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ASÍ era la SORPRENDENTE VIDA de JORGE NEGRETE y su CASA | Fortuna, Desgracias, Amores

ASÍ era la SORPRENDENTE VIDA de JORGE NEGRETE y su CASA | Fortuna, Desgracias, Amores

Hay una esquina en la colonia San José Insurgentes de la Ciudad de México que hoy parece cualquier otra. Una plaza tranquila con árboles,  una fuente seca de azulejos verdes que nunca tiene agua y cuatro bancas de cemento que casi nadie usa. Pero si te parás ahí y alzas la mirada, verás algo que te va a detener en seco.

 Una estatua de piedra de un hombre elegante con sombrero de charro, sonrisa desbordada y mirada segura que observa exactamente el punto donde antes estaba su casa. La casa que el mismo construyó en 1944 en el número 44 de la calle del Ángel, la casa que hoy ya no existe porque fue demolida en 2003 y ese hombre de piedra que la observa para siempre se llama Jorge Negrete.

 Acompáñanos hoy a recorrer juntos la vida completa del charro cantor, la historia del niño de Guanajuato que habló seis idiomas, que fue militar, que lavó platos en Nueva York cuando nadie lo conocía, que se convirtió en el hombre más famoso de México, que tuvo tres grandes amores que le rompieron el corazón de maneras muy distintas, que acumuló una fortuna estimada en 80 millones de pesos de hoy, que fundó el sindicato que protege a todos los actores mexicanos hasta la fecha y que murió a los 42 años en una forma que nadie hubiera era imaginado

una historia llena de gloria, de secretos, de tragedias y de un amor que, según quienes lo conocieron de cerca, en realidad nunca fue correspondido del todo. Quédate porque esta historia no te la han contado completa. Primero, hay que saber de dónde venía este hombre. Y la respuesta va a sorprenderte, porque la historia de Jorge Negrete empieza mucho más lejos de donde la mayoría imagina.

 Jorge Alberto Negrete Moreno nació el 30 de noviembre de 1911 en Guanajuato, México. Fue uno de los seis hijos del matrimonio entre David Negrete Fernández y Emilia Moreno Anaya. Su padre era militar, un hombre de disciplina, de jerarquías, de órdenes. Y eso marcó al pequeño Jorge desde que tuvo uso de razón. En la familia Negrete no había lugar para la mediocridad.

 Se trabajaba duro, se respondía por los compromisos y se hacía todo con la mayor excelencia posible. Jorge tenía tres hermanas, Consuelo, Emilia y Teresa, y dos hermanos, David, que años después sería su representante y productor, y Rubén, que murió poco después de nacer. En 1921, cuando Jorge tenía apenas 10 años, la familia se mudó a la Ciudad de México.

 El padre David se había retirado de la vida militar y empezó a trabajar como maestro. La ciudad era un mundo completamente distinto al que Jorge conocía, más grande, más ruidosa, más llena de posibilidades. Y en esa ciudad, el joven Jorge fue inscrito en el colegio alemán Alexander Bon Humboldt, una de las instituciones educativas más exigentes y prestigiosas del país.

 Aquí viene el primer dato que te va a dejar con la boca abierta. En ese colegio, Jorge Negrete aprendió a hablar alemán, inglés, francés, italiano y sueco. Seis idiomas, un niño mexicano de provincia dominando seis idiomas. Además, aprendió los principios básicos del naat. Era un poliglotanato con una capacidad intelectual fuera de lo común que muy pocos conocen porque la imagen del charro ranchero casi siempre opacó la del hombre culto y políglota que en realidad era.

 Pero Jorge no solo era brillante en los idiomas, también tenía algo más, una voz, una voz que desde niño llamaba la atención de quien la escuchaba, grave, potente, con una resonancia que no encajaba en el cuerpo de un adolescente. Y mientras estudiaba en el colegio alemán, Jorge empezó a tomar clases de canto con el maestro José Pirsen, uno de los más prestigiosos profesores de técnica vocal en México, director de la compañía impulsora de ópera de México.

 Pirsen escuchó a Jorge y supo de inmediato que estaba frente a algo extraordinario. No era una voz de cantante de moda, era una voz de barítono operístico, una voz de grandes teatros. Pero el camino de Jorge Negrete no fue directo hacia los escenarios. Primero pasó por algo completamente diferente. A los 16 años, siguiendo la tradición familiar y la influencia de su padre militar, Jorge ingresó al heroico colegio militar y ahí también destacó.

Se graduó como teniente de caballería y administración del ejército mexicano con calificaciones altas. En 1931, con apenas 20 años y ya con el grado de capitán segundo, realizó estudios militares en París y Roma. viajó a Europa con uniforme, con rango, con futuro asegurado en una carrera militar que prometía mucho.

 Piensa en eso un momento. El hombre que todos conocemos como el charro cantor, el símbolo de lo ranchero y lo mexicano, pasó su juventud estudiando en una de las escuelas militares más importantes del país, viajando a Europa con rango de oficial, hablando alemán en París y estudiando administración militar en Roma. Era un hombre completamente diferente al personaje que el cine construyó.

 Pero la música no lo soltaba. Aunque hacía vida militar, Jorge seguía tomando clases de canto con el maestro Pirsen. Seguía cultivando esa voz que se negaba a quedarse en silencio. Y en 1930, mientras todavía tenía uniforme, cantó por primera vez en la cadena de radio set de la Ciudad de México interpretando áreas operísticas y canciones de compositores mexicanos. Tenía 19 años.

Nadie sabía todavía lo que eso significaba. En 1931, Jorge tomó la decisión que cambiaría todo. Solicitó licencia ilimitada del ejército mexicano para dedicarse por completo a su carrera como cantante. Abandonó el uniforme, abandonó el rango, abandonó la seguridad de la carrera militar y se lanzó al mundo de la música con todo.

 En 1932 grabó algunas óperas bajo el seudónimo de Alberto Moreno. Sí, grabó ópera. El mismo hombre que años después cantaría a Jalisco No te rajes con mariachi. Primero grabó ópera con técnica clásica. Y en 1934 llegó un momento histórico que pocos recuerdan. Jorge Negrete cantó en la inauguración del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México junto al coro de alumnos del maestro Pirsen, un recinto que hoy es patrimonio de la humanidad.

 Su voz resonó por primera vez en esas paredes el día que se abrieron al mundo, pero la gloria no llegó de inmediato. Antes de ser el charro cantor, Jorge Negrete tuvo que pasar por algo que muy pocos de sus admiradores conocen, algo que los productores nunca quisieron publicitar y que él mismo prefería no recordar. una etapa en la que la ciudad más famosa del mundo lo rechazó y lo dejó lavando platos en un restaurante.

 En noviembre de 1936, Jorge estaba en el café Tupinamba del centro de la Ciudad de México, uno de los puntos de reunión de los artistas de la época. Ahí se encontró con Ramón Armengod, un cantante mexicano que tenía planeada una gira a Nueva York. El tercer integrante del grupo, Emilio Tuero, desistió por otros compromisos y Armengot le propuso a Jorge ocupar su lugar.

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