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EL MATADOR: de HÉROE a la MISERIA… El oscuro SECRETO que lo dejó en la CALLE

Del Olimpo al abismo. Imagina que tienes 30 años y ya viviste el mejor momento de tu vida. No lo sabes todavía. El confeti sigue cayendo. Los gritos de millones de mexicanos todavía resuenan en tu cabeza desde los estadios de Francia. La banda sigue en la frente, el pelo rubio sigue ondeando.

 Y tú crees que esto apenas comienza, que lo mejor está por llegar, que el matador es eterno y que el mundo [música] del fútbol mexicano te debe todo lo que todavía no te ha dado? No lo sabes todavía, pero el verano de 1998 fue el último momento de Gloria Pura. De ahí en adelante, todo lo que vendría sería una larga, dolorosa y muchas veces humillante conversación entre un hombre y el fantasma de lo que fue.

 Luis Arturo Hernández Carreón, el matador, el de la banda en la frente y el pelo oxigenado que asustó a Corea, eh, que le empató a Holanda en el minuto 94, que le metió un gol a Alemania cuando nadie creía que México podía hacerlo. el que cargó en sus pies la esperanza de un país entero durante cuatro partidos del Mundial de Francia 1998 y la depositó en las redes de rivales que se suponía invencibles.

 Cuatro goles en un mundial, el récord mexicano en una sola edición de la Copa del Mundo que nadie ha podido igualar todavía. El hombre que México endiosó en el verano más hermoso del fútbol azteca de los 90. Hoy vamos a contar lo que pasó después de ese verano. Hoy vamos a abrir el expediente real de la caída del matador, no el de la quiebra inventada que los portales de morbo venden [música] para ganar clicks, el real, el de los 7 años entre Francez 98 y el retiro forzado en los lobos Buab de la primera división A, que es como decir la segunda categoría,

expulsado del último equipo de su vida por indisciplina después de que lo encontraran bebiendo en un partido de béisbol y de que se peleara con el cadenero de un bar en Puebla, el del jugador que cruzó los 30 años siendo el mejor delantero del país y cruzó los 35 siendo un problema de conducta en un equipo de ascenso.

 El del hombre que pasó 15 años sin un trabajo fijo en televisión después [música] del retiro. De Fox Sports a la nada, de la nada al Big Brother, del Big Brother a pintar casas en eventos de beneficencia, hasta que TikTok lo rescató de la irrelevancia en la pandemia de 2020 y TNT Sports lo contrató en 2021.

 Esa es la historia real matador y empieza, como todas las historias de caída en el momento exacto que parecía ser el punto más alto. Esto es Sombras del Olimpo y hoy la sombra [música] viene de P Rica, Veracruz. Luis Arturo Hernández Carreón nació el 22 de diciembre de 1968 en [música] Posa Rica de Hidalgo, Veracruz, ciudad petrolera, norte de Veracruz.

 El lugar donde creció se llama así, literalmente Pozo Rico, porque su historia está construida sobre la extracción del petróleo que la Pemex del siglo XX convirtió en el motor de la región. Un lugar con [música] esa mezcla característica de los enclaves industriales del México profundo. Trabajo duro, calor, [música] identidad local fuerte y el fútbol como la única ventana al mundo exterior que no exige título universitario ni apellido con historia.

 Hernández empezó a jugar fútbol en los campos de P Rica. No debutó de inmediato en la élite. No fue un niño prodigio que los scouts de los grandes clubes fueron a buscar a los 11 años. Se fue algo más lento, más trabajoso, más representativo de lo que es realmente el camino de un jugador de clase trabajadora en el fútbol mexicano. [música] Años de esfuerzo oscuro antes de que alguien te vea.

 Llegó a Cruz Azul a las reservas primero, a los juveniles, alternando con el equipo filial de los Gallos Blancos de Querétaro. Su debut profesional en primera división con el equipo cementero se produjo el 22 de agosto de 1990, cuando ya tenía 21 años. 16, no 17, 21. Con Cruz Azul anotó un gol en 20 partidos, uno.

 Un solo gol en una temporada, [música] no exactamente el inicio de leyenda que los libros de historia prefieren recordar. se fue al Monterrey. Dos temporadas, más presencia, más participación, pero sin titular, sin campeonato. Odo con la frustración de llegar a la final de 1992 [música] a 93 y perderla contra el Atlante después de que él mismo fallara una jugada clara que hubiera podido cambiar el partido.

 la final que el Atlante ganó con un hombre menos, que llegó con la expulsión temprana de Félix Fernández y que sin embargo los regiomontanos no pudieron aprovechar. Monterrey perdió y Luis Hernández volvió tan empezar de cero. La salvación llegó con el Necaxa. Con los rayos de Aguascalientes, México, bajo las órdenes primero de Américo Gallego [música] y luego de Manuel la Puente. Hernández encontró su versión.

 4 años con el Necxa de 1994 a 1998 que produjeron dos títulos de liga, la Copa México, la Recopa de la Concaf y la formación del delantero que México entero vería brillar en Francia. En el Necaxa se hizo goleador de verdad. No solo un tipo que metía goles de vez en cuando, [música] un goleador sistemático, peligroso, letal en el área cuando le llegaba el balón en condiciones.

 41 goles en 144 partidos con los rayos. El número que confirmó que había algo real en ese delantero veracruzano de pelo largo y conducta imposible de ignorar. Y en 1997 vino el primer gran escaparate internacional, la Copa América de Bolivia. Hernández fue el máximo goleador del torneo con seis goles, seis dianas en la Copa América, el torneo de selecciones nacionales más importante del continente.

 México llegó al tercer lugar y el nombre del matador empezó a resonar en un radio que iba más allá de las canchas mexicanas. [música] Tanto resonó que llegó a Buenos Aires. Boca Juniors, el club más popular de Argentina, pidió expresamente los servicios de Hernández. [música] Y según múltiples fuentes verificadas fue Diego Armando Maradona, que en esa época tenía una conexión especial con la directiva Sheneise, quien recomendó [música] personalmente al veracruzano.

Que Maradona haya señalado a Luis Hernández como un delantero que merecía jugar en Boca no es una historia que se [música] inventa, es un hecho que varias fuentes consignan. El matador jugó en la Bombonera con la camiseta azul y oro del club más ganador de Argentina. No anotó los goles que esperaban, pero se ganó la simpatía de la hinchada con el trabajo y la entrega.

 Y enero de 1998 regresó al Necaxa para preparar lo que vendría, el Mundial de Francia, 1998. Hay que decirlo con la dimensión correcta, porque con los años la narrativa se ha vuelto tan familiar que el impacto real se ha diluido. El técnico Manuel la Puente tomó una decisión que generó controversia en el momento.

 dejó fuera de la convocatoria a figuras establecidas como Sague, el máximo goleador del club América y a Carlos Hermosillo y apostó por una generación más joven con Cuautemoc Blanco, Francisco Palencia y Luis Hernández como puntas de lanza del ataque. [música] La apuesta parecía equivocada. Después del primer tiempo del primer partido, Corea del Sur ganando 1 a0 y entonces apareció el matador.

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