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EL TRAVIESO ARCE: de ÍDOLO a PRESO… La VERDAD OCULTA que HUNDIÓ al campeón

EL TRAVIESO ARCE: de ÍDOLO a PRESO… La VERDAD OCULTA que HUNDIÓ al campeón

Imagínate que pasas toda tu vida peleando, no metafóricamente, literalmente. Desde niño en Los Mochis, Sinaloa, peleando contra la pobreza, contra el anonimato, contra el olvido que le espera a los niños que nacen en el norte de México sin dinero y sin apellido, que abra puertas. Y a base de golpes, de sudor, de sangre derramada en rings de segunda y de primera, construyes una de las carreras más emocionantes del boxeo mexicano moderno.

Llegas a ser campeón del mundo. Cinco categorías, siete títulos, el ídolo del pueblo, el tipo que nunca fingió ser de otra cosa que de lo que era. el chaparrito de Sinaloa con la sonrisa grande que noqueaba rivales en Corea, en Australia, en cualquier rincón del planeta donde pusieran un ring y le dijeran que había cinturón en juego.

 Y entonces, en una noche de febrero de 2016, todo ese edificio construido a lo largo de décadas se convierte en escombros, no arriba de un ring, sino [música] en los pasillos de un hotel de California, en el interior de una celda del condado de Orange y en el asiento de un auto que va 120 km porh por una autopista de Los Ángeles.

 Hoy vamos a contar esa historia, la del arresto más devastador de la historia del boxeo mexicano, la del hombre que sobrevivió los supercats de Hussein Hussein con la nariz rota y el K o de Nonito Donaire con las lágrimas en los ojos y que sin embargo casi no sobrevivió la salida de la cárcel en la madrugada del primero de marzo de [música] 2016.

 la del ídolo que llevó su carisma de los rings a los estudios de televisión y que una acusación de pocos días lo dejó mirando el abismo de verdad, no como metáfora esco, sino como la franja de asfalto de una freeway californiana que en ese momento le pareció la única salida. Esto es Sombras del Olimpo y hoy la sombra viene de los Mochis, Jorge Armando.

Armenta nació el 27 de julio de 1979 en Los Mochis, Sinaloa, uno de los estados más duros de México, el norte profundo, donde el calor aplasta y donde las opciones para un niño pobre son limitadas. Su historia es la que el boxeo mexicano ha contado mil veces porque el boxeo mexicano nació del mismo lugar que Jorge Arce de la necesidad, de la certeza de que los puños son el único ascensor social que no pide credenciales de nacimiento.

 Lo que diferenciaba a Jorge Arce de los otros niños del barrio no era solo el talento, era la mezcla de talento con una personalidad [música] que desde muy joven resultaba imposible de ignorar. Arce era travieso, no como apodo, como forma de ser inquieto, ocurrente, con una energía que desbordaba cualquier espacio en el que estuviera.

 El apodo no se lo pusieron en el boxeo, se lo ganó antes, en la vida cotidiana, como resultado de quién era, [música] cuando todavía no había cinturones ni reflectores. Se hizo profesional a los [música] 16 años. 16. en una industria que en México ya entonces tenía historia de niños que empezaban jóvenes. La edad de Arce al momento de su debut profesional dice algo sobre el nivel de su talento y sobre la velocidad con la que todos a su alrededor entendieron que había algo diferente en ese muchacho de los Mochis.

Ganó sus primeras cuatro peleas. El camino hacia arriba empezaba a dibujarse, pero el camino nunca es recto. Arce perdió con el campeón Omar Romero. Esa derrota lo sacudió, lo mandó a replantear. Serio, lo llevó eventualmente a Tijuana, donde bajo el entrenamiento de José Moralito y con el apoyo de Eric Morales.

 El mismo que años después sería su compañero de cartelera y testigo de sus glorias, empezó una nueva era de su carrera. El boxeo cuando funciona de verdad es una escuela de reinvención constante y Arce aprendió esa elección antes de cumplir los 20. El 4 de diciembre de 1998 con 19 años, Jorge Arce peleó contra Juan Domingo Córdoba por el título miniosca de la OMB.

 Ganó a los 19 años el travieso de los Mochis era campeón del mundo. Primero de muchos. El primero de una lista que con los años se convertiría en un argumento irrefutable de grandeza. Pero la carrera de Arce no fue un paseo en línea recta hacia la gloria. Tuvo golpes, tuvo derrotas que lo pusieron a prueba de maneras que los cinturones no cuentan.

 El 31 de julio de 1999 en Tijuana se enfrentó a Michael Carvajal, el escampeón americano de tres veces en lo que debía ser una pelea de dinero para Arce y un paseo de despedida para el veterano Carvajal. Y Carvajal, ya mayor pero todavía peligroso, lo noqueó en el undécimo round cuando Arce iba ganando en las tarjetas. [música] Una lección brutal sobre lo que significa confiar de más.

 De esa derrota también se levantó. Así era Arce. Se caía y se levantaba. Peleaba con lo que hubiera enfrente. Y cuando no había nadie lo suficientemente peligroso, creaba el peligro él solo con esa personalidad desbordante que hacía imposible que pasara desapercibido. Los primeros años del siglo XXI fueron los de la consolidación.

 Esar se fue construyendo su carrera con una mezcla de talento pjilístico y espectáculo que lo convirtió en uno de los boxeadores más queridos del público mexicano. No era el más técnico, no era el más académico, era el más entretenido, el que nunca salía a sobrevivir sino a pelear, el que dejaba sangre en el ring y daba entrevistas con la misma energía que ponía en los combates.

 el que era para decirlo en una sola palabra, travieso. En 2002, Arce viajó a Corea del Sur para enfrentarse al campeón local Josam Choy por el título mini mosca del Consejo Mundial de Boxeo. [música] Fue a territorio hostil con el público entero en contra en el país del rival y lo noqueó. Ese tipo de victorias no se olvidan.

 Son las que construyen leyendas, las que confirman que el tipo no solo puede pelear en casa, sino en cualquier arena del planeta. Sin público amigo, es que no sin el calor de la afición propia, [música] con nada más que sus manos y sus agallas. Y luego vino el 2005, [música] la pelea que muchos consideran la más representativa de toda la carrera del travieso.

 El 22 de octubre en Los Ángeles, Arce se enfrentó al australiano Jusin Hussein por el título mosca del CMB. En el transcurso del combate, Arce recibió un golpe que le fracturó la nariz. Los médicos del ring amenazaron comparar la pelea. El travieso se negó a salir. Siguió peleando con la nariz destrozada, sangrando, respirando por la boca hasta el décimo round, donde lo noqueó con la nariz rota.

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