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40% EN LAS ENCUESTAS y 1 PARTIDO EN RUINAS — EL COLAPSO DEL URIBISMO TRAS ELEGIR A PALOMA VALENCIA

40% EN LAS ENCUESTAS y 1 PARTIDO EN RUINAS — EL COLAPSO DEL URIBISMO TRAS ELEGIR A PALOMA VALENCIA

Una decisión del Centro Democrático desató una estampida electoral que nadie pudo detener. Cuando eligieron a Paloma Valencia traicionando a María Fernanda Cabal, millones de votantes huyeron en masa hacia Abelardo de la Espriella. Ahora la encuestadora que predijo a Trump Pimile confirma el desastre. El abogado alcanza 40% superando a Iván Cepeda con 38.5, 5.

Mientras Paloma marca menos del 1% junto a todos los políticos tradicionales. Atlas Intel acaba de demostrar que el votante colombiano ya no quiere partidos, quiere líderes que no negocien con Petro. Bienvenidos a Historia Oculta. Antes de seguir, dale me gusta a este vídeo y suscríbete al canal y cuéntanos desde qué parte del mundo nos ves.

Lo que está pasando en Colombia no es simple movimiento de encuestas que suben y bajan según el viento político. Del momento, este remoto que está partiendo en dos el mapa electoral del país es reconfiguración profunda de las fuerzas que durante décadas controlaron el poder. Es despertar masivo de millones de colombianos que ya no creen en logos de partidos, sino en líderes con convicciones claras.

Y todo comenzó con decisión que el Centro Democrático creyó que fortalecería su posición, pero que terminó siendo su peor error estratégico. Cuando el partido del expresidente Álvaro Uribe Vélez anunció que realizaría encuestas internas para elegir, su candidata presidencial entre tres senadoras de peso, María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Olguín, millones de colombianos siguieron el proceso con atención porque sabían que de ahí saldría quien enfrentaría al candidato del gobierno de Gustavo Petro.

Era decisión crucial que definiría el rumbo de la oposición. María Fernanda Cabal representaba el sector más combativo del uribismo, esa base que no negocia con el socialismo, que exige mano dura contra el crimen, que defiende sin matices la seguridad democrática que hizo grande al gobierno de Uribe. Sus seguidores en redes sociales se cuentan por millones.

Sus intervenciones en el Senado generan ovaciones de quienes están hartos de la corrección política. Su nombre es sinónimo de firmeza ante las amenazas del petrismo. Paloma Valencia, por su lado, representaba perfil más institucional, abogada brillante, senadora con experiencia, conocedora profunda de los temas constitucionales, pero vista por muchos como figura más moderada, más dispuesta al diálogo con sectores del centro, menos combativa en su lenguaje, aunque firme en sus posiciones.

Era apuesta por la técnica sobre la pasión, por la estrategia electoral sobre la identidad ideológica pura. Paola Olguin completaba el trío con su experiencia en temas económicos y su perfil de gestión. Había sido ministra, conocía el Estado desde adentro, tenía respaldo de sectores empresariales, pero en la percepción de las bases, su nombre no generaba el cervor que Cabal despertaba ni tenía el reconocimiento institucional de Valencia.

El Centro Democrático contrató dos encuestas con firmas extranjeras para medir quién de las tres tenía más posibilidades de ganar la presidencia. Una encuesta dirigida a opinión pública general con muestra de 2109 personas, otra dirigida a 5,000 militantes activos del partido. Los resultados mostraron a Paloma Valencia adelante con 17% en la encuesta general, seguida de María Fernanda Cabal con 11% y Paola Olguín más atrás.

Cuando el partido anunció que Paloma Valencia era su candidata oficial, la reacción no fue la celebración unitaria que esperaban, fue explosión de descontento en sectores importantes de la base uribista, porque los números de esas encuestas no reflejaban lo que millones sentían en las calles, en las redes sociales, en las conversaciones diarias.

María Fernanda Cabal tenía conexión emocional con bases que ninguna encuesta podía medir completamente. Los seguidores de Cabal sintieron que el partido había traicionado su esencia, que había escogido perfil más suave cuando el momento histórico exigía firmeza total, que había negociado con sectores moderados sacrificando identidad clara, que había preferido ganar votos del centro perdiendo alma combativa que hizo fuerte al uribismo.

Y cuando un votante siente traición, no se queda callado esperando órdenes del partido. Lo que siguieron fueron semanas de tensión interna donde María Fernanda Cabal reconoció resultados, pero pidió transparencia completa. Solicitó publicación de datos detallados de las encuestas y auditoría correspondiente para fortalecer confianza y despejar dudas sobre transparencia del proceso.

Era petición legítima de quien había competido limpiamente, pero cuyos seguidores sospechaban que algo no cuadraba. En los números, Paloma Valencia respondió con confianza diciendo que el partido había contratado auditoría, revisando absolutamente todo el proceso y que estaba convencida de que todo saldría bien.

Pero esa respuesta no calmó inquietudes de las bases que seguían sintiendo que su candidata verdadera había sido dejada de lado por cálculos electorales fríos que no entendían el momento político que vivía Colombia. Y fue en ese momento de confusión y descontento dentro del uribismo cuando apareció oportunidad que nadie había previsto.

Abelardo de la espriella, el abogado que lleva años enfrentando al gobierno de Petro desde tribunales y medios de comunicación, comenzó a ser visto por millones de esos votantes dolidos como alternativa natural. No necesitaba logo del Centro Democrático, no dependía de decisiones de directorios partidistas, no había traicionado a nadie porque nunca había estado dentro del sistema.

de la Esprella representa exactamente lo que los seguidores de María Fernanda Cabal buscaban. Firmeza sin negociación contra el socialismo, defensa radical de las instituciones amenazadas por Petro, lenguaje directo sin corrección política que tanta rabia les da a los moderados. Y lo más importante, no le debe nada a ningún partido tradicional que pudiera obligarlo a suavizar posiciones para buscar consensos imposibles.

Entonces sucedió lo que en política se llama migración electoral masiva. Esos millones de votantes que adoraban a Cabal y que se sintieron traicionados por la elección de Valencia no se quedaron en casa resignados, no aceptaron disciplina partidista, no votaron obedientes por quien el partido les impuso. huyeron en masa hacia el abogado, que prometía exactamente lo que ellos querían sin pedirles que sacrificaran sus convicciones.

A esto le llaman la tusa electoral, porque es exactamente como cuando alguien termina relación amorosa, sintiéndose traicionado y busca nuevo amor que le devuelva lo que perdió. Los votantes de Cabal terminaron su relación con el Centro Democrático, sintiéndose engañados y encontraron en de la espriella al nuevo líder que no los decepcionaría.

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