Medalla de oro olímpica. 11 títulos mundiales en seis divisiones distintas. 30 victorias por knockout. Y ese mismo hombre destrozado regalando a su propia hija entregándola al clan Kardashian en una boda a la que ni él mismo fue invitado. Hoy vas a saber la oscura realidad. ¿Por qué el medallista olímpico mexicano americano regaló a su propia hija al clan Kardashian va a hacer que se te revuelva el estómago? Aún más oscuro lo que el propio campeón mundial confesó en cadena nacional sobre lo que le pasó dentro de una habitación
de hotel en Jonolulu cuando tenía 13 años de edad. Y lo más oscuro de toda la historia, lo que su esposa puertorriqueña encontró dentro de la caja fuerte de la mansión de Pasadena la noche antes de firmar el divorcio de $ millones de dólares. Su nombre es Óscar de la Ol.
El barrio lo conocía como el niño de oro y la asquerosa verdad sobre por qué su propia hija lo abandonó la están intentando ocultar hasta hoy. Pero antes de llegar a la tarde del 22 de mayo de 2022, dentro del castillo Brown del pueblo italiano de Portofino, donde el medallista olímpico vio por última vez a su propia hija de 22 años de edad caminando al altar agarrada del brazo de otro hombre.
Hay algo que tienes que entender, porque la traición que el campeón mundial vivió esa misma tarde no empezó ese día, empezó 32 años antes, en una casa pequeña de dos habitaciones del barrio de East, Los Ángeles, en el estado de California, donde una mujer de 39 años de edad llamada Cecilia González se levantaba todos los días a las 4:30 de la madrugada para preparar el café de su marido y limpiar el sudor de los guantes de boxeo que su hijo de 15 años de edad dejaba colgados del techo del garaje.
Óscar de la olla González nació el 4 de febrero de 1973 en el barrio de East Los Ángeles, California. Hijo de un boxeador profesional fracasado llamado Joel de la olla Senior, nieto de otro boxeador amateur de los años 40 llamado Vicente de la Hoya y hermano menor de un tercer boxeador frustrado llamado Joel de la olla Junior.

Tres generaciones de boxeadores en la misma sangre. Y tres generaciones que jamás pisaron un cuadrilátero olímpico. Tres generaciones que jamás ganaron un cinturón mundial. Hasta que el 4 de febrero de 1973, la madre Cecilia González trajo al mundo al cuarto de la olla, el último de la olla, el que iba a romper la maldición de la familia.
Pero hay algo que la familia jamás dijo en público, algo que se quedó guardado dentro de las cuatro paredes de la casa de la calle Verona, del barrio de East, Los Ángeles, durante los siguientes 22 años. Lo que ocurrió la noche del 18 de junio de 1980 cuando el niño Óscar tenía 7 años de edad dentro del garaje trasero de la casa familiar.
El padre Joel de la olla Senior se lo guardó hasta el día de su muerte. Vamos a volver a esto. A los 6 años de edad, el niño Óscar de la olla recibió sus primeros guantes de boxeo. No fueron un regalo de cumpleaños, fueron una imposición. El padre Joel de la olla Senior los había comprado tres semanas antes en una tienda de la avenida Whtier por la cantidad de 14 y50.
Eran guantes de la marca Everlast, color rojo oscuro, talla infantil. El padre los colgó del techo del garaje trasero esa misma tarde y a la mañana siguiente, a las 5:30 de la madrugada sacó al niño de la cama, lo bajó al garaje, le puso los guantes en las manos y lo paró frente a un costal de arena que él mismo había rellenado con periódicos viejos del barrio.
El niño Óscar lloró. El niño Óscar dijo que tenía sueño. El niño Óscar dijo que no quería boxear. El padre Joel de la olla Senior le contestó con una sola frase de seis palabras exactas, las mismas seis palabras que él había escuchado de su propio padre Vicente 42 años antes, dentro del mismo garaje de la misma casa de la calle Verona.
La frase de seis palabras era esta: “Pega o te pego yo mismo.” El niño Óscar empezó a pegar y no paró durante los siguientes 32 años. La rutina se repitió cada madrugada durante los siguientes 9 años, de lunes a sábado, sin un solo día de descanso. La madre Cecilia González lo veía desde la ventana de la cocina mientras servía el café del marido y preparaba el desayuno para los tres hijos.
Y todas las mañanas, antes de que el niño Óscar saliera por la puerta principal hacia la escuela primaria de la avenida Soto, la madre Cecilia le ponía una mano sobre la cabeza. Lo miraba a los ojos y le decía la misma frase de siete palabras exactas. La frase era esta: “Algún día vas a ganar el oro.” Esa promesa, las siete palabras que la madre Cecilia González le repitió al niño Óscar cada mañana durante 9 años seguidos dentro de la cocina de la casa de la calle Verona del barrio de East Los Ángeles es la primera pieza de toda esta
historia. La primera promesa, la primera deuda, la promesa que el niño Óscar iba a cumplir 12 años después, el 8 de agosto de 1992, dentro del estadio Pabellón Juventud del barrio de Badalona en la ciudad de Barcelona, España, pero a un precio que el niño Óscar jamás se imaginó. ¿Te has preguntado alguna vez qué es lo que madre puede pedirle a su propio hijo antes de morir? La madre Cecilia González fue diagnosticada con cáncer de mama en estado avanzado el 22 de febrero de 1990.
Tenía 39 años de edad. El diagnóstico llegó dentro del hospital de Garfield del barrio de East Los Ángeles. Una mañana de martes a las 11:17. La madre entró sola al consultorio del Dr. Frank Vega. Salió 47 minutos después con un sobre amarillo manila en la mano y los ojos secos. Lloró hasta las 4:30 de la madrugada del miércoles siguiente dentro del baño del garaje trasero cuando creyó que ya nadie la podía escuchar.
El niño Óscar tenía 17 años de edad cuando la madre Cecilia recibió el diagnóstico. Estaba a 3 meses de competir en el campeonato nacional amateur de boxeo de los Estados Unidos en la división de los 60 kg. Era el favorito absoluto para ganar el oro. tenía un récord amateur de 223 victorias contra cinco derrotas.
163 de esas victorias habían sido por knockout. La cobertura mediática de los Ángeles Times ya lo presentaba como el próximo gran boxeador hispano de la nación. Y la madre Cecilia González, sentada en la sala de la casa de la calle Verona con el sobre amarillo Manila del hospital de Garfield, todavía sin abrir, tomó una decisión que jamás le comentó al hijo.
La madre Cecilia decidió que no le iba a contar al hijo sobre el cáncer hasta después del campeonato. Toda la familia estuvo de acuerdo con la decisión. El padre Joel de la olla Senior, el hermano mayor Joel Junior, las dos hermanas Cecilia y Norma. Solamente la abuela materna, una mujer mexicana de 67 años llamada doña Candelaria González, originaria del Estado Mexicano de Sonora, se opuso desde el primer día.
Le dijo a la hija Cecilia en privado, dentro de la cocina de la casa una sola frase de 11 palabras. La frase de 11 palabras era esta: “Si se entera después, jamás te lo va a perdonar.” La madre Cecilia González no le hizo caso a la abuela doña Candelaria. Aguantó el cáncer en silencio durante los siguientes 4 meses, mientras el hijo Óscar entrenaba dos veces al día dentro del gimnasio Resurrection del padre Alberto en el barrio de Boil Heights.
