La reciente encuesta del toque, amén de los cuestionamientos de algunos, fue un ejercicio de democracia brutal. El primero en casi 80 años, por cierto. Hm. Y esto va a marcar un antes y un después para los cubanos. A ver, es cierto, la participación fue de apenas eh 42,000 personas, pero pero es una muy pero muy buena muestra y es cierto también que la mayoría de los cubanos de la diáspora no quiso participar.
A ver, de eso se trata la democracia, ¿eh? Pero también hay hay otra certeza detrás de esta encuesta y es el hecho de que los cubanos que participaron desde dentro de la isla tuvieron que sortear al régimen castrista que no se lo pensó dos veces y bloqueó cuanto pudo el acceso a esa página web. Bloqueó o intentó bloquear como siempre el derecho de los cubanos a expresarse.
Nada, nada nuevo bajó el sol aquí. Pero la buena noticia es que varios miles de cubanos saltaron todas las vallas y pudieron decirle al mundo en colores y en 4K lo que piensan y lo que sienten. Esos 24,503 valientes, en mi humilde opinión, están haciendo historia, a men de que en ocasiones no tengan muy clara la ruta. No importa, a bailar se aprende bailando.
Hoy vamos a meternos por dentro de esa encuesta para tomar un poco la temperatura de todo esto, más allá de los números. Pero antes, antes quería darte las gracias por tu apoyo a este proyecto, que sin tus likes, tus hypes, tus comentarios, nada de esto tendría sentido alguno. Así que no puedo decirte menos que gracias y que soy Aline y que aquí seguimos contando historias e histerias en desarrollo.

Hay una pregunta en esta encuesta que carga todo el peso político de todo este cuestionario y es probablemente la que mejor explica por qué el régimen le tenía tanto miedo a este ejercicio o a permitir este ejercicio. La pregunta es, ¿qué se derriba y qué se preserva en una hipotética futura transición hacia una Cuba democrática? Y la respuesta de los cubanos deja clara la cuasi unanimidad en los temas medulares, en los temas más importantes.
El Partido Comunista y los medios de comunicación estatales fuera. en una proporción del 99%. Hm. O sea, 99 de cada 100 opina que deben irse fuera. El sistema empresarial de las fuerzas armadas, o sea, Gaesa, suprimido casi por unanimidad. Igualmente, el aparato de seguridad del Estado demolido, las organizaciones políticas y de masas como los CDR, la FMC, la UJC y todos los C eliminados por un 94% de los encuestados. Hm.
Y por si quedara alguna duda, hasta la libreta de racionamiento, el gran símbolo eh eh emocional del régimen por casi siete décadas para para todo este control alimentario también fuera. Eso en términos llanos eh eso es una orden de desmantelamiento del del de la bueno, una orden, un deseo de desmantelamiento del del aparato político militar y propagandístico que ha sostenido al régimen durante todas estas décadas. Hm.
Pero los encuestados también tuvieron la oportunidad de expresar que querían qué querían preservar. Y aquí los porcentajes bajan, pero expresan claramente la visión actual de los cubanos. Y hay que prestar atención. Por ejemplo, la salud y educación universal. Siete de cada 10 encuestados quieren que se mantenga las subvenciones a a programas sociales, culturales y deportivos.
Casi seis de cada 10 opinan que deberían mantenerse. Y aquí hay que poner el freno de emergencia un momento y venir al mundo real. La salud y la educación universales son derechos básicos de cualquier sociedad. Pero hay una trampa, hay una trampa que el propio régimen cubano sembró durante casi 70 años y es confundir el derecho universal con el monopolio estatal.
Una cosa es que el Estado garantice acceso, impulse y apoye y otra muy distinto, muy distinta es que el Estado controle todo lo que se enseña y todo lo que se cura. Esa segunda versión es exactamente lo que convirtió a la escuela cubana en fábrica de adoctrinamiento. A ver, yo yo entiendo perfectamente que la motivación detrás de de esto es la mirada puesta en las socialdemocracias europeas.
Allá funciona en algunos países muy bien y en otros no tanto, pero hay dos trampas en las que no deberíamos caer. La primera es que esos dos pilares se sostienen con los impuestos de los que trabajan. No es gratis, porque gratis es solo el aire que se respira. Y la segunda trampa es que Cuba no es Europa.
Para que ese continente llegara a tener un sistema de salud y educación públicas del tipo que lo tienen, tuvieron que pasar muchas, muchísimas cosas y Cuba anda muy lejos de todas esas cosas. Hm. Pero bueno, otra gran pregunta, yo creo que de las más calientes de esta encuesta es la referida a la a la soberanía nacional. Las dos terceras partes están de acuerdo con que Cuba se mantenga como una nación soberana.
Y aquí viene la duchita de realidad de hoy, porque la soberanía es algo que suena muy bonito en los libros de historia, que nos infla pecho de emoción y de sentido de pertenencia. Pero en cinco siglos de historia, Cuba no ha tenido un solo día de soberanía absoluta frente a potencias extranjeras. Y esto no lo estoy diciendo yo, esta no es mi opinión, esto lo dice la historia de Cuba.
