Suéltale. No quiero soltarte, Linda. Déjeme regresar con Tony. No puedo. López me mataría. Además, ¿qué dejaste allí para regresar? Un paraíso. Un paraíso que ya no existe. ¿Por qué? ¿Por qué llegaron hasta nuestra casa? Ustedes tenían caballos y nosotros los necesitábamos. No me veas. Yo no lo maté. Maldito. Eso es lo que me gusta a mí, que sean blancas, preciosas, de ojos azules y que tengan por dentro fuego.
No sea tan fría conmigo. Yo le daré mi protección. Le pondré todo México a sus pies. Está bien. Así lo quiere. Así lo tendrá. Listos. Vámonos. Hay que caminar. Oye, López, no puedo caminar, hermano. Creo que tengo un pequeño agujerito en el zapato. Le llamas un pequeño agujerito.
Parece que te están errando. Qu bruto. Pero qué bien me quedó. Vamos, apúrate, José. Tendremos que caminar. Claro, pues, ¿qué se pensaba?
Chavo. Yo todavía creo que el camino corto es el mejor. Mira, chamaco, ¿no has oído hablar de los indios Jackis? Los indios son indios, pero los jackis son cosa muy especial. Tienes miedo de los pieles rojas, ¿eh, gordo? Mira, chamaco, yo soy muy respetuoso de varias cosas en la vida. Entre las cosas que yo respeto más en la lista, a la cabeza van los yakis.
No son iguales a los demás. Mira, un Jacki no te mata así rápidamente. Solamente que lo necesite, te mata despacio, suavecito. Te van arrancando pedazos de la piel de todo el cuerpo, cientos de pedacitos de todas partes y no dejan que te desmayes. No, que va. Y cuando estás bien muerto, te tienden como un bisteque sobre las brasas y sobre un hormiguero para que las hormigas te vayan comiendo poco a poquito. Mira, mira, mira, mira, miraa.
Nos vas a echar a perder la comida. Déjame en paz aquí al herito. Sí, señor. Donerito chamaquito. Yo le he pedido a Dios que nunca me ponga frente a uni. Dios me favorezca. Son diferentes a todos los demás indios. Ahora que si tú te sientes muy macho y quieres agarrar el camino corto, pues a mí me da igual, chamaco.
No me siga llamando chamaco. siempre Ahí no está mal. No está mal para un día de trabajo, ¿verdad, López? A cómo nos toca repartirlo entre 1, dos, 3, cu 5. No, no, no. Momento, momento. Está mal, está mal, está mal. Este son seis caballos. Este, somos cinco nosotros y el lindo seis. ¿A cómo nos
toca entre seis? 10,000 para cada uno. No está mal, ¿eh? Oye, compadre, yo no fui a la escuela, pero para mí que estás muy corto. E un momento. ¿Quién fue el de la idea en primer lugar? ¿Quién lo pensó todo? I don’t give that back for nothing. Ah, yo no le entendí nada. Este cuate. Pues yo tampoco. ¿Cómo que no le entendieron? Bueno, yo tampoco, pero por el tono de voz se quiere quedar con la mayor parte.
Ah, no, a mí me dan mi parte. Entiende eso. Este dinero va conmigo a México. Está bien, está bien, mi viejo Cuate López. Ya te he dicho muchas veces que no quiero que me llames viejo. Nos pudimos salvar gracias a que encontramos el rancho del idiota ese. De otra manera. hubiéramos caído en la cárcel sin darnos cuenta.
No, señor, lo hago por el bien de todos ustedes. Ay, sí. Mira, mira, mira. Se quiere cometir nuestra nana o qué el viejo. Eh, pues agradécemelo, idiota. Si no hubiera sido por mí, no sería rico. Ahora bien, si no les parece, cuando lleguemos a México, nos lo jugamos entre todos en una partida amistosa de póker. Póker. Pocar mangos.