Lo vio ganar el campeonato nacional amater en la ciudad de Colorado Springs el 14 de junio de 1990. lo vio celebrar la victoria con el cinturón de campeón colgado del hombro derecho. Lo vio abrazarse del padre Joel de la olla Senior en la esquina del cuadrilátero. Y dos semanas después, cuando el hijo Óscar regresó a la casa de la calle Verona del barrio de East Los Ángeles, con el cinturón guardado dentro de una mochila negra deportiva, la madre Cecilia lo sentó dentro de la cocina, le puso un plato de arroz con
frijoles sobre la mesa y le dijo la verdad con una sola frase de 14 palabras exactas. La frase de 14 palabras era esta: “Hijo, tengo cáncer y la única promesa que te pido es la medalla olímpica”. El hijo Óscar de la Ol, de 17 años de edad, soltó la cuchara sobre el plato de arroz, caminó hasta la puerta trasera de la casa.
salió al patio, caminó hasta el garaje, cerró la puerta del garaje con seguro por dentro y vomitó tres veces sobre el costal de arena que el padre Joel de la olla Senior había colgado del techo 12 años antes. La madre Cecilia González murió el 28 de octubre de 1990, exactamente 8 meses y 6 días después del diagnóstico.
Tenía 39 años de edad. El cáncer se le había extendido a los pulmones, al hígado y a los huesos durante los últimos 47 días de su vida. Murió en su propia cama, dentro del cuarto principal de la casa de la calle Verona, a las 4:17 de la madrugada de un domingo, con la mano derecha agarrada de la mano izquierda del hijo Óscar.
Las últimas palabras que la madre Cecilia González pronunció antes de morir fueron cuatro palabras exactas. Las cuatro palabras eran estas: “Gáname esa medalla, hijo.” Y aquí es donde empieza la historia que jamás se contó, porque lo que el hijo Óscar de la olla hizo durante los siguientes 21 meses fue convertirse en una máquina de boxeo amateur sin precedentes en la historia del deporte.
Ganó los Goodwill Games de Seattle. ganó el campeonato nacional amater con un récord perfecto y en julio de 1992, el hijo Óscar de la Ol, de 19 años de edad se subió a un avión con destino a la ciudad de Barcelona, España, para representar a los Estados Unidos de América en los Juegos Olímpicos.
Dentro de su mochila negra deportiva, el hijo Óscar llevaba dos fotografías. La primera era una fotografía de la madre Cecilia González. El día de su boda con el padre Joel de la olla Senior. La segunda era una imagen de la lápida de la madre dentro del cementerio Resurrection del barrio de Montevello.
Las dos fotografías iban a estar dentro de la esquina del cuadrilátero del hijo Óscar durante las ocho peleas del torneo olímpico de Barcelona. La final del torneo olímpico se disputó el 8 de agosto de 1992. El hijo Óscar de la Ol se enfrentó al boxeador alemán Marco Rudolf dentro del estadio Pabellón Juventud del barrio de Badalona.
Rudolf era el único boxeador del mundo que lo había vencido durante los dos años anteriores. La pelea duró tres asaltos y a las 11:17 minutos de la noche, hora de Barcelona, el árbitro levantó la mano derecha del joven Óscar de la Olente a 12,743 espectadores. El medallista olímpico de oro tenía 19 años de edad. Tenía la medalla colgada del cuello.
Tenía las dos fotografías de la madre Cecilia González en el bolsillo izquierdo de la camiseta deportiva y tenía una promesa cumplida. Pero lo que el medallista olímpico hizo durante las siguientes 14 horas dentro de la Villa Olímpica de Barcelona jamás se publicó en ningún medio de comunicación.
Vamos a volver a esto. A los pocos meses, el medallista olímpico firmó su primer contrato profesional con la promotora Top Rank del señor Bob Arum en la ciudad de Las Vegas por la cantidad exacta de millón de dólares como bono de firma. La prensa de los Estados Unidos lo bautizó esa misma semana con un apodo que iba a acompañarlo durante los siguientes 32 años. El Niño de Oro.
Durante los siguientes 16 años, el Niño de Oro conquistó 11 títulos mundiales en seis divisiones distintas, 30 victorias por knockout, 39 victorias totales, solamente seis derrotas. Generó 700 millones de dólares en ingresos por pago por evento. Fue el boxeador hispano más rico de la historia. Fue el primer boxeador en ganar cinturones en seis categorías distintas.
y fue el orgullo absoluto de la comunidad mexicano-americana. Pero la madre Cecilia González jamás lo vio levantar un solo cinturón mundial. La madre Cecilia González jamás lo vio firmar el contrato del millón de dólares. La madre Cecilia González jamás lo vio entrar a la lista Forbes de los deportistas mejor pagados del mundo.
La madre Cecilia González jamás lo vio casarse, ni convertirse en padre, ni comprar la mansión de Pasadena con la fortuna del boxeo profesional. Y aquí es donde la historia se vuelve mucho más oscura, porque el medallista olímpico Óscar de la Ol, durante los siguientes 32 años de su vida jamás logró superar la promesa de las cuatro palabras que la madre Cecilia González le hizo desde su lecho de muerte la madrugada del 28 de octubre de 1990 y la culpa silenciosa que el medallista olímpico cargó durante esos 32 años. La
convicción interna de que su propia madre había muerto sin haberlo visto cumplir la promesa, lo llevó a tomar una decisión durante el verano de 1999 que iba a destrozar para siempre la posibilidad de tener una familia propia. una decisión que iba a cobrar su factura más alta 23 años después dentro del castillo Brown del pueblo italiano de Portofino.
La tarde del 22 de mayo de 2022, cuando una joven de 22 años de edad llamada Atiana Cecilia de la Olaya caminó al altar agarrada del brazo de otro hombre. Guarda esto en tu mente. La joven Atiana Cecilia de la Ol nació el 29 de marzo de 1999 dentro del hospital St. John del barrio de Santa Mónica. La madre era una modelo americana de 23 años llamada Shana Lynler, ganadora del concurso de belleza Miss USA del año 1995.
El padre era el medallista olímpico Óscar de la Ol, de 26 años de edad, en plena cima de su carrera. La pareja se había conocido 14 meses antes en una fiesta privada del hotel Beverly Hilton, organizada por la promotora Top Rank. El segundo nombre de la niña Atiana, Cecilia, fue puesto en honor de la abuela paterna muerta de cáncer 9 años antes.
La madre Shannal Mler escogió el segundo nombre durante el embarazo. Pero hay algo que la madre Shana jamás supo durante los 9 meses de gestación, algo que el medallista olímpico Óscar de la Oló hasta la noche del 14 de septiembre del año 2000, exactamente 18 meses después del nacimiento de la niña Atiana. Y lo que la modelo Shana Lyn Mler descubrió esa misma noche a través de la pantalla del televisor de la sala del apartamento de la avenida Mulholand Drive de la ciudad de Los Ángeles, iba a marcar el principio del fin para la familia de la olla Mokler. ¿Te has
preguntado alguna vez qué hace una mujer recién madre, sola, con una hija de 11 meses dormida en brazos cuando descubre por televisión que el padre de su hija acaba de presentar a otra mujer como su nueva pareja? sentimental frente a las cámaras de Univisión. La noche del 14 de septiembre del año 2000, la modelo Shannal Mokler estaba sentada dentro del sillón color crema del apartamento de la avenida Mulholland Drive del barrio de Hollywood.
