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CARLOS “Gullit” PEÑA cumplio 35 AÑOS y como vive es TRISTE

CARLOS “Gullit” PEÑA cumplio 35 AÑOS y como vive es TRISTE

Tuvo todo. Fama, dinero, selección nacional, mundiales. Era ídolo y estrella de león, pero por dentro convivía con un enemigo silencioso. Las adicciones lo seguían a todos lados y la lucha contra sí mismo fue una que terminó perdiendo. Este es el triste presente del Gulit Peña, de ser una de las máximas figuras de la Liga MX.

 A la ruina total. y lo que estás por ver te va a dejar impactado. Carlos Alberto Peña Rodríguez nació el 29 de marzo de 1990 en Ciudad Victoria, Tamaulipas. Viene de una familia trabajadora, sin lujos ni conexiones con el fútbol profesional. Creció en un entorno donde las oportunidades eran pocas y el camino al éxito casi imposible.

 Desde chico jugaba en las calles y en canchas improvisadas. No había escuelas de alto rendimiento ni entrenadores personales. Lo que tenía era voluntad. A los 17 años entró a las fuerzas básicas del Pachuca. Pasó por Pachuca Juniors, Universidad del Fútbol en Segunda División y luego el equipo sub20. Vivía en Casa Club, entrenaba todos los días y competía con decenas de jóvenes como él. Todos buscando el mismo sueño.

No tenía margen para fallar. Era eso o volver a su barrio sin nada. Debutó en primera división el 14 de abril de 2010 en un partido contra Cruz Azul. Jugó apenas unos minutos, pero fue su primer paso en la élite. Para un pibe de Tamaulipas, eso ya era romper una barrera. El fútbol empezaba a abrirle una puerta, pero también a exigirle mucho más. No fue fácil.

 No venía de cuna cómoda, no tenía padrinos ni prensa, solo su fútbol. En mayo de 2011 fue cedido al Club León, entonces en la Liga de Ascenso. El León era un equipo con hambre de volver a primera. Peña llegó sin muchos reflectores, pero con carácter. Jugó 30 partidos y metió seis goles en ese Clausura 2012, incluyendo uno clave en la final de ida contra Lobos Buap.

 En la vuelta clavó el primero del partido tras un corner y fue parte esencial del 5 a0 global que le devolvió al León su lugar en primera después de una década. Ahí empezó su historia real. Con la camiseta del león no solo encontró su lugar, también su identidad. Jugó con el corazón. En el Apertura 2012, ya en primera, se volvió titular indiscutible.

 León llegó a semifinales, pero eso era solo el comienzo. En el Apertura 2013 lo rompió todo. Peña fue uno de los pilares de un león que aplastó a todos, hizo goles, asistencias y fue el alma del medio campo. En la final contra América metió el primero de la serie en el Azteca y levantó el título tras un global de 5 a 1.

 Meses después repitieron la hazaña en el Clausura 2014. Bicampeonato venciendo a Pachuca. Peña otra vez figura. Otra vez con gol en la ida. Se convirtió en ídolo. Ese nivel lo llevó a la selección mexicana. Debutó en 2012, jugó la Copa Oro 2013 y fue parte del plantel que fue al Mundial de Brasil 2014. Estuvo en el histórico partido contra Croacia.

 Vestirla verde fue la confirmación. estaba en la cima. En diciembre de 2015, las Chivas compraron su pase, pero la forma en que se fue de león mostró lo que sentía por ese club. En la conferencia de despedida, quebrado entre lágrimas, dijo, “Yo nunca pensé en salir. La verdad siempre quise y quiero siempre estar aquí.

” Pero bueno, esta decisión es de otros, no fue mía. Y bueno, también agradecerles. Estoy contento por todo. Lloró enfrente de todos. No era un discurso armado, era dolor. Dejar león no fue un paso profesional, fue un desgarro emocional. Él no quería irse. Luego vinieron los movimientos. En Chivas hizo goles, pero nunca se adaptó del todo.

 Cruz Azul, Necaxa, un regreso a León a préstamo y finalmente un paso fugaz por Europa. En junio de 2017, el Rangers de Escocia invirtió cerca de 3.2 millones de libras esterlinas para ficharlo. Marcó su primer gol poco después, pero su experiencia fue corta. Nunca se adaptó del todo entre lesiones, críticas y falta de confianza.

 Su contrato terminó en febrero de 2019. Después de Europa, la carrera de Peña empezó a tomar otro rumbo. Pasó por Cruz Azul, Necaxa, y luego emprendió un viaje errante por Centroamérica. Jugó en el FAS de El Salvador, campeón en 2021. Luego pasó por Guatemala y Honduras, lugares donde intentó reencontrarse con esa versión que alguna vez fue ídolo, pero nada se compara con lo vivido en León.

 Ahí, donde su entrega y talento lo convirtieron en ídolo, donde miraba orgulloso de verde, respiraba el aliento de miles, construyó su mejor versión. Su pasión por ese club, esa gente y esa ciudad quedó tatuada en su carrera. Cada jugada, cada gol, cada levantada contra equipos grandes fueron parte de un romance entre el jugador y la institución.

 Pero como se suele decir, cada gloria tiene su sombra. Y en el caso del Gulit, esa sombra empezó a crecer justo cuando más alto estaba. Primeras señales de quiebre. En enero de 2017, cuando aún seguía ligado al Club León, comenzaron a salir las primeras alarmas. Aquel día Peña protagonizó un choque contra otro vehículo en el boulevar Adolfo López Mateos en la colonia El Rosario de León.

 Se detectó que conducía bajo los efectos del alcohol. Aunque fue reportado como ebriedad incompleta, el incidente no pasó desapercibido. Testigos dijeron que olía a alcohol y terminó en los separos municipales, aunque la directiva de la fiera consiguió su liberación rápida para que pudiera entrenar al día siguiente.

 Fue un primer choque literal y figurado, con sus propios límites. Un año después, en abril de 2018, el problema se hizo público. Las cámaras lo captaron saliendo de un entrenamiento con Cruz Azul y deteniéndose en una tienda a comprar un Six de cervezas. Iba con el uniforme puesto tras una sesión bajo la dirección de Pedro Caishiña. Según ESPN, lo vio comprar bebida alcohólica con una sonrisa mientras cruzaba la calle hacia su camioneta.

La reacción del técnico fue inmediata. Advertencias duras, multas y suspensión del contrato. En 90 minutos informaron que la máquina lo rescindió pocas semanas después por problemas de alcoholismo, incluyendo otro episodio bochornoso al orinar en la piscina del hotel de concentración. Esa imagen de Peña comprando cervezas tras entrenar no solo desató escándalo, también sepultó su última esperanza de recomponer su carrera en un grande.

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