, pérdidas familiares, ataques de pánico, rumores venenosos, un amor ligado al poder político y tragedias muy pero muy fuertes y hasta un atentado brutal contra su propio hijo que pudo terminar en tragedia.

Una coladera. Coladera. [música] Yo dije, “No, no está vivo, no está vivo, no está vivo. Dios mío, Dios mío.” Y este no podía. Y mi hijo que sí, que ya lo dijeron, que está vivo, que espérate, [música] fue terrible. Así que hoy vamos a contar la verdadera historia de María Sorté, la niña pobre de Camargo, que un día salió a buscar un futuro y terminó convertida en una de las figuras más grandes de la televisión mexicana.

 Así que lánzate por tu botana y tu cafecito porque esta historia estará buenísima. Y si aún no estás suscrito al canal, ahora es el momento de hacerlo, ya que eso nos ayuda a seguir subiendo más y mejor contenido. Y ahora sí, sin más preámbulo, vámonos a lo que te truje Chencha. Él sí puede tener un ejemplo de gran responsabilidad. Él tiene una gran responsabilidad porque dime un hombre que duerme en una oficina, o sea, de estar acostumbrado en que Y amigos, para empezar esta historia hay que decir algo importante.

 María Sorté no nació siendo María Sorté. Su verdadero nombre es María Harf Hidalgo y nació el 11 de mayo de 1951 en Camargo, Chihuahua. Sí, amigos, es paisana de Lucha Villa, la grandota de Camargo. Muy muy tranquila de toda mi vida, ¿eh? Okay. Desde que nací [música] allá en Ciudad Camargo, luego que me fui a Chihuahua a estudiar, luego que me vine a México.

Tranquilita. Okay, pues ahita vas a platicar qué tan tranquilita. Y aunque después la vimos elegante y serena y bien peinadita con esa presencia dulce de señora fina en telenovelas, su infancia no tuvo nada de glamur de cuento bonito. No, señores, fue dura y [música] muy difícil. María vino al mundo en una familia sencilla, de esas donde cada peso contaba y donde la vida no daba demasiados respiros.

 Su padre, José Harfud, era de ascendencia libanesa, o sea, era árabe. Pero cuando María tenía apenas 4 añitos, la tragedia tocó su puerta. Su padre falleció dejando a doña Celia muy joven. Su madre soltera y sola con ella y con su hermanito Héctor. Una tragedia que una niña en ese momento quizás no comprendía, pero que con el tiempo empezaría a doler y mucho.

Imagínense el golpe para la madre de María. Amigos, una mujer muy joven con dos hijos pequeños y de pronto se le muere el esposo. El sustento del hogar, el sustento de esa casa. Ahí no había tiempo para llorar con calma ni para guardar luto como sucede en las telenovelas. Había que ver qué se hacía, cómo se iba a comer, cómo se iba a apagar la luz, cómo se iban a pagar los gastos, cómo se sobrevivía y cómo se sacaba adelante a los hijos.

 Eso era lo más importante en ese momento. Más adelante, doña Celia, como estaba aún muy joven y de muy buen ver, pues era bonita y al igual que su hija, se volvió a casar y tuvo otros ocho hijos. Es que en ese entonces no había televisión, amigos, y aunque suene mucho 10 hijos, para la época era de lo más normal de que muere mi papá, como al año mi mamá vuelve a tener otra relación y nacen ocho hermanos así chiquititos, o sea, hermosos.

O sea, tu mamá tuvo 10 hijos. 10 hijos. Wow. 10. Usted dirá, “Bueno, al menos el nuevo marido de la mamá de María era rico.” No, señores, era pobre también, nada más que era muy amoroso. Dicen que María Sorté quería poner a su mamá en un pedestal, no porque fuera una santa, sino para que ya no la alcanzara su padrastro. Fíjese no más.

 Así que María terminó creciendo en una familia enorme de 10 hermanos, pero también llena de carencias, llena de amor, pero con falta de dinero. Tristemente, porque una familia grande puede ser muy bonita en las fotos, pero cuando falta el dinero, cada plato servido, cada zapato nuevo y cada cuaderno de escuela se vuelve una batalla.

Imagínate luchando [música] en ella ahora sí que sola contra el mundo para sacar adelante a todos los hijos. Esto es cuando de repente el hombre que tú buscas no se vuelve responsable. Lo bueno es la herencia familiar, ya que los hermanos pequeños van heredando la ropa de los más grandes. Así es, amigos. Y cuando hay necesidad económica, no hay tiempo de ser la niña consentida, la niña bonita, la niña del hogar.

 No, señores, desde muy chiquita María tuvo que entrarle al K. No fue una niña criada entre comodidades ni protegida del mundo. María se fue de muchacha de servicio. Hacía limpieza, barría casas de los vecinos, hacía mandados y ayudaba en lo que pudiera para que su casa no faltara nada o que alcanzara a que sea para un poquito.

 A esa edad en la que muchos niños solo piensan en jugar, ella ya estaba entendiendo que la pobreza no esperaba. Ella ya estaba entendiendo que la pobreza no espera que uno crezca para exigirle responsabilidades. No, señor, así es la vida y es dura. Pero María siempre tuvo algo especial y era una voz muy elegante, muy bonita, muy aterciopelada.

 Así que le ofrecieron trabajar como locutora en una estación radial de ahí del pueblo, pero al menos ya era un trabajo muy bueno. Pero ahí también le pasó una de esas cosas que después se cuentan con risa, aunque en su momento seguro le dio mucha vergüenza. Maravilloso. Y en la radio el apoyo que tenías de los programadores era maravilloso.

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