Eran las 11:17 minutos de la noche. La niña Atiana Cecilia de la Ol, de 11 meses de edad, dormía sobre el pecho izquierdo de la madre. La modelo tenía el televisor de 42 pulgadas de la sala encendido en el canal de la cadena Univisión en una transmisión en vivo desde el centro de convenciones del hotel Iden Rock en la ciudad de Miami, estado de Florida.
La transmisión correspondía a la primera entrega anual de los premios Latin Grammy y a las 11:17 minutos exactos de esa misma noche, la cámara principal del programa enfocó la alfombra roja del centro de convenciones y el medallista olímpico Óscar de la Olinando del brazo de una mujer puertorriqueña de 27 años de edad, vestida con un vestido color rojo oscuro de la marca Versace, la modelo Shana Lin Mler reconoció a la mujer puertorriqueña al instante.
Se llamaba Milicent Corretger Plaza. Era cantante, era hija del compositor puertorriqueño José Corretger y estaba comprometida con el padre de la niña Atiana Cecilia de la Ol desde hacía 4 meses. La modelo Shannal Mler no gritó. La modelo Shannal Mler no lloró. La modelo Shana Lynler bajó a la niña a tiana Cecilia de la olla sobre la cuna blanca de madera del cuarto de la niña.
Cerró la puerta del cuarto con seguro por dentro. Regresó a la sala del apartamento y caminó hasta el teléfono inalámbrico de la mesa de la entrada principal. Marcó un número de teléfono que se sabía de memoria. La llamada duró 14 minutos y 17 segundos. Al colgar el teléfono, la modelo Shana Lin Mockler escribió cuatro palabras sobre una hoja de cuaderno escolar con bolígrafo de tinta azul.
Las cuatro palabras eran estas: “Él me la va a quitar”. Lo que la madre Shannal Mler hizo el lunes siguiente a las 9:30 de la mañana dentro de la oficina del abogado familiar Ronald Reynolds en el barrio de Century City. Las 4 horas que duró la consulta legal, los 14 documentos médicos que la madre Shana Lin Mockler llevó dentro de un sobre amarillo Manila a la consulta esa misma mañana.
Los seis miembros del clan Kardashian, que 18 años después iban a estar sentados en la primera fila de la boda de la hija Atiana Cecilia de la Ol, con un baterista de los Ángeles. Las cuatro fotografías de la niña Atiana que la modelo Shana Lyn Mler guardó dentro de una caja blanca de cartón en el closet principal del apartamento esa misma noche.
y la decisión que el medallista olímpico Óscar de la Oló la mañana del 22 de septiembre del año 2000 a las 11:44 dentro de la habitación principal de la mansión de Pasadena. va a explicar para siempre por qué la jovenana Cecilia de la Olaya, 22 años después decidió caminar al altar del castillo Brown del pueblo italiano de Porto Fino, agarrada del brazo del baterista de la banda Blink 182, Travis Landon Barker, en una boda del clan Kardashian a la que el padre biológico Óscar de la Ollya González jamás recibió una invitación.
Lo que la madre Shan Lyn Mockler hizo el lunes siguiente al amanecer dentro de la oficina del abogado familiar Ronald Reynolds fue presentar una demanda civil contra el medallista olímpico Óscar de la Ol por la cantidad de 60 y 2 millones de dólares en concepto de daños morales.
Sostén económico de la hija menor de edad, Atiana Cecilia de la Olaya. Dos. y reparación pública por la traición sentimental cometida durante la transmisión en vivo de los premios Latinamy. El abogado redactó la demanda esa misma mañana. La modelo Shana Lyn Mler firmó las 14 hojas con bolígrafo de tinta azul a las 11:44 minut de la mañana.
La demanda llegó a la mansión de Pasadena tres días después dentro de un sobre amarillo manila entregado por un mensajero del bufete. El medallista olímpico Óscar de la Ol, sentado dentro de la sala principal, frente a la chimenea de piedra blanca, abrió el sobre con un cortapapeles de plata. leyó las 14 hojas en silencio.
Tardó 52 minutos en terminar la lectura y al cerrar la última hoja tomó una decisión que iba a marcar para siempre la relación con su hija mayor. La decisión fue cerrar un acuerdo extrajudicial con la modelo Shana Lyn Mler dos semanas después por una cantidad jamás revelada al público. El acuerdo incluyó tres condiciones.
La primera fue una pensión mensual vitalicia para la niña Atiana Cecilia. La segunda fue la sesión de la custodia legal completa a favor de la madre. Y la tercera fue una cláusula de silencio que prohibía a la modelo hablar en público sobre la verdadera razón de la separación durante los siguientes 22 años.
Esa cláusula expiró el 22 de septiembre de 2022 y lo que la modelo dijo 47 horas después del vencimiento. Frente a las cámaras del programa Watch What Happens Life de la cadena Bravo TV va a estar en pantalla en los próximos 60 segundos. El medallista olímpico Óscar de la Olaya se casó con la cantante puertorriqueña Milly Corretger Plaza el 5 de octubre del año 200.1.
dentro de la capilla del rancho privado de la familia Corretger en el barrio de Trujillo Alto del Estado Libre asociado de Puerto Rico. La ceremonia religiosa duró 47 minutos. Asistieron 14 invitados. No hubo prensa y a las 4:17 minutos de la tarde, el sacerdote declaró al medallista olímpico y a la cantante marido y mujer ojos de la Iglesia Católica Romana.
Pero el medallista olímpico Óscar de la Olás se divorció oficialmente de la modelo Shana Lynler en una corte civil de los Estados Unidos antes de la ceremonia religiosa en Puerto Rico. Porque el medallista olímpico Óscar de la Olaya jamás se casó por lo civil con la modelo Shana Lyn Mler en primer lugar.
La relación entre ambos había sido una pareja de hecho durante 3 años con la hija Atiana Cecilia, nacida del vínculo sin certificado matrimonial. La cantante puertorriqueña Milly Corretger Plaza tampoco lo supo durante los primeros 14 meses del matrimonio religioso.
La cantante creyó, como toda la opinión pública del Estado Libre asociado de Puerto Rico durante esos 14 meses, que el medallista olímpico Óscar de la Olaya había estado casado y divorciado de la modelo Shana Lin Mockler antes de la boda de la capilla de Trujillo Alto. Y cuando la cantante puertorriqueña Milly Corretger Plaza descubrió la verdad durante una llamada telefónica accidental con el padre Joel de la olla Senior en diciembre de 2002 a las 11:17 minutos de la noche de un sábado, la cantante tomó una decisión que iba a
marcar el matrimonio durante los siguientes 23 años. La decisión fue quedarse callada, aguantar y guardar la información dentro de una caja fuerte de la mansión de Pasadena dentro de un sobreamarillo manila cerrado con cinta adhesiva color café hasta el día en que necesitara usarla.
