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¡Zulinka Rompe el Silencio! La Verdad Oculta Detrás de la Trágica Muerte de Raby Pérez y la Traición que Nadie Imaginó

El Fin del Silencio: Un Año de Dolor y Preguntas Sin Respuesta

Dicen que el tiempo lo cura todo, que los días se encargan de borrar las cicatrices más profundas y que la resignación eventualmente llega para consolar a los corazones rotos. Sin embargo, para Zulinka Pérez, la hija del legendario cantante Raby Pérez, el paso de los últimos doce meses no ha sido un bálsamo, sino un tormento constante. A un año de la devastadora tragedia en la discoteca Jetset de Santo Domingo, donde más de 200 personas, incluido su amado padre, perdieron la vida bajo los escombros, ella ha decidido que es momento de hablar. Tras meses de especulaciones, rumores infundados y un dolor insoportable, Zulinka se ha parado frente al mundo, sin filtros y con una valentía estremecedora, para exigir justicia y destapar una serie de verdades que amenazan con sacudir los cimientos de la industria musical y de su propio círculo íntimo.

“Mucha gente cree que después de un año el dolor baja, pero en mi caso no ha sido así”, confiesa Zulinka, con la voz quebrada pero firme. Para ella, Raby Pérez no fue simplemente una víctima más de un fatídico accidente estructural. En su relato desgarrador, asegura que la noche en la que el techo colapsó nunca debió terminar en muerte. Su testimonio no busca solo rendir homenaje a la figura de un ícono de la música, sino apuntar directamente a una negligencia sistemática y a secretos que se han mantenido enterrados bajo los escombros de aquella noche.

Una Conexión Única y Profunda: Padre, Mentor y Jefe

Para entender el peso de esta pérdida, es fundamental comprender quién era Raby Pérez más allá de los escenarios, y la conexión casi telepática que compartía con su hija. Raby no era únicamente un artista de renombre internacional que amaba profundamente sus raíces dominicano-venezolanas; era un patriarca entregado, un hombre de fe inquebrantable y un perfeccionista absoluto. Zulinka no solo era su hija, era su mano derecha, su confidente y su compañera incondicional en la tarima. Desde que su madre enfermó, ella asumió el rol de cuidadora, tejiendo un lazo con su padre que trascendía lo ordinario.

“Yo con papi tenía una conexión que no era normal”, relata con nostalgia. “Con solo mirarme en tarima, yo sabía exactamente qué quería. Si algo no le gustaba, no tenía que decirlo, su mirada bastaba”. Esta profunda afinidad los convirtió en un dúo inseparable. Sin embargo, detrás del brillo de las luces, Raby era un maestro implacable. En el escenario, la relación de padre e hija desaparecía para dar paso a la de jefe y empleada. Era sumamente exigente con ella, obligándola a sentir cada nota y a masticar cada palabra de las canciones. En una ocasión, tras interpretar un tema de Miriam Hernández, él la reprendió duramente, diciéndole que eso no era interpretar con el alma. Aunque en su momento aquellas palabras la hicieron llorar de frustración, hoy Zulinka comprende que él la estaba forjando, preparándola para enfrentar el mundo y continuar su legado con la misma pasión y excelencia que lo caracterizaban. “Hoy entiendo que me estaba preparando para lo que venía, aunque jamás imaginé que sería para seguir sin él”.

La Noche de la Tragedia: Premoniciones y Decisiones Improvisadas

El Jetset de Santo Domingo no era un escenario cualquiera. Era un lugar selecto, un templo de la música donde Raby Pérez brillaba con luz propia, llenando el recinto únicamente con su presencia arrolladora. Esa fatídica noche, el ambiente estaba cargado de alegría, de fanáticos cantando a todo pulmón éxitos como “Buscando tus besos” y “De color de rosa”. Sin embargo, para Zulinka, desde antes de pisar la tarima, había una energía extraña, una vibra perturbadora que no lograba comprender.

