La captura silenciosa: ¿Cómo cayó el líder de Los Salazar a plena luz del día?
¿Cómo es posible que el hombre responsable de coordinar bombardeos aéreos con drones contra el Ejército mexicano estuviera almorzando tranquilamente un sábado en un restaurante de una zona exclusiva? Esta es la pregunta central que surge tras los eventos ocurridos el 7 de junio de 2026. Alrededor de las 14:00 horas, en la colonia Sacramento Residencial del municipio de Hermosillo, Sonora, las fuerzas federales mexicanas ejecutaron una de las detenciones más significativas de los últimos años. Hugo Guerrero Encinas, alias “El 01”, identificado como jefe de plaza de la organización de Los Salazar en los estados de Sonora y Chihuahua, fue arrestado sin oponer resistencia.
El operativo, coordinado de manera hermética entre la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), se llevó a cabo sin disparos, sin persecuciones y sin poner en riesgo a los civiles presentes. El objetivo portaba únicamente un arma de fuego de uso exclusivo del ejército bajo la ropa. ¿Qué nos indica este nivel de precisión táctica? Principalmente, que la captura no fue fruto de la casualidad, sino el resultado de un extenso y sofisticado trabajo de inteligencia acumulada que logró rastrear a un operador de alto nivel hasta el corazón del tejido cotidiano formal, un entorno donde su presencia no generaba sospechas entre los comensales.
El contexto geográfico: ¿Por qué Hermosillo se convirtió en el epicentro de la disputa?

Para comprender la magnitud de esta detención, es imperativo analizar el escenario territorial. Sonora es el segundo estado más grande de México, con 179.000 kilómetros cuadrados de superficie y 2,9 millones de habitantes. Su valor estratégico radica en sus más de 580 kilómetros de frontera compartida con Arizona (Estados Unidos), consolidándose como uno de los corredores logísticos más importantes para el cruce de mercancías legales e ilegales.
Sin embargo, Hermosillo, la capital, no es una ciudad fronteriza en términos físicos; se encuentra a más de 280 kilómetros al sur de la frontera con Nogales. Entonces, ¿por qué la capital registró en 2025 su año más violento en la historia moderna? La ciudad es el nodo de comando administrativo, judicial y político del estado. Alberga juzgados federales, fiscalías e infraestructuras económicas formales clave, como la planta de ensamblaje de Ford (operativa desde 1986), un sector universitario con más de 30.000 estudiantes y una sólida clase media.
Las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran una paradoja alarmante. Mientras que en 2025 el estado de Sonora en su conjunto experimentó una reducción del 20% en homicidios dolosos (cerrando con 1.138 casos frente a los 1.417 del año anterior), Hermosillo registró un incremento brutal del 66%. La capital pasó de 153 homicidios en 2024 a 254 en 2025. Según el Comité Ciudadano por la Seguridad Pública en Sonora, el 88% de estas víctimas mortales son hombres jóvenes de entre 20 y 26 años, y el 94% de los casos están directamente vinculados a disputas entre grupos criminales. ¿Cómo se explica que la violencia se concentre exclusivamente en la capital mientras el resto de la región se estabiliza? La respuesta se encuentra en el control del poder institucional.
La ruptura histórica: ¿Qué papel jugó el fentanilo en la separación del Cártel de Sinaloa?
La organización de Los Salazar no es un grupo emergente. Nació a mediados de la década de los 2000 fundada por Adán Salazar Zamorano, alias “Don Adán” (extraditado a Estados Unidos en 2023), consolidándose como el brazo armado y operativo del Cártel de Sinaloa en el noroeste del país, operando bajo las órdenes directas de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Durante dos décadas, Los Salazar se especializaron en una ingeniería subterránea sin precedentes, construyendo “narcotúneles” equipados con ventilación mecánica, iluminación eléctrica y rieles de carga que evadían los escáneres fronterizos norteamericanos.
La alianza histórica entre Los Salazar y la facción de “Los Chapitos” (liderada por Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar) se mantuvo firme hasta que un factor económico ineludible alteró la balanza: el fentanilo. Ante la inmensa presión política de Washington por la crisis de sobredosis en territorio estadounidense, Los Chapitos ordenaron detener la producción y el tráfico de este opioide sintético. ¿Era financieramente viable para Los Salazar acatar esta orden? Los datos apuntan a que no. Fabricar un kilogramo de fentanilo en México cuesta entre 200 y 400 dólares, pero en el mercado estadounidense genera ganancias que oscilan entre los 8.000 y 20.000 dólares, un margen de beneficio superior al 300%.

La negativa de abandonar un negocio tan lucrativo provocó la ruptura definitiva entre ambas facciones entre 2023 y 2024. Este cisma dio origen al denominado “Cártel Independiente de Sonora”, liderado actualmente por José Crispín Salazar Zamorano, alias “El Tío”. La formación de esta nueva entidad independiente, que incluso señaló públicamente a figuras del espectáculo como Natanael Cano en “narcomantas” (acusaciones no comprobadas), desencadenó la disputa calle por calle en Hermosillo para reclamar los corredores logísticos que antes compartían bajo acuerdos pacíficos.
El salto tecnológico: ¿Qué significa la guerra aérea con drones para el Estado mexicano?
Uno de los aspectos más críticos de la detención de “El 01” es su implicación directa en la evolución tecnológica del conflicto armado. Documentado inicialmente en Michoacán en 2020, el uso de drones comerciales modificados para lanzar artefactos explosivos improvisados ha proliferado en estados como Jalisco, Sinaloa, Tamaulipas y, recientemente, en el corredor de Chihuahua y Sonora.
Las investigaciones señalan que Hugo Guerrero Encinas no solo coordinaba bombardeos aéreos contra células rivales, sino también contra miembros de corporaciones de seguridad del Estado (policías municipales, estatales y federales). ¿Qué lectura debemos hacer de esta escalada? Atacar a agentes gubernamentales desde el aire, aprovechando la visión infrarroja nocturna y operando fuera del alcance de la respuesta terrestre convencional, constituye una declaración de guerra abierta contra la autoridad estatal. La captura de “El 01” elimina a una figura que poseía el conocimiento operativo y la capacidad de mando para autorizar tácticas de carácter militarizado.
El factor Chihuahua y la estructura horizontal: ¿Es este el fin de la organización?
La influencia de “El 01” no se limitaba a Sonora. Su posición abarcaba el vasto estado de Chihuahua (más de 247.000 kilómetros cuadrados), gestionando operaciones en Ciudad Juárez y conectando las rutas de tráfico hacia El Paso, Texas. Las sanciones formales impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. confirman el alcance transnacional de las actividades financieras y operativas del grupo.
Sin embargo, la detención de un jefe de plaza plantea una profunda interrogante analítica: ¿Retira esta captura la capacidad operativa real de la organización a largo plazo? La historia reciente del crimen organizado demuestra que estructuras como la de Los Salazar han sobrevivido a la captura de sus fundadores e integrantes clave, como ocurrió con el asesinato de “El Indio” en 2016 y la detención de Jesús Alfredo Salazar Ramírez, “El Muñeco”, en 2012.
Al separarse del Cártel de Sinaloa, Los Salazar adoptaron una arquitectura de mando mucho más horizontal y descentralizada. La red posee redundancias operativas; la caída de un nodo no provoca el colapso del sistema. Los túneles fronterizos hacia Arizona siguen allí. La infraestructura logística construida a lo largo de décadas permanece intacta.