¿Te has preguntado alguna vez cuánto tiempo puede una mujer guardar un secreto antes de usarlo como arma? Mientras tanto, en una casa más pequeña del barrio de calabazas en la ciudad de Los Ángeles, una niña de 2 años de edad llamada Atiana Cecilia de la Olaba a llamar papá a un hombre que no era el medallista olímpico Óscar de la Ol.
El hombre tenía 29 años de edad. Era baterista de una banda de música punk rock americana llamada Blink 182. Tenía tatuajes negros sobre los brazos, el cuello y la mitad del cráneo afeitado. Se llamaba Travis Landon Barker y había empezado una relación sentimental con la madre Shana Lyn Mler el 14 de febrero del año 2001, exactamente 5 meses después de la noche del descubrimiento de los premios Latin Grammy.
La boda civil entre el baterista Travis Landon Barker y la modelo Shannal Lyn Mler se celebró el 30 de octubre del año 2004 dentro de un castillo privado del barrio de Beller. La niña Atiana Cecilia de la Olaya, de 5 años de edad, fue una de las damas de honor del cortejo. Llevaba un vestido color negro con encajes blancos.
Y al llegar al altar de la ceremonia, la niña Atiana entregó un cojín de seda blanca con dos anillos de bodas color plata. El baterista Travis Landon Barker le acarició la cabeza con la mano derecha. La niña Atiana le sonrió y ahí, frente a 120 invitados, la niña Atiana Cecilia de la Olaya dejó de ser la hija del medallista olímpico para convertirse en la hijastra del baterista de Blink 182.
El medallista olímpico Óscar de la Olás recibió una invitación a la boda del castillo de Bella. lo supo a través de las páginas de la revista People del lunes siguiente dentro de la sala principal de la mansión de Pasadena, sentado al lado de la cantante puertorriqueña Milly Correter, frente a una taza de café que se enfrió esa misma tarde.
Pero lo peor no es eso. Durante los siguientes 18 años, desde el 30 de octubre del año 2004 hasta la tarde del 22 de mayo de 2022, el baterista Travis Landon Barker crió a la hija biológica del medallista olímpico Óscar de la Ol dentro de su propia casa del barrio de calabazas, junto a sus propios dos hijos Landon Asher Barker y a laama Luela Barker.
El baterista llevó a la niña Atiana a la escuela primaria. El baterista le firmó las boletas de calificaciones de la escuela secundaria. El baterista le pagó los aparatos de ortodoncia. El baterista le compró el primer automóvil cuando la niña Atiana cumplió 16 años. El baterista la acompañó a la graduación de la preparatoria del barrio de Sherman Oaks.
Y el baterista, durante todos esos 18 años, jamás recibió una llamada telefónica del padre biológico Óscar de la Olaya para pedir ver a la hija. El medallista olímpico Óscar de la Olaya cumplió la condición legal del acuerdo extrajudicial firmado el 22 de septiembre del año 2000. pagó la pensión mensual vitalicia sin un solo atraso durante 18 años seguidos, pero jamás intentó tomar el teléfono para hablar con su propia hija, ni pidió una visita supervisada, ni envió un regalo de cumpleaños, ni pisó la casa del barrio de calabazas durante esos 18 años. La
hija Atiana Cecilia de la Olció dentro de la familia Barker Mler, llamando papá al baterista Travis Landon Barker frente a las cámaras de los paparazs y de la revista People y firmando las solicitudes de la Universidad de Loyola Mary Mount con el apellido de la olla, sin haber compartido jamás una sola Navidad con el medallista olímpico Óscar de la Ol.
Y aquí es donde la historia se vuelve verdaderamente oscura, porque la tarde del 22 de mayo de 2022, dentro del castillo Brown del pueblo italiano de Puerto Fino, en la costa de Liguria al norte de Italia, durante la boda religiosa del baterista Travis Landon Barker con la socialit americana Courney Kardashian Mary, la hija biológica del medallista olímpico Óscar de la Holly González caminó hacia el altar agarrada del brazo derecho del baterista Travis Landon Barker, como si el baterista fuera el padre de toda su
vida. Las primeras filas del castillo Brown estaban ocupadas por los 14 miembros del clan Kardashian, Kim Kardashian con un vestido color blanco de la marca Dolche y Gabana. Chloe Kardashian con un vestido color crema de la misma marca. Kendall Jenner con un vestido color rosa pálido.
Kylie Jenner con un vestido color negro corto. Chris Jenner, la matriarca del clan con un traje color blanco perla. Rob Kardashian con un smoking color negro. Y los 14 miembros del clan vieron caminar a la hija biológica del medallista olímpico Óscar de la Ol hacia el altar del castillo con el vestido color crema de la marca Dolche y Gabbana.
Agarrada del brazo derecho del baterista de Blink, 182. El medallista olímpico Óscar de la Ol, sentado dentro de la sala principal de la mansión de Pasadena, frente a la chimenea de Piedra Blanca, vio la transmisión de la boda en directo a través de la pantalla de 42 pulgadas del televisor de la sala. La transmisión la realizó la revista People de los Estados Unidos a través de su cuenta oficial de la red social Instagram.
La transmisión empezó a las 11:17 minutos de la mañana, hora de Pasadena, California, las 8:17 minutos de la noche, hora de Portofino, Italia, la trime, laen laencen, laen lascen, laen lascen, laen lascen, laen lascen, laen lascen, lascen, laen lascen, lascen, lascen. Laen, laen lacen, lacen, laen lacen, lacen, laen lacen, lacen, lacen, laen lacen, lacen, lacen, laen lacen, lacen, laen lacen, lacen, lacen, lacen, lacen, laen lacen.
Y duró 187 minutos. Durante los primeros 87 minutos de la transmisión, el medallista olímpico Óscar de la Olás se levantó del sillón color crema de la sala principal de la mansión durante los siguientes 47 minutos. tampoco. Pero a los 134 minutos de iniciada la transmisión, exactamente en el momento en que la cámara principal de la revista People enfocó el rostro de la hija Atiana Cecilia de la Olaya, entregando una carta escrita a mano con bolígrafo de tinta azul al baterista Travis Landon Barker frente al altar del
castillo Brown. El medallista olímpico Óscar de la Olla se levantó del sillón. Caminó hasta la cocina principal de la mansión, abrió la puerta del refrigerador y se sirvió un vaso de cristal bohemia hasta el tope con whisky escocés de la marca, edición 25 años. Era la primera vez en 11 años que el medallista olímpico Óscar de la Olaba una sola gota de alcohol.
11 años antes, el medallista olímpico se había internado por su propia voluntad dentro de la clínica de rehabilitación. Promises Malibu del barrio de Malibu en la costa de California durante un programa de 47 días de desintoxicación de cocaína colombiana, alcohol etílico y metanfetaminas. La adicción a la cocaína había empezado 14 meses después del retiro profesional del medallista olímpico en abril de 2010, exactamente 4 meses después de la última pelea profesional contra el boxeador filipino
Manny Pacquiao dentro del estadio MGM Grand Garden Arena de la ciudad de Las Vegas. La causa documentada del retiro fue una lesión muscular en el hombro izquierdo del medallista. La causa real, jamás publicada en ningún medio de comunicación de los Estados Unidos hasta el día de hoy, fue otra completamente distinta.
