Posted in

El Forastero en el Reino del Polvo | El Hombre que Desafió al Oeste

a gente inocente. Tiene que hacer algo. ¿Y qué quiere que haga? Quiero que ayude a mi ejército. Lo que podría hacer es callarse, señora. Me está poniendo nervioso. Fuego. Oh.

Fuego. Go! ataque.

Fuego. Oh. Son carniceros y cerdos. Estúpida mujer.

¿Te das cuenta a quién estás hablando? No, tú eres el que no sabes con quién hablas. Yo soy la princesa Elizabeth María de Burgos. Seas bienvenida a España y recibe la hospitalidad. de nuestra casa. No acepto nada de lo que ya es mío. Yo soy quien ha de regir este país. Tú no eres nadie, solo acompañas a ese hombre.

Mire, esta pobre mujer cayó del caballo y se hizo daño en la cabeza hace días. Está loca. Vamos, muchachos. Si realmente creéis que ella es una princesa, estáis locos. Ella no es una princesa, es una hija de perra. Tienen que escucharme. Yo debo recibir ,000 por entregármela, sea ella quien sea. ¿Cuánto es eso? Con eso podrías comprarte 2000 caballos.

Estúpido forastero, vienes a mi país y me insultas. Será mejor queate. Te lo dije una vez y te lo he dicho 100000 veces. Nunca debes perder el control frente a un hombre. Diego, cuílgale ahí por los pies. Los pies colgadle. ¿Por qué no hablamos de esto?

Podemos llegar a un acuerdo. Yo me quedaré con $5,000. Arriba. Ah, eh, volver aquí. ¿A dónde vais? ¿A dónde vais, malditos extranjeros? No podéis dejar a un hombre así.

Bajadme de aquí. Yo sabré cómo encontraros. Malditos cerdos, os cogeréis. Y dentro vosotros os haré salir de este maldito país. Os mataré a todos. Os mataré y os acordaréis de mí. He. Vosotros, hijos de Rodrigo, os saludo.

Vosotros conseguisteis esta victoria. Mira, está allí. Ah. Me llamo María y soy tu amiga. Mi señora. Te diré

si eres mi amiga, que me ayudes. Ella es la princesa Saila y él el

general de las tropas. Está muy bien. Así es. Pregúntale por el dinero. ¿Quieres? No hay forma de pagarte. Te lo digo porque el tesoro está escondido. Mariam, el trato es el trato. Lo hora es traerla aquí y lo hice y ahora quiero misere. Por favor, dinos el secreto del tesoro. La princesa es la única que puede reclamar el tesoro.

Por favor, tenemos que saberlo. Te estás muriendo. ¿Dónde está? ¿Dónde está la princesa? La máscara del desconocido. ¿Qué dijo? La máscara del desconocido. ¿El qué? Un templo en las montañas. Oh, Dios mío. En este país lo tengo todo. ¿Sabes lo que tengo? Pues te lo voy a decir. No tengo nada. Nada. Escuchen.

Oigan, vienen los hombres de don Diego. Rápido, vámonos. Un momento. ¿Qué pasa? Diego está tomando la ciudad. Vamos, deprisa, deprisa. Cuidado con el perro. Vamos, dos por allí, dos por aquí. Vosotros conmigo. Vosotros, bárbaros, creéis que es

divertido colgar un hombre por los pies, ¿no es así? Ahora puedes volver y decir a tu jefe que voy a ir. Quiero hacer un trato sobre el tesoro. Vale. Ahí está el tesoro de Rodrigo.

De acuerdo. Espérame aquí. Cuídate, gitanilla. Mi vieja yegua nunca pisa donde hay peligro. ¿Dónde está tu amo?

Bájate de ese animal y yo te llevaré hasta él. Comed, caíd, comeros vosotros mismos. Ah. Que nadie se ponga nervioso

porque vengo en paz. Mira todo esto, jefe. Va, míralo bien. De acuerdo. ¿Qué opinas de este nuevo tipo de espejito? Lo traigo de un gran país. América. No seas tímido. Cógelo. Y ahora las plumas.

Un bonito sombrero para tu mujer. Yo tengo seis mujeres. Pareces un poco revoltosillo, jefe. No me insultes. Has de saber que pagué $50,000 por cada mujer. Maldito. Y tengo seis. Tienes cuidado y ahora te atreves a decirme si me matas nunca conseguirás el tesoro.

Read More