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José Alfredo Jiménez: Su Esposa Reveló ESTO Antes de Morir y Su Familia Intentó Destruirlo

José Alfredo Jiménez: Su Esposa Reveló ESTO Antes de Morir y Su Familia Intentó Destruirlo

En una fiesta llena de artistas, de cámaras y de aplausos, José Alfredo Jiménez agarró a una mujer del cabello y la arrastró por el suelo. Nadie se movió, nadie dijo una palabra, nadie la ayudó. El compositor más importante que México ha dado en toda su historia. El hombre que le escribió canciones de amor a Lucha Villa, a María Félix, a Irma Serrano.

 Y esa mujer, la que estaba tirada en el piso, tenía 17 años cuando él la conoció. Él tenía 40. Lo que les hizo a las mujeres que lo amaron es una historia que nadie se atrevió a contar completa hasta hoy. En este video vas a descubrir cuatro cosas que cambian para siempre la forma en la que escuchas sus canciones. Primero, existe un libro que su última esposa publicó meses antes de morir.

llama Cuando viví contigo. Lo que revela sobre el hombre más romántico de México es tan grave que la familia intentó desacreditarlo en cuanto salió a la luz. Nadie ha contado lo que dice ese libro, como te lo voy a contar hoy. Segundo, la verdad sobre para quién fueron escritas las canciones más famosas de José Alfredo.

Hay cartas secretas que su esposa encontró con sus propias manos. Hay un testimonio de la hija de Lucha Villa que confirma lo que todo México sospechaba. Y hay una canción que millones celebran en las fiestas sin saber que nació la noche más oscura de su vida. Tercero, la pelea con Vicente Fernández. Una humillación pública que ninguno de los dos perdonó jamás.

 Una canción que uno acusa al otro de haberle robado y una mujer en medio de los dos que lo incendió todo. Y cuarto, la herencia  Más de 30 herederos peleados, 300 canciones atrapadas en un limbo legal y un catálogo multimillonario que hoy no tiene quien lo administre. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te pierdes la parte que la familia ha querido borrar durante medio siglo.

Pero antes necesitas entender de dónde salió este hombre, porque José Alfredo Jiménez no nació siendo un monstruo, nació siendo un niño que lo perdió todo demasiado pronto. Y esa herida, aunque no justifica nada de lo que vino después, es el primer eslabón de una cadena. que terminó destrozando a cada persona que se le acercó.

19 de enero de 1926. Dolores Hidalgo, Guanajuato. Calle Guanajuato, número 13. José Alfredo nace en una familia de farmacéutico. Tiene tres hermanos, Conchita, Víctor e Ignacio. La vida es modesta pero estable. Esa calma dura exactamente 10 años. En 1936 su padre muere y con esa muerte se derrumba todo.

 La botica cierra, los ahorros desaparecen. Su madre, Carmen empaca lo que queda y se lleva a los cuatro hijos a la Ciudad de México. Cinco personas en un camión de tercera clase con dos maletas y ninguna certeza. Abre una fonda, fracasa, abre una tienda, fracasa otra vez. A los 11 años, José Alfredo deja la escuela y empieza a trabajar como mesero en un restaurante llamado La Sirena en la colonia Doctores.

Un niño con las manos mojadas de jabón, los zapatos rotos y la cabeza llena de melodías que no sabía cómo sacar. ¿Cuántas canciones de José Alfredo te sabes de memoria? ¿Alguna vez te has preguntado de dónde salían esas letras que parecen escritas con sangre? Salían de ahí, de ese niño huérfano que a los 11 años ya sabía lo que era perderlo todo.

 Esa herida nunca cerró y todo lo que vino después, las canciones, el alcohol, la violencia, brotó de ese mismo lugar. Y aquí viene un detalle que necesitas guardar porque lo vas a necesitar para entender cómo nació la canción más famosa de México. José Alfredo nunca aprendió a tocar un instrumento, ni guitarra, ni piano, nada.

 Comunicaba sus melodías silvando, las silvaba a un arreglista llamado Rubén Fuentes y Fuentes las transcribía nota por nota. 300 canciones, todas nacidas de un silvido. Grábate eso y algo más que nadie esperaría. José Alfredo fue futbolista profesional, portero de primera división, compañero de la Tota Carvajal, pero el destino no lo quería atajando balones.

 lo quería frente a un micrófono. En la sirena, un músico llamado Andrés Huesca lo escuchó cantar mientras limpiaba mesas le gustó una canción. Yo la grabó. En 1948, José Alfredo cantó por primera vez en la radio. Meses después, Jorge Negrete grabó un disco completo con sus canciones. Pedro Infante las pedía para sus películas.

 Lola Beltrán las convertía en himnos. En pocos años, el mesero huérfano pasó de servir platos a llenar el palacio de bellas artes. Pero espera, porque lo que vino con la fama fue lo que lo destruyó a él y a todas las personas que cometieron el error de quererlo. Junto con los aplausos llegó el alcohol. Y junto con el alcohol llegaron las mujeres.

Y junto con las mujeres una cadena de destrucción que duró 25 años y que todavía, medio siglo después de su muerte, sigue cobrando víctimas. Recuerda eso de los 30 herederos peleados. Vamos a llegar ahí. Pero primero la primera mujer se llamaba Paloma Gálvez y la forma en que la conquistó fue una de las cosas más románticas que se han hecho en la historia de la música mexicana.

Diciembre de 1949. José Alfredo tiene 23 años y está perdido de amor, así que hace lo que mejor sabe. Compone una canción, se la lleva como serenata una noche helada de diciembre. Parado bajo su ventana con un trío de guitarras canta por primera vez Paloma querida. La misma que hoy suena en bodas y quinceañeras de todo el continente, la que millones tararean sin saber que fue escrita para pedirle matrimonio a una mujer que él mismo iba a abandonar sin firmarle el divorcio.

Se casaron el 27 de julio de 1952. Boda por la iglesia en la ciudad de México. Las revistas publicaron fotos de la pareja perfecta, paloma radiante con un vestido blanco hasta el suelo un ramo de azahares entre las manos y una sonrisa que no cabía en la cara. José Alfredo en traje oscuro con corbata de seda, con los ojos brillantes de un hombre que cree que lo tiene todo.

 Tuvieron dos hijos, José Alfredo, Junior y Paloma. Los primeros años parecieron funcionar. La familia modelo, el compositor genial que llenaba teatros, la esposa bella y devota que lo esperaba en casa con la cena caliente y los hijos dormidos. Pero las grietas ya empezaban a abrirse por dentro porque las noches se alargaron.

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