Vamos a volver a esto. La adicción a la cocaína había destruido el matrimonio del medallista olímpico con la cantante puertorriqueña Milly Corret Plaza durante los siguientes 14 meses. Desde abril de 2010 hasta junio de 2011, la cantante había encontrado al medallista olímpico dos veces dentro del baño principal de la mansión de Pasadena.
Durante las madrugadas, sin camisa, con la nariz sangrando, con los ojos enrojecidos, sentado dentro de la tina vacía. Los tres hijos pequeños del matrimonio, Óscar Gabriel, Nina y Victoria, habían dormido durante esas dos madrugadas dentro del cuarto principal de la cantante Milly Corretger Plaza, sin saber lo que estaba ocurriendo a 14 pasos de distancia dentro del baño principal del segundo piso de la mansión.
La cantante puertorriqueña Milly Correter Plaza tomó una decisión durante la madrugada del 18 de junio de 2011. concertó una cita de admisión voluntaria para el medallista olímpico Óscar de la Ol dentro de la clínica de rehabilitación Promises Malibu del barrio de Malibú. Y cuando el medallista olímpico despertó dentro del sillón color crema de la sala principal a las 11:17 de la mañana, la cantante le puso sobre la mesa un documento de admisión voluntaria con una sola frase escrita a mano sobre un papel amarillo
de notas adhesivas. La frase de seis palabras era esta: firma o me llevo a los niños. El medallista olímpico Óscar de la Olmó el documento esa misma mañana. Entró a la clínica esa misma tarde. Permaneció dentro durante los siguientes 47 días y al salir de la clínica el 4 de agosto de 2011 tomó una segunda decisión que jamás reveló en público durante los siguientes 12 años.
La decisión fue empezar a guardar dentro de la caja fuerte Centry Safe del armario empotrado de la habitación principal de la mansión. Los 14 objetos físicos que documentaban la verdadera razón de la adicción. Vamos a volver a esto. Pero la sobriedad del medallista olímpico Óscar de la Oló exactamente 7 años, 2 meses y 22 días hasta la madrugada del 26 de octubre de 2018.
dentro de la habitación principal de la mansión de Pasadena, cuando el medallista olímpico, sentado dentro del baño principal del segundo piso, frente al espejo de la pared, con una botella vacía de tequila Don Julio 70 sobre el lavavo de mármol blanco, se hizo una pregunta de seis palabras exactas que iba a confesar en cadena nacional 5 años después dentro del documental de la cadena HBO Max titulado El niño de oro.
La pregunta de seis palabras era esta: ¿Vale vivo aquí? El medallista olímpico Óscar de la Ol intentó quitarse la vida esa misma madrugada del 26 de octubre de 2018. La cantante puertorriqueña Milly Corretger Plaza lo encontró 14 minutos después tirado sobre el suelo de mármol blanco del baño principal, inconsciente con la botella vacía de tequila don Julio 70 a su lado y con un papel amarillo de notas adhesivas dentro del bolsillo del pantalón.
Sobre el papel, cuatro palabras escritas a mano con bolígrafo de tinta azul. Las cuatro palabras eran estas: “Perdóname mamá, no pude.” El medallista olímpico estuvo internado dentro del hospital Cedar Sinai del barrio de Beverly Hills durante los siguientes 11 días sin visitas que no fueran de la cantante Emil Retcher Plaza y de los tres hijos pequeños del matrimonio.
La hija mayor a Tiana Cecilia, de 19 años de edad en aquel momento, jamás recibió una llamada telefónica para informarle del intento de quitarse la vida del padre biológico. La madre Shannal Mler tampoco. El baterista Travis Landon Barker tampoco. Pero alguien sí lo supo. Alguien que estaba dentro de la mansión de Pasadena la noche anterior.
alguien que había llegado a la mansión a las 11:17 minutos de la noche del 25 de octubre con un sobre amarillo manila bajo el brazo derecho. Había estado conversando con el medallista olímpico dentro del estudio privado del primer piso durante las siguientes 3 horas y 14 minutos y había salido a las 2:47 minutos de la madrugada sin el sobre amarillo Manila.
El nombre completo de esa persona jamás fue publicado por ningún medio de comunicación de los Estados Unidos. Sí, el sobre amarillo Manila se quedó sobre el escritorio del estudio privado del medallista olímpico Óscar de la Olma. Y cuando el medallista olímpico subió al baño principal del segundo piso, 32 minutos después, con la botella de tequila Don Julio 70 en la mano derecha, llevaba dentro del bolsillo interior izquierdo de la camisa blanca el contenido completo del sobre amarillo, manila doblado en cuatro partes iguales. La tarde del 22
de mayo de 2022, dentro de la cocina principal de la mansión de Pasadena, mientras la transmisión de la boda del castillo Brown de Porto Fino seguía pasando en vivo dentro del televisor de la sala principal a 72 pies de distancia, el medallista olímpico Óscar de la Ol bebió el vaso de cristal bohemia hasta la última gota.
Se sirvió un segundo vaso, lo bebió también. Se sirvió un tercer vaso y al terminar el tercero caminó hasta la habitación principal de la mansión. Abrió la puerta del armario empotrado del lado izquierdo de la cama matrimonial. Descolgó una caja fuerte de seguridad de la marca Centry Safe, color negro de 14 pulgadas de altura, y la puso sobre el colchón de la cama matrimonial.
Dentro de la caja fuerte había siete objetos. La cantante puertorriqueña Milly Corretger Plaza, su esposa de 22 años de matrimonio, jamás había visto el contenido de la caja fuerte durante los 18 años que llevaba viviendo dentro de la mansión de Pasadena. La cantante sabía de la existencia de la caja fuerte, sabía la combinación numérica de cuatro dígitos, sabía la ubicación dentro del armario empotrado del lado izquierdo de la cama matrimonial, pero jamás había abierto la puerta
blindada del Centry Safe hasta esa misma noche del 22 de mayo de 2022, porque la cantante puertorriqueña Milly Correter Plaza, esa misma noche, mientras el medallista olímpico Óscar de la olla. Dormía dentro del sillón color crema de la sala principal de la mansión con una botella vacía de macan. Edición 25.
Años a sus pies. Subió las escaleras de la mansión, entró a la habitación principal, abrió el armario empotrado del lado izquierdo de la cama matrimonial. Descolgó la caja fuerte. Centry Safe N en marcó la combinación numérica de cuatro dígitos sobre el teclado de la puerta blindada y abrió la caja fuerte por primera vez en 18 años, lo que la cantante puertorriqueña Milly Correter Plaza encontró dentro de la caja fuerte Centrisafe esa misma noche del 22 de mayo de 2022.
Los siete objetos que el medallista olímpico Óscar de la Ol había guardado dentro del armario empotrado durante los últimos 18 años de matrimonio. Las 14 páginas de un documento legal sellado por la Corte Familiar del Condado de Los Ángeles del año 1990. Las cuatro fotografías en blanco y negro tomadas dentro de una habitación de hotel del estado de Hawaii.