Porque es que aunque Fidel Castro y su aparato de propaganda construyeran el mito de la soberanía cubana a partir de 1959, ese ha sido uno de los periodos menos soberanos que ha vivido la isla. La soberanía para un territorio como Cuba pinta que va a ser una quimera en el futuro. Y y me explico. A ver, si para librarnos del clan Castro Spin necesitamos que Donald Trump meta los tanques por el malecón, creo que sería muy iluso pensar que cuando los gringos hagan el trabajo se van a ir y no van a querer cobrar por los servicios prestados. Hm. Y después
de eso pueden pasar muchas cosas que llevarían, yo creo que un dos tr cinco programas con todo lo que puede pasar después que ocurra eso que que estoy mencionando de que sea Estados Unidos quien lleve la libertad a Cuba. Pero de momento lo que Cuba sí podría hacer en el futuro es decidir es decidir con quién se asocia y a cambio de qué. Eso símo.
Ya lo de esa soberanía absoluta, eso está por ver. Eso, eso es historia por escribirse. Y con respecto a las subvenciones a programas sociales, culturales y deportivos, solo voy a decir una cosa. Cuando haya que escoger entre ganar medallas olímpicas, premios literarios y sacar de la pobreza a cientos de miles de cubanos, espero que sepamos escoger correctamente.
Pero de momento algo muy bueno nos está dejando esta encuesta y es que ha dejado al régimen de La Habana sin su mejor paraguas, el bloqueo. La misma cúpula que se ha pasado décadas literalmente llorando en todas las esquinas con el discursito de que Estados Unidos los bloquea y que no les permite ejercer el legítimo derecho al comercio.
Esa misma cúpula fue la que bloqueó el acceso de los cubanos de la isla al sitio de la encuesta y lo hizo para intentar evitar que no se supiera que la inmensa mayoría de los cubanos no le compran el cuento del embargo bloqueo. Durante décadas usaron este comodín del embargo para justificar absolutamente todas las ineficiencias intencionales del régimen, intencionales para justificar cómo la cúpula se enriqueció con el robo sistemático, por ejemplo, de las remesas familiares, con los negocios turbos de todo tipo, con los castros enriqueciéndose
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descaradamente y mientras tanto venderle al mundo la película de un país heroico y bloqueado por el imperio. El embargo ha sido un escudo perfecto durante décadas porque le vendía a todos que los cubanos de a pie eran los primeros en en querer su eliminación inmediata. Pero lamentablemente esta encuesta dice otra cosa muy diferente.
Los cubanos todos hemos entendido que las mejoras económicas del país no pasan por las manos de la eliminación del embargo en absoluto. Porque sin una apertura, una apertura real a la economía de mercado, sin una sustitución de la propiedad estatal sobre los medios de producción por empresas privadas rentables y competitivas, no importa cuántos embargos se eliminen.
el cuartico va a seguir igualito y estoy hablando solamente del aspecto económico porque la solución final ya sabemos que es la salida del poder de de ese clan mafioso y y a ver, a mí no me gustan los los adjetivos descalificativos porque es verdad que rompe un poco la posibilidad de hacer un análisis imparcial, pero aquí no hay forma de ser imparcial.
Y cuando vemos que la mayoría de los encuestados entienden que el embargo de Estados Unidos a quien afecta realmente es al régimen porque entienden que la vida de los ciudadanos en nada va a cambiar, pues a ver, no hay mucho más que decir y por eso el régimen hizo todo lo que hizo para que los cubanos de la isla no pudieran completar esta encuesta.
Pero los consensos, h los consensos cuasi unánimes es verdad que no estuvieron pres en toda la encuesta y eso dice mucho, en mi opinión, de la diversidad que el cubano está aprendiendo. La narrativa que ha estado circulando últimamente pinta el debate cubano como como un choque de dos orillas. la diáspora velicista que pide arrasar con todo y una isla, una isla resignada que solo pide paz y un poco de comida.
Pero cuando se separan los números de la encuesta entre cubanos de adentro y cubanos de afuera, lo que aparece no son dos bandos opuestos. Negativo, son dos versiones del mismo pueblo agotado, con la misma rabia y, vamos a decir, con temperaturas diferentes. Cuando se preguntó por la vía para resolver el conflicto político, siete de cada 10 cubanos de la diáspora apoyó el derrocamiento del gobierno actual por cualquier medio necesario, incluyendo la vía armada.
Y seis de cada 10 de los cubanos que respondieron desde dentro de la isla piden exactamente lo mismo. Cuando se preguntó por las presiones externas que apoyarían contra la cúpula, casi siete de cada 10 de la diáspora marcó intervención militar directa de Estados Unidos. En la isla casi seis de cada 10. Hay diferencia, mínima diferencia, pero no es la diferencia que quieren pintar, que el régimen quiere pintar.
Y si en vez de mirar los porcentajes uno mira los números absolutos, la cosa cambia por completo. Porque cuando se cuentan personas y no proporciones, en la isla votaron por la intervención militar casi 14,000 cubanos y en la diáspora casi 12,000. O sea, los cubanos de adentro, los que pondrían el cuerpo, el pellejo, si la cosa se mueve, esos son los que están pidiendo intervención militar.
