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10 HORAS CRÍTICAS — MARCO RUBIO CONTRA PETRO en la CRISIS que CASI HUNDE A COLOMBIA

10 HORAS CRÍTICAS — MARCO RUBIO CONTRA PETRO en la CRISIS que CASI HUNDE A COLOMBIA

Mientras usted trabaja duro, paga impuestos, llena el tanque que cada vez cuesta más. Gustavo Petro está regalando el petróleo de Colombia a Cuba. Sí, regalándolo a la isla comunista que lleva 65 años quebrada. Y eso acaba de costarle a Colombia la amistad con Estados Unidos. Marco Rubio descubrió los envíos secretos y montó en cólera.

juró cerrar el TLC que da trabajo a 300,000 colombianos, disparar el dólar, encarecer todo lo que usted compra. Y sabe que es lo peor. Petro sabía que esto iba a pasar. Sabía que Rubio no perdona a quien ayuda a Cuba, pero le importó más quedar bien con sus amigos comunistas que cuidar su empleo. La pregunta es, ¿para qué trabaja usted si Petro va a regalar el petróleo que debería bajar sus cuentas? Bienvenidos a Historia Oculta.

 Antes de comenzar, dale me gusta a este vídeo y suscríbete al canal y cuéntanos desde qué parte del mundo nos ves. Para entender cómo Colombia llegó a este momento de crisis, como un país entero puede estar a punto de perder su relación con la potencia más poderosa del mundo por una decisión de su presidente.

 Hay que conocer primero quién es Marco Rubio, porque este hombre no es un político cualquiera. No es alguien que habla por hablar y luego no hace nada. Marco Rubio es el senador más temido de Estados Unidos cuando se trata de América Latina y tiene una historia personal que explica por qué reaccionó con tanta furia cuando descubrió que Colombia estaba mandando petróleo a Cuba.

 Marco Antonio Rubio nació el 28 de mayo de 1971 en Miami, Florida. Hijo de Mario Rubio y Oriales García. Dos cubanos que habían llegado a Estados Unidos huyendo de la pobreza en Cuba. La familia de Marco no era rica. Su papá trabajaba de Bartender, su mamá limpiaba habitaciones en hoteles. Eran inmigrantes que llegaron con una mano adelante y otra atrás, buscando el sueño americano que Cuba no les pudo dar.

Desde niño, Marco Rubio creció escuchando las historias de su familia sobre Cuba. Historias de cómo era la isla antes de que Fidel Castro tomara el poder en 1959. Historias de familiares que se quedaron allá y que sufrieron bajo el régimen comunista. Historias de tíos que fueron presos políticos.

 de primos que intentaron escapar en balsas y murieron en el mar, de abuelos que nunca volvieron a ver a sus hijos. Esas historias marcaron a Marco Rubio para siempre. Creció con un odio profundo al régimen de Castro. No un odio político abstracto, sino un odio personal, vceral, porque ese régimen le había robado a su familia la oportunidad de vivir en su propia tierra.

 les había obligado a irse, a empezar de cero en otro país, a trabajar en lo que fuera para sobrevivir. Cuando Marcos Rubio entró a la política, primero como legislador estatal en Florida en el año 2000 y luego como senador federal en 2011, llevaba ese dolor en el pecho y juró que iba a dedicar su vida política a una cosa, asegurarse de que ni un solo dólar americano sirviera para mantener vivo al régimen que destruyó a su familia y a millones de cubanos.

 y cumplió durante más de 15 años en el Senado. Marco Rubio ha sido el enemigo número uno del régimen cubano. Ha bloqueado cada intento de normalizar relaciones con Cuba. Ha peleado contra cualquier presidente que quisiera levantar el embargo. Ha presionado para que las sanciones sean más duras. Ha trabajado día y noche para asfixiar económicamente a la dictadura hasta que caiga.

 Para entender el poder de Marco Rubio, hay que saber esto. Él no es solo un senador más. Es el vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado. Es miembro influyente del Comité de Relaciones Exteriores. Es el político cubanoamericano más poderoso de Estados Unidos y tiene la oreja de los presidentes, de los empresarios, de los que toman las decisiones grandes en Washington.

 Cuando Marco Rubio dice que algo va a pasar, generalmente pasa. Cuando dice que va a bloquear algo, lo bloquea. Cuando dice que un país va a pagar las consecuencias de sus actos, ese país paga. Y ahora, en enero de 2026, Marco Rubio acaba de poner a Colombia en su lista negra. Pero para entender por qué hay que ir al principio de esta historia.

 Hay que ir al 10 de enero de 2026, hace apenas 15 días, cuando en el Palacio de Nariño en Bogotá se tomó una decisión que iba a cambiar todo. Ese día, un viernes tranquilo, Gustavo Petro convocó a una reunión privada en su despacho. No era una reunión oficial que apareciera en la agenda pública. No había periodistas esperando afuera.

 No había rueda de prensa programada después. Era una de esas reuniones secretas que los presidentes tienen cuando van a decidir algo que no quieren que se sepa. A esa reunión solo fueron cuatro personas, Gustavo Petro, Andrés Camacho, el ministro de Minas y Energía, Ricardo Roa, el presidente de Ecopetrol y dos hombres que habían llegado desde La Habana a Cuba el día anterior en un vuelo privado que no apareció en ningún registro oficial.

 eran asesores del gobierno cubano enviados directamente por Miguel Díaz Canel, el presidente de Cuba. La reunión duró 3 horas, desde las 2 de la tarde hasta las 5. Las puertas del despacho presidencial estuvieron cerradas todo ese tiempo. Los escoltas tenían órdenes de no dejar pasar a nadie, ni siquiera a otros ministros. Fue una conversación a puerta cerrada donde se habló de algo que Petro venía planeando desde hace meses, como ayudar a Cuba a sobrevivir la crisis energética más grave de su historia.

 Porque Cuba en enero de 2026 estaba al borde del colapso total. La isla llevaba meses con apagones de 18 horas diarias, sin electricidad, sin agua en muchas zonas, sin combustible para el transporte. El pueblo cubano estaba desesperado protestando en las calles. La situación era tan grave que el régimen temía que en cualquier momento explotara una revolución.

 Y la razón de esa crisis era simple. Venezuela, que durante años había sido el proveedor de petróleo de Cuba, ya no podía seguir mandando tanto como antes, porque Venezuela también estaba en crisis. Su producción petróle había caído y Nicolás Maduro tenía sus propios problemas. Entonces, Cuba se quedó sin su fuente principal de energía.

 Los cubanos habían intentado comprar petróleo en el mercado internacional, pero no tenían plata para pagar. Ningún país les vendía crédito porque Cuba tiene una historia larga de no pagar sus deudas. La isla debía miles de millones de dólares a países de todo el mundo. Nadie confiaba en que les fueran a pagar. Entonces, el régimen cubano hizo lo que siempre hace cuando está en apuros.

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