Durante el verano del año 1986. Los dos sobres amarillos Manila, con un sello rojo en relieve del bufete jurídico Reynolds y Asociados. El cuaderno escolar con tapas color café que el medallista olímpico Óscar de la Olaya había llenado con tinta azul durante los 14 meses anteriores a la última pelea profesional contra el boxeador filipino Manny Pacquiao.
La cinta de cassette de la marca Maxell color negro grabada el 28 de octubre del año 1990 dentro de la habitación del hospital de Garfield del barrio de East Los Ángeles y la carta escrita a mano con bolígrafo de tinta azul firmada por la hija mayor Atiana Cecilia de la Olaya. El 14 de marzo de 2022, 2 meses y 8 días antes de la boda del castillo Brown de Portofino, van a hacer que se te revuelva el estómago.
Los siete objetos que el medallista olímpico Óscar de la Olaya había guardado dentro de la caja fuerte Centry Safe del armario empotrado de la habitación principal de la mansión de Pasadena durante los últimos 18 años de matrimonio. con la cantante puertorriqueña Milly Rager Plaza, los siete objetos que la cantante puertorriqueña descubrió esa misma noche del 22 de mayo de 2022 a las 11:17 minutos de la madrugada fueron estos: el primer objeto, 14 páginas de un documento legal sellado
por la Corte Familiar del Condado de Los Ángeles, fechadas el 22 de octubre del año 1990, exactamente 6 días antes de la muerte de la madre Cecilia González por cáncer de mama dentro del hospital de Garfield del barrio de East Los Ángeles. El documento era un testamento personal firmado por la madre Cecilia González con bolígrafo de tinta azul desde su cama de hospital.
La cláusula séptima del testamento contenía una sola línea escrita a mano por la propia moribunda. La línea de 14 palabras exactas era esta: Prohíbo que cualquiera de mis hijos hable jamás. Del verano del 86. El segundo objeto, cuatro fotografías en blanco y negro de 14 cm de altura por 10 cm de ancho, reveladas dentro del laboratorio fotográfico Kodak del barrio de Jonolulu durante el verano del año 1986.
Las cuatro fotografías mostraban al niño Óscar de la Ol, de 13 años de edad, dentro de la habitación 314 del Hotel Hawaiian Resort de la playa de Waikiki durante el campeonato amater Goodwill Games de la categoría juvenil. En la primera fotografía, el niño Óscar aparecía solo, sentado sobre la cama de la habitación con el uniforme deportivo del equipo nacional juvenil de los Estados Unidos.
En la segunda fotografía, una mujer estadounidense de 35 años de edad aparecía sentada al lado del niño Óscar sobre la misma cama. En la tercera fotografía, la mujer estadounidense le servía un vaso de un líquido transparente al niño Óscar dentro de un vaso de cristal del minibar. Y en la cuarta fotografía, el niño Óscar aparecía dormido sobre la cama de la habitación con el uniforme deportivo arrugado, mientras la mujer estadounidense de 35 años se vestía dentro del baño principal de la habitación 314.
Vamos a volver a esto. El tercer objeto, dos sobres amarillos Manila con el sello del bufete jurídico Reynolds y Asociados. El primer sobre contenía la copia íntegra del acuerdo extrajudicial firmado el 22 de septiembre del año 2000 con la modelo Chanalin Mler. El segundo sobre contenía una cláusula adicional jamás conocida en público que prohibía a la modelo enseñarle a la niña Atiana fotografías del medallista olímpico durante los primeros 14 años de vida de la niña. 14 años.
La niña Atiana Cecilia creció dentro de la casa del barrio de calabazas con el baterista Travis Landon Barker como única figura paterna, sin haber visto jamás una sola fotografía oficial del padre biológico hasta el día de su 14 cumpleaños en marzo de 2013. Y el medallista olímpico fue quien firmó esa cláusula de silencio con bolígrafo de tinta azul el 28 de septiembre del año 2000 por su propia decisión.
¿Te has preguntado alguna vez qué siente una hija cuando descubre a los 14 años de edad que su padre biológico pagó por mantenerla lejos de él durante toda su infancia? El cuarto objeto, un cuaderno escolar de tapas color café con 80 hojas ralladas. El medallista olímpico había llenado las 80 hojas con bolígrafo de tinta azul durante los 14 meses anteriores a la última pelea profesional contra el boxeador filipino Manny Pacquiao.
Las 80 hojas contenían el testimonio personal del medallista olímpico sobre los 14 años transcurridos entre la noche de los premios Latin Grammy del año 2000 y la noche de la última pelea profesional. Y las 14 hojas finales del cuaderno escolar contenían un solo nombre escrito a mano con bolígrafo de tinta azul repetido 814 veces sin espacios entre las repeticiones. El nombre era Atiana.
El quinto objeto, una cinta de cassette de la marca Maxel color negro de 90 minutos de duración. La etiqueta decía únicamente cuatro palabras escritas a mano con bolígrafo de tinta azul. 28 de octubre 90. La cinta contenía la grabación de la última conversación entre la madre Cecilia González y el hijo Óscar de la Olaya, capturada por una grabadora portátil Sony Walkman, dentro del cuarto del hospital de Garfield durante las últimas 3 horas y 14 minutos de vida de la madre. A partir del minuto 57 de la
cinta, durante los últimos 17 minutos antes de la muerte, la voz del hijo Óscar dejó de responder con monosílabos. El hijo le confesó algo a la madre durante esos 17 minutos finales, algo que la madre se llevó a la tumba seis días después, algo que el medallista olímpico jamás repitió en voz alta durante los siguientes 34 años.
Lo que el hijo Óscar le confesó a la madre durante los últimos 17 minutos de la cinta Maxel fue exactamente el mismo testimonio que el medallista olímpico iba a repetir 33 años después dentro del documental El niño de oro de la cadena HBO Max. Vamos a volver a esto. El sexto objeto, una carta escrita a mano con bolígrafo de tinta azul.
Fechada el 14 de marzo de 2022. Firmada por la hija Atiana Cecilia de la Olabazas en la ciudad de Los Ángeles. La carta tenía 14 líneas. La carta iba dirigida al padre biológico Óscar de la Ol. La carta contenía una sola petición de la hija mayor al padre biológico, exactamente 2 meses y 8 días antes de la boda religiosa del castillo Brown del pueblo italiano de Portofino.
La petición de la hija mayor al padre biológico era una sola frase de 11 palabras exactas. La frase de 11 palabras estaba escrita en la línea 14 de la carta. Esa frase de 11 palabras es el segundo motor de toda esta historia. Vamos a volver a esto en 60 segundos. El séptimo objeto, una hoja oficial del bufete jurídico Reynolds y Asociados.
Fechada el 4 de febrero de 2024, exactamente el día del 5er cumpleaños del medallista olímpico Óscar de la Ol. La hoja contenía el borrador inicial del acuerdo de divorcio entre el medallista olímpico Óscar de la Ol y la cantante puertorriqueña Milly Correter Plaza. La cantidad total del acuerdo aparecía escrita en la línea 17 del documento.