Albures todos los que quieras, compadre. ¿Qué es lo que quieres decir? Que soy un tramposo. Tramposo. Óiganlo. Tampoy más que yo. Eso es lo que me piega. Me gusta que reconozcas, compadre. Bueno, mientras lo piensan, vamos a dormir. Ah. Oh. Ah.

¿Qué tan lejos está este caballo? Ya no aguanta. Ten paciencia. Dentro de poco tú y el caballo podrán beber hasta reventar.
Ah. Tengan cuidado, muchachos, porque esta es tierra de indios apaches. Ahora José,
no le saques. Hasta que se le va a hacer al agua, ¿eh? E, cómo no. No sea tan orgullosa, preciosa. Usted y su caballo necesitan tomar un poco de agua. Oye, cuando te manden algo, hazlo. Ven acá. Quíteme las manos de encima. Beberé. Tranquilo. Si la vuelves a tratar así, te mato. Tú no la tratas muy bien, ¿o no es verdad, gordo? No le eches agua, López. Mátalo.
Así me quedo con tu parte. ¿Cómo que te quedas? Nos quedamos, dijo el otro. Dijo el otra. Señor Franco, me gustaría refrescarme los pies y descansar aquí. Oíste, hazlo, nena. Pero cuando te ordenen a montar, lo haré. Le ayudo a quitarse las botas, preciosa. No, ¿viste? Muchachos, vengan.
No, no, no, no, no. Te voy a romper ese lindo cuello. Me recuerdas un gato. No, no, no, no de casa. Es más bien
puman estos lugares. Mi madre me decía casi lo mismo. ¿Cómo era ella? Nunca había nadie más parecido una reina. Tenía su carácter, mi padre a la cabeza de familia, pero ella lo fortalecía a él. ¿Por qué te llamaba Puma? No sé. Ella amaba estos lugares y compararme con algo de ellos era suficiente. Me hubiera gustado conocerla.
Le habrías gustado mucho, pero yo le hubiera gustado y te hubiera dado muchos consejos para tratarme. Te lo hubiera dicho una sola vez. Era su manera. Apuesto a que me hubiera querido como yo a ti, no como las brujas de San Luis. No sé si te casaste conmigo porque me amabas o solo para salir de tu casa.
Read More
No vuelvas a decir eso. No sé que me amas tanto como yo a ti. Se necesita un amor como el nuestro para andar por estos lugares. Somos el uno para el otro. Y eso es todo. Eso es más que todo. No es el lugar ideal para pasar la luna de miel. Esta es mi luna de miel y yo la paso como quiera. Desearía que hubiera algún modo de conservar estos momentos.
Sí, lo hay. Los indios hacen montículos de rocas de forma especial. Cada montículo es diferente. Los hacen para contar historias. Ven, te voy a enseñar cómo es. Siéntate. Mira, te voy a construir nuestro hogar. La piedra del centro tiene que ser sólida. Las de los lados significan diferentes cosas: salud, dinero, valor.
Pero la más importante es la de arriba. Significa amor. No debe tener grietas porque si no el matrimonio se rompería. Una como esta es pequeña, pero crecerá. Espero que comprendas por qué me gusta vivir aquí en medio de esta soledad. Hay lugares que no se pueden encontrar en ninguna otra parte del mundo.
Después de una lluvia en primavera, el desierto florece como una alfombra verde salpicada de azul y amarillo. Las cosas viven y mueren aquí. Su vida es corta, pero hermosa. Yo no quiero estar en ninguna otra parte. No espero que nosotros muramos pronto, pero aún si muriera no me sentiría traicionada. ¿Lo ves? Ya me he enamorado de tu desierto y lo amo más porque me acerca a ti.
Katy, vámonos. No me oíste. Nos vamos. Estaba soñando. Se sueña de noche. Ponte las botas y vámonos. Estamos listos, muchachos. Vámonos.
preciosa. Yo creo que debe usted descansar. Mañana tenemos una jornada muy larga y muy dura. Yo me las arreglaré sola. No sea usted necia. No va a poder con nosotros nunca. ¿Sabe lo que dijo el indio navajo, que va a tomar el camino corto para llegar al próximo ojo de agua? Él y López creen que en día y medio, en lugar de dos, podemos llegar allá a marchas forzadas.
