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1995 – Pareja mexicana DESAPARECE en su luna de miel, 12 años después encuentran al novio con AMANTE

1995 – Pareja mexicana DESAPARECE en su luna de miel, 12 años después encuentran al novio con AMANTE

En 1995, una pareja recién casada salió de Guadalajara rumbo a su luna de miel y jamás llegó a su destino. Durante 12 años nadie supo qué ocurrió en aquella carretera. Hasta que un día el misterio se rompió. El novio apareció vivo, pero con otra mujer. Guadalajara, 15 de junio de 1995. El sol brillaba como nunca ese sábado por la mañana.

 ¿Alguna vez has visto a una novia que irradia felicidad pura? Mabel Gutiérrez era exactamente eso. En los 23 años, con su vestido blanco que había soñado desde niña, caminaba hacia el altar de la iglesia de San José con una sonrisa que podría iluminar toda la ciudad. Arthur Fontalvo la esperaba frente al altar, alto, elegante, con esos ojos que habían conquistado Amabel desde el primer día que se conocieron en la universidad.

A los 26 años, Arthur trabajaba como ingeniero en una empresa constructora y tenía todo lo que una mujer podría desear: estabilidad, carisma y un futuro prometedor. La ceremonia fue perfecta. Las familias lloraron de emoción. Doña Cecilia Gutiérrez, la madre de Mabel, no podía contener las lágrimas.

 “Mi hija, te ves hermosa”, le susurró mientras arreglaba su velo por última vez. Don Armando Fontalvo, el padre de Arthur, estrechó la mano de su nuevo yerno con orgullo. “Cuida bien a mi muchacho”, le dijo Amabel con una sonrisa paternal. Pero, ¿qué es lo que realmente conocemos de las personas que amamos? La recepción se celebró en el salón de eventos Las Flores, decorado con rosas blancas y rojas.

 Los mariachis tocaron las mañanitas mientras los novios cortaban el pastel. Arthur alzó su copa y gritó, “Por mi esposa, la mujer más hermosa de todo Jalisco.” Los invitados aplaudieron y vitorearon. Mabel se sonrojó y le dio un beso que selló su destino para siempre, o al menos eso creían todos. Durante la fiesta, Mabel no podía dejar de hablar de la luna de miel.

Amor, ya tengo todo empacado para Puerto Vallarta. Vamos a ser tan felices en esa playa, le decía a Arthur mientras bailaban. Él la abrazaba fuerte y le susurraba al oído. Te amo, Mabel. Vamos a tener la vida que siempre soñamos. Pero Arthur realmente amaba a su nueva esposa, como decía. Antes de continuar con esta historia que cambió la vida de dos familias para siempre, quiero pedirte un favor.

Si esta historia te está atrapando tanto como a mí, suscríbete al canal y déjame un comentario diciéndome desde qué ciudad nos estás viendo. Me encanta saber que hay personas como tú que disfrutan de estos misterios tanto como yo. Ahora sí, continuemos. La fiesta terminó cerca de las 2 de la madrugada. Los novios se despidieron de sus familias con abrazos y promesas de llamar en cuanto llegaran a Puerto Vallarta.

 Mabel abrazó a su madre con fuerza. Mamá, cuando regrese te voy a contar todo. Va a ser la luna de miel más hermosa del mundo. Doña Cecilia sonrió, pero algo en su corazón le decía que abrazara a su hija un poco más fuerte esa noche. ¿Será que el instinto de madre a veces puede presentir lo que está por venir? Arthur cargó las maletas en su tsuru azul, modelo 1993.

Era un carro sencillo, pero confiable. Con este carrito vamos a recorrer todo México, mi amor”, le había prometido Mabel cuando lo compró 6 meses antes de la boda. El auto estaba lleno de regalos de boda, ropa para la luna de miel y la cámara fotográfica que Mabel había pedido especialmente para capturar cada momento de su viaje.

 A las 3:30 de la madrugada del domingo 16 de junio, los recién casados subieron al auto. Mabel llevaba puesto un vestido amarillo con flores, el mismo que había elegido semanas antes, pensando en lo bonita que se vería en las fotos de la playa. Arthur vestía una camisa blanca y pantalones de mezclilla. Se veían como cualquier pareja joven y enamorada que empieza una nueva vida juntos.

 ¿Listos para la aventura, señora Fontalvo? Le preguntó Arthur mientras arrancaba el motor. Más que lista, señor Fontalvo”, respondió Mabel riéndose. Era la primera vez que la llamaban por su apellido de casada y le gustaba cómo sonaba. El plan era sencillo, manejar por la carretera federal hacia Puerto Vallarta, hacer una parada en tequila para desayunar y llegar al hotel antes del mediodía.

Habían reservado una suite con vista al mar en el hotel Playa de Oro, el mismo lugar donde Arthur le había propuesto matrimonio seis meses antes. Mientras se alejaban de Guadalajara, Mabel prendió la radio. Sonaba Amor eterno de Juan Gabriel. Esta va a ser nuestra canción, amor, le dijo a Arthur, cuando seamos viejitos, vamos a recordar esta noche cada vez que la escuchemos.

 Arthur sonríó. Pero había algo en su mirada que Mabel no notó. Era nerviosismo por el viaje o había algo más profundo que su nueva esposa no conocía. Las luces de Guadalajara desaparecieron por el espejo retrovisor. Adelante los esperaba la carretera oscura, iluminada solo por los faros del tsuru azul. Mabel se recostó en el asiento y cerró los ojos, soñando con las olas del Pacífico y los días de sol que les esperaban.

Eran las 4:15 de la madrugada cuando Arthur detuvo el auto en una gasolinera en las afueras de la ciudad. “Voy a cargar gasolina y comprar algo de tomar”, le dijo a Mabel. Ella se quedó en el auto mirando las estrellas a través del parabrisas. El empleado de la gasolinera después recordaría que Arthur parecía nervioso, que miraba constantemente hacia los lados como si esperara a alguien, pero en ese momento nadie le dio importancia.

 ¿Quién hubiera imaginado que esa sería una de las últimas veces que alguien vería a la pareja con vida? A las 4:30 a, Arthur regresó al auto con dos Coca-Colas y una bolsa de cacahuates. Para el camino le dijo Amabel. arrancó nuevamente y tomó la carretera que los llevaría hacia su destino o hacia algo completamente diferente.

El zuru azul desapareció en la oscuridad de la madrugada jalisciense. En el radio seguía sonando música romántica. Mabel tarareaba feliz, ajena a que su vida estaba a punto de cambiar para siempre. ¿Qué pasó realmente en esa carretera solitaria? ¿Por qué Arthur parecía tan nervioso en la gasolinera? Y lo más importante, llegaron los recién casados vivos a Puerto Vallarta.

 La respuesta a estas preguntas cambiaría la vida de dos familias y se convertiría en uno de los misterios más impactantes en la historia de México. Domingo 16 de junio, 10:30 a. Doña Cecilia Gutiérrez despertó con una extraña sensación en el pecho. Alguna vez has tenido esa corazonada de que algo no está bien, pero no sabes exactamente qué.

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