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MIROSLAVA STERN: La Cruel VERDAD tras su Trágica MUERTE… CANTINFLAS, el Hombre que la DESTRUYÓ

9 de marzo de 1955. Colonia Polanco, Ciudad de México. Un departamento en el cuarto piso de un edificio elegante donde el silencio de la madrugada lleva horas siendo el único sonido. No hay nadie en la puerta, no hay médicos esperando en el pasillo, no hay periodistas apostados en la banqueta, solo una habitación bellamente decorada con muebles de madera oscura y cortinas de terciopelo.

Una cama tendida con la perfección de quien ha preparado cada detalle con cuidado. Y sobre esa cama, vestida con una negligé blanca y una bata color fresa, con la cabeza recostada sobre la mano derecha, una mujer de 29 años que ya no respira. En el buró de la izquierda hay tres vasos con un líquido transparente. En el buró de la derecha hay una fotografía y en la mano derecha de esa mujer, sostenida con la firmeza de quien eligió ese detalle como el último gesto de su vida, hay un retrato.

El retrato de un torero español llamado Luis Miguel Dominguín. Cuando el ama de llaves la encontró 30 horas después de que todo ocurrió, eso fue lo primero que vio. La fotografía en la mano, la bata color fresa, el silencio. Y lo verdaderamente inquietante no fue esa muerte. Lo verdaderamente inquietante fue lo que el actor Ernesto Alonso reveló décadas después con la voz de quien ha cargado un secreto demasiado tiempo y que finalmente decide que la verdad pesa más que la discreción.

dijo que la versión oficial era mentira, que Miroslava no había muerto por el torero, que el hombre por el que había enloquecido de amor era un mexicano importante, muy importante, y que nadie en el mundo del espectáculo mexicano había querido decir su nombre en voz alta, porque ese nombre era el nombre más querido del país, el hombre que hacía reír a millones, el mismo de México, Cantinflas.

Dos años antes, en 1953, esa misma mujer cruzaba las puertas de los estudios Churubusco con la seguridad tranquila de quien sabe que está en el mejor momento de su vida. Tenía 27 años. Llevaba cuatro filmando en México con una intensidad que pocos actores del cine de oro podían igualar. Había llegado desde Checoslovaquia siendo una niña de 15 años.

había aprendido español en menos de 2 años con la determinación de quien no tiene tiempo para hacerlo despacio y había construido una carrera que en 1953 era una de las más prometedoras del cine mexicano. Había protagonizado 30 películas en 4 años. Había sido nominada al Ariel el reconocimiento más importante del cine nacional por las tres perfectas casadas y estaba a punto de filmar con Luis Buñuel, el director más importante de México en ese momento.

La película que sería considerada por los críticos de las décadas siguientes como una de las mejores del cine mexicano de todos los tiempos. Ensayo de un crimen. Miroslava Estern tenía todo lo que una actriz de su generación podía tener. Belleza, talento, una carrera ascendente y un secreto que estaba destruyéndola desde adentro con la eficiencia silenciosa de las cosas que no se ven, pero que están ahí trabajando todos los días hasta que ya no queda nada que destruir.

Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambian por completo lo que muchos creían saber sobre Miroslava Stern. Primero, como una niña nacida en Praga en 1926, cuya abuela fue asesinada por los nazis en 1939, cuando Miroslava tenía 13 años, cuya familia huyó a México en 1941, cruzando medio mundo con lo que cabía en dos maletas, llegó a convertirse en la actriz con la cara más extraordinaria del cine de oro mexicano y en la única figura de esa industria que el director Luis Buñuel eligió dos veces.

