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El Mago de Oz: el RODAJE que DESTRUYÓ a Judy Garland

El Mago de Oz: el RODAJE que DESTRUYÓ a Judy Garland

Seguro reconoces a esta chica Dorothy del mago de Oz. Pues bien, esta es ella al final de su vida. En una de sus últimas grabaciones, Judy Carland está en lo que parece ser un viaje psicótico inducido por sustancias. En medio del delirio, confiesa todo lo que Hollywood le hizo, las pastillas para controlarla, los embarazos que le arrebataron y la psicosis a la que la empujaron.

 Todo, mientras el mundo solo veía un rostro lindo y exitoso. Pero no solo culpa a Hollywood, también a su esposo y  a su madre. En estas últimas grabaciones, Judy grita desesperada. Quise creer. Hice hasta lo imposible por creer en el arcoiris que intenté cruzar, pero no pude. ¿Y qué? Todos conocen la historia del mago de Os, pero aquí te contaré una que no todos conocen.

 La historia de Judy Gland y el precio real de la era dorada de Hollywood. Para entender por qué culpa a su madre, Etel, tienes que saber que cuando ella era joven llega un invento que revoluciona el mundo, el cine. En una de las primeras proyecciones, un tren llegando a la estación, la gente salta de sus asientos creyendo que va a salir de la pantalla. Es como ver magia.

 Desde ese momento, el mundo queda fascinado con esta nueva forma de entretenimiento. El cine crece, surgen las primeras estrellas y miles de jóvenes sueñan con algún día  ser como ellas. Una de esas soñadoras es Etel, pero aunque lo intenta, no lo consigue. Un sueño frustrado que pronto se convertirá en la condena de su hija.

 Más tarde, Etel conoce a Frank Gom, un cantante y actor del que se enamora, aunque se rumorea que él tiene cierta preferencia por los hombres. Ella decide ignorarlo y se casa con él. Ambos tienen un amor por el escenario, así que montan un pequeño teatro que apenas se sostiene. Poco después tienen una hija llamada Mary Jane, luego  otra, Dorothy, Virginia, y cuando descubren que viene una tercera, se alarman.

 apenas ganan lo suficiente para sobrevivir. Desesperados,  piden ayuda a un amigo médico para terminar el embarazo, pero como los métodos disponibles son caseros y peligrosos, él se niega. Etel lo intenta por su cuenta, pero no lo logra. Así, el 10 de junio de 1922, en una casa modesta de Grand Rapids, Minnesota, nace su tercera hija, Francis Etle Gum, que con el tiempo el mundo la conocerá como  Judy Garland, pero de momento solo es la pequeña Francis.

 La niña crece en un hogar donde el dinero nunca alcanza hasta que a Etel se le ocurre la idea de convertir a sus tres hijas en un grupo artístico.  Así podría ganar algo de dinero y de paso cumplir el sueño que nunca logró ser una estrella. Decide empezar en los espectáculos de Bodyville, el entretenimiento más popular de la época que consiste en un show con cantantes, bailarines, magos y comediantes que actuaban por pocos minutos.

 Etel  planea que sus hijas interpreten canciones populares con pasos de baile sencillos. Ella misma les enseña canto y coreografía y las hace ensayar a diario. Cuando cree que están listas, les da un nombre, las hermanas Gum. Su primera función ocurre durante un especial navideño. Francis tiene apenas 2 años, pero cuando canta deja a todos con la boca abierta.

 Desde las cortinas, Etel sonríe, pues sabe que acaba de encontrar su gallina de los huevos de oro. Esa primera presentación marca el inicio de un patrón que acompañará a Judy toda su vida, vivir bajo el control de otros. Primero va a ser su madre, luego Hollywood, más tarde sus esposos y finalmente las sustancias. Cada uno la irá despojando un poco más de su autonomía y de su voluntad  hasta llevarla a su trágico final.

 Hetel inscribe a las hermanas Gencenas de festivales, programas de radio y ferias locales. Las hace ensayar a diario, a veces hasta el cansancio. Pero aunque el grupo tiene tres integrantes, es la más pequeña quien carga con todas las expectativas de su madre. Años después, Francis hablaría de esto en una entrevista.  Al principio se muestra alegre, pero cuando mencionan a su madre, su rostro cambia por completo.

 Le preguntan si Etel era una de esas madres del espectáculo que empujan a sus hijos a la fama. Francis responde que sí, de las peores. Cuenta que cuando no quería cantar, Etel la obligaba, amenazándola con atarla a la cama si se negaba. También confiesa que su madre le tenía celos y remata diciendo,  “Tuviste suerte de no conocerla.

” La infancia de Francis transcurre sobre el escenario hasta que  estalla un escándalo sobre su padre, quien ha sido visto coqueteando con un joven del pueblo.  En una ciudad pequeña de 1926, eso basta para arrastrar a toda la familia. Etel decide mudarse para empezar de cero.

 El lugar que eligen es Lancaster, California, cerca de la meca del entretenimiento llamada Hollywood. Ahí dedica todo su tiempo a preparar a sus hijas para el espectáculo, inscribiéndolas en clases y llevándolas de ciudad en ciudad para presentarse donde puedan. Pero  hay un problema. Para unas niñas tan pequeñas. Este ritmo se vuelve algo insostenible.

El ritmo de viajar, entrenar y actuar casi todos los días las deja agotadas. Sin embargo, Etel no planea bajar el ritmo y en su lugar encuentra una solución. Empieza a darles pastillas estimulantes para mantenerlas despiertas  y con energía en el escenario. El efecto funciona tamban bien que de noche no pueden dormir, así que también les da somníferos para que descansen y puedan volver a empezar al día siguiente.

 Las hermanas Goms siguen presentándose hasta que en 1929 llega la primera gran oportunidad para las chicas. participar en una película llamada The Big Review, en español la gran revista. La cinta está compuesta por una serie de números de canto y baile interpretados por un elenco de niños artistas. La cinta es producida y distribuida por Warner Bros, uno de los grandes estudios de Hollywood.

 Pero por muy glamuroso que suene esto, hay que recordar que para este momento Francis tiene apenas 7 años y de esos  siete lleva cinco trabajando. Y aquí vale la pena hacer una pausa para que entiendas todo lo que viene a continuación. Te quiero dar un poco de contexto de cómo funcionaba la industria del cine en ese entonces.

 Después de las primeras proyecciones cinematográficas como la del tren llegando a la estación o las famosas proyecciones de los hermanos Lumier, el cine empezó a convertirse en una industria. Al principio las productoras surgieron en Nueva York, el centro tecnológico del país. Ahí trabajaban los primeros inventores que experimentaban con cámaras y proyectores, entre ellos Thomas Edison.

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