Y sabe lo que dijo el chamaco que aquella persona que no pueda ir con nosotros no se atreverían. No, López dijo que nada me pasaría. Eso fue lo que le dijo a usted, pero ya cambió de opinión. A López lo que le importa es cruzar la frontera y sabe qué va a pasar allá. Él va a dividir el dinero. Eso quiere decir que usted y yo tendremos que separarnos.
A menos que a menos que ¿qué? Que sea usted más cariñosa conmigo, que me quiera. Yo le prometo que llegando a México le pongo toda la ciudad a sus pies y la voy a llevar a la Villa de Guadalupe y a los toros y a peleas de gallos. y le voy a comprar todas las esmeraldas y brillantes que haya. Usted dice casarnos en México.
Casarnos. Bueno, precisamente casarnos, ¿no? Pero algo así. ¿Qué le parece a usted, Ringo? Déjala a dormir. Gracias. Usted habló de matrimonio, ¿verdad? Ya no, por favor.
Oh.
Vamos a descansar. No va a descansar, preciosa. Sí. ¡Cuánta nube!
Cargada de agua, pero nunca cabe. No más pasa. Ya estoy cansado. Estar arriba y abajo del caballo. Cállate. Tú nada más protestando. Sí, ya lo verás cuando llegue a México. ¿Qué vas a hacer? Me voy a comprar una hacienda, chica. No, muy grande, como unas 60,000 haáreas, ¿no? Y sabes lo que voy a hacer, una casita.
Voy a poner 15 cuarto, otros 15 en este otro lado y 15 cuarto. Y y sabes lo que voy a poner en el centro, eh, ¿cómo se llama esa cosa que va en el centro? Esa cosa que va en el centro, ándale, patio. Permíteme, cigarrito. Patio, ¿eh? Y sabes lo que voy a poner en el patio voy a poner un lago, pero un lago grande lleno de cerveza helada.
Eso sí me gusta. ¿Y me vas a invitar? De vez en cuando puedes tomarte un traguito, ¿por qué no? Y sabes lo que voy a tener a mi alrededor, una muchacha, pero un hembra de esas hembras, ¿no? Una cosa, una cosa mona, bien hecha, ¿no? Uno como la cosa esa que traemos, ¿saben? No, no. un embrón.
¿Y me vas a invitar a mí también? No. Y le voy a conseguir una para cuando te vengas a tomar la copa. Me voy a conseguir yo una para cada día de la semana. No, no, no, no, no. Mejor dos. Tendrá suerte si te consigues una. No te preocupes, te voy a conseguir una gorda para ti también, chavo. Eres muy hablador. Oye, muchacho, acepta esa oferta.
No es mala, flaca o gorda. Aprenderás a saber lo que es una mujer. A ella no le gustan los chamacos. Ringo, ya te he dicho que no me llames chamaco. Si yo quiero, te digo así, ¿cómo me lo vas a impedir? Te daré la oportunidad de defenderte ante una preciosidad como ella. De mí no se burlarán. ¡Lárgate al diabl! Eh, pelear entre nosotros no es bueno.
José Rojo, súbanlo a su caballo y vámonos. Ah. Ah. Pues,
¿qué traes? Está arroncando. ¿Y qué tiene? No me deja dormir. Es que no tienes la conciencia tranquila. Y tú serás monje. Ah. ¿A dónde vas? A dormir con los caballos. Con tu familia. Sí. Cuando menos apestan menos
que ustedes dos. Ah. Este sí huele bonito. No.
E, despierta. ¿Dónde está José? Está dormido con los caballos. Ve a buscarlo. Vamos. Ah, prepara el fuego. Vamos. Y usted haga algo de desayuno. López. Miren, huellas de mocacina de indio.