para sus películas más importantes. Segundo, ¿qué ocurrió realmente en los años que precedieron al 9 de marzo de 1955? ¿Cuántos intentos anteriores hubo? Cuántas veces las personas que rodeaban a Miroslava vieron las señales y no supieron o no pudieron o no quisieron detener lo que estaba ocurriendo. ¿Y qué dijo su manicurista Marta Aurelia Hernández sobre lo que vivió en enero de 1955, apenas dos meses antes de que todo terminara? Tercero, ¿quién era realmente el hombre que destruyó a Miroslava Stern? ¿Por qué la versión oficial que

colocó al torero Luis Miguel Dominguin en el centro de la historia fue fabricada según el propio testimonio del actor Ernesto Alonso? ¿Que dijo Jacobo Zablodovski sobre el nombre del verdadero culpable? ¿Y qué tiene que ver la carta que ese hombre le mandó pidiéndole que no se hiciera ilusiones con la decisión que Miroslava tomó el 9 de marzo de 1955? Y cuarto, ¿por qué existe una segunda teoría sobre su muerte que durante décadas circuló en los pasillos del medio artístico mexicano? Una teoría que involucra a un empresario millonario

llamado Jorge Pasquel. Un accidente de avión el 8 de marzo y la posibilidad de que alguien con suficiente poder moviera el cuerpo de Miroslava de la escena de ese accidente a su propio departamento para ocultar que era su amante. En este video verás la portada de El Universal del 11 de marzo de 1955, que fue la primera en documentar la muerte de Miroslava.

las declaraciones de Ernesto Alonso recogidas en múltiples fuentes periodísticas donde describió la verdad que él mismo ayudó a enterrar, las declaraciones de Jacobo Zabludowski sobre la identidad del hombre que Alonso llamó el mexicano muy importante, los registros de Wikipedia y de las biografías de Miroslava que documentan los tres intentos previos y los testimonios sobre la teoría del avión de Jorge Pasquel, que nunca fue confirmada, pero que tampoco fue refutada con la contundencia. que el caso merecía.

Pero para entender por qué una mujer de 29 años con la carrera más prometedora del cine mexicano de su generación, decidió preparar su habitación como si fuera una escena de película y no despertar al día siguiente. Primero hay que volver al principio, porque para entender el final de Miroslava, primero hay que entender lo que los nazis le quitaron antes de que ella tuviera edad suficiente para defenderse de nada.

Todo comenzó el 2 de febrero de 1926 en Praga, Checoslovaquia, en el seno de una familia judía de clase media intelectual. Su padre, el Dr. Joseph Stern, era médico. Su madre, Berta Becha, venía de una familia con raíces en la cultura checa, que en los años 20 y 30 del siglo pasado era una de las más ricas culturalmente de Europa central.

Miroslava creció en ese ambiente de libros y de música y de conversaciones sobre arte y ciencia que las familias judías intelectuales de Europa central cultivaban con la intensidad específica de quienes saben que la cultura es la única, cosa que ningún gobierno puede confiscar. Pero en 1939, cuando Miroslava tenía 13 años, el mundo que la había formado comenzó a desmoronarse con la velocidad brutal que tienen los mundos cuando la historia los aplasta.

La abuela materna de Miroslava se llamaba Marie Bechka. era la persona con quien Miroslava tenía el vínculo más profundo de su infancia, el tipo de vínculo específico que se forma entre una abuela y una nieta cuando la abuela tiene el tiempo y la paciencia que los padres no siempre tienen. Cuando la abuela es el refugio de las cosas que una niña no puede decirle a sus padres cuando la abuela es el lugar donde el mundo tiene sentido, aunque afuera todo sea confuso.

En 1939, cuando la familia Stern decidió que tenía que salir de Cekoslovaquia antes de que los nazis terminaran de cerrar las fronteras, Marie Becho irse con ellos por razones que las fuentes no detallan completamente. La abuela de Miroslava se quedó. Y Miroslava, que tenía 13 años y que tuvo que subirse a un tren con sus padres, sabiendo que dejaba atrás a la persona que más quería en el mundo, no volvió a verla.

[música] Marie Bechka fue asesinada por los nazis ese mismo año en un campo de concentración con [carraspeo] la eficiencia burocrática que el régimen nazi aplicaba a la destrucción de todo lo que consideraba prescindible. Recuerda esto porque es clave. La pérdida de María Beca no fue para Miroslava Stern solo la muerte de una abuela.

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