A diferencia de su rutina sagrada, aquella noche no hubo tiempo para orar. Siempre ponían su presentación en manos de Dios, pero esta vez todo fue rápido, caótico e improvisado. Los llamaron de urgencia y subieron al escenario sin la preparación espiritual que los caracterizaba. Pero hubo un detalle aún más sobrecogedor: antes de salir a cantar, Raby la apartó por un instante. La miró a los ojos y, desde lo más profundo de su corazón, le recordó cuánto amaba a todos sus hijos por igual y que daría la vida por su familia sin pensarlo. Esas palabras, cargadas de un amor absoluto, resuenan hoy en la mente de Zulinka como una escalofriante premonición, un último adiós disfrazado de cariño paternal.

El Momento del Colapso: El Terror Bajo los Escombros

Zulinka subió al escenario recién operada, físicamente vulnerable pero dispuesta a entregarlo todo. Minutos antes de la catástrofe, le sugirió a su padre dividir la interpretación de un tema porque no tenía la capacidad pulmonar al cien por ciento. Él aceptó con una sonrisa, acomodándose la camisa detrás del piano, listo para su gran entrada. Fue entonces cuando el infierno se desató. Zulinka notó un movimiento extraño en el público, una inquietud que la hizo alertar a gritos a su esposo y a su padre. Pero las luces cegadoras le impidieron a Raby ver el peligro inminente.

No fue un derrumbe progresivo. Fue una explosión violenta y sorpresiva. El techo se vino abajo de golpe, aplastando todo a su paso. El estruendo fue ensordecedor, el polvo inundó el aire y el caos se apoderó de cientos de personas. En medio del terror, el esposo de Zulinka logró jalarla hacia el suelo, cubriéndola con su cuerpo mientras caían vigas y concreto a su alrededor. Cuando ella logró levantar la vista, la imagen que presenció se quedaría grabada a fuego en su alma para siempre: una pesada columna había aplastado a su padre. “Yo solo podía gritarle: ‘¡Papi mírame!’. Pero él no me escuchaba… me dijo: ‘Sal de aquí, vete, esto se va a desplomar’. Esas fueron sus últimas palabras conmigo”.

Supervivencia y Desesperación en la Oscuridad

El instinto de supervivencia y las últimas instrucciones de su esposo, quien estaba gravemente herido, obligaron a Zulinka a moverse. A pesar de estar convaleciente y adolorida, una fuerza inexplicable la guió a través de la oscuridad, el humo y los gritos desgarradores de los heridos. Sangre, músicos desorientados y una escena digna de una pesadilla apocalíptica la rodeaban. Al salir, la desesperación la consumía. Suplió por ayuda, pidiendo a gritos que rescataran a su padre y a su esposo, aferrándose a una esperanza irracional de que Raby hubiera logrado salir ileso.

En un acto de pura adrenalina, pidió un teléfono prestado y llamó a su tío ortopeda, rogándole que acudiera al lugar. Luego, se enfrentó a la inacción de los presentes. Al ver que nadie abría la camioneta de su padre para sacar sus pertenencias importantes, ella misma rompió el cristal con un tubo, actuando por puro instinto de supervivencia familiar. Mandó a su esposo herido al hospital y se enfocó obsesivamente en encontrar a Raby. Sin embargo, la noticia más devastadora llegó poco después: no se pudo hacer nada para salvarlo. El pilar de su vida, su héroe y mentor, se había ido para siempre.

La Búsqueda de la Verdad: Traición y Secretos Revelados

Hoy, el dolor de Zulinka se ha transformado en una sed imparable de justicia. Tras meses de investigaciones, de escuchar testimonios y atar cabos sueltos, ha llegado a conclusiones que hielan la sangre. Afirma categóricamente que la tragedia no fue un simple accidente imprevisible. Denuncia que había fallas estructurales previas, advertencias ignoradas y una flagrante negligencia por parte de las autoridades del lugar.

Pero lo más doloroso no es la negligencia del recinto, sino la traición de quienes estaban cerca. “Hay personas dentro del círculo más cercano de mi papá que sabían cosas, que veían cosas y no hicieron nada”, revela con dureza. Al dejar de ver la situación con ojos de hija doliente y mirarla como alguien que busca la verdad, Zulinka se dio cuenta de que muchos han protegido silencios oscuros que manchan la memoria de su padre. Raby era un hombre noble, confiado y bondadoso, cualidades que, según su hija, terminaron siendo su mayor vulnerabilidad en un mundo lleno de intereses ocultos.

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