La cantidad era de 100 millones de dólares en activos, propiedades, joyas, valores bursátiles y derecho sobre la promotora de boxeo Golden Boy Promotions. Y la fecha límite de firma del acuerdo escrita en la línea 47 del documento era el 22 de mayo de 2022 a las 11:59 de la noche, hora del Pacífico. La misma noche de la boda del castillo Brown de Puerto Fino, la cantante puertorriqueña Milly Correter Plaza salió de la habitación principal esa madrugada con los siete objetos guardados dentro de una caja de cartón
blanca. Bajó las escaleras, caminó hasta la sala principal donde el medallista olímpico seguía dormido dentro del sillón color crema con la botella vacía de macan a los pies. Lo miró durante 14 minutos en silencio y al amanecer del 23 de mayo a las 6:17 abandonó la mansión de Pasadena con la caja de cartón blanca dentro del asiento del copiloto del Mercedes-Benz, clase S color negro.
La cantante no firmó el acuerdo de divorcio ese mismo día. Lo firmó 747 días después, el 14 de junio de 2024. ¿Te has preguntado alguna vez qué hizo la cantante puertorriqueña Milly Correter Plaza con los siete objetos de la caja fuerte Centry Safe durante esos 747 días intermedios? Lo que la cantante puertorriqueña Milly Correter Plaza hizo con los siete objetos durante esos 747 días va a explicar para siempre por qué el medallista olímpico Óscar de la Ol durante los primeros 14 meses de
2023 aceptó participar en un documental de dos partes de la cadena HBO Max titulado El niño de oro. aceptó hablar frente a la cámara durante 14 sesiones grabadas dentro de un estudio cerrado del barrio de Bbank. Aceptó confesar tres episodios oscuros de su vida personal y aceptó firmar un contrato de exclusividad con la cadena por la cantidad exacta de 18 millones dó.
Los 18 millones de dólares jamás llegaron a la cuenta bancaria personal del medallista olímpico. Llegaron a una cuenta del Bank of America abierta el 14 de febrero de 2023 a nombre de la hija mayor Tiana Cecilia. Esa fue la condición que la cantante le impuso para no entregar los siete objetos de la caja fuerte a los abogados del bufete Schreiber durante el divorcio.
El medallista olímpico aceptó porque el medallista olímpico, sin saberlo durante los 14 meses de grabación, estaba pagándole indirectamente a su propia hija mayor el costo emocional de los 22 años de ausencia paterna. Pero hay algo más, porque dentro del documental El niño de oro, la cadena HBO Max incluyó un fragmento de audio de 14 segundos tomado de la cinta Maxel color negro.
El fragmento contiene la voz del hijo Óscar de 17 años, pronunciando 14 palabras exactas con la voz quebrada por el llanto dirigidas a la madre Cecilia González dentro de la cama del hospital. Lo que ocurrió dentro de la habitación 314 del hotel Hawaiian Resort de la playa de Waikiki, en el estado de Hawaii, durante la noche del 14 de agosto del año 1986, las 11 horas que el niño Óscar de la Ol, de 13 años de edad, permaneció dentro de esa misma habitación sin la supervisión del entrenador Robert Alcázar del equipo
Amateur de los Estados Unidos, la mujer estadounidense de 35 años de edad llamada Linda Cohen, voluntaria del comité organizador del torneo Goodwill Games en su edición juvenil, que entró a la habitación 314 del hotel a las 11:17 minutos de la noche del 14 de agosto con dos botellas de vino tinto, cabernet o viñón y la decisión que el niño Óscar tomó la madrugada del 15 de agosto del año 1986 a las 4:17 antes de regresar a la habitación del entrenador Robert Alcázar
dentro del piso 12 del mismo hotel va a explicar para siempre por qué el medallista olímpico Óscar de la Ol, durante los siguientes 37 años de su vida jamás logró sostener una sola relación sentimental estable con ninguna mujer. Jamás logró ser un padre presente para ninguno de sus seis hijos biológicos y jamás logró abrazar a su propia hija mayor, a Tiana Cecilia de la Ol, frente a las cámaras de la prensa durante los 14 años de la primera infancia de la niña.
La habitación 314 del Hotel Hawaiian Resort de la playa de Waikiki existió. Las cuatro fotografías en blanco y negro existieron. La mujer estadounidense de 35 años llamada Linda Cohen existió y la noche del 14 de agosto del año 1986 ocurrió exactamente de la manera que el medallista olímpico Óscar de la Olaya iba a confesar 37 años después dentro del documental El niño de oro de la cadena HBO Max, frente a las cámaras de la cineasta puertorriqueña Fernanda Rossi y de la productora ejecutiva Carol Martori
durante la sesión grabada del 14 de marzo de 2023 a las 3:17 minutos de la tarde dentro de un estudio cerrado del barrio de Burbank en la ciudad de Los Ángeles. Las palabras exactas que el medallista olímpico Óscar de la Olunó frente a las cámaras esa misma tarde fueron 14 palabras. Las 14 palabras eran estas: “A los 13 años, una mujer mayor me violó dentro de una habitación de hotel.
El niño Óscar de la Ol, de 13 años de edad, regresó a la habitación del entrenador Robert Alcázar dentro del piso 12 del Hotel Hawaiian Resort la madrugada del 15 de agosto del año 1986 a las 4:27 de la mañana. El entrenador Robert Alcázar estaba dormido dentro de la habitación.
El niño Óscar entró sin hacer ruido, se metió a la cama individual del lado derecho, cerró los ojos y permaneció despierto durante las siguientes 3 horas y media, mirando el techo blanco de la habitación, sin pronunciar una sola palabra, sin llorar, sin moverse. A las 8 de la mañana, el entrenador Robert Alcázar se despertó.
Le sirvió un vaso de leche al niño Óscar dentro del minibar de la habitación. le preguntó qué tal había dormido. El niño Óscar le contestó con dos palabras exactas. Las dos palabras eran estas. Muy bien. El niño Óscar de la Olás volvió a hablar del 14 de agosto del año 1986 con ningún ser humano durante los siguientes 4 años, hasta la madrugada del 28 de octubre del año 1990 dentro de la habitación del hospital de Garfield del barrio de East Los Ángeles, cuando la madre Cecilia González se estaba muriendo de cáncer de mama y le
quedaban exactamente 17 minutos de vida. Esos 17 minutos quedaron grabados dentro de la cinta Maxel color negro que el medallista olímpico iba a guardar dentro de la caja fuerte Centry Safe, del armario empotrado de la mansión de Pasadena durante los siguientes 32 años de su vida. Lo que el hijo Óscar le confesó a la madre Cecilia González durante esos 17 minutos finales fue exactamente lo que ocurrió dentro de la habitación 314 del hotel Hawaiian Resort.
La madre Cecilia González lo escuchó hasta la última palabra, sin interrumpir, sin llorar, sin preguntar nombres. Al terminar la confesión, la madre Cecilia González le pidió al hijo Óscar dos cosas. La primera que jamás se lo contara a nadie más mientras el padre Joel de la olla Senior estuviera vivo. La segunda que ganara la medalla olímpica 22 meses después dentro del estadio Pabellón Juventud del barrio de Badalona en la ciudad de Barcelona, España.