Vámonos. Huellas que van y vienen. Hay que seguir esas huellas y atraparlo. No nos vaya a matar a todos. No, ¿por qué? Es un truco muy viejo. Eso es lo que él quiere, que lo persigamos. Lo que tenemos que hacer es largarnos de aquí lo más pronto que podamos. ¿Y qué hacemos con él? ¿Qué hacemos de qué? Hay que enterrarlo.
Ellos se encargarán. ¿Qué pasó? Encontramos a José de Guayado. ¿Quién lo hizo? Un yaki. López, ¿cuál es tu plan para llegar al próximo ojo de agua? ¿Por qué me preguntas eso? Tienes mucha prisa. Bastante. Ya viste lo que le pasó a José. Nosotros no queremos que nos pase lo mismo. ¿Qué es lo que estás pensando? Ir por el otro camino y perder mediodía.
Es mejor que nos maten a todos, ¿no? Supongo que tú también estarás de acuerdo con ellos. Sí. ¿Y qué haremos sin agua? Agua. Tenemos suficiente la caramayola. No es suficiente. Si no encontramos agua el día de hoy, tendremos graves problemas. Pero tu mapa nos muestra que hay agua en los dos caminos. No me gustan los jackis.
Será mejor por ese lado. Bien, vamos a encillar y larguémonos. Por fin.
La cosa más hermosa que he visto en mi vida. No bebas, no lo hagas. Ringo. ¿Por qué? A poco las damas primero. No, compadre, no es eso. Date cuenta de lo que hay a tu alrededor. El agua está envenenada. No seas bromista. Toma un trago de esta agua y estarás más muerto que las calaveras que te rodean. A mí las calaveras,
bebé. Así repartiremos el dinero en cuatro partes. Eso te gustaría a ti, chamaco, ¿verdad? ¿Qué pasa, viejo? ¿Tienes miedo? Anda, bebe, cobarde. No le hagas al payaso. ¿Qué te propones? Quedar bien con la herena y te advierto que no me llames cobarde. Sácale y te enseñaré cómo se dispara. Estense quietos los dos.
Si quieren matarse es cosa de ustedes, pero no quiero pleitos. ¿Les importaría hacerles un gran favor a sus amigos? Yo creo que los dos pueden beber y como los dos desean morir, de acuerdo. Nos harán un favor. tiene sed. No, gracias. Yo tampoco, compadre. No tenemos sed. Quiero decirles que me están cansando mucho sus pleitos y a causa de ellos estamos retrasando muchísimo la llegada a México.
Así que mientras sigamos juntos nuestro viaje, voy a pedirles un gran favor. Si no podemos tomar esa agua, ¿qué esperamos? Vámonos. Un momento. Tenemos suficiente agua por ahora. Y si buscamos el ojo de agua por la noche, podríamos pasarlo sin darnos cuenta. Creo que es mejor que acampemos aquí esta noche y seguimos temprano.
Pongan los caballos por allá. Razón, dime, ¿qué tan lejos queda el pozo? Desde el pozo. Todavía nos quedan dos días de camino por tierra árida hasta cruzar la frontera. Entonces sí tendremos gran cantidad de agua. Y si está seco el pozo, seguiremos hasta donde podamos. No hagas eso. Si vuelves a hacer otra cosa de estas, te dejaré para que te coman los oigan, tomaremos un trago cada quien y luego descansaremos.
Gracias. Bebe tú primero. Dámela, dámela. He dicho. Ya tiraste tu parte. Bueno, ¿y quién va a ser la primer guardia? Tú haz la primer guardia. ¿Y por qué yo? Bueno, olvídalo. Además, estás tan asustado que no dormirías en toda la noche. Vete a tu lugar y no te duermas. Bueno, está bien, loito.
Oh. Tony, ¿por qué me trajiste hasta aquí
cuando hay tanto trabajo en el rancho, especialmente en la casa que estamos terminando? ¿Querías conocer todo lo que hace tu esposo? No, desde luego. Pero Tony y yo nada de Pero. Este lugar me trae muchos recuerdos. Ya sé que este es el lugar donde los apaches te encontraron cuando tus padres murieron.
