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10 SEGUNDOS EN RADIO — URIBE ACTIVA a ABELARDO y CAMBIA la ELECCIÓN PRESIDENCIAL

10 SEGUNDOS EN RADIO — URIBE ACTIVA a ABELARDO y CAMBIA la ELECCIÓN PRESIDENCIAL

12 de enero de 2026, 7 de la mañana, la FM Radio. El programa más escuchado de Colombia. Álvaro Uribe suelta una bomba que nadie esperaba. Si Abelardo de la Espriella llega a segunda vuelta, el uribismo estará con él, así, sin titubeos, sin vueltas delante de millones de oyentes, Paloma Valencia, la mujer que el mismo había dicho que soñaba con ver en la casa de Nariño.

Escucha esas palabras y algo se quiebra por dentro. Iván Cepeda, el candidato de Petro. El hombre que Uribe ha llamado terrorista durante años, ya sabe que la pelea será brutal. Pero lo que nadie sabe es por qué Uribe movió esta ficha justo ahora. ¿Qué está tramando el hombre más poderoso de la derecha? ¿Qué pacto secreto se cocinó antes de esa entrevista? Porque en Colombia las elecciones no se ganan en las urnas, se ganan en las sombras.

 Y Álvaro Uribe lleva 40 años gobernando desde ahí. Bienvenidos a Historia Oculta. Antes de comenzar, dale me gusta a este vídeo y suscríbete al canal y cuéntanos desde qué parte del mundo nos ves. Para entender lo que pasó esa mañana del 12 de enero, hay que entender primero quién es Álvaro Uribe Vélez, porque sin entender a Uribe no se puede entender la política colombiana de los últimos 40 años. Él no es un político más.

 Es el hombre que cambió Colombia para siempre. Para bien o para mal según a quien le preguntes. Pero nadie puede negar que desde que apareció en la escena nacional nada volvió a ser igual. Uribe nació el 4 de julio de 1952 en Medellín, Antioquia. En una familia ganadera con tierras y con plata. No era de los más ricos del país, pero tampoco era pobre.

Su papá, Alberto Uribe Sierra, era un ganadero respetado en la región. Su mamá, Laura Vélez, una mujer religiosa y de carácter fuerte, Álvaro creció rodeado de vacas, de potreros, de la vida del campo antioqueño, donde la palabra vale y el trabajo duro se respeta. Pero la vida de Uribe cambió para siempre en 1983, cuando su papá fue asesinado por las FAR.

 En un intento de secuestro, Alberto Uribe se resistió al secuestro y los guerrilleros lo mataron. Ese día, Álvaro Uribe dejó de ser un político más y se convirtió en un enemigo mortal de la guerrilla. Ese dolor, esa rabia, ese odio contra las FARC marcaría toda su carrera política, marcaría su presidencia, marcaría su obsesión por derrotar militarmente a los grupos armados.

Uribe estudió derecho en la Universidad de Antioquia, se graduó joven, hizo una especialización en Harvard. Volvió a Colombia y empezó a subir en la política. Fue alcalde de Medellín, fue senador, fue gobernador de Antioquia y en cada cargo dejaba huella. Unos decían que era un trabajador incansable que se levantaba a las 4 de la mañana y trabajaba hasta la medianoche.

 Otros decían que era autoritario, que no aceptaba contradicciones, que quien no estaba con él estaba en su contra. En el año 2002 llegó a la presidencia de Colombia con una promesa sencilla pero poderosa. Seguridad democrática. le dijo al país que iba a acabar con las FARC, que iba a recuperar el control del territorio, que los colombianos iban a poder viajar por las carreteras sin miedo a ser secuestrados y cumplió.

Durante sus 8 años de gobierno, las FARC fueron golpeadas duramente. Perdieron territorio, perdieron comandantes. El país empezó a respirar, la economía creció, la inversión extranjera llegó. Pero también hubo sombras, aparecieron los falsos positivos, esos jóvenes pobres asesinados por el ejército y presentados como guerrilleros muertos en combate.

 Aparecieron las acusaciones de vínculos con paramilitares, apareció el escándalo de las chuzadas ilegales. Apareció la parapolítica donde congresistas aliados de Uribe habían hecho pactos con grupos paramilitares. Uribe negó todo. dijo que eran persecuciones políticas, que sus enemigos querían destruirlo porque él había tocado los intereses de la guerrilla y de los corruptos.

Cuando terminó su segundo periodo en 2010, Uribe intentó cambiar la Constitución para poder ser elegido una tercera vez, pero la Corte Constitucional le dijo que no, que ya había gobernado 8 años y que la democracia necesitaba alternancia. Uribe tuvo que dejar el poder, pero no se fue lejos.

 creó su propio partido político, el Centro Democrático, y desde ahí siguió mandando. Juan Manuel Santos, que había sido su ministro de Defensa, ganó las elecciones de 2010 con el apoyo de Uribe, pero apenas llegó a la presidencia Santos traicionó a su mentor. Empezó un proceso de paz con las FART. Eso mismo que Uribe había jurado nunca hacer.

 Santos decía que era el momento de acabar el conflicto por la vía del diálogo. Uribe decía que era una traición, que las FARC no merecían perdón, que estaban premiando a los terroristas. La guerra entre Uribe y Santos fue brutal. Uribe lideró la campaña del no en el plebiscito de paz de 2016 y ganó. El país votó en contra del acuerdo que Santos había firmado con las FARC.

 Fue un golpe político gigante. Uribe demostró que seguía teniendo más poder que el presidente en ejercicio. Santos tuvo que modificar el acuerdo y firmarlo de todas formas, pero salió debilitado, humillado, destruido políticamente. En 2018 llegó la elección presidencial y Uribe puso toda su maquinaria a trabajar por Iván Duque, un joven senador sin mucha experiencia, pero totalmente leal a Uribe.

 Duque ganó la presidencia con el discurso de hacer pedazos los acuerdos de paz, de recuperar la seguridad, de volver a los tiempos de Uribe. Pero cuando llegó al gobierno, Duque demostró que no tenía el carácter de Uribe, que era débil, que dejaba que lo manejaran. Su gobierno fue mediocre, sin grandes logros, sin grandes escándalos, simplemente gris.

Y entonces llegó 2022, las elecciones más importantes de la historia reciente de Colombia, porque por primera vez un candidato de izquierda, Gustavo Petro, tenía posibilidades reales de ganar. Petro era todo lo que Uribe odiaba. Esguerrillero del M19, socialista, crítico de Uribe, enemigo de la seguridad democrática, aliado de Venezuela.

 Uribe movió cielo y tierra para que Petro no ganara. Apoyó a Federico Gutiérrez en primera vuelta, pero Fico perdió. En segunda vuelta quedaron Petro contra Rodolfo Hernández, un ingeniero outsider que no era de izquierda, pero tampoco era uribista. Uribe no tenía a quien apoyar. El país estaba partido en dos y Petro ganó.

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