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La Devastadora Crisis Demográfica de Latinoamérica: Envejecer Antes de Enriquecer

El mundo entero está atravesando un invierno demográfico sin precedentes. Hablar de una crisis de natalidad suele evocar imágenes de pueblos abandonados en la campiña italiana, o de escuelas cerradas en Japón debido a la falta de niños. Es un tema recurrente en los telediarios internacionales: la preocupación constante de que no habrá suficientes jóvenes en el mercado laboral para sostener las pensiones de los más mayores. Sin embargo, existe un lado de esta historia que ha sido sistemáticamente ignorado por los medios de comunicación masivos y que resulta, sin lugar a dudas, mucho más fascinante y profundamente alarmante. Estamos hablando de la silenciosa y devastadora situación demográfica en América Latina.

Para comprender la magnitud de lo que está ocurriendo en esta región, debemos retroceder en el tiempo. En el año mil novecientos cincuenta, los países latinoamericanos eran un hervidero de juventud y vitalidad, registrando una asombrosa cifra de cuarenta y cinco nacimientos por cada mil habitantes. Era una época de familias numerosas, donde lo habitual y esperado era que cada hogar estuviera lleno de niños corriendo por los patios. Hoy en día, esa cifra se ha desplomado a tan solo quince nacimientos por cada mil habitantes.

Hace setenta y cinco años, la tasa de natalidad en América Latina duplicaba a la de Europa. En la actualidad, es apenas un cincuenta por ciento mayor. Y este último porcentaje puede resultar sumamente engañoso, porque en el viejo continente nacen tan pocos bebés en la actualidad que cualquier ligera diferencia parece inmensa en términos relativos. En el pasado, América Latina superaba a Europa por veinte niños adicionales por cada mil habitantes; hoy, esa diferencia se ha reducido a la minúscula cifra de cinco.

Si observamos la gráfica de la natalidad latinoamericana durante los últimos tres cuartos de siglo, notaremos que es prácticamente un calco exacto de la trayectoria de Asia. Pero aquí radica una diferencia fundamental que verdaderamente hiela la sangre: mientras que el vertiginoso declive asiático estuvo fuertemente influenciado por medidas gubernamentales draconianas, como la estricta política del hijo único impuesta en China, en América Latina jamás existió

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