Y también sé que Sam y tú, sí, Sam yo, yo jugábamos aquí cuando este lugar nos salvó la vida muchas veces, pero debes admitir que no es un lugar apropiado para un día de campo. Espera, no bebas. El agua está envenenada. Envenenada. ¿Estás seguro? Mira, ten calma, mi vida. El agua es buena. Buena. Pero tú dijiste que era una broma. Es un viejo truco indio.
Estoy seguro que fue mi hermano Apache. Pero entonces, ¿quieres decir que él puso esos esqueletos? Ajá. Quiere hacernos creer que el agua está envenenada. Quiere ver si todavía me acuerdo de lo que me enseñaron los indios. ¿Dónde estás? ¿Estás seguro que fue Sam? Completamente seguro. Debe estar muy cerca de aquí riéndose de nosotros.
Te voy a decir lo que le vamos a hacer. Ven. Espera. ¿Qué te? Me voy a morir. Katy, Katy, espera. Katy, Tony. Hermano, ¿qué le pasa? Fue una broma. Sam, buen hermano eres. Mira lo que has hecho. Está enferma. Se está muriendo. Esos jackis muertos hace muchas lunas. Sam está triste porque esposa hermano Blanco está enferma.
Fue broma, Sam. Fue broma, hermanos. Sam, mi esposa. Sam te andaba buscando. Te traigo tres cosas. Armas para defenderlos. Mis brazos para trabajar y para ti, Katy, mi corazón. Oh. Oh.
Oh.
López, López. Mira, ¿quién sabe qué le pasa al rojo? Lo degollaron igual que a José. Estaba enrollando un cigarro, así que no estaba dormido. ¿Cómo hizo para matar a los Miren, un viejo truco indio. Se echó una manta encima y a la luz de la luna se confundió con la arena. Luego se le echó encima y no nos queda más que atraparlo antes de que nos mate a todos. Ya casi no tenemos

agua y no más estaríamos dando vueltas y tengo la seguridad que primero se enfriaría el infierno antes que encontráramos a ese lo mejor es largarnos y dejar que no se cuelle uno por uno. No, tal vez no. Chico, ve por los caballos. ¿Y qué vas a hacer? Voy a pelear en la misma forma que él. Caberna abajo.
Ponte el sombrero y quédate aquí en la misma forma que estaba el rojo. Vamos a usar los mismos trucos que los indios. El Apachi nos sigue por el rastro que dejamos. Quédate aquí por si regresa. Nosotros te esperaremos allá en el Ojo de agua. Vamos. Franco,
desata a rojo. Vamos a dejarlo aquí. Espanta al caballo. Uno menos.
Ah! Ah! Ah. Aquí está.
Está bien seco. ¿Qué hacemos ahora? Esperar por Navajo. ¿Qué otra cosa podemos hacer? Vamos a buscar una sombra, compadre. sea. Una palabra y te mato. Ah.
Toma, tómala, ponla ahí, ponla. Ahora le tocó a Navajo. López, yo voy por él. ¿Estás loco o qué? ¿Quién sabe? Voy por el indio. Espera, compadre. Voy contigo. Tú, chico, quédate con ella. López,
vete por allá. Yo voy a rodearlo. No.
Lo maté, pero él mató a López. era su esposo.
Bueno, ya estamos solos. Tú y yo no tenemos agua. Pero la tenemos a ella y tenemos el dinero. Vamos a buscar agua para llegar a México. Tenemos agua. Mira la cantimplora. ¿Qué te pasa? Dame la cantina. Dámela. Yo siempre creí que eras un chamaco. Tienes que crecer y ser un hombre porque los hombres con los hombres entienden.
¿Qué tal? ¿Qué te parece? Vámonos a México. Yo me voy solo. Te voy a matar. Tú sabes rezar, No. Ty no.
Vámonos a casa. Vámonos.
Oh.