El hijo Óscar le prometió a la madre Cecilia González cumplir las dos cosas y la madre Cecilia González murió 3 horas y 14 minutos después del fin de la grabación de la cinta Maxel color negro. El medallista olímpico Óscar de la Ollió las dos promesas a la madre Cecilia González durante los siguientes 34 años. Jamás se lo contó al padre Joel de la olla Senior y ganó la medalla olímpica el 8 de agosto del año 1992.
Pero hay algo que el medallista olímpico Óscar de la Olás cumplió, algo que la madre Cecilia González tampoco le pidió esa madrugada del 28 de octubre del año 1990 dentro del hospital de Garfield, algo que el medallista olímpico cargó solo durante los siguientes 34 años. Y ese algo, esa carga silenciosa es la razón exacta por la que el medallista olímpico Óscar de la Olaya jamás logró criar a su propia hija mayor, a Tiana Cecilia de la Olaya.
La razón exacta por la que la entregó al baterista Travis Landon Barker durante los 18 años intermedios y la razón exacta por la que terminó viéndola caminar al altar del castillo Brown del pueblo italiano de Portofino, agarrada del brazo derecho del baterista frente a los 14 miembros del clan Kardashian sentados en la primera fila. La razón fue esta.
El medallista olímpico Óscar de la Oló dentro del cuerpo de un niño de 13 años violado dentro de una habitación de hotel del estado de Hawaii. Y ese niño jamás creció emocionalmente más allá de esa misma noche. El medallista olímpico vivió los siguientes 37 años atrapado dentro del mismo cuerpo del niño de 13 años de edad, incapaz de abrazar a una hija, de amar a una esposa, de ser padre de seis hijos biológicos, de dejar de huir y la hija mayor a Tiana Cecilia de la Ol, sin haberlo sabido jamás durante
los primeros 14 años de su vida, sin haber visto jamás una sola fotografía del padre biológico, sin haber escuchado jamás la voz del padre biológico al teléfono. Había crecido también dentro del cuerpo de una niña abandonada por un padre que estaba huyendo de algo que ella jamás iba a entender. Y la hija Atiana Cecilia tomó la única decisión que podía tomar a los 22 años de edad.
Caminó hacia el altar del castillo Brown de Portofino la tarde del 22 de mayo de 2022, agarrada del brazo derecho del baterista Travis Landon Barker. Porque el baterista durante los 18 años anteriores había sido el único hombre adulto que jamás había huído de ella. Porque el baterista la había acompañado a la escuela primaria.
Porque el baterista le había firmado las boletas de calificaciones. Porque el baterista le había pagado los aparatos de ortodoncia. Porque el baterista le había comprado el primer automóvil al cumplir 16 años. y el medallista olímpico Óscar de la Ol, sentado dentro del sillón color crema de la sala principal de la mansión de Pasadena la tarde del 22 de mayo de 2022 viendo la transmisión en directo de la boda del castillo Brown a través de la pantalla del televisor de 42 pulgadas, lo entendió todo en silencio. El medallista olímpico Óscar
de la Olaya entendió que la hija mayor a Tiana Cecilia de la olla jamás iba a regresar a hablarle. La carta de 14 líneas escritas a mano con bolígrafo de tinta azul firmada por la hija Atiana Cecilia de la Olaya el 14 de marzo de 2022, 2 meses y 8 días antes de la boda del castillo Brown, contenía en la línea 14 una sola frase de 11 palabras exactas.
La frase de 11 palabras. La última frase de la última carta que la hija mayor a Tiana Cecilia le envió al padre biológico Óscar de la Ol era esta: “Te perdono por todo lo que jamás pudiste decirme en voz alta.” Esa frase de 11 palabras fue la única forma que la hija Atiana Cecilia de la Hoya, de 22 años de edad, encontró para decirle al padre biológico, Óscar de la olla, que ya no necesitaba que él la criara, que ya había crecido sin él, que ya había encontrado a otro hombre para entregarla al altar y que la boda
del castillo Brown del pueblo italiano de Portofino no iba a ser una traición, iba a ser un cierre. El medallista olímpico Óscar de la Ol, hoy de 52 años de edad, sigue viviendo dentro de la mansión de Pasadena. La cantante puertorriqueña firmó el divorcio de $ millones de dólares el 14 de junio de 2024.
Los tres hijos del matrimonio viven hoy con la madre en el barrio de San Juan en Puerto Rico. La nueva pareja sentimental, la golfista profesional Holly Sunders, se mudó a la mansión en septiembre de 2025. La hija mayor Tiana Cecilia, de 26 años jamás visita la mansión. La promotora Golden Boy Promotions, fundada por el medallista olímpico el 14 de enero del año 2002, sigue operando, pero los socios fundadores Bernard Hopkins y Richard Shafer abandonaron la empresa y el mexicano Saúl
Álvarez, el Canelo, dejó la promotora en septiembre de 2020 después de una demanda pública de 280 millones dó contra el medallista olímpico por incumplimiento de contrato. El Canelo nunca regresó. La asquerosa verdad sobre el medallista Olímpico de Oro de Barcelona del año 1992. El campeón del mundo en seis divisiones distintas del boxeo profesional.
El niño de oro de la comunidad mexicano Óscar de la Ol González, no fue la cocaína colombiana, ni el alcohol etílico, ni siquiera las tres botellas de macan medallista olímpico bebió la tarde del 22 de mayo de 2022. La asquerosa verdad fue el silencio. El silencio de un niño de 13 años violado dentro de una habitación de hotel del estado de Hawai durante el verano del año 1986.
El silencio de una madre que se llevó la confesión del hijo a la tumba 6 días después. El silencio de $ millones de dólares pagados en concepto de divorcio durante el verano de 2024 y el silencio de 14 años de cláusula firmada con bolígrafo de tinta azul para mantener a una niña recién nacida lejos del rostro del padre biológico.

El medallista olímpico Óscar de la Ol hoy vive solo dentro de la mansión de Pasadena durante los días entre semana, mientras la golfista Holly Sunders viaja para los torneos profesionales. Bebe Macayan, edición 25 años. Cada noche dentro del sillón color crema de la sala principal de la mansión, frente a la chimenea de piedra blanca, sin la cinta Maxel color negro dentro de la caja fuerte Centry Safe del armario empotrado de la habitación principal.
Porque la cantante puertorriqueña Milly Corretger Plaza se llevó los siete objetos el 23 de mayo de 2022 dentro de una caja de cartón blanca dentro del asiento del copiloto del Mercedes-Benz clase S color negro y jamás los devolvió. El medallista olímpico Óscar de la Ollya va a morir solo.
Va a morir sin entender que la promesa de cuatro palabras que la madre Cecilia González le hizo desde su cama del hospital de Garfield. La madrugada del 28 de octubre del año 1990. Las cuatro palabras exactas que la madre pronunció antes de morir. Las cuatro palabras que decían, “Ganame esa medalla, hijo.
” Jamás fueron una bendición. Terminaron siendo una sentencia. Si esta historia te hizo pensar en alguien de tu familia, en un padre ausente, en un hijo que jamás regresó a casa, en una niña que creció llamando papá al hombre equivocado, suscríbete al canal Estrellas Caídas para que sigamos revelando las historias que nadie se atreve a contar sobre los hombres que lo tuvieron todo y terminaron solos.
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