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MIRA LO QUE TE ESCONDEN SOBRE LA CASA DEL ACTOR EN MÉXICO: CÓMO ES POR DENTRO, QUIÉNES VIVEN AHÍ

¿Alguna vez te has preguntado qué pasa con un actor famoso cuando los reflectores se apagan? Cuando el teléfono deja de sonar, cuando los contratos desaparecen y el dinero que parecía infinito simplemente se acaba. En la televisión eran intocables. El galán de la novela de las 9. La villana que todo México odiaba, el cómico que te hacía llorar de risa después de la cena.

Eran parte de tu casa, de tus noches, de tu vida sin que te dieras cuenta. Ganaron fortunas, llenaron teatros, vivieron como si los aplausos nunca se fueran a acabar, solo que se acabaron. Y cuando se acabaron, para muchos el dinero ya no estaba, la salud ya no estaba y la familia tampoco. Y varios de ellos fueron a parar al mismo lugar, un edificio en el barrio de Mixqu, en la Ciudad de México, con 78 cuartos y una historia que empezó con Cantinflas hace más de 80 años.

Ese lugar se llama La casa del actor. Pero, ¿cómo es vivir ahí realmente? ¿Los cuartos son dignos? ¿Los actores están bien atendidos? ¿Pagan algo o no pagan nada? ¿Y quiénes son los famosos que hoy caminan por esos pasillos? Hoy vas a conocer ese lugar por dentro. Vas a saber quiénes están ahí, cómo llegaron y qué pasó con sus vidas cuando la fama se terminó.

Y empezamos entrando a la casa porque lo que hay adentro te va a sorprender. Todo empezó con una imagen que a Cantinflas le partió el alma. corría el año 1940 y Mario Moreno, que para ese entonces ya era el comediante más grande que había dado México, se enteró de algo que no podía creer.

Dos actrices retiradas, Enriqueta Monjardín y Elvira Tubet, mujeres que en su momento habían brillado en el cine mexicano, estaban viviendo prácticamente en la calle, sin dinero, sin trabajo, sin nadie que volteara verlas. actrices que todo el país había aplaudido, olvidadas como si nunca hubieran existido. Cantinflas las buscó, les consiguió un techo y en ese momento tomó una decisión que cambiaría la historia del espectáculo en México para siempre.

El 20 de febrero de 1944 inauguró oficialmente la casa del actor en el barrio de Mixqu en la Ciudad de México. Y no lo hizo solo. A su lado estaban figuras enormes Fernando Soler, Virginia Fábregas, Jorge Mondragón y Jorge Negrete. Todos juntos, todos convencidos de que ningún actor mexicano debería terminar sus días en la calle. Ese día Cantinflas dijo algo que se quedó grabado, que ahí sus compañeros ya no morirían solos, ni pobres, ni enfermos, [música] ni olvidados, que ya tendrían un hogar y una familia. Suena bonito, pero ahora

viene la pregunta que todo el mundo se hace. ¿Cómo es en realmente ese lugar por dentro? Y aquí te va la verdad. La casa del actor no es un hotel, no es una residencia privada ni nada que se le parezca, es un asilo. Un asilo para actores retirados que ya no tienen los recursos ni la familia para sostenerse por su cuenta.

El edificio tiene 78 cuartos, habitaciones pequeñas, modestas, con lo justo para vivir. Una cama, un mueble, un baño. Nada de lujos. Algunos actores tienen fotos de sus épocas de gloria pegadas en las paredes, recortes de periódico amarillentos, algún premio viejo guardado en un cajón, recuerdos de una vida que ya quedó muy lejos.

Hay quienes dicen que caminar por esos pasillos es como recorrer un museo de la televisión mexicana, solo que las piezas del museo siguen vivas. Además de los cuartos, la casa tiene un teatro con capacidad para 200 personas, una capilla y áreas comunes donde los residentes conviven, comen juntos y pasan los días. Hay servicio médico, enfermeras las 24 horas y alimentación completa.

Todo eso sin que los actores paguen un solo peso de renta. Pero aquí viene un detalle que casi nadie conoce. Para poder vivir ahí, los actores tienen que haber cotizado al menos 15 años en la que es el sindicato de actores de México. A cambio reciben una pensión de aproximadamente 3,500es al mes, nada más que esa pensión no se la quedan ellos.

[música] Prácticamente toda se revierte a la casa para cubrir los gastos de su propia comida, su propio médico, su propia cama. Y como extra, la institución les da lo que llaman [música] un domingo, 160 al mes para que compren lo que quieran. 160. Con eso hoy no te alcanza ni para una despensa básica. Y la situación de la casa no es nada sencilla.

En 2025, el comediante Jorge Ortiz de Pinedo denunció que la Anda le debe a la casa más de 34 millones de pesos. En 2021, el lugar estuvo a punto de cerrar con 38 actores adentro. Ha sobrevivido gracias a donativos, eventos benéficos de compañeros del medio y a la herencia que dejó la escritora Caridad Bravo Adams, que donó la mitad de sus derechos de autor para que la casa siguiera en pie.

Esa es la realidad. Un lugar que Cantinflas creó con todo el corazón, pero que hoy se mantiene con las uñas. Y lo más fuerte no es el edificio ni los números, son las personas que viven adentro, actores que tú y yo crecimos viendo. Y el primer caso que te voy a contar es uno que te va a dejar sin palabras.

Si creciste en México viendo cine de comedia, seguramente te acuerdas de Tuntún. Su nombre real era José René Martínez y durante los años 80 fue uno de los cómicos más reconocidos del país. Bajito, carismático y con una energía que se sentía en cada escena. Tun Tun se hizo famoso participando en películas de sexy comedias y en comedias populares que llenaban las salas de cine.

Era de esos actores que no necesitaban ser protagonistas para robarse la pantalla. Bastaba con que apareciera unos segundos para que el público se empezara a reír. Pero lo que pasó con su vida fuera de las cámaras es algo que muy pocos conocen. Con el paso de los años, las oportunidades de trabajo comenzaron a desaparecer.

El cine cambió, las comedias ya no eran las mismas y Tun Tun fue quedándose poco a poco sin proyectos. A eso se le sumó un divorcio que, según distintas versiones, lo dejó prácticamente en la ruina. Perdió su patrimonio, perdió estabilidad y perdió también a las personas cercanas que alguna vez lo rodearon. Y ahí es donde la historia se pone realmente fuerte.

Sin recursos, sin familia que lo sostuviera y con la salud cada vez más deteriorada, Tuntun terminó viviendo en la casa del actor, pero no como alguien que eligió retirarse con tranquilidad. Llegó abandonado, así lo describen quienes lo conocieron en esa etapa. Un hombre solo, deprimido, lejos de todo lo que alguna vez [música] fue.

El comediante que hacía reír a todo México ya no se reía ni él mismo. Sus últimos años los pasó entre esos pasillos prácticamente sin visitas, sin proyectos, sin nada. Hasta que un día de octubre de 1991, a los 60 años, José René Martínez fue encontrado sin vida en su habitación. un infarto, así [música] en silencio, sin cámaras, sin aplausos, sin nadie alrededor.

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