Eso tendría, eso tendría que hacernos pensar porque si el sonido y el efecto de las bombas, que no es gracioso en absoluto, asusta menos que lo que están viviendo hoy los cubanos de la isla, algo muy brutalmente torcido. Hm. Está ocurriendo y no creo que haya que salir a buscar más respuestas, ahí las tenemos todas. La encuesta también preguntó por la apertura al capital cubano del exterior y y aquí los los porcentajes se voltean un poco.
La diáspora, por supuesto, rechaza esa apertura en proporción casi de cuatro de cada 10, porque por supuesto ven en ella la trampa para que el Partido Comunista perpetúe su poder económico. Sin embargo, la isla rechaza esa misma apertura, pero solo uno de cada cuatro. Y eso eso puede se puede entender porque a ver, la diáspora puede sostener la posición de rigor, la del cambio total o nada, sin pagar el precio que que esa posición exige.
Pero el cubano de la isla, el que se levanta y se acuesta con apagón, el que no tiene un plato de comida para llevarse a a la a la boca, a ese le cuesta mucho trabajo darse este lujo. Hm. y está dispuesto, lamentablemente a aceptar oxígeno, aunque aunque venga con la marca del régimen, porque entre seguir afixiándose por sostener un principio y respirar un poco con aunque sea con estas condiciones impuras, vamos a decirle, pues se escoge respirar.
Eso es humano, es lógico, es entendible. Eh, y no lo hace por simpatía con el régimen, ojo, h lo hace por hambre. También es entendible. El hambre es muy mala consejera. Hm. Y en esa asimetría entre el que opina desde una mesa con comida y el que opina desde una cocina vacía, es exactamente el espacio que el régimen está leyendo ahora mismo y que ha estado leyendo en todo este tiempo, eh, que ellos también hacen sus propias encuestas muy muy silenciosas y de otra manera.
Y es exactamente el hueco por donde la cúpula h está colando su versión cosmética de apertura corporativa. Esa, o sea, el la cubastro esa que cambia el ropaje, pero no cambia el dueño de la finca. Y mientras la isla y la diáspora discuten desde dos orillas distintas, ¿quién puede tener razón sobre el cambio, sobre la pureza del cambio? El régimen no pierde tiempo. Hm.
y avanza ahí por el medio en silencio mientras lo dejen y hasta donde lo dejen. Ojo, esta encuesta no solo midió opiniones políticas, también midió ánimos. Y los ánimos de los del cubano informado cuando se cruzan con sus opiniones, yo creo que dibujan un cuadro, un cuadro que no hay forma de tapar. Hay dos cifras que se que se cruzan en en la en la misma persona.
Nueve de cada 10 respondió que el cambio político en Cuba es sumamente urgente y nueve de cada 10 respondió que su voz no influye en absoluto en las decisiones del gobierno. Eso significa que que el cubano informado cree dos cosas a la vez, que la situación está al borde y al mismo tiempo que él personalmente no puede hacer nada para resolverla.
Por eso apoya la intervención desde fuera. Por eso firma el derrocamiento por cualquier medio que sea. Y esto esto no es velicismo, es es lo que pide alguien que dejó de creerse y de saberse parte de la solución del problema. Y los miles de testimonios libres que la encuesta dejó por escrito son los que completan todo este cuadro.
Por ejemplo, una voz desde Mayabeque, alguien desde Mayabeque escribe que en un escenario de intervención militar teme por las balas, por supuesto, pero no por las balas de los Estados Unidos, sino por las del propio régimen cubano. Una joven desde La Habana eh resume 67 años en una sola frase. No han sabido gestionar el país y aún así pretenden seguir pasándose el poder unos a otros.

lapidario. Otra persona desde las tunas describe ancianos llorando de hambre, niños buscando comida en la basura, cosa que no es mentira, es totalmente verdad, y hospitales donde el extranjero recibe lo que al cubano se le niega. Terrible. Cuando se le pidió a los encuestados calificar a las caras visibles del poder del poder en Cuba, el resultado los mandó al sótano de la popularidad. Ninguno se salvó.
Pero esos mismos encuestados, interesante, calificaron a Marcos Rubio, a Trump, a María Elvira Salazar y a otros más con notas sobresalientes. Y aquí aparece una contradicción que vale la pena mencionar. El mismo cubano que valora más positivamente a figuras políticas extranjeras es el mismo que quiere preservar la soberanía nacional.
A ver, esta contradicción no es contradictoria cuando entendemos que el clastío y el asco por la cúpula gobernante cubana es tan alta que la soberanía se vende al mejor postor sin pensárselo dos veces. Gracias por acompañarme en estos minutos y las gracias, por supuesto, para los que organizaron este esta encuesta y sobre todo a los que participaron desde dentro de la isla.
Gracias por dejarme un like, un hype, pero lo más importante de todo es tu comentario. Siempre, siempre quiero saber qué piensas de todo este tema. Gracias